Crónica por Miami: Aventura intelectual

Ismael Sambra
(UNAM)

Mi participación cada año en el Festival Vista de Miami, me sacó del aislamiento canadiense. Y esto es un hecho que tengo que agradecer a sus organizadores. Para cualquier escritor que emigra resulta casi traumático enfrentarse de pronto a otra cultura y a otra lengua. Adaptarse a las costumbres de un nuevo país es todo un reto para cualquiera. Por eso empiezo por admirar a escritores cubanos que en épocas diferentes lo hicieron, aunque voy a mencionar solo a los más renombrados de estos tiempos, como Guillermo Cabrera Infante en Inglaterra, Severo Sarduy y Zoé Valdés en Francia y Amir Valle en Alemania, solo por citar algunos encajados o más bien desencajados en estas geografías. Estados Unidos, al menos, tiene el español como segunda lengua oficial, y esto les da cierta ventaja a los escritores y artistas establecidos aquí, por eso excluyo de esta lista a Heberto Padilla, Reinaldo Arena, Manuel Gayol, Daína Chaviano, Belkis Cuza Malé, José Hugo Hernández, Alberto Garrido, Félix Anesio, Manuel Vázquez Portal y un frondoso etcétera de más o menos importancia para este tema. Conozco escritores que no han tenido necesidad de dominar el inglés para sobrevivir en tales circunstancias, sobre todo en la ciudad de Miami, donde casi solo se habla español.

Cuando llegué como refugiado a Canadá, un país bilingüe inglés-francés, me sentí premiado, pero también perdido. Había sido liberado de la prisión política en mayo de 1997 por gestión directa del gobierno canadiense y tuve buena acogida de la prensa, porque además el PEN Canada me había declarado Miembro Honorario y había participado decisivamente en la campaña internacional que pedía mi liberación. ¡Qué mejor regalo podría recibir después de haber cumplido casi cinco años de una sentencia de diez, en las infernales cárceles y celdas de castigo del régimen Castro-comunistas de Cuba! Horripilante. Súper abusivo. Al menos pude escribir tres libros, ya publicados, en los cuales describo y denuncio lo sufrido: Un libro de cuentos: Cuentos de la prisión más grande del mundo, uno de poemas: A través de las rejas, y un ensayo: El único José Martí, Principal opositor a Fidel Castro, libros cruciales en mi carrera literaria, aunque inesperados en mi aventura intelectual, sobre todo el extenso ensayo que ya cuenta con una segunda edición ampliada, estructurado en cuatro capítulos y un Apéndice, donde señalo en las Notas de Autor que “Quizás tenga que agradecerle algo a Fidel Castro, por esta injusta prisión que me impuso, y es que aquí tuve la posibilidad de conocer la fuerza de mi rebeldía y tuve el tiempo necesario para estudiar más la obra martiana, para descubrir y entender más por qué José Martí es su principal opositor.”

La obra cuenta con un prólogo del escritor y poeta Orlando Fondevila: “Este es un libro iluminador que desmonta una a una todas las falacias con las que pretende legitimarse Castro”, y además con un Prefacio del Dr. Eduardo Lolo, presidente de la Academia de Historia Cuba-Exilio, donde dice que en este ensayo “Consecuentemente, Fidel Castro emerge como el indiscutible antípoda del apóstol y no como su seguidor histórico, según intenta adoctrinar la historiografía oficialista del régimen castrista.”

Desafortunadamente muy poco se ha comentado sobre este libro a pesar de que su segunda edición se envió a muchos intelectuales en formato ebook. Al menos el periódico digital 14YMEDIO de Yoani Sánchez publicó un excelente trabajo, que divulgó posteriormente en su grupo el reconocido poeta y editor de la revista Sinalefa, Rafael Bordao, a quien tuve el gusto de conocer en uno de mis viajes turísticos a New York. El activista, periodista y amigo Frank Calzon, director ejecutivo de Free Cuba Foundation, encargó varios libros a la editorial, para la distribución gratuita entre sus afiliados. También cuento con un mensaje enviado al editor Felipe Lázaro por el escritor, conferencista y politólogo Julio M. Shiling, director de Patria de Martí: Este libro lo tengo en versión escrita en mi biblioteca y le agradezco mucho su versión electrónica, ya que lo puedo incorporar a mi biblioteca portátil de ebooks. Es un libro excelente. ¡Con gusto lo divulgaré! Y sobre todo incluyo el alentador mensaje del siempre afable escritor, ensayista y poeta Manuel Gayol: “Lo recibí como promoción de la Editorial Betania. Me he leído ahora mismo algunas cosas y me enorgullece tu amistad. Espero que este libro sea —como lo va a ser—, una referencia constante y profunda para todos los martianos, y los que quieran saber las verdades de José Martí como principal opositor a Fidel Castro.”

