Primeras voluntades
José María Micó
Acantilado. Barcelona, 2020
Poeta, músico, ensayista, traductor y catedrático de literatura en la Universitat Pompeu Fabra, José María Micó (1961) recoge en estas Primeras voluntades su poesía completa. En su Presentación, el escritor barcelonés afirma: “El hombre que he sido ha hecho algunas cosas: escribir poesía es una de ellas. Primeras voluntades no recoge mis logros, sino mis intenciones y mis deseos. En las páginas que siguen no están los poemas que el lector debería leer, sino los que yo no he podido, o no he querido, dejar de escribir”. Una declaración de intenciones que sirve para situar su universo lírico en un estadio de extremada consciencia. Al hilo de su decir, José María Micó dibuja la sembradura de sus anhelos y se afana en reconocer los gozos y desvelos de su propio acontecer.
Cuatro secciones que responden a títulos reveladores, “Afectos”, “Travesuras”, “Pecios” y “Espejismos”, conforman el corpus definitorio de estos textos donde hay una música acordada, una melodía de sabios ritmos que deviene en una lírica que deja hablar a las cosas, a los escenarios y a los protagonistas aquí latentes. Las horas de su habitar son un espacio común “donde la vida apura su espejismo” y tienen su correlato en un plano empírico y sintético. Su voz es audible y se fundamenta en una representación realista, en una solida semántica nacida de una aspiración reconocible: plasmar un testimonio abierto y de sincera condición: “Soy hierba, en realidad,/ brizna sola en el agua sin raíces,/ daga cayendo al fondo de mi noche,/ clavada sobre el pasto/ verdoso del delirio”.
Hay en estos poemas un aroma de redención, una voluntad de cumplir con un rito consolador por no alcanzar lo intangible, ni aquello que desobedezca a la promesa de su regreso. En su retina, el yo anhela convertir en materia los íntimos presagios, los ensoñados paraísos; o lo que es lo mismo, signar lo amatorio como unidad y vínculo, ajeno a lo que pueda entenderse como carencia o simulacro: “Te doy mis ojos, mi pasión, mis manos/ y esta torpe batalla de suspiros”.