

1. Hace casi catorce años que vivo en Zurich. Me imagino que habré hecho muchas cosas en este tiempo, aunque siempre me parece que no he sido muy eficiente. El proceso de adaptarse a otro país, de querer incorporarse al ritmo de esa sociedad, de ganar un espacio en ella, es un proceso largo y duro. Al menos en Suiza, que es un país del que nosotros los cubanos no tenemos más que un par de clichés por referencia: la famosa neutralidad, los relojes, el chocolate y Guillermo Tell. De hecho las diferencias culturales, históricas, climáticas y de otros tipos son inmensas. En los últimos catorce años me he dedicado a convertirme en un ciudadano más de este país sin perder mi esencia, y eso requiere de una buena cantidad de energía.
2. Llegué primero a la fotografía. En Cuba había matriculado en la Universidad de La Habana la carrera de derecho. Fue un compromiso entre lo que quería y podía ser, que en realidad era periodista. Después de dos años, sentí que no era el camino e hice una pausa, pero nunca regresé. Decidí hacerme fotógrafa coincidentemente por una exposición de un fotógrafo suizo de la postguerra, Werner Bischof, que inauguraron en Bellas Artes. Las fotos me emocionaron mucho y en ese momento decidí que yo iba a ser periodista de todas maneras, pero utilizando la fotografía como lenguaje. Fue una decisión que tomé en ese momento y nunca tuve dudas sobre eso. Comencé a tomar cursos en la UPEC (Unión de Periodistas de Cuba). Al mismo tiempo recibí clases de alemán de una anciana maestra alemana. Pensé que el alemán iba a ser un complemento útil para el futuro, porque no es una lengua por la que el cubano medio sienta mucha afinidad. Un buen día un fotógrafo me comentó que habían llegado unos periodistas suizos a hacer un reportaje y buscaban extraoficialmente traducción. Así se fue armando una cadena de fotógrafos, periodistas y cineastas que venían con mi referencia cuando necesitaban traducción y organización. Fue una buena escuela para aprender y perfeccionar las dos cosas: la fotografía y el alemán. Luego me invitaron a trabajar en un proyecto de documental, del que luego fui co-editora y así fue que llegué a Suiza en el año 1993. De plena crisis general en Cuba a uno de los países más ricos del planeta. Un choque tremendo.
3. Zurich y La Habana son como la noche y el día. Así que me provocan estados de ánimo muy opuestos. La Habana es caliente, Zurich es fria. La Habana tiene mar, Zurich esta roderada por montañas. En La Habana brilla el sol todos los días, en Zurich la niebla es espesa y casi constante. La Habana es sucia y bulliciosa. Zurich es silenciosa y pulcra. En La Habana no existe el tiempo, Zurich es un reloj onmipresente. Es una ciudad muy eficiente, donde todo está previsto. Hay leyes para todo y eso también la hace intolerante. Es una ciudad muy solitaria. Uno podria sin problema resolver todas la necesidades vitales en el día, sin tener que comunicarse con otra persona. Es una ciudad muy rica pero muy austera. Es un lugar donde se respeta el espacio del otro, donde puedes encontrarte con personas de todas las etnias, pero no es un templo de la llamada multiculturalidad. Las etnias y las culturas existen paralelamente, cada una en su espacio correspondiente. En La Habana a veces uno quisiera tener al menos dos segundos de soledad. Es una ciudad mestiza, hecha de todas las razas, mezclas y herencias culturales que llegaron allí. En La Habana quedan muy pocas reglas, y por consiguiente es caótica. Es una ciudad abierta. Para mí no hay ciudad – de todas las que conozco – que derroche tanta poesía, tanta inspiración tanta magia y tanta belleza como La Habana. Pero bueno, nací y crecí allí. Es el único lugar donde me siento en casa.
4. Soy fotógrafa, que para mí quiere decir ser una observadora minuciosa de lo que me rodea. Me interesa relatar la anécdota de la persona común como yo. Ese individuo multiplicado que va formando lo que finalmente somos la sociedad. Siempre me atraen las historias corrientes, esas realidades que no sobresalen en nada de las otras. Y es que en mi opinión no son los sobresalientes los que determinan el rumbo de la sociedad, sino ella misma. Es la multitud sin rostro la que intuye la llegada de los grandes finales y de los grandes comienzos. Entonces, volviendo a mi fotografía, hablo de personas con sus historias cotidianas. Y no es que me lo proponga, sino que es sinceramente lo único que me interesa a nivel fotográfico.