 

El precio que tuvimos que pagar

Ismael Sambra con Kazuko Shiraishi, Vancouver 1997.

Ismael Sambra con Kazuko Shiraishi, Vancouver 1997.

Recién llegado al destierro, tuve la suerte de ser invitado al X Festival Internacional de Escritores y Lectores de Vancouver, Canada, octubre 1997. Me encontré allí con muchos escritores del mundo, como Kazuko Shiraishi, una de las más importantes poetizas del Japón, quienes además me ayudaron en la campaña, junto con Amnistía Internacional, para la liberación de mi hijo mayor que aún se encontraba en prisión. En Toronto hice algunos intentos para incorporarme al grupo literario de refugiados latinos. Sin embargo, no cuajaron del todo, pues sentía la resistencia de los organizadores, quienes afiliados a la izquierda, cerraban los espacios a las presentaciones de algunos de mis libros y limitaban mi libertad de expresión. La mayoría de esos “escritores” eran de la llamada izquierda comunista que habían huido de las tiranías de derecha. Lo curioso fue que ninguno se fue a Cuba, baluarte de la corriente comunista en América, sino que se establecieron hipócritamente en Canadá y en Estados Unidos, es decir, en las entrañas del “capitalismo salvaje”, para pagarle con ingratitudes y roer las raíces del árbol que les daba sombra y fruto. Lo más curioso fue que muy pocos regresaron a sus países después de reinstaurada la democracia.

Armando Añel, Amir Valle, Ismael Sambra y Rebeca Ullóa en el Festival Vista de Miami, 2019.

Armando Añel, Amir Valle, Ismael Sambra y Rebeca Ullóa en el Festival Vista de Miami, 2019.

Pero el problema no era poder escribir y publicar con libertad, pues desde Canadá podía hacerlo y de hecho lo hice, sino el poder incorporarme al ambiente intelectual que, a pesar de que se me abrieron desde un principio algunas puertas para trabajar y dar conferencias en diferentes universidades, se me hacía muy difícil todo por culpa del idioma inglés que no dominaba bien, como para adaptarme rápidamente. Por fortuna el poco francés que adquirí, en los años que pasé en la Escuela de Letras, en algo me ayudó. Todos, más o menos, hemos pasado por lo mismo, no solo los escritores antes mencionados. Ese es el precio que tenemos que pagar los escritores y artistas emigrantes al empezar de cero, algunos con más suerte que otros para salir adelante, sobre todo cuando hay familia que mantener.

Los escritores y artistas cubanos, refugiados en diferentes países, han tenido que hacer cualquier cosa para subsistir antes de comenzar a revalidar o rehacer la vida intelectual, incluso esos que emigraron a otros países de habla hispana, o a Miami donde se habla el español más que el inglés. De alguna manera se nos afectó siempre el tiempo para la creación. Los artistas y escritores de cubanos del exilio merecen más reconocimiento, porque además de volver a empezarlo todo, insistieron con tenacidad en estas lides de la creación, a veces llenas de ingratitudes y estúpidas rivalidades que parece que nunca acabarán. Por este simple hecho valoramos más a los escritores cubanos exiliados que a esos que, amparados por el “paternalismo estatal”, se quedaron en Cuba y condicionaron el contenido de sus obras a la censura y a la represión, esos que nos niegan como colegas, como coterráneos, y viven en el continuismo o fingiendo conducta al servicio de un sistema violador desde su aparición.

 

Oxígeno de Libertad

El oxígeno revitalizador de la libertad lo puede todo. Nos devuelve esa “adicción” de escribir libros libres para la literatura, en ese afán de ser escuchados o leídos, que muchas veces nos acorrala y nos hace hasta esclavos de nosotros mismos, pero que al final es entendido como una bendición de Dios que nos puso en ese camino, mezcla impredecible de sacrificios y placeres, para la prédica de la obra que nos enaltece y nos llena de regocijos y esperanzas al poder expresar por fin lo que se siente. Aun en las peores circunstancias el escritor nato, perdido en la selva o en el desierto, nos deja al menos una nota, una obra, algo para esa sociedad mágica, casi mística de la comunicación, tal y como lo hace el predicador religioso o el mago, con devoción, con fe altruista. Y esa magia espiritual y al mismo tiempo empírica resulta estimulante y contagiosa, porque si nace libre, nos hace libres.

