Poética del paisaje


Antología poética del paisaje
VV.AA.
Edición de Cayo González y Manuel Suárez
Ediciones de la Torre. Madrid, 2020

 

Se reúnen en esta antología más de trescientos poemas sobre aspectos físicos, características y entornos del paisaje de España. El excelente trabajo de documentación y recopilación de Cayo González y Manuel Suárez permite ahora al lector tener entre las manos un hermoso compendio de varios siglos de lírica. Leer más…

El testamento de Diego


Nos quedan los dones
Eliseo Diego
Edición de Yannelys Aparicio y Ángel Esteban.
Cátedra. Letras Hispánicas, 2020.

 

Además de haber sido poeta uno de los grandes poetas de Cuba del siglo XX, Eliseo Diego (La Habana, 1920-Ciudad de México, 1994), escribió y publicó cuentos y ensayos breves. Este año marca el centenario de su nacimiento. La presente edición recoge sobre todo su poesía y fue preparada por los académicos Aparicio y Esteban, de la Universidad Internacional de la Rioja y de la Universidad de Granada, España, respectivamente. Leer más…

Dibujar corazones


El lugar de las palabras
María Gómez Lara
Pre-Textos. Valencia, 2020

 

Tras la aparición de Después del horizonte (2012) y Contratorno (premio Internacional de Poesía Fundación Loewe a la Creación Joven, 2015), María Gómez Lara publica El lugar de las palabras. Esta colombiana nacida en 1989 estudió literatura en la Universidad de los Andes. Tiene una maestría en Escritura Creativa en español de la Universidad de Nueva York y otra en Literaturas y Lenguas Romances de la Universidad de Harvard. Leer más…

Cavar con la pluma


100 poemas
Seamus Heaney
Traducción de Andrés Catalán
Alba. Barcelona, 2019

  

Seamus Heaney, dueño de una poética singular ligada como pocas a la tierra, es uno de los escritores imprescindibles de nuestro tiempo. Durante los últimos años de su vida le dio vueltas a la posibilidad de fijar, como legado y al tiempo como manera de introducirse en ella, una selección no muy amplia, escogida, que contuviese los poemas esenciales de su extensa obra. El resultado es 100 poemas, que apareció el año pasado en inglés y cuya versión al español se debe al poeta salmantino Andrés Catalán, que ahora mismo, tras haberse publicado las poesías completas de Robert Lowell -“nuestro ferri nocturno”, en metáfora de Heaney en su sentida elegía- y Robert Frost, arriesgadas, arduas y colosales empresas, merece ocupar el lugar de traductor por excelencia de la poesía anglosajona a nuestro idioma. Leer más…

Marcos Miranda: desde las dos orillas


«Miami es la puerta de Latinoamérica en los Estados Unidos […]
necesita multiplicar y diversificar sus espacios teatrales
para […] convertirse en una capital cultural».

Marcos Miranda

 

Ediciones Baquiana publicaría en el 2008 el primer volumen de Marcos Miranda con una selección de sus obras: Desde las dos orillas, uno de cuyos ejemplares pude conseguir, gracias al gentil gesto de Patricio E. Palacios, editor del libro y director de la prestigiosa casa editorial de la Florida. Leer más…

La literatura va de lo que nos falta, al menos para mí


Andrés Pi Andreu (La Habana, 1969)

Andrés Pi Andreu (La Habana, 1969)

En el 2001 se publica El libro de Claro Carlitos y su nota en la solapa de portada aclara que el autor «Incursiona por primera vez en la literatura para niños». Como lector, esta presentación deja traslucir cierta nota de asombro ante el hecho de que hagas tu debut en la LIJ a los treinta y creo que en ello influyen sobremanera varios nombres: tu mamá, Mirta Andreu, tu tía, Olga Andreu y tu tía-abuela Dora Alonso, parientas ilustres cuyo legado parecía una obligación recoger para alguien que ya está involucrado en el mundo de las letras. Me pregunto si te resististe de alguna manera a seguir la saga familiar, si temías a las comparaciones. En fin, ¿qué caminos condujeron a alguien, con tus apellidos y genealogía, a escribir un libro de poemas con el que ganarías tu primer premio La Edad de Oro?

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Constantino Laura


 

Constantino Laura, sin dudas, es hoy uno de los artistas textiles de mayor reconocimiento en América Latina. Merecido lo tiene: tejedor, pintor y poeta peruano, nacido en una familia de tejedores de Ayacucho, ha insistido en no dejar morir la ancestral tradición del telar andino, un arte ligado a la espiritualidad y la cosmogonía de las razas autóctonas que conformaron la cultura peruana, andina y latinoamericana.

Como señalan muchos críticos, a la luminosidad de sus tapices, que cualquiera podría confundir con una pintura, Constantino Laura suma una magistral experiencia en las interrelaciones que conectan sus universos personales (aprendidos seguramente en esos años en que bebió la esencia del oficio gracias a su padre), la simbología originaria de la cultura en la que se formó, y guiños de complicidad también espirituales a esa modernidad en que intenta imponer este arte tan tradicional.

