Ares Marrero (Nacida María del Carmen Ares Marrero, Ciudad de La Habana, 1962). Licenciada en Artes Escénicas en la Especialidad de Dramaturgia (ISA-1984). En Cuba realizó varios documentales, entre ellos Noticiario 14, Tres + Tres y Homenaje al futuro. Marchó a Moscú donde estudió Dirección de Cine de Ficción (VGIK 1992). En 1990 fue expulsada del sistema y condenada a ser “emigrante por tiempo indefinido”. En 1993 fijó residencia en Berlín, donde nacieron sus dos hijos. Aquí estudió Pedagogía del Teatro (UdK Berlín 2010- AkB 2018) y ejerce la labor de docente y directora de proyectos teatrales. Se acogió a la nacionalidad alemana y en su patria adoptiva ha escrito cuentos y varias obras de teatro para jóvenes y niños, en alemán.
Los poemas que aquí presentamos pertenecen al libro Berlinario, publicado por Ilíada Ediciones en 2020.
–***–
Cuba
Cuba se me aparece sólo en sueños.
Lejana, intangible,
en la cómoda del cuarto,
en el espejo
oleaje de melena larga
desconsuelo,
de la niña que fui,
de la que aún llevo
desesperada, triste
en su cobija de lágrimas.
Aullido feroz de realidad, el sueño!
Y se apodera de mí, de todo cuanto tengo
que no es nada; NADA sólo memoria sin huesos…
Cuba es un espectro con traje de rey bueno
que cuenta historias de azares y Epos,
avezado carcelero que custodia barrotes
de adornar intentos
mariposa de nieve que sobrevuela el vértigo
Cuba me posee tanto como el viento.
Cuba entra en mis recintos
sólo cuando duermo.
Me abrasa, me esclaviza, me aparta de mí,
de cualquier dueño
Cuba se aposenta en mi garganta
y sólo expiran ruegos
Amargos sonidos de lenguas de fuego.
Hay días que despierto
ahogada en la herida abierta de costado a costado
que nunca cierra, que arde en el tiempo
donde el olvido se tiñe
de fieros reflectores que ensanchan la llaga
y todo vuelve al comienzo.
A veces quisiera volver,
desenterrar cimientos,
repasar historias de amantes sin techo
pero sigo colgada de esta parálisis
columna rota de aspiraciones y tedio
Ay! si algún día pudiera destilar el veneno
de aquella isla inundada
del mar de mis adentros
sitiada de nudos que golpean el resplandor de paz que intento.
Ay! Si algún día dejara de embestir
la dentellada del Adiós
en cada hoy,
en cada verso!
Me vuelvo experta en el Arte de morir.
Cruento ijar despiadado es el tiempo…
Pelo blanco enlazado al deseo de sepultar la raíz
monólogo del curar la cicatriz
aprender a amar la vastedad
Cuba es mi templo.
Berlín. Sin fecha.
–***–
Poema a mis dos abuelos
Quién entregó a mi abuelo?
Fue la madre en un papel
la madre que parió la orilla
mientras el viento medía
el látigo en el señuelo
Espaldita de boxeadora
decía la madre de todas las madres
midiendo
brechtiano y cruento el sendero
con o sin Verfremdung
la aurora resbala
por la pared del descontento.
Fue un domingo, 5 de enero
cuando llegaron los guardias
en su carro de trueno
verde olivo la barba.
Sin ápice de piedad
retumba el eco
Madre de todas las madres
se llevaron a tu padre
nunca más volvió mi abuelo
un grito desgarrador
tan pujante como el tiempo,
creció.
El grito del fantasma
de lo que no me dijeron.
Con la frente teñida de morado,
iba en el féretro,
con el brillo de la luz
que no teme al carcelero
ni a la bota,
ni al sello de morir
por su única Patria:
el dinero.
Villa Marista, principio del fin
de mi cuaderno,
garabato indeleble
del muñeco con sus crespos
tinta en la lápida;
la arena bebe el mar ciego
En la pared del olvido su nombre:
Andrés Marrero.
Resucito tu sonrisa,
grande, estruendosa
al desenganchar la puerta del portal
el aviso de pastelitos sin igual
la guayaba y el misterio
del olor del amor
me alejo de mí, me detengo
Tent Cent de mi ADN,
en los predios de lo eterno.
Soy tus miembros, abuelo!
Tus brazos y tus ojos,
soy tu cabello
todo tu ser se quedó guardado
en la mirada de una niña
que yo no recuerdo.
II
Vago por el mundo.