Los encuentros de escritores con escritores y de escritores con lectores, animan, contagian, aun en las distancias, en las razones de ideas y pensamientos que nos sitúan en la órbita que cristaliza la magia de la creación. Y por asociación a esta idea “El primer principio puede llamarse ley de semejanza y el segundo ley de contacto o contagio”, según la definición que ofrece de este sortilegio, George Frazer en La rama dorada, obra monumental que aún me duele haber dejado atrás junto a otros cientos de libros en mi biblioteca personal a causa de mi salida precipitada, libros que me gustarían releer como Madame Bobary, Los Miserable, Crimen y castigo, Mientras agonizo, Canto a mí mismo, La guerra y la paz, Los heraldos negros, Cumbres borrascosas, El llano en llamas, La ciudad y los perros, Bola de cebo, La cabaña, A sangre fría, Ulice, Orlando, etc, etc., y hasta la primera edición de Cien años de soledad, libro que decidí robar de una exposición de libros en la biblioteca de la Universidad de Oriente donde estudiaba, después de leer la primera página, que aprendí de memoria, cuando aún no sabía nada acerca de la importancia de su autor. Lamentablemente un buen autor. Digo lamentablemente, porque nunca me he podido explicar, cómo Garcia Márquez, autor además de El otoño del Patriarca, una novela contra la dictadura, terminó siendo íntimo amigo de Fidel Castro, el dictador más cínico, sofisticado, manipulador, déspota y criminal del mundo. No hay nada que lo justifique ni lo perdone, pues contradice además elementales principios de grandes pensadores, como el independentista José Martí hacer es la mejor manera de decir, y el existencialista Jean Paul Sartre “las palabras son actos”. Y yo agregaría parodiando este lamentable suceso: Los actos hablan.

Félix Luis Viera, Ismael Sambra, José Hugo Hernández, Pablo Socorro. Festival Vista 2019.

Félix Luis Viera, Ismael Sambra, José Hugo Hernández, Pablo Socorro. Festival Vista 2019.

No se asombren. Mi espíritu crítico me llevó a mostrar mi desafección y me hizo rebelde, me llevó primeramente a tratar de escapar de mi país en un barco mercante, y frente al fracaso del plan, adopté la estúpida idea de que podría adaptarme a la represión, pero todo esto terminó llevándome irremediablemente a la protesta vívida y directa. Entonces, no podía hacer otras cosa que actuar en consecuencia, no podía escribir de otra cosa que no fuera mi angustia, mi frustración, mi impotencia, mi indefensión, mi acusación. Mis colegas y mis compañeros de trabajo se llevaban la idea y yo recibía como una especie de secreta complicidad que me incitaba más a mostrar mis “sutilezas”. Se logró como una ceremonia o rito mágico o secreto, en las conferencias impartidas, en los programas de tv realizados, en las escrituras y lecturas de poemas, en los pensamientos martianos citados en las conmemoraciones, en los recitales, en los talleres-debates, en los contactos personales, en los mensajes que muchas veces dejaron de ser subliminales para ser verticales y atrevidos.

La literatura tiene esa capacidad de contagio y debe ser ante todo un compromiso humano con el conflicto humano, nunca una impúdica evasión. “La literatura es la gran acusación, la gran requisitoria; y es una demostración permanente de esa actitud crítica que ha sido el motor del progreso y de la civilización” —decía Mario Vargas Llosa—, y “el espíritu humano ha nacido de ese desasosiego, de esa insatisfacción con lo que tenemos alrededor, ha nacido de esa capacidad que la literatura ha desarrollado en nosotros, más que ningún otro género”. Estos preceptos son fáciles de aplicar a los anteriores enunciados. La literatura nunca desaparecerá, por mucho que la multimedia y la revolución digital la amenacen al crear peligrosas alternativas en la comunicación. El arte y la literatura son, más que nunca antes, necesarios para la supervivencia humana, sobre todo si tomamos en serio la sentencia del fundador de la física contemporánea Albert Einstein: “Es extremadamente obvio que nuestra tecnología ha superado nuestra humanidad.”

