(Fragmento)
El uso del tema para discutir cuestiones políticas halla su paroxismo en el relato Locus solus o el retrato de Dorian Gay, de Jorge Ángel Pérez,16 donde un homosexual, una loca, más específicamente, tiene fantasías eróticas con José Martí. odas las noches, frente a una foto de este, imagina que el Héroe Nacional cubano llega, él le sirve una copa de ginebra, lo deja hablar durante tiempo indefinido de las penas que lo acosan (la principal: el destino de Cuba), y termina haciendo el amor desaforadamente con él, lo que implica no sólo el acto como tal, sino hacerlo, dice en narrador-protagonista, con el «fundamento de la poesía y de la nación». El relato pretende, por un lado, desacralizar la figura de Martí (tema tabú en Cuba, incluso para la ficción) y, por otro, al atreverse con el símbolo supremo de la nación y de la cubanía, legitimar totalmente al homosexual como parte integrante y activa de la nación.17 El narrador se pregunta qué lugar ocuparía este en la sociedad que Martí quería «con todo y para el bien de todos», al tiempo que cuestiona la creencia en que, por haberse sentado en la misma mesa la fresa y el chocolate, ya no existen en Cuba prejuicios contra la homosexualidad.
La Habana Elegante, Agosto 1999.