Un tema interesante es saber qué pensaban cada uno del otro. No he podido encontrar en fuentes ajenas a la propaganda nada sobre la idea de Castro sobre Franco. En cuanto a las ideas del español sobre el cubano algo aparece en el célebre libro Mis conversaciones privadas con Franco de su primo hermano y ayudante Francisco Franco y Salgado-Araujo23. A pesar de lo mucho comentado allí no hay tampoco un juicio puntual sobre Fidel Castro y en general no he encontrado ninguna crítica dura sobre la persona del Comandante aunque sí, críticas muy punzantes sobre el sistema comunista instaurado por éste en la Isla.
Los dos dictadores nunca se encontraron. Franco salió pocas veces de España. Una para entrevistarse con Hitler en Hendaya, Francia (23 de septiembre de 1940), otra para verse con Mussolini en Bordighera, Italia (11 de febrero de 1941), y al día siguiente se entrevistó con el mariscal Pétain en Montpellier, Francia. Castro, que en comparación ha viajado muchísimo, visitó España pero después de la muerte de Franco. Fue a Lanceira, Lugo, el caserío donde nació su padre. Manuel Fraga Iribarne, exministro de Franco y presidente de la Xunta de Galicia por muchos años, fue quien le tributó los honores correspondientes a su jerarquía de jefe de Estado.
El perfil sicológico de los dos dictadores es un aspecto que hubiera querido tocar. Existe abundante bibliografía al respecto pero confieso no tener la capacidad necesaria para ese empeño. Mis estudios de sicología se reducen a un curso en el Bachillerato y otro en la Universidad. Además, la sicología es una disciplina compleja con abundantes teorías de difícil comprensión y manejo. Por lo tanto he decidido no entrar en el tema. Como una muestra de las dificultades del mismo, transcribo a continuación dos comentarios uno positivo y otro negativo en torno a la personalidad de Franco. No se trata de un perfil científico sino más bien de lo que pudiéramos llamar “sicología casera”.
El siguiente juicio es de Pío Moa24 “Franco ha tenido apasionados enemigos y panegiristas, más todavía que Azaña. De espíritu religioso y amante de la tradición, aunque ‘regeneracionista’25 a su modo poseía un carácter muy inestable, realista y firme, y un fácil autodominio. Su inteligencia, sin lugar a dudas muy notable, se manifestaba mucho más en la acción que en consideraciones teóricas o intelectuales, a las que no era muy aficionado. En casi todo venía a ser la contrafigura de Azaña”. Obviamente este es un juicio positivo.
Una cita negativa proviene de Juan Esteva Galán: “El Caudillo, hombre limitado, inculto, mediocre militar (solo buen comandante de batallón), bajito y de voz atiplada, cuenta, sin embargo, con la astucia necesaria para navegar con paso corto y vista larga. A ello se une su misteriosa baraka, que va eliminando sus posibles opositores”26.
Franco, por otra parte, trató de organizar su sucesión y aunque todo no le quedó “atado y bien atado” como él quería, su selección de don Juan Carlos de Borbón y Borbón propició en última instancia el pase a un Estado de Derecho y a una convivencia ciudadana que ha durado hasta ahora 37 años.
Por el contrario, Fidel Castro se ha encargado de defenestrar a cuanto líder político joven ha surgido. La lista es larga y puede que se me olvide alguno, recuerdo a: Felino Quesada, Carlos Aldana, Roberto Robaina, Felipe Pérez Roque y Carlos Lage. En este momento el viejo líder se hunde más y más en la senilidad y personalmente me pregunto qué pasaría si su hermano Raúl muriese antes que él.
No quisiera terminar sin recordar que este trabajo constituye unos meros apuntes. Fueron escritos casi de memoria (salvo las fechas y algún que otro dato más) y por ende he limitado las notas al calce. Ruego a mis lectores que me sugieran informaciones con las que pudiera aumentar los diversos acápites de este trabajo tanto en cantidad como en calidad. Sus observaciones pudieran enviarlas a OtroLunes. Les agradezco por anticipado su colaboración.
Para concluir quiero dejar constancia de que no me gustan las dictaduras sean de derecha o de izquierda. No me gustan ni siquiera las llamadas dictaduras positivas como la de Mustafá Kemal Atatuk, padre de la Turquía moderna. Tampoco las dictablandas como la del general Miguel Primo de Rivera y Orbanejas27. La magistratura de dictador se creó en Roma como una figura jurídico-política eminentemente temporal. Fue la versión anticipada del líder carismático puro. Las dictaduras que se eternizan en el poder me parecen ser una contradicción, una especie de oxímoron político. Sin embargo, existen y persisten y no queda más remedio que bregar con ellas. En muchos casos dentro del gran mal que representan dejan algunas cosas positivas, pocas o muchas. De acuerdo con el talante político del crítico el juicio será más favorable según la cosmovisión o weltanschauung de este.
He vivido personalmente aunque en distinto grado ambas dictaduras por lo cual mi saber sobre ellas no es puramente libresco. He intentado, como dije y repito, hacer unos apuntes que pudieran servir de base a estudios más completos. No voy por tanto a pasar un juicio o llegar a unas conclusiones definitivas. Esto lo dejo al juicio del lector pues no en balde se dice que hoy día estamos en la hora del lector.