 

Necesidad de interactuar para la comunicación

Orlando Fondevila, Pio E. Serrano, Ismael Sambra, Felipe Lázaro, Madrid 2001.

Orlando Fondevila, Pio E. Serrano, Ismael Sambra, Felipe Lázaro, Madrid 2001.

No soy un escritor solitario que escribe de sí y solo para sí, solo para satisfacer su ego, sino alguien que piensa que la escritura es un don divino para disfrutarlo entre todos, entre colegas, entre amigos y lectores amigos de la literatura. Aunque confieso que hubo un momento en que me sentí tronchado por mi destierro, porque pensé que todo había acabado para mí, que todo ya lo había hecho y quizás hasta mal hecho, y dejé de escribir o reescribir por más de diez años, hasta con un poco de conformismo fatal. Fui atacado por el síndrome de la poca fe, quizás sin darme cuenta que este estado emocional atentaba contra mí mismo. Y me dediqué más a lo práctico, solo a trabajar para mejorar mi economía.

Por eso ahora hablo de mi experiencia como escritor cubano en Canadá, lejos de mi cultura, del resto de mi familia (la mayoría vive en Miami), de mi idioma natal, y además apartado del ambiente de las tertulias, los eventos culturales y cargando con la condena de no poder regresar a mi país, porque esa fue la condición que el dictador en persona le expresó al Ministro de Relaciones Exteriores de Canadá para negociar mi libertad, de que yo no podía regresar. Y en realidad no creo querer hacerlo, porque a veces hasta me avergüenzo de ser cubano cuando veo todavía imperando la sumisión, el oportunismo, la indiferencia y el miedo en esa isla insólita que nos vio nacer.

Mayra del Carmen, Waldo González, Lilo Vilaplana, Rebeca Ulloa, Ismael Sambra, Vista 2016.

Mayra del Carmen, Waldo González, Lilo Vilaplana, Rebeca Ulloa, Ismael Sambra, Vista 2016.

De eso no me arrepiento. Sin embargo, tengo que incluir como muy positivas experiencias mis viajes a España (1999 y 2001) para presentar Hombre familiar, mi primer libro publicado en el exilio gracias a la Editorial Betania, y mi libro Los ángulos del silencio (Trilogía poética) que presenté en la Feria Internacional del Libro de Madrid, gracias a la Editorial Verbum. También cuando fui invitado a la XVIII Feria Internacional del Libro de Miami, gracias al escritor, poeta y ex-prisionero político Angel Cuadra, fundador del PEN Cubano y uno de los organizadores de la Feria, para presentar mis libros recién publicados, y donde tuve la fortuna de encontrarme con dos excelentes poetisas cubanas: Elena Tamargo, quien nos deleitó con la lectura pública de su libro Habana tú, y Maricel Mayor Marzan, la cual publicó un emotivo artículo en El COLUSA News, para darme la bienvenida a Miami: “Bienvenido poeta a casa, a tu casa, a la mía, a la casa de todos los desamparados del alma, al sitio de nadie y de cualquiera, en donde se mecen tantas inquietudes y pesares…”

Elena Tamargo, (…), Ismael Sambra, Feria del Libro de Miami, junio 2001.

Elena Tamargo, (…), Ismael Sambra, Feria del Libro de Miami, junio 2001.

Reconozco que todo esto fue pura inyección de hispanidad, porque además de los afectos recibidos por colegas y el público asistente, sobre todo en Madrid y Salamanca, me sirvió para hacer y mantener nuevos amigos, como los excelentes poetas ya bien reconocidos Alfredo Pérez Alencart, Antonio Colinas, Felipe Lázaro, León de la Hoz, Pío E. Serrano, José Mario, Orlando Fondevila, María Elena Cruz Varela y el escritor y ensayista Carlos Alberto Montaner, un ídolo de la cultura hispana. Lo he definido de alguna manera, por su certeza y sencillez, como un triunfador seguro de los debates complicados. Un modelo a seguir. Me honra mucho ser su amigo desde la primera vez que nos encontramos en su casa de Madrid y me prometió escribir el prólogo de mi novela-testimonio Procesado en el Paraíso, solo con la lectura de su extenso primer capítulo.

 

Jorge Masetti, Ismael Sambra, Carlos Alberto Montaner, en casa de Carlos Alberto, Madrid 2001.

