

No creo que existan muchos novelistas cubanos que no le debamos más de una página al gran Soler, o como le dijimos siempre entre nosotros, el Viejo, con un cariño de hijos a sus padres, así que ni me extraña la devoción que demostrara Abilio Estévez en Tuyo es el reino, ni sus declaraciones acerca de lo que admira a Soler, porque tal parece que todos lo admiramos y lo seguiremos haciendo porque no solo era un gran escritor sino un gran hombre y no sólo uno puede decir que al Viejo no lo divulgaron lo suficiente o aún no han colocado sus libros al alcance de las más grandes editoriales y no se conoce como debiera El pan dormido, por poner un solo ejemplo de una de esas novelas que uno habría querido escribir y lo había hecho alguien con una disciplina de burro, quien me contó que trabajaba en la mesa del comedor, sobre libretas y a lápiz, tres horas por la mañana y tres por la tarde y luego andaba por el mundo con la sencillez de quien sabe que se trata sólo de un trabajo como el de cualquiera.
De Soler debo haber heredado la disciplina que suele estar mal vista por quienes trabajan sólo los fines de semana y suelen dedicarse no a escribir novelas sino a ser escritores que no es lo mismo y cuando alguien me dice cómo hago para escribir tanto, pienso que lo hago como el Viejo, aunque ya quisiera yo haber llegado a una décima parte de lo que hacía, y sé que no es posible ni es justo hablar de una novelística de los noventas o de comienzos de siglo sin que uno mire hacia atrás el corpus narrativo de quien sí era un grande aunque no se lo creyera jamás ni falta que le hizo.
Por
Rafael
Alcides
Yo no tengo ni teléfono, Amir. Ni teléfono. El correo me llega a través de una piadosa amiga. El electrónico. El otro, si es de afuera, del extranjero, sencillamente no me llega, y si me llega es abierto. Cosas del cartero, me imagino.
Por
Amir
Valle
Dicen que a la tercera es la vencida. Eso espero. Hace unos años, cuando en esa isla que llamamos Cuba no existían las revistas literarias digitales que hoy pululan, a cierto escritor se le ocurrió...
Por
Alejandra
Costamagna
"Hay hijos que nunca vieron a su padre, ni en fotos. Y hay otros que probablemente estén llenos de fotos de su padre, y sin embargo nunca lo hayan visto bien, o nunca se hayan tocado el alma"...
Por
Armando
de Armas
Ya a mediados del siglo pasado Carlos Gustavo Jung alertaba sobre la catástrofe que acecha a Occidente desde su flamante entrada a la modernidad; no por la modernidad misma, sino por la neurosis colectiva que produce el distanciamiento del hombre de lo numinoso...
Por
Edmundo
Paz Soldán
Hércules Poirot, el detective belga, andaba por el mundo resolviendo casos con arrogancia y displicencia. Bajo de estatura, calvo y con mostachos, Poirot era una figura cómica, una suerte de pariente cercano de Chaplin.
Por
Ladislao
Aguado
Cuando se produjo el fin de los sistemas comunistas de Europa del Este, los intelectuales(...) "No sabían reinventarse en condiciones libres, no sabían qué hacer con la libertad"...
Imagen de portada:
"José Martí"
Damaris Betancourt. 2005