(Encrucijada, Villa Clara, Cuba, 1963). Cuentista y novelista cubano.
En 1995 ganó el Premio David de Cuento de la UNEAC con el libro Lapsus calami, publicado por la editorial Unión. En 1996 el Instituto Cubano del Libro le otorgó el Premio Dador, en su primera edición.
La novela El paseante cándido, recibió el Premio Nacional de Novela Cirilo Villaverde en el año 2000 y fue publicada al año siguiente por la editorial Unión. En el año 2003, esta misma novela ganó el Premio Grinzane Cavour, que otorga la fundación italiana del mismo nombre, y que publicó la editorial Rizzoli en ese país.
En el año 2004 Letras cubanas publicó su novela Fumando espero, que resultó Primera finalista del Premio Rómulo Gallegos, con el voto de dos de los cinco jurados.
En el 2006 resultó ganador del Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar, con la pieza “En una estrofa de agua”, que publicó Letras Cubanas.
En 2009, recibió el Premio Alejo Carpentier de cuento, con el libro En La Habana no son tan elegantes, y este mismo libro fue merecedor del Premio de la Crítica.
Textos suyos han aparecido en diversas antologías de Cuba y el extranjero. Es autor de la selección de cuentos Algunas verdades sospechosas del escritor cubano Virgilio Piñera publicada por la editorial Abril. Sus libros han sido objeto de estudio en diversas universidades de Cuba y el extranjero, y se ha desempeñado como jurado en importante premios nacionales e internacionales, como el Casa de Las Américas, UNEAC, David, La Gaceta, Alejo Carpentier, Oriente, Nacional de edición, entre otros.
Durante varios años se desempeñó como editor en la editorial Arte y Literatura del Instituto Cubano del libro. En el año 2005 recibió, como reconocimiento a toda su obra, la Distinción por la Cultura Nacional. En 2007, durante el escándolo cultural conocido como «La Guerrita de los E-Mails o Pavongate», intercambio de mensajes electrónicos que se hizo viral, como protesta de los escritores cubanos por el homenaje en la Televisión Cubana a un conocido comisario cultural de los tiempos de represión en la década del 60 y 70, su protagonismo en ese intercambio lo colocó en el centro de la diana de las autoridades culturales. Tiempo después, en distintas publicaciones fuera de la isla, comenzó a escribir artículos sobre la realidad cubana. A partir de entonces, su nombre ha desaparecido de los programas promocionales del gobierno, pese a la calidad reconocida de su obra no es incluido en ninguna publicación oficial y vive en La Habana condenado al ostracismo intelectual.