Jorge Masetti, Ismael Sambra, Carlos Alberto Montaner, en casa de Carlos Alberto, Madrid 2001.

Pero cómo llego al Festival Vista

Para mí la principal virtud del hombre es ser agradecido, y el principal defecto es ser desagradecido. Esto lo dije hace más de 20 años para responder a las preguntas de unos estudiantes de periodismo de York University donde yo laboraba. Era una pequeña entrevista que terminó ocupando las dos páginas centrales del periódico Escalibur de la comunidad universitaria. Y pienso que he cumplido y cumplo con esto a cabalidad cuando expreso aquí mi agradecimiento al renombrado escritor y ensayista Manuel Gayol por su aporte a mi ensayo “Gran festival de la represión: Mi manera de prólogo”, que escribí como introducción de la edición facsímil de la revista El Grupo, para celebrar el 25 aniversario de su publicación a cargo del Primer Grupo Independiente de Escritores, que fundamos en Santiago de Cuba en abril de 1991 con los hermanos Leliebre, que aún en el Insilio cubano —como lo definió el poeta Rafael Alcides—, siguen batallando.

Manuel Gayol me habló del escritor Armando Añel y su esposa Idabell Rosales, principales organizadores del Festival Vista, y de sus aportes a la literatura independiente en Cuba y el Exilio. Estos me proporcionaron importantes datos que felizmente pude agregar a mi ensayo. De aquí surgió nuestra estrecha amistad y mi invitación para presentar la revista en este evento. Entonces fui testigo de los aportes que este Festival Vista ofrecía a la promoción de escritores y artistas del Exilio y del Insilio cubanos, un componente que lo hace original, y merecedor de nuestro apoyo y nuestras contribuciones, acontecimiento cultural que cuenta además con el aporte de Vista Larga Foundation entre otras organizaciones en estas tierras de libertad que lidera el milagro urbano, económico y social que es hoy la ciudad de Miami. Esto le da donde le duele a la dictadura castrista. Se reflejó en la violatoria reacción del régimen al bloquear la llegada al Festival de algunos invitados que viven en la isla-cárcel, tal como sucedió en la pasada edición de diciembre 2019. A pesar de esto, pude apreciar que este XI Festival Vista, tuvo más brillantez, más colorido y participación, si lo comparamos con anteriores ediciones.

Agradezco. Y declaro que el Festival Vista de Literatura Independiente de Miami me devolvió la fe perdida, de que lo que había hecho no había sido en vano, me sirvió para ver en estos años de participación (2016 al 2019) que soy bienvenido y aceptado con sinceridad, y todo gracias al amigo Manuel y a esa cordial e incansable pareja Añel-Idabell, entre otros, que hacen todo y de todo, que le dan garantía y éxito a este excepcional evento.

Ismael Sambra con el comandante Huber Matos en su despacho, Miami 2001.

Ismael Sambra con el comandante Huber Matos en su despacho, Miami 2001.

Puedo agregar que estos viajes de retroalimentación a Miami, los he utilizado también para otros proyectos, que no solo voy para cumplir con el objetivo de interactuar con escritores y presentar mis trabajos, sino además para encontrarme con activistas políticos y organizadores del exilio, héroes que han despertado en mí la admiración, y pienso que todavía tienen mucho que ofrecer en experiencias, en ideas para la Cuba de ahora y del después. En mi primer viaje, en noviembre del 2001, aproveché para entrevistar al comandante Huber Matos y al preso político más antiguo del mundo Mario Chanes de Armas, para Nueva Prensa Libre, el periódico trilingüe impreso que habíamos fundado en Canadá. Fueron entrevistas tan extensas y reveladoras que decidí también publicarlas como libro en el 2005. Así surgió el proyecto periodístico Queridos amantes de la Libertad. Entre los protagonistas seleccionados para aparecer en el segundo libro, ya han sido entrevistados: Huber Matos con una segunda entrevista realizada esta vez en la intimidad de su hogar, en enero del 2004, y el destacado ensayista, promotor y expreso político Pedro Corso,  también en su casa. Ambas entrevistas ya se encuentran publicadas en YouTube.

