
La pregunta me llegó cuando conocí por primera vez la existencia de una literatura indígena precolombina en América, y por el mismo camino encontré el Popol Vuh, sus historias y su propia historia reveladas en la versión de Adrián Recinos publicada por el Fondo de Cultura Económica de Mexico. El hermoso relato Quiché me hizo caer en cuenta de la necesidad que tenemos de aprender a contar nuestras historias en lenguas foráneas para asumir la tarea de mantener vivas las culturas, en nuestro caso migrantes, pero que en el caso anterior fueron destruidas en la pretensión de un primitivismo y atraso del colonizado, que nunca fueron ciertos.
La complejidad del problema se manifiesta en el nuevo aislamiento. En el último siglo, el inglés se convirtió en el idioma de la ciencia, la política y los negocios, creando una suerte de nuevas identidades culturales que intentan también abarcar el arte en todas sus manifestaciones. Cuando en 2013 Gregg Roberts pronunció en la conferencia de la sociedad asiática del idioma chino en Boston su ahora famosa frase “el monolingüismo es el analfabetismo del siglo XXI” quería referirse a la comodidad que supone el monolingüismo anglo para las comunidades hablantes del inglés, no se refería al monolingüismo del migrante, que por obvia razón es también analfabeta. Lo complejo nos llega a quienes vivimos en los mundos euroamericanos a los que hemos migrado, y queremos expresar los elementos que se mantienen vivos en nosotros de nuestra cultura y para lograrlo necesitamos expresarnos, en nuestro caso en Ingles.
En el oficio de docente y escritor este planteamiento es la realidad del dia a dia, tan asi que termina en un inconsciente de dos circunstancias consecutivas; una, la de quien migró y establece un universo aislado que le permite sobrevivir, otra la de la segunda generación de los anteriores, quienes de manera paulatina van perdiendo el idioma ancestral hasta llegar a negarlo, o en caso contrario, aceptar la necesidad de recuperar ese “espejo enterrado” que les permita reconstruir lo ancestral. Ahora tenemos una tercera vía, la del inmigrante letrado que llega con el propósito de conquistar el mundo desde el idioma dominante.
Pero, ¿Y que si ese conquistador del mundo es escritor y para peor un poeta que quiere apoderarse de él escribiendo sus versos en la lengua que está tratando de dominar?; ¿estaremos visualizándolo en algo equivalente al “traduttore, traditore” de sí mismo?, ¿estará interpretándose basado en que el conocimiento de ese yo le permite superar las barreras de la literalidad y fidelidad del texto?, creo que sí, que existe la necesidad de ser nosotros mismos quienes pintemos nuestros mundos en las palabras, a pesar de la imposibilidad de abarcar de manera completa en otro idioma, sin importar cual sea, el significado de aforismos, proverbios, adagios y demás construcciones lingüísticas que con frecuencia no tienen equivalentes literales apropiados y cambian de manera demasiado frecuente la comprensión de lo mismo. Por eso insisto en estar pisando un terreno de arenas movedizas que se hace comparable al de la traduccion sin serlo de manera literal. Umberto Eco señalaba que comprender (para el traductor) no significa ser capaz de decir siempre lo mismo, sino casi lo mismo. El escritor que quiera expresar su mundo en lengua foránea estará en una tarea similar a traducirse y querrá decir lo mismo, o casi lo mismo.
Todo porque debemos hacer consciente que lo cultural, histórico y social, son factores determinantes de la estructura del pensamiento de cada región del mundo, estamos ante una realidad diferente, y es a esa otra interpretación del mundo a la que queremos contarle desde nuestra orilla de la realidad, las particularidades que queremos expresar. Hay necesidad de estar inmersos en los elementos denotativos y connotativos que puedan marcar la diferencia entre los dos mundos y lenguas, una desde la que trabajamos, otra, la adquirida, que es en la que confiamos haber logrado suficiente conocimiento, y hacia donde intentamos enviar el mensaje.
Estamos hablando del escritor o académico que están inmerso en una nueva cultura; dada la diferencia en las características mentales y culturales de los pueblos, aquí nos ubicamos frente a nosotros mismos, compartiendo dos culturas que pretendemos conocer quizas con suficiente profundidad. Para el hombre de la calle una de las circunstancias resultante del Inglés y el Español como lenguas en contacto es el Spanglish o Espanglish, el fenomeno es pluricultural, su carácter multirracial en el estatus de bilingüismo, y se convierte en una forma de adaptación a la forma de vida americana en especial cuando se hace literario, creativo o comercial; el estilo coloquial del lenguaje le permite llegar a un mayor número de lectores.
Para completar el panorama, en mi caso se trata de un lector y escritor de poesía aunque incursione en la narrativa por obligación de supervivencia. La experiencia estética al escribir el poema implica, según Borges, la preexistencia del mismo en nosotros, y lo descubrimos en cada paso de la construccion del mismo. El poema está en mí, es experiencia mística y por tanto no puedo inventarlo, solo lo descubro a partir de cada cosa que me ha llevado a ser mi yo; y ese yo esta armado de cada cosa que he vivido, de la leche materna que mamé, y las enseñanzas de la escuela primaria, pero soy inmigrante. Claro que puedo reinventarme, pero los pasos para lograrlo son a veces esquivos, a eso me refiero cuando digo que somos traductores de nuestras propias vivencias.
Las soluciones encontradas han sido al menos tres. O escribes en el idioma de la nacionalidad adquirida, quizas la forma ideal de superar el aislamiento y en mayor medida posible a menor edad de la inmigracion o emigración, como prefieran; o seguimos escribiendo en el idioma materno; o ejercemos la poesía en una mescla de ambos, fenómeno frecuente en el momento. Apuesta arriesgada por la que me he decidido y solo ahora comienzo a exhibir en público; aunque no estoy hablado del Spanglish que en realidad es una cuarta vía. Hacer versos intercalando el español y el ingles me ayuda a completar el mensaje, pero requiere un público bilingüe que puede darte garrote con mayor eficiencia, pero te deja mas satisfecho de lo que escribiste.
Este es un ejemplo:
Soneto con intersecciones I
Junio 2020
De aquí a las cuatro de la tarde
estaré esperando el fin del mundo
y evitando el tener que ser,
el tener que estar viviendo.
I do not want to be
Anyway.
Hasta las cuatro habré de ser un viviente en la espera,
estaré tratando de no ser aquí,
de no estar hasta que tu aparezcas, sola
y comience en mi la vida de nuevo.
I want to become
In an alien by himself creator.
I want to create you.
Luego llegarás y la tortura tendrá fin,
el mundo obligatorio tendrá fin.
Estaremos respirando juntos.
I do not want to be somebody being
I do not want to wait
Anyone.
La espera residirá sus odiosos recodos,
el mundo de las musas inasibles,
el de los versos perfectos.