Franco y Fidel ¿Vidas paralelas?

Apuntes

Leonel Antonio de la Cuesta

Franco y la Segunda República española

El 19 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República española. La primera había sido de corta duración (1873-1874). De inmediato se redactó una nueva Constitución (que por cierto tendría influencia en Cuba en la Constitución de 1940). La nueva Carta Magna instauró una serie de medidas: separación de la Iglesia y el Estado; enseñanza laica; ley del divorcio; voto femenino, el inicio de una reforma agraria y algunas otras que hoy día están presentes en la legislación constitucional de prácticamente todos los países de Europa occidental pero que en 1931 se consideraban medidas revolucionarias. Una más, se racionalizaron las estructuras de las Fuerzas Armadas que contaban con un oficial por cada seis soldados y medio millar de generales. En 1934 se celebraron elecciones y las derechas triunfaron, dando lugar a la ya mencionada insurrección de Asturias. En 1936 se realizaron nuevos comicios en las que fueron victoriosas por escaso marguen las fuerzas izquierdistas, agrupadas en el Frente Popular. El país estaba dividido casi por mitad. El Gobierno frentepopulista no pudo controlar el orden público, ni controlar tampoco la conjura de ciertos generales que finalmente hicieron un pronunciamiento alrededor del 18 de julio de 193611. En esta conspiración Franco no se incorporó a la conjura hasta el último momento. Consecuentemente no apareció al principio en la Junta de Defensa Nacional. Sin embargo, fue capaz de obtener la ayuda de la Italia fascista y la Alemania nazi quienes le dotaron de una fuerza aérea.

Los generales rebeldes se reunieron cerca de Salamanca el 13 de septiembre y acordaron nombrar a Franco Generalísimo de los Ejércitos y Jefe del Estado. Este nuevo Estado no se reclamaba ni de la forma republicana ni de la monárquica tal como haría después el mariscal Pétain en Francia en 1940. La nueva estructura política la apoyaron los carlistas (requetés), los monárquicos alfonsinos, la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) y la Falange, organización de corte fascista fundada por José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador general Miguel Primo de Rivera (1923-1930). Los falangistas, al igual que los comunistas, contaban con un solo diputado en las Cortes de 1933.

Franco se encontró de pronto instalado en la primera magistratura de la nación sin tener ningún partido propio, ni tampoco con una ideología política conocida. Para resolver esta difícil situación el 19 de abril de 1937 unificó a todas las fuerzas políticas mencionadas en un solo partido: Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista y aceptó como ideología el programa de veintisiete puntos original de José Antonio Primo de Rivera. Asistido más tarde por su concuño Ramón Serrano Suñer comenzó a construir la armazón de su nuevo Estado, inspirado en Alemania e Italia. Con esto continuó hasta alrededor de la Batalla de Stalingrado cuando la suerte de las armas cambió durante la Segunda Guerra Mundial. El cambio teórico más importante del franquismo fue en 1947. En ese año se declaró que España era un reino sin rey pero con un regente vitalicio (Franco, obviamente), el cual tenía la peculiar atribución de poder designar a su sucesor. Al terminar la conflagración europea los portavoces del régimen cínicamente alegaron que la España de Franco nunca había sido fascista puesto que no había participado de lleno en la guerra. En realidad nunca se decantó Franco por ninguna de las potencias bélicas. Primero se declaró neutral, después, no beligerante, y finalmente de nuevo neutral. Sin embargo, envió a luchar contra la URSS la llamada División Azul, fuerza de falangistas voluntarios encuadrados dentro del Ejército alemán.