A mi lado van mis dos abuelos
mi abuelo el español,
mi abuelo el carbonero
nos damos cita
en una isla de cenizas
donde quedaron disueltos
mosquiteros atados a mi lengua,
sus consejos
como los relojes blandos
de enero a enero
Tal vez me perdonen mis hijos
tal vez me perdonen mis nietos
y doblen esta maldita capa de duro acero
larga cola de lodo
grillete blanco con pespuntes de cielo
A dónde se han ido
mis dos abuelos,
mi abuelo el español,
mi abuelo el carbonero
Hoy en Berlín, es solo 5 de enero.
Berlín. Cualquier día después de la reunificación.
–***–
Credo
Soy esa a la que hablo
para que se cuide de mí
de los milagros
del brillo del cartón
de los husos horarios
de esa definición atroz de credo
que destroza los labios
Esa palabra eres tú
murmullo ancestral
en las fauces del sueño
en lo equívoco de un verso
creer que un girasol
es un astro violento
hablo con la que se regodea
en un atrio de ilusión
en el soplo del candor
en la argucia de los atuendos
en el arte de morir
con el cordón del frenesí
adormecido en el cuello
Es a ti a la que prevengo
de la memoria cicatriz
del linaje fatal del espejo
de la Elegía al Lucumí
del aullido del cencerro
del látigo extraviado
del señuelo de la culpa
gusano que sorbe tu cuerpo
Cuídate de la reconciliación
de doblar la cerviz
de lo blando que truca la raíz
de la morada de lo Eterno…
Huye del barco que zarpó
del viejo timonel
hastiado de todos los puertos…
Mece el follaje de tu propio credo
adorna tu almohada con el fragor del jardín
de la mariposa en el jazmín
vuélvete constelación en el atril
infinito es el son de los nombres que no fueron.
Entre vivir y morir habita todo el abecedario
laberíntico de lo horrendo.
Berlín, 14.01.2018
–***–
Acceso de rabia
Si pudiera llorar todas mis rabias…
culpar a esa invasión de hojas afiladas
que me sesga el sueño
al invierno, por ser el mejor postor
el que trae angustias empacadas
en su caja de hielo
si pudiera renunciar al taladro
diamantino en la génesis del recuerdo
bajar de la escalera del patíbulo
zafarme la soga que cuelga del cuello
la adicción al café de los designios
harta estoy del sermón
de los que caen de hinojos
entre paredes de campanas, cerrojos
de las estrías en el espejo
de los epitelios destrozados
por el vino que no bebo
cuatro variantes de inequívoca quietud
la irrevocable esclavitud
Ay, si se inundara mi estómago de higos secos,
gritos por los trozos del moho del pan
si dejara yo de masticar
la vieja fruta desgajada de lo bello
vestigio horizontal
impresión del armario sin besos
El vértigo de la Libertad
según el yerro de Kierkegaard
es la angustia tatuada en el cuerpo
Mi Esperanza es un queso azul
que hiede, una burbuja sin gas
en la sopa derramada sobre escalones de tedio.
Ay! si la rabia que asfixia
me diera un pulmón para respirar
si no tuviera ya pretexto
para comulgar con Herodoto
historia pletórica fuente de placer
con sus críticos ineptos
si la marca Creed volviera a nacer
si fuera creada por mí
si la comprensión alzara el blasón de la justicia.
si tuviera yo el valor de desoír mi conciencia
y decirte que ya no te quiero
romper las bridas con el brillo del escalpelo
esparcir tus cenizas
Ay! Si no me infectara tu risa
como un estafilococo dorado
cuando miento
si pudiera no amar tus dientes
con olor amarillo
sorber tu lágrima
si pudiera decapitar tu cigarrillo
tus conquistas y el éxodo
Ay! Si fuera la vida solo eso
un panal
de blasfemias codificadas
con que escribir en la arena
acerca de la celada
del papel la ola varada
si tu descontento no me robara
una y otra vez
la razón
si el perdón fuera perdurable en una jaula
si las sílabas de tus labios se convirtieran
en una cadena que me atara
a ti, como un amor viejo y cotidiano
matemática discordante
inentendible virtud de los romanos
y los paupérrimos griegos
si pudiera la palabra libertad
hundir el velero de la inseguridad
si tu valentía cuajara como tus potajes
y tus malas pulgas fueran tu alma sin doblez
para ahogarla entre mis manos
llegar a lo más hondo del revés
Entonces podría confesar
que estoy varada.
Un sedimento detiene mis rodillas
la función de mis riñones
piedra de obsidiana que se parece al carbón.
Nunca será diamante.
No podemos cambiar el orden de cosas.
Sólo intentamos resistir.
Berlín, 19.01.1999
