Poemas con patatas y una margarita
Ana María Drack
Torremozas. Madrid, 2023
En 1970, Ana María Drack editó el primero de sus diecisiete discos. Su música y su voz fueron cómplices de una generación de mujeres que encontró en la canción protesta un vehículo de expresión durante el periodo de transición político y social de nuestro país. En 1984, publicó el primero de sus cinco poemarios, Poemas con patatas y una margarita, que reedita ahora Torremozas.
Dividido en tres apartados cronológicos, “1968 – 1973”, “1973 – 1978”, “1978 – 1983”, el volumen radiografía -en cierta manera- la situación de la mujer española en unas décadas en las que fue progresando hacia la liberación, la autonomía, la igualdad, y, sobre todo, hacia una identidad vital con plenos derechos.
La autora ilicitana va tornando su verso en clamor y desahogo: “Ya no tengo el horario de agujas y calceta (…) Ya no espero impaciente/ que regreses a casa,/ no tengo que dar cuerda ya/ a ningún reloj./ Ahora escribo/ y soy libre de morir/ cuando quiera”.
Lo cotidiano se alinea con la memoria y se hace realidad concreta en un proceso de despojamiento y desposesión desde el que el sujeto poético consigue deshojar las ataduras e ir despertando desde sus propias virtudes. El verso se hace catarsis (“Me busco en las palabras/ de todo lo que escribo”) y renace con pureza a través de los pensamientos y los actos que van creciendo, que van renombrándose. Porque un velo amatorio, de mutua comprensión, quiere coronarse sobre todo cuanto está sabiendo a esperanza: “Me basta el hombre simple/ que entienda mis poemas/ y me quiera a destiempo/ (cuando no hay Luna Llena)./ Que comparta conmigo/ la cocina y la noche,/ que busque en el océano/ la razón de la vida/ y en la tierra sembremos/ entre los dos un árbol”.
Lo narrado, lo evocado, lo fabulado, conforman una visión integradora de una conciencia confesional, que quiere reafirmar su dignidad, que anhela ocupar instantes espacios propios y comunes, y cuya aspiración primigenia sea el saberse en un universo justo e igualitario: “Comparto lo que oyes,/ lo que ves, lo que sientes,/ el oro de ese tiempo/ que devoramos juntos./ Comparto la distancia/ que compartes conmigo/ y, como tú, espero/ que encontremos respuestas”.