Al momento de constituirse la Organización de las Naciones Unidas se excluyó formalmente a la España de Franco y las naciones miembros retiraron sus embajadores de Madrid, de manera en la recepción de año nuevo de 1946 solo estaban presentes: el Nuncio apostólico, el embajador de Portugal y los ministros plenipotenciarios de Suiza e Irlanda. Además, Francia había cerrado la frontera el 27 de febrero. El inicio de la Guerra Fría fue una bendición para el franquismo pues podía demostrar un anticomunismo total. Poco a poco fue cambiando de coloración a través de medidas cosméticas: creación de unas Cortes sin representatividad ni poder de control del Gabinete; la promulgación del Fuero de los españoles, declaración de derechos humanos sin garantías procesales; un Consejo del Reino, organización totalmente controlada por Franco, así como otras medidas que parcialmente lo alejaban de aquella declaración fundamental de que al Caudillo lo juzgaban solo Dios y la Historia. Esta declaración nunca se repudió expresamente ni se sustituyó por otra en que se proclamara la soberanía popular.

Ya al final de su gobierno únicamente se discutía el problema de la sucesión. Franco lo zanjó al nombrar en 1969 Príncipe de España12 a don Juan Carlos de Borbón y Borbón, hijo de don Juan de Borbón y Battenberg a quien en puridad correspondía la Corona. Lo demás es historia contemporánea pues el 20 de noviembre de 1975 Francisco Franco murió en su cama y fue enterrado en el Valle de los Caídos, monumento funerario faraónico que él había mandado a construir. Se iniciaba la Transición que consistió básicamente en desarmar toda la estructura política del franquismo partiendo de su propia legislación. Este proceso culminó con la promulgación de la Constitución de 1978 actualmente vigente.

Se podría resumir el itinerario político de Franco diciendo que su régimen, siempre dictatorial, fue de un fascismo sui géneris a una seudo democracia13.

 

El 10 de marzo de 1952 entró por la posta seis del Campamento Militar de Columbia el expresidente Fulgencio Batista y Zaldívar para liderar un golpe de Estado con el que interrumpió el ritmo constitucional del país pues se iban a celebrar elecciones generales en el mes de junio. La clase política cubana pensó que Batista se iba a quedar un par de años en el poder para retirarse después como lo había hecho en 1944. Tras la farsa electoral de 1954 quedó claro que el general quería perpetuarse en el poder mediante presidentes títeres como lo estaban haciendo otros dictadorzuelos del área de Centroamérica y el Caribe. Ante este hecho se abrían dos soluciones: intentar sacarlo del poder por la vía electoral (Grau y Márquez Sterling) o apelar a la violencia. El primero que intentó esta segunda opción fue el profesor Rafael García Bárcena, fundador de Movimiento Nacional Revolucionario, pero fracasó en el intento. Entonces, surgieron Fidel Castro y otros grupos de acción como la Organización Autentica (OA), el Directorio Revolucionario (DR), la Triple A y algunas otras menores.

Lo sorprendente es que Fidel Castro inició su acceso al poder absoluto a través de dos acciones disparatadas: el asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba y después el desembarco del Granma14. En el primero enfrentó a ciento y tantos hombres (y mujeres) sin instrucción militar, sin experiencia bélica, sin armamento apropiado y sin siquiera saber a lo que iban, contra mil soldados de un ejército regular. Más tarde desembarcó con ciento y pico de expedicionarios en la Playa de las Coloradas en el oriente de Cuba, de los cuales se salvaron unos quince. Gracias a Crescencio Pérez, un líder campesino que vivía prácticamente al margen de la ley, se pudo internar en la Sierra Maestra y constituir un foco guerrillero.

Aquí empieza la leyenda de la buena estrella de Castro, parecida aunque no igual a la baraka (protección) de Franco15. Merced a un periodista estadounidense, Herbert Lionel Matthews, se convierte en una especie de Robin Hood caribeño y consigue derrotar al ejército de Batista tras unos dos años de lucha. En este tiempo se desarrolló el Movimiento 26 de julio, originalmente un desprendimiento de los ortodoxos. El 26 de julio se dividió en tres ramas: la sierra, el llano y la resistencia cívica. La sierra era un mito inspirador y misterioso, mientras que el llano hacia una guerra de guerrilla urbana y recibía el peso de la represión. La resistencia cívica se dedicaba a conseguir municiones de boca y de guerra y a reclutar candidatos para la sierra. Hay que significar que no hubo más que dos batallas verdaderas en aquellos dos años de guerra. La ofensiva del verano de 1958 del ejército de Batista y la batalla de Santa Clara, casi al final de la lucha. El ejército regular dividido16, corrupto, desmoralizado, apenas hizo resistencia. ¿Quién querría morir por un sueldo de 33 dólares con 33 centavos? ¿Quién querría morir por unos generales y coroneles que se ocupaban más de sus corruptelas que de dirigir las operaciones militares? Además, los rebeldes no mataban ni torturaban a los casquitos17 prisioneros, sino que los dejaban en libertad tras un breve adoctrinamiento revolucionario, mientras que los batistianos torturaban y mataban a sus prisioneros.