En el Festival Vista de diciembre del 2016, además de la revista El Grupo, presenté el libro Cuentos de la prisión más grande del mundo, con doce impactantes historias vividas en las prisiones cubanas. En los años siguientes presentamos Manuel Gayol y yo Cuentos erróticos, compilación y selección de diecinueve obras, resultado de una convocatoria que invitaba a los escritores a participar siguiendo unos parámetros del novedoso “concepto errótico”. Desde aquí estamos convocando para Cuentos erróticos II, una iniciativa que ya va dando sus frutos. Y en el Festival de diciembre del 2019, con una muy generosa presentación del multi-premiado autor Félix Luis Viera, llevé los libros Family Man y Monologue des confessions (edición bilingüe), traducidos simultáneamente al inglés y al francés por la excelente traductora franco-canadiense Sylvie Antoinette Boutin, directamente del libro Hombre familiar o Monólogo de las confesiones, finalista Casa de las Américas 1984 y mención única del Concurso Nacional de Poesía Heredia 1986, para celebrar el 20 aniversario de su publicación en España.

Mi regreso a las actividades públicas, como se puede apreciar, estuvo ya directamente ligado al Festival Vista, después de mucho tiempo ausente de los eventos que tanto nutren a los escritores y artistas en esta aventura fascinante, un tanto ingrata, de querer escribir y publicar independientemente de los aciertos y desaciertos del mercado. Porque, y vuelvo a citar con pasión al genial escritor Vargas Llosa, “me gustan los amigos y disfruto la amistad”. Porque la literatura no se hace solo para entretener, no es solo entretenimiento individual o colectivo, es también conexión, reflexión, interacción “ayuda a vivir, llena los vacíos (…) es una expresión maravillosa de la libertad humana.”

No puedo dejar de mencionar las tertulias literarias de Miami, la del Art Emporium Gallery que dirige Waldo González López, la tertulia La otra esquina de las palabras, en Café Demetrio, que dirige el poeta Joaquín Gálvez, y la del escritor Luis de la Paz en sus Viernes de tertulia, en la Casa del ballet, a las que me gustaría asistir alguna vez, si las coincidencias de mis viajes me lo permiten. Al menos coincidiendo con la fecha de mi viaje al Festival Vista, fuimos presentados el 14 de diciembre de 2018 mi amigo Manuel Gayol y yo en la tertulia de Waldo González López, ese incansable, sencillo y gigante creador, para hablar del libro Cuentos erróticos, entre otros libros. Y aprovecho para felicitar y agradecerle mucho por su quinto libro de artículos y ensayos Ejercitar el Criterio, ya en Amazon, con dos sólidos trabajos sobre mi obra.

Ismael Sambra y Manuel Gayol presentan Cuentos erróticos, Festival Vista, diciembre 2018.

Ismael Sambra y Manuel Gayol presentan Cuentos erróticos, Festival Vista, diciembre 2018.Ismael Sambra y Manuel Gayol presentan Cuentos erróticos, Festival Vista, diciembre 2018.

Al Festival Vista también agradezco el haberme encontrado con otros importantes escritores de los años de juventud que no había visto ya hacia demasiado tiempo, como Félix Luis Viera, Waldo González López, Fernández Pequeño, Rebeca Ulloa, Arnoldo Tauler, Rafael Carralero, Erwin Dorado, Max Barbosa. Así como con nuevos amigos, como el siempre admirado, por su capacidad de enfrentamientos y triunfos, Amir Valle, natural de Guantánamo, a quien me parecía que ya nos habíamos encontrado en uno de esos tiempos inciertos de nuestras folclóricas ciudades, pues me recibió con su total humildad, más bien como si nos conociéramos de toda la vida. También muy agradecido de conocer al inquieto escritor, dramaturgo y poeta Chicho Porras, que tuvo la gentileza de hacerme y dedicarme un poema: “…un poema tan simple como enmarañado/ Tan voraz como sutil/ Tan sueño como realidad…” Y además la suerte de encontrarme con el talentoso Lilo Vilaplana, pues veo en él no solo al buen escritor, sino además al realizador exitoso que yo hubiera querido ser durante mis 18 años de intenso trabajo como libretista, dramaturgo, actor y director de la televisión cubana, con algunos premios ganados que me llevaron a formar parte del jurado del Concurso Nacional Caracol de cine, radio y televisión, La Habana 1988.