5. Tanto el reportaje como el ensayo ofrecen herramientas valiosas a la hora de tratar un tema en fotografía. El ensayo te permite recrear una tesis preplanteada. Es una aproximación más sosegada, experimental y minuciosa hacia algo. Y es valido también como ejercicio, para educarse a ver en lo más cotidiano y simple los valores estéticos. En el reportaje hay un acercamiento totalmente indeliberado hacia el tema. Uno descubre y capta fracciones de la realidad en el instante en que están sucediendo. No hay manipulación posible, al menos en ese momento. Es un buen entrenamiento para los reflejos, para la intuición, para estar en el lugar correcto en el momento correcto. Yo me inclino más para el reportaje, y trato de hacer un periodismo visual que no anteponga el „envase“ estético a la realidad, sino que lo armonice.
6. Sé que he hecho una buena fotografía porque eso primero lo sabe mi estómago. Algo sucede en el interior que siento siempre una especie de cosquilla. Y casi nunca falla. Cuando llego a revelar, o como actualmente, a ver la foto en el monitor, casi siempre resulta ser para mí una buena foto.
7. Trabajo.
8. No creo que tenga obsesiones, pero si grandes pasiones, que me alimentan o me mal nutren. Pero en todo caso vivo con mis pasiones. Siento pasión por la creación en todos los aspectos y formas.
9. Leo mucha prensa, no sólo los diarios, sino revistas. Me interesa mucho la historia, las biografías. Y leo cuanto libro de ficción me cae en las manos con la recomendación de que es un buen libro. Desgraciadamente muchas veces tengo que leer en alemán los libros que original son en español, y no se disfruta igual. De adolescente leí mucho más que ahora. Tuve tiempo para leer a muchísimos autores, desde Homero, Victor Hugo, Hemingway, Dostoyevsky hasta Guillermo Cabrera Infante, Vargas Llosa y Cortázar. De escribir, últimamente lo único que llego a escribir son una veintena de mails por día, organizando cosas de trabajo. O cuando me comunico con mis parientes y amigos dentro o fuera de Cuba, entonces los mails son más largos. Y bueno, cuando propongo algun reportaje a un periódico, pues tengo que escribir siempre un texto sobre lo que he investigado.
10. Escucho mucha música. Creo que mi gran frustración será no haber nacido con el talento para la música. Disfruto, respeto y adoro la música cubana. Desde Lecuona, Matamoros, María Teresa Vera, Bola de Nieve y Beny Moré, hasta Irakere, Los Van Van, Leo Brouwer, la Nueva Trova Cubana y muchos más. Para mí es el tesoro cultural más valioso y más universal que tenemos. Escucho mucho jazz, latin jazz y música del Brasil, de Argentina, de Africa y mucho flamenco. También la clásica, lástima que cada vez menos. Una sinfonía de Stravinski, Mozart o Rachmaninov sin sol puede convertirse fácilmente en un réquiem insoportable.
11. Yo percibo el arte como un algo integral, que no se puede fragmentar en disciplinas o modalidades. Es un misma esencia que se expresa en diversos lenguajes como la pintura, la literatura, la música, el teatro, la fotografía y el cine. Y que en todas y cada una de estas formas y expresiones transmite al hombre una emoción y sensación sublime y excepcional. Creo que aquellas sensaciones vividas a través del arte, de alguna manera las reciclo y las transmito en el lenguaje que yo mejor me puedo expresar, que es la fotografía. Y espero que esas vivencias y sensaciones, me hagan sensible para seguir buscando y encontrando la porción de arte que hay en cada cosa.
12. Mis grandes sueños cada vez se van acercando más a lo posible. Y pienso que tiene que ver con la experiencia que uno va acumulando, ese pragmatismo que uno va incorporando a medida que logra hacer realidad algunos sueños, y va renunciando a otros. El gran anhelo es regresar algunas vez a La Habana, y volver a vivir cerca del mar. Tengo el sueño de llegar a hacer algun día cosas que perduren, que sean valiosas para alguien además de para mí. Tengo la frustración de no haber aprendido a tocar tan siquiera un instrumento musical. Me produce una gran alegría recibir amigos en la casa con una buena cena y escuchar buena música con ellos. O cada vez que salgo a algun país para hacer un reportaje. Y al paso que vamos, mi gran fobia es que la idiotez, el egoísmo, la hipocrecía y la impunidad se impongan definitivamente como valores legítimos en la sociedad.