Hubo otros grupos que hicieron la guerra contra Batista, el más importante fue el Directorio Estudiantil Revolucionario dirigido por el estudiante católico José Antonio Echevarría que intentó infructuosamente asaltar el Palacio presidencial el 13 de marzo de 1957. Sin embargo, ninguno tuvo el atractivo de Fidel y sus barbudos cuyo acertado manejo de la propaganda los convirtió en héroes internacionales.

No puedo seguir adelante sin mencionar la actuación de los comunistas, camuflados bajo el nombre de Partido Socialista Popular. El comunismo en Cuba como fuerza política se fundó en 1923. Participó en las luchas contra Machado pero al final pactó con el dictador. A finales de los treinta, en la época de los frentes populares, pactó con Batista, quien los legalizó, les dio el control de las organizaciones obreras, una emisora radial (Mil Diez), y les permitió también la publicación de un periódico, Noticias de Hoy. Batista fue el primer gobernante latinoamericano en tener en su Gabinete a dos comunistas: Carlos Rafael Rodríguez y Juan Marinello Vidaurreta, durante la época de la Segunda Guerra Mundial.

Aunque Fidel Castro tuvo amigos comunistas en la Universidad como Alfredo Guevara y Leonel Soto, nunca perteneció a las organizaciones que auspiciaba el Partido. Era demasiado indisciplinado para ello. Prío Socarrás al inicio de la Guerra Fría rompió con los comunistas y los desposeyó de las prebendas y dádivas de Batista mantenidas por Grau. Sin embargo, ni Prío ni Batista al principio de su segundo gobierno, realmente persiguieron al comunismo. Este Partido por otra parte, era un débil grupo electoral con unos 120 000 afiliados, un partido bueno para formar coaliciones pero no para conquistar el poder por la vía electoral. La persecución de Batista se limitaba a los cuadros de base, aunque le achacaba todos los ataques y atentados con lo cual se le hacía una gran propaganda al Partido.

Tras el desastre del Moncada, el Partido Socialista Popular publicó unas declaraciones calificando de putschista y pequeño burgués al intento de Castro. Después y hasta casi el final de la lucha, no participaron en la misma. La inmensa mayoría de los revolucionarios a finales de 1958 consideraba que los comunistas eran un grupo advenedizo que había entrado tarde y con una participación nada heroica en la guerra revolucionaria.

Posiblemente después del fracaso de la Huelga general del 7 de abril de 1958, boicoteada por los comunistas, Fidel Castro se dio cuenta de que si triunfaba no tenía tras sí ni un partido, ni una ideología y ni siquiera un verdadero ejército. ¿Quiénes podrían ayudarlo sin miramientos por su falta de méritos propios? Los comunistas. Claro que tras militar durante toda su actuación política en agrupaciones anticomunistas como la ortodoxia, no le era posible declararse “ñangara” de la noche a la mañana. De ahí que en los dos primeros años después del triunfo siguiera diciéndose  no comunista mientras los camaradas se infiltraban en todo el aparato político del Estado.

Por otra parte, todo hay que decirlo, la política exterior de los Estados Unidos ayudó a la “conversión” del Comandante. Hasta entonces el único intento de rebelión de un país latinoamericano (Guatemala) había sido cortado por lo sano. Posiblemente Castro se les pareciera a Arbenz. Que Fidel Castro no hiciera ningún esfuerzo por entenderse con los americanos no cabe la menor duda, como lo atestiguan hombres de tanta integridad y decoro como Rufo López Fresquet, Felipe Pazos, Ernesto Betancourt y otros. Fidel Castro en ese momento parecía que quería poner en práctica un nacionalismo radical con expropiaciones de las grandes inversiones americanas en Cuba. Los comunistas le ofrecían un grupo de gente capaz de hacerse cargo de la administración del Estado y procurarle la protección de la segunda potencia mundial.