Admirable, e incluso heroico, puede considerarse también sus empeños como guía y mentor de nuevos artistas de este oficio, una labor que se extiende más allá del magisterio individual entre maestro/aprendiz para concretarse en una labor social que cumple un propósito de envergadura mayor: salvar este dorado filón de la cultura que, sin empecinados soñadores como Constantino Laura, podría perderse.

OtroLunes agradece especialmente a Julian Daniel Jiménez Krause que nos haya tendido el puento con Constantino Laura y se siente honrado con la posibilidad de presentar a nuestros lectores aunque sea una parte de la fabulosa obra artística y promotora de este singular creador peruano  

Amir Valle
Director General

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Entrevista

Galería

Sigfredo Ariel. Dossier


Sigfredo Ariel era, lo sabemos quienes lo conocimos y quisimos, un ángel inquieto escondido bajo la piel de un poeta. Tal vez debimos decir antes, y hacerlo valer, que su estilo poético nos marcó a casi todos en su generación y a muchos otros, en las promociones siguientes de poetas, dejando una impronta insustituible en la historia de la poesía cubana. No se trata de un poema (aunque sólo con ese tan amado «La luz, bróder, la luz» bastaría, por su carácter definitorio de una época que nos marcó) sino de una poética convertida en modus vivendi que se extendió hasta ser un magisterio, en un profundísimo sentido de la hermandad y el humanismo que, sin esforzarse y en ese modo tan natural suyo, logró convertir en esa imagen inolvidable que todos conservamos por su honestidad, su sentido profundo de la ética, su desenfado y su alegría de vivir y contagiarnos con ese ángel/niño eterno al que nos vimos obligado a decirle adios este 2020. Tirios y troyanos lo alababan, lo querían, y eso, en un escenario tan pedregoso y barriotero como el de la Cultura Cubana, es ya una evidencia de la singularidad profesional, creativa y humana de «Sigfredito» o «el Sigfre», como muchos le llamábamos, quizás en un intento por devolverle aunque fuera una brizna de ese cariño que nos regaló en vida.

Esos hilos de unión en lo esencial, que él defendió con anécdotas que muchos pudieran contar aquí, lo reiteró también en una de sus últimas entrevistas:

Me gusta sobre todo la poesía que hacen los poetas de mi promoción, estén donde estén, porque el sino de la gente de mi edad es bastante peregrino. Pero quién duda que nos hemos pasado veinte años mirando y descifrando a Cuba, cada quien a su manera, hurgando en nosotros mismos y mostrándonos a la gente “con la honradez posible”. Ahí están los poemas, los libros, los blogs. Creo que mi mayor vanidad es sentirme orgulloso de pertenecer a ese conjunto de escritores, que de alguna manera hemos seguido conectados en lo invisible y que nos complementamos en las diferencias. No hablo, por supuesto, de tendencias ideo-estéticas ni de grupos determinados en los cuales, con perdón, no creo ni me interesan.

Desde esa «conexión en lo invisible» de la que él hablaba se elabora este brevísimo espacio dedicado a honrar su memoria. OtroLunes, en medio del dolor por la pérdida de un amigo, por la desaparición de un nombre imprescindible de nuestras letras, propone este acercamiento a la vida y obra de Sigfredo Ariel, convencido de que es ahora cuando comienza su eternidad: el tránsito hacia la presencia infinita de esos seres elegidos que dejan una huella indeleble en la cultura de un país.

Amir Valle
Director General Leer más…

Los cafés y las fuentes de soda


«Y pienso que si no hubiera nacido, otro pobre tomara este café«

César Vallejo

 

Café con letra. Ese era el nombre del boletín literario que edité hacia fines de la década de los noventa en Lima. La palabra ‘café’ aludía ahí a la bebida —producto derivado del grano del mismo nombre— que yo llegué a consumir con devoción en aquella época bajo el convencimiento de que ese oscuro bebedizo pudiera traerme lucidez, inspiración literaria e un insomnio que me permitiera alargar la jornada para leer y escribir más durante una mayor cantidad de horas al día, o incluso refugiarme en la lectura rápida y voraz entre los silencios exclusivos de las madrugadas. Leer más…

Sábato y sus complejidades


Ernesto Sábato (Argentina, 1911 - 2011)

Ernesto Sábato (Argentina, 1911 – 2011)

Si lo vieras, seguramente lo verías parco en palabras, hosco tal vez, titubeante en muchas respuestas, poco amigo de expresar opiniones, pero también podías verlo abierto y cordial, incluso con la risa en la cara, dispuesto a hablar de todo, muy interesado siempre en el conocimiento del hombre. La vida y la obra de Ernesto Sábato se asienta en una profunda armonía entre literatura y pintura. Casi nunca tenía muy claro qué iba a hacer, lo mismo escribiendo que pintando, porque solo se dejaba guiar por el instinto. Lo que su poderío intelectual ponía siempre ante nuestros ojos era una imagen que procedía del inconsciente y se forjaba en la ambigüedad de los sueños, que son siempre verdades profundas, protegidas por la oscuridad, los paisajes oníricos, los fantasmas, los seres tenebrosos, los personajes sonámbulos. Leer más…