13. Si me preguntan porqué no hay desnudos en mi fotografía, respondo tajantemente: Porque hasta ahora no me interesan.
14. No tengo grandes problemas con la desnudez en general ni con la mía particular. Simplemente me parece absurdo y burdo que una gran mayoría se idiotice con el tema, mientras que una ínfima parte haga suculentas ganancias. Me molesta simplemente el hecho de que todo se convierta en articulo a comercializar. En un contexto coherente me desnudaría, es decir en la intimidad.
15. Mi acercamiento al cine es puramente accidental. Primero comencé a traducir como ya conté antes. Luego me propusieron co-editar un documental titulado Ricardo, Miriam y Fidel. Es una película rodada en Cuba y en EE.UU., que trata la relacción afectiva y compleja de un padre revolucionario que integró el Ejército Rebelde, y su hija disidente que abandona el país. Y trata muy de cerca el drama de la separación y del exilio. Me ofrecieron el proyecto primeramente por mi conocimiento de la realidad cubana. Luego comencé a meterme en el proceso creativo, y me di cuenta de que podía contar una historia también, o sea editar. La película provocó mucho debate en Suiza y en cuanto lugar fue mostrada. Creo que se mostró en más de 30 festivales de cine. En Cuba, a pesar de que el proyecto se realizó con la autorización del Consejo de Estado, al final no la exhibieron en el Festival Internacional de Cine de La Habana. Fue una lástima que negaran el debate inteligente a través de este filme. No es una película disidente, sino trata con gran respeto a sus dos protagonistas con sus dos verdades. Luego colaboré para otros documentales de la televisión suiza. Pero aunque soy conciente de que tengo esa sensibilidad para la edición, me siento fotógrafa.
16. La fotografía cubana en general es una gran escuela, una manera muy peculiar, espontánea y aguda de mirar la realidad y representar su estética. Y Cuba es un país muy fotogénico. No sólo es valiosa la fotografía que más se conoce de los años 60, las grandes imágenes de la Revolución hechas por Alberto y Luis Korda, Raúl Corrales, Osvaldo Salas y otros. En los años cuarenta existió un Constatino Arias, que con sus imágenes dejó un testimonio importantísimo de la sociedad de aquel tiempo. Tengo desgraciadamente poco contacto con los fotógrafos cubanos y no estoy contenta con eso. Al menos mantengo la relación con tres y me alimento mucho de ellos. Dos son Ramón Grandal y Gilda Pérez, que ya no viven en Cuba. Fotógrafos excepcionales quienes fueron mis tutores y me educaron a ver y apreciar fotografía a través de su propio trabajo y de los grandes clásicos. El tercero es Raúl Cañibano, un gran fotógrafo, que empezó junto conmigo a fotografiar y compartimos los filmes, el papel fotográfico y las vicisitudes de andar La Habana en bicicleta.
17. No tengo estilo, época o pintor predilecto. Soy consumidora y admiradora del arte, simplemente.
Por
Rafael
Alcides
Yo no tengo ni teléfono, Amir. Ni teléfono. El correo me llega a través de una piadosa amiga. El electrónico. El otro, si es de afuera, del extranjero, sencillamente no me llega, y si me llega es abierto. Cosas del cartero, me imagino.
Por
Amir
Valle
Dicen que a la tercera es la vencida. Eso espero. Hace unos años, cuando en esa isla que llamamos Cuba no existían las revistas literarias digitales que hoy pululan, a cierto escritor se le ocurrió...
Por
Alejandra
Costamagna
"Hay hijos que nunca vieron a su padre, ni en fotos. Y hay otros que probablemente estén llenos de fotos de su padre, y sin embargo nunca lo hayan visto bien, o nunca se hayan tocado el alma"...
Por
Armando
de Armas
Ya a mediados del siglo pasado Carlos Gustavo Jung alertaba sobre la catástrofe que acecha a Occidente desde su flamante entrada a la modernidad; no por la modernidad misma, sino por la neurosis colectiva que produce el distanciamiento del hombre de lo numinoso...
Por
Edmundo
Paz Soldán
Hércules Poirot, el detective belga, andaba por el mundo resolviendo casos con arrogancia y displicencia. Bajo de estatura, calvo y con mostachos, Poirot era una figura cómica, una suerte de pariente cercano de Chaplin.
Por
Ladislao
Aguado
Cuando se produjo el fin de los sistemas comunistas de Europa del Este, los intelectuales(...) "No sabían reinventarse en condiciones libres, no sabían qué hacer con la libertad"...
Imagen de portada:
"José Martí"
Damaris Betancourt. 2005
Web optimazada para todas las resoluciones de pantalla y los navegadores: Firefox 2, Internet Explorer 6 y 7, Opera 9 y Netscape 8.1 para PC y Firefox para Mac.