Sin embargo, no le fue fácil el cambio de casacas, si Franco se apoderó con pocos problemas de Falange y los demás partidos que habían apoyado su pronunciamiento, los comunistas criollos se resistieron. No hubo una única fase de unificación, sino tres: las Organizaciones Revolucionarias Integradas, ORI (1961-63), el Partido Unido de la Revolución Socialista, PURS (1963-65) y el Partido Comunista de Cuba, PCC (1965). Con este último organismo se consagró el comunismo fidelista. En contraste con Franco, Fidel Castro se movió durante la Guerra Fría y tuvo su momento culminante en la llamada Crisis de los Cohetes (1962) en que el planeta estuvo a punto de sufrir un cataclismo mundial, pero del cual Fidel Castro sacó la seguridad de que los Estados Unidos no intentarían su derrocamiento.  Desde entonces hasta el 2006 en que decidió ceder el poder absoluto a su hermano Raúl, tuvo la seguridad de poder gobernar sin preocuparse de los Estados Unidos. A diferencia de Franco, no ha cambiado su profesión de fe marxista aunque los teóricos de esta doctrina saben que en Cuba, no se practica el marxismo sino un caotismo fideliano. Su mayor contribución a dicha doctrina política fue su peculiar idea de construir a la vez el socialismo y el comunismo. En ello fracasó rotundamente. A través de los años aunque cínicamente se ha proclamado estar situado dentro de los países no alineados, ha basculado entre la URSS y la China. Por otra parte, su administración de la cosa pública no ha podido ser peor, pues el llamado bloqueo norteamericano es solo el causante de una mínima parte del desastre económico del país. Sustento la teoría de que los pueblos botan con los pies: cuando un país anda bien, todos quieren establecerse en él, cuando anda mal, todos quieren marcharse. El volumen del exilio de unos dos millones, así como el hecho de que hace ya algunos años que la población de Cuba no crece, hablan elocuentemente del tema.

 

Hay otro punto de contacto entre los dos líderes que estudiamos. Ambos practican abiertamente la egolatría, algo típico de quienes habitan en el pináculo de la sociedad. Sin embargo, el estilo es diferente. Franco hizo acuñar monedas que rezaban: “Francisco Franco Caudillo de España por la Gracia de Dios”, también imprimió sellos de correo con su imagen; dio su nombre a innumerables calles, avenidas, paseos, parques y otros lugares públicos. Hasta distribuyó trofeos deportivos como la Copa del Generalísimo, al estilo de los reyes. Aceptó que a su primer nieto se le cambiara el orden normal de los apellidos llamándose Francisco Franco y Martínez Bordiú18. Franco permitió que su pueblo natal, El Ferrol, fuera rebautizado como “El Ferrol del Caudillo”. No tengo noticias de que en Cuba, donde tantos cambios ha experimentado la subdivisión político-administrativa del país, haya aparecido un “Birán del Comandante”.

De baja estatura, grueso, con voz atiplada y mal orador, Franco hizo uso de la palabra cuando fue necesario, casi siempre para repetir la vieja cantinela de la conjura judeo-masónica-comunista como el gran enemigo de su régimen. Fidel Castro, por el contrario, alto, delgado, buen orador, ha hablado hasta por los codos19 repitiendo su mantra de culpar al imperialismo yanqui de todos los males de Cuba. No se ha hecho construir una estatua, ni ha dado su nombre a plazas y edificios públicos, ni tampoco ha hecho emitir sellos con su efigie. La única estatua que ha hecho erigir hasta ahora fue en honor de Ubre Blanca, su vaca predilecta.