Todas mis obras grabadas fueron borradas por el régimen Castro-comunista con la deliberada intención de eliminarme de la cultura cubana a causa de mi oposición política. Recuerdo que estando en la prisión Moscú, en Contramaestre, adonde fui trasladado desde la prisión Boniato de Santiago de Cuba, después de nuestra protesta de 40 días en huelga de hambre, junto a otros seis prisioneros que incluía a mi hijo mayor, vi en la televisión el anuncio de la serie para niños Piratas en Santiago, pues ésta había sido programada por la televisión nacional para la programación de verano, después de haber sido presentada con éxito en la televisión provincial. Había trabajado en el guión y la dramaturgia junto a la escritora Esther Garcia, bajo la dirección del experimentado realizador Amado Cabezas, en el que yo asumía además el personaje de Doblón, uno de los tres principales. Los demás prisioneros se sorprendieron, tanto como yo, al verme anunciado en la pequeña pantalla para fecha cercana. Después nada. Nada de nada. Nos quedamos esperando. Lo desaparecieron, sin dar explicación alguna a los televidentes, porque ya yo era un condenado enemigo de la robo-ilusión cubana. Algo similar ocurrió con mi segundo libro de cuentos para niños Remolino de luz, con cinco historias, que a pesar de que ya había sido ilustrado y pagado por la Editorial Oriente, fue desaparecido antes de ir al mercado. Prefirieron perder todo lo invertido.

Festival Vista de Literatura Independiente, diciembre 2018.

Festival Vista de Literatura Independiente, diciembre 2018.

No puedo dejar de mencionan al PEN Club de Escritores Cubanos, cuyo actual presidente José Antonio Albertini, quien está en la lista de mis entrevistados para el segundo libro, tuvo la gentileza de invitarme a una de sus reuniones, en la mañana del 15 de diciembre del pasado año. Allí pude intervenir e invitar a todos los presentes a la presentación de mis libros esa noche, porque había notado —y así lo dije—, que no me había encontrado con muchos de ellos en los años que he venido asistiendo al Festival, con la excepción de los colegas-amigos —como dice Waldo el bueno—, los poetas José Abreu Felipe y Luis de la Paz, este último vicepresidente de esta importante organización internacional que defiende y promueve la libertad de expresión. Un llamado a la unión nunca está demás. El poeta Gastón Vaquero que se vio aislado en el exilio español y borrado de la historia intelectual de Cuba por el régimen, abogaba por la unión entre los poetas y escritores de adentro y los de afuera, porque “Nada puede secar el árbol de la poesía” —dijo. Y finalmente fue reconocido por las dos orillas.

Todos estos eventos y talentosos personajes que he mencionado, junto a otros imposible de mencionar en esta apretada crónica, han dotado la ciudad de Miami de una vida cultural intensa y la han puesto en un lugar privilegiado que la convierte, sin dudas, en la capital de la cultura hispanoamericana.

Aunque estemos regados por el mundo, y/o con diferentes intereses y agendas personales, exhorto a los escritores y artistas cubanos, que lidian con el día a día y las obligadas adaptaciones a idiomas y culturas, que vengan, que apoyemos, que podemos encontrar en Miami y su Festival Vista, que se celebra dos veces al año, un lugar acogedor, el centro recurrente por excelencia de la intelectualidad del Exilio y del Insilio cubano. Creo que no hay mejor escenario para ellos. “No se puede hacer grandes cosas sin grandes amigos.”(J.M.). Nos vemos.

Del Autor

Ismael Sambra
Santiago de Cuba, 1947.  Fue un fundador del primer grupo de escritores y artistas independientes cubanos conocido como "El Grupo". Autor prolífico en los géneros de poesía, cuento, crítica, artículos y ensayos. Ha sido traducido a varios idiomas. y ha publicado, entre otros libros, Las cinco plumas y la luz del sol (cuento para niños), Hombre familiar o Monólogo de las confesiones (poesía), The art of growing wings (cuento para niños), Los ángulos del silencio (Trilogía poética), Vivir lo soñado (cuentos breves), Bajo lámparas festivas (poesía), El único José Martí. Principal opositor a Fidel Castro (ensayo), The five feathers (cuento para niños), L’histoire des cinq plumes (cuento para niños), El color de la lluvia (relato para niños, edición bilingüe), Cuentos de la prisión más grande del mundo (cuentos para adultos), Family man (poesía), Queridos amantes de la libertad (periodismo),  Monologue des confessions (poesía, edición bilingüe).  Es co-autor de la selección Cuentos erróticos (cuentos para adultos). Es Académico Correspondiente de la Academia de Historia de Cuba-Exilio y Miembro de Honor del PEN Club de Escritores de Canadá.  Más información: www.SambraFamilyArt.com