"Mi novela es eso: desencadenar los demonios que tengo adentro"

Entrevista con la escritora y periodista cubana María Matienzo

Por Nacho Rodríguez/ James Campbell

María Matienzo (La Habana, 1979). Narradora y periodista cubana. Su relato Alamar, te amo dio título global a la antología erótica escrita por 14 narradoras cubanas en 2017. Ahora, su novela Elizabeth aún juega a las muñecas inaugura la Colección Mujeres de nieve, una ficción en la que, según Adriana Sosa, responsable de su edición: una muñeca, una mujer busca a su esposo desaparecido casi por arte de magia en un edificio de apartamentos que cobra vida al interconectar disímiles personajes e historias. Una trama atemporal que con una única referencia a Alamar, barrio habanero, podemos situar en Cuba. ¿Elizabeth aún juega a las muñecas, es pura ficción o es otra foto hiperrealista de La Habana? Como se quiera leer, porque con esa “difícil sencillez” como diría Sarduy, nos entrega María Matienzo, una novela atravesada por el caos social de nuestros tiempos que nos hace reír con sarcasmo o temer por nuestra seguridad al estar en medio de una pesadilla esquizofrénica.

Fuera de toda etiqueta de género, esta novela entremezcla lo grotesco, lo erótico; lo testimonial y lo detectivesco, la violencia real y la simbólica en un contexto donde los personajes, a los que se les borró la caracterización sicológica a propósito, parecen estar atrapados en su propio mundo asfixiante y decadente pero, por alguna razón, invulnerable al cambio. Con un lenguaje que va desde la imagen poética hasta la burda conversación de un chat, Matienzo demuestra su capacidad para burlar la ciudad letrada, el status quo, la cosa en sí, mutando ella misma en novelista sin dejar de jugar a las muñecas.

Con motivo de la presentación en La Habana de esta novela, conversamos con la autora desde Madrid y Managua.

 

¿Te consideras una escritora que aborda “lo cubano” como un tema central en tu creación literaria?

Sí estoy marcando cubano. Cuba es una prisión. Yo creo en el karma, así te digo, y creo que de aquí, la única manera que tenemos de salir, es liberándonos nosotros mismos desde adentro, y eso será posible solo sí logramos desencadenar un poco todos nuestros demonios y todas las cosas raras entre las que vivimos.

Mi novela es eso: desencadenar los demonios que tengo adentro. Creo que mi escritura, hasta el momento (la inédita, que es la mayor parte y esta novela), es mis demonios durante las etapas de mi vida. Llevo una vida muy interesante, tengo una maldición china como siempre digo y lo que me toca es eso: explotar lo cubano al máximo.

Y es justo como yo veo Cuba: una prisión llena de miserias dentro que la gente, porque, aun cuando vaya a vivir a otro lado, los cubanos siguen encerrados en esta prisión, cuyos barrotes no tienen forma de caimán. Por eso creo que la única manera que tenemos de liberarse aquí, más allá de régimen político, de ser o no ser cubano, es empezar a romperlos desde adentro. Eso es lo que yo he intentado hacer: quitarme un poco de barrotes y sacar mis demonios, mis demonios que ven a las otras personas como demonios también, porque te darás cuenta de que, en la novela, hay ballenas, hay una morsa, hay una jicotea. Porque los demonios se pueden presentar de variadas formas.

 

¿Consideras que tu novela se enmarca dentro de la ficción o tiene visos de realismo?

Tú dirás qué desconectada que estoy de la realidad creativa insular, pero yo no sabía que la tónica en la literatura cubana ahora es ser hiperrealista. Creo que con el hiperrealismo tengo suficiente con el periodismo que hago. La ficción en mi novela es cierta hasta cierto punto; cuando te pones a escarbar ahí también hay una realidad descarnada. Lo que pasa es que como la perspectiva es de una mujer, una niña, una muñeca que de alguna manera se ha divorciado de la realidad, entonces parece que es ficción. Así lo veo yo y lo ven algunas de las personas que la han leído hasta el momento.

Hay una realidad muy cruda y muy ruda detrás que encarnan estos personajes; es la miseria que se vive aquí, miseria espiritual más que material: la gente que vive pendiente de los demás, la niña que sufre violencia externa, la muñeca, que encarna el ejemplo máximo de la mujer cubana.

Otra de las circunstancias que siento que ayudaron a sembrar la novela de realismo (no sé si sea bueno confesarlo pero igual te lo cuento) fue el periodismo. Hay pasajes de la novela que cogí de la vida real, tal cual, claro, sin afectar a nadie. Son parte de la realidad que en algún momento viví y que me pareció además tan fantástica que me sentí obligada a ponerlas en la novela. Una novela que como tú mismo has dicho es en buena medida ficción.

Por otra parte es como veo yo a la gente. Yo suelo ver a la gente e identificarla con animales, porque al final es lo que somos, un poco más allá, un poco más acá en la cadena evolutiva, pero seguimos siendo animales y por eso es que a lo mejor ves más ficción, pero simplemente es como yo veo la realidad.

 

¿Te ha resultado sencillo escribir una novela?

No sabía que hay gente en Cuba que piensa que la novela es un género tan difícil. Yo siempre me había propuesto escribir novelas y nunca pensé cuán difícil podrían ser. Lo que sí estoy convencida es de que no se escriben novelas a los 20 años. Siempre pensé que las novelas mías empezarían a salir a partir de los 40 años y parece que la profecía se me está cumpliendo.

Es verdad que la novela es difícil. Es un tema que lleva recursos, lleva tiempo y lleva paciencia, pero creo que de alguna manera es lo que me toca para poder paliar la situación de tener que escribir diariamente periodismo, con la celeridad que impone la primicia. Para mí es como sentarme y descargar toda esa velocidad a la que vivo.

Esta novela la terminé hace tres años. Durante ese tiempo siguió sufriendo modificaciones. De lo que sí estoy segura es que el cuento se me da bien, hasta donde yo sé, pero la novela la disfruto más. Cuando me siento a escribir me vuelvo a conectar con la historia porque es como otra vida que estoy creando en mi cabeza para evadir esta realidad que vivo, a veces un poco cruda y que tiene demasiada velocidad.

 

NOTA:

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