En cuanto a su vida privada, Franco fue la excepción entre los gobernantes mundiales pues no se le conoció ni una amante, ni aventuras eróticas, ni siquiera una canita al aire. Como ya se dijo se rumoraba que a causa de una herida de guerra padecía de impotencia generandi. ¿Eso sería todo?

Fidel Castro, por el contrario, ha tenido cientos de aventuras eróticas y algunos hijos naturales y adulterinos. Entre ellos Alina Fernández Revuelta, ya mencionada, quien se ha negado a usar el apellido Castro y además, según ella, al reconocimiento paterno filial.

La vida conyugal de Franco fue por lo tanto ejemplar, doña Carmen, revestida de su eterno collar de perlas, lo acompañó siempre en sus actos oficiales. Fidel Castro se casó en segundas nupcias con Dalia Soto del Valle, una maestra del centro de la Isla, con la cual engendró cinco hijos, a quienes impuso nombres que comienzan con la letra A: Alex, Alexander, Alexis, Ángel y Antonio. Como se ve se repite en varias variantes el nombre de Alejandro, su segundo apelativo y su nom de guerre en las lides revolucionarias. Hasta la reciente visita del Papa Benedicto XVI, la señora Soto del Valle de Castro no había aparecido oficialmente en público20. Fidel ha llevado una vida de familia casi secreta, reflejada tan solo en crónicas de publicaciones escandalosas extranjeras que no han circulado en Cuba. Por su parte, la vida familiar de Franco fue objeto constante de la atención de los medios de prensa del régimen. Después de su muerte ha seguido siendo centro de interés, especialmente las diabluras de sus nietos varones y la accidentada vida de la que se casó con don Alfonso de Borbón Dampierre, duque de Cádiz. Aunque de la vida de los vástagos de Fidel Castro no se ha escrito mucho, parece que disfrutan de la vida fácil de los hijos de un gran papá. Como se apuntó el mayor, Fidel Castro y Díaz Balart, no ha sido designado como sucesor de su padre y ha mantenido una actuación pública mediocre para sus orígenes. Con ellos se demuestra una vez más el esfuerzo del Comandante para desmarcarse de los usos de otros tiranos.

Otro aspecto a notar es el interés de ambos dictadores en los deportes. Castro, gran atleta en Belén, ha seguido practicando el beisbol, el basquetbol, la pesca y la caza y se ha interesado en la vida deportiva del país. Curiosamente su hijo Antonio es médico especializado en medicina deportiva. Franco practicó la caza y la pesca siguiendo la tradición de los reyes españoles. En sus frecuentes cacerías se fraguaban negocios más o menos lícitos.

En cuanto a la ropa, Fidel Castro ha parecido no cambiarse nunca el uniforme verde olivo, aunque en ocasiones se ha vestido de civil. Franco alternó el uniforme de la Falange con los propios de los tres ejércitos y también vistió de civil en no pocas ocasiones.

Como ya se dijo, Franco pasó de ser un católico tibio a ser un católico practicante. Favoreció a la Iglesia muchísimo pero también se sirvió de ella, especialmente en el plano internacional. Al final de su vida se enemistó con Pablo VI. Éste designó a muchos obispos antifranquistas mediante interpretaciones del Concordato desfavorables al Gobierno de España. Resultó muy extraño como en el tardofranquismo tuvieron que establecerse “cárceles concordatarias” para alojar a los muchos curas, frailes y hasta monjes que se manifestaban públicamente y conspiraban sin recato contra el régimen.

La religión de Fidel Castro no se ha podido determinar claramente. El mucho tiempo que permaneció “judío”, o sea sin bautizar, lo marcó de tal manera que los varios años en escuelas de los jesuitas no lograron imprimirle esa catolicidad a rajatabla propia de la formación ignaciana. Sus confesiones en el libro Fidel y la religión publicado por el religioso brasileño fray Beto21 no son dignas de crédito ya que se hace evidente su intención política dirigida a captar la simpatía de la izquierda católica, especialmente la de los de la Teología de la Liberación. Es de señalar que en el texto no se mencionan las religiones sincréticas afrocubanas, hoy consideradas por muchos como la creencia dominante en Cuba, tal vez, especialmente en la región oriental de la Isla donde la presencia haitiana era y es notable. Castro desde pequeño se relacionó con ellos. No pocos autores sin embargo, achacan a Fidel Castro creencias de ese tipo. De hecho Celia Sánchez Manduley, su confidente y secretaria privada hasta su muerte, y el doctor René Vallejo, su médico personal en la sierra y en los primeros años de la revolución, eran santeros. En resumen, mientras que la religión de Franco fue clara, la de Castro no es posible definirla nítidamente, pues nunca se le ha visto con collares “de santo”, ni muchísimo menos entrar en una iglesia católica bajo palio, como lo exigía Franco.

Notas del artículo

  1. Citaré solo dos libros uno en favor de la ascendencia judía y el otro contra ella: de Miguel Figueras i Vallés, Las raíces judaicas de Franco. Barcelona, 1993 y el de Paloma Díaz Mas, Los sefardíes. Historia, lengua y cultura. Barcelona, 1995.
  2. Vide, Alina Fernández Revuelta. Alina, la hija rebelde de Fidel Castro. Barcelona, Plaza y Janés, 1997.
  3. Antes de 1934, como se verá, Ramón era el más conocido de los Franco, gracias a su hazaña de volar de Madrid a Buenos Aires en el hidroplano Plus Ultra.
  4. Cuenta el periodista e historiador Ramón Garriga (en las pp. 169-172 de su libro La señora de El Pardo, publicado por la Editorial Planeta de Barcelona en 1979) que don Nicolás se encontraba en El Ferrol al inicio de la Guerra civil y allí se quedó durante el conflicto bélico. Solía pasearse por las calles con Angustias y su hija arrastrando una maleta atada con cordeles. En cierta ocasión se le acercó un familiar y le pidió que pusiera fin a tan esperpéntico espectáculo, pero el anciano le replicó que allí llevaba todos sus ahorros pues no tenía confianza en los bancos después de la exaltación de su hijo Paco a la jefatura del Estado. Agrega Garriga que durante la guerra nadie se le acercaba en público pues tenía la manía obsesiva de denostar a su segundo hijo, cosa que solo él podía hacer impunemente.
  5. Garriga (en la p. 306 del precitado libro) apunta que los hijos de Carmen Franco Polo tienen una silueta esbelta y no reflejan los rasgos típicos de la familia Franco. No olvidemos este venenoso comentario.
  6. Los cardenales esencialmente son los electores del Papa. Hasta finales del siglo XIX (Cardenal Martell) no tenían que estar ordenados ni de presbíteros. De hecho el más célebre de todos los cardenales, el cardenal Richelieu, fue un cardenal lego. Esta situación cambió con el Papa Juan XXIII quien ordenó que todos los cardenales al momento de recibir la birreta (símbolo de su cargo) debían ya ser obispos.
  7. Azaña Díaz, Manuel (1880-1940) Abogado, escritor y político de tendencia jacobina (republicano) fue varias veces ministro y jefe de Gobierno y de Estado. Murió en Francia poco tiempo después del final de la Guerra civil.
  8. Como los catalanistas no habían contado con el apoyo de los anarquistas que controlaban la región, la sublevación fue aplastada en cuestión de horas por el Ejército.
  9. La FEU la integraban las asociaciones de estudiantes de las trece facultades de la Universidad de La Habana. La organización estudiantil intervenía en muchos asuntos públicos ajenos a la actividad docente de la casa de estudios. Era como un partido político sin sujeción al Código Electoral.
  10. La Facultad de Ciencias Sociales y Derecho Público ofrecía, aparte del doctorado correspondiente, dos licenciaturas: la de licenciado en Derecho Diplomático y Consular y la de licenciado en Derecho Administrativo. Esta última estaba concebida para formar a quienes quisieran ocupar cargos públicos de importancia cuando en Cuba se implantara la carrera administrativa. Anexo a ese programa existía una Escuela de Administración Pública que ofrecía el diploma de Capacitado en Administración Pública. Lo interesante es que a ese programa se podía acceder sin ser Bachiller. Una vez terminados los estudios de la misma se podía ingresar en la licenciatura en Derecho Administrativo y después en la Facultad de Derecho. En este programa fue en el que se matriculó Raúl Castro quien no había concluido sus estudios de bachillerato.
  11. El pronunciamiento es un fenómeno político originado en España y que se ha extendido a Iberoamérica. Consiste, básicamente, en la protesta de algunos militares contra una situación política para ellos intolerable. Con el pronunciamiento se declaran cesantes a los gobernantes y se impone el gobierno de una junta. Algunos autores han caracterizado el pronunciamiento como la huelga general de los militares.
  12. En España el titulo tradicional del heredero de la Corona es Príncipe de Asturias, pero ese título presumía la existencia de un rey en ejercicio.
  13. En este apretadísimo resumen de casi cuarenta años he obviado la mención de ciertos hechos importantes pero de poca consecuencia: la entrevista entre Hitler y Franco en Hendaya (23 de octubre de 1940); la carta de los generales exmiembros de la Junta de Defensa Nacional dirigida a Franco donde la pedían que diera paso a la monarquía (15 de septiembre de 1943); la invasión de los maquis a través del valle de Aran (iniciada el 3 de octubre de 1944); el matrimonio de una nieta suya con don Alfonso de Borbón y Dampierre, hijo del primogénito de Alfonso XIII, y muchas más.
  14. También se intentó tomar al mismo tiempo el Cuartel Céspedes de Bayamo con iguales resultados negativos. De este hecho, por cierto, casi no se habla en Cuba.
  15. Esta protección sobrenatural se extendía a dos aspectos: el fracaso de los atentados personales contra ellos y la desaparición natural de aquellos que podían hacerles sombra, a saber: Camilo y el Che en el caso de Castro, y Sanjurjo y Mola en el de Franco.
  16. La oficialidad del ejercito batistiano estaba compuesta por muchos cabos y sargentos de 1933 autopromovidos y de los oficiales de academia. Las relaciones entre los dos grupos no eran buenas.
  17. Nombre popular de los soldados de Batista.
  18. La Codorniz, célebre periódico satírico español, se publicó al día siguiente de este incidente como “Codorniz, La”.
  19. En la ONU en una ocasión habló durante cuatro horas y media.
  20. En la Cuba de Castro fue curioso notar como la difunta Vilma Espín, esposa de Raúl, usaba como nombre completo Vilma Espín de Castro y en las reuniones internacionales de primeras damas actuaba como tal.
  21. Frey es en portugués.
  22. Bolo es el término popular en Venezuela para referirse a la moneda nacional, el bolívar.
  23. Vide, Francisco Franco y Salgado-Araujo. Mis conversaciones privadas con Franco. Barcelona, Editorial Planeta, 1976., pp. 254, 278, 293, 305, 312, 353, 363, 364, 433, 438, 445 y 596.
  24. Vide, Pío Moa. Los mitos de la Guerra civil. Madrid, La esfera de los libros, SL, 2005, p. 183.
  25. El regeneracionismo fue un movimiento político de finales del siglo XIX que intentaba una reforma integral de España yendo de arriba abajo. Su principal ideólogo fue Joaquín Costa (1846-1911).
  26. Vide, Juan Eslava Galán. Una historia de la Guerra civil que no va a gustar a nadie. Barcelona: Editorial Planeta, 2005, p. 261.
  27. Una cosa buena de un dictador intrascendente: la legislación protectora del servicio doméstico de Rafael Correa en el Ecuador. También las carreteras de Hitler y el que Mussolini hiciera que los trenes llegaran a tiempo.

Del Autor

Leonel Antonio de la Cuesta
Profesor universitario en los Estados Unidos durante cuatro décadas. Dirigió durante dieciocho años el Programa de Formación de Traductores e Intérpretes de Florida International University. Está acreditado por la American Translators Association y es uno de los principales analistas de Derecho constitucional cubano. Ha publicado varios libros, el último de ellos es Constituciones Cubanas desde 1812 hasta nuestros días.