La vida de una parricida contada en primera persona

El abrazo de la luna cenicienta
Enric C. Pedrón
Ediciones Atlantis, 2014

 

Enric C. Pedrón nace en Palma de Mallorca en 1963. Tiene, por lo tanto, en estos momentos, 52 años de edad. No obstante, su trayectoria literaria empezará mucho antes. De hecho, su afición por la escritura, como la de tantos otros escritores, podemos decir que le ha acompañado toda su vida. Y, en su caso, además, ha tenido que convivir con otras pasiones en un hombre polivalente como es él. Por ejemplo, podemos definirlo como un buen amante de la música, ya que estudió en el Conservatorio de Les Illes Balears. Y también como un científico enamorado de la astronomía, ya que es miembro, desde 1993, del Observatorio Astronómico de Mallorca, llegando a ser presidente de la Sociedad de Observaciones de Meteoros y Cometas de España; además, en este campo, junto a Miquel Antoni Villalonga, ha sido responsable de la revista Meteors y de Astroplai i Natura. Leer más…

La vergüenza del despertar

Aves del paraíso
Luisa Etxenike
Nocturna, 2019

 

Schopenhauer sostenía que hay que esperar que un libro cumpla cien años antes de leerlo. No es que siga a rajatabla su consejo, pero, en relación con mis contemporáneos, apenas salgo del reducido círculo de los ya acreditados tras largo trato de lector con ellos. Por eso la apertura de una novela de la que lo ignoraba todo (tema, enfoque, estilo, hasta autora) es para mí una suerte de riesgo, con el placer y el temor (en este caso a la decepción) que aquel supone. La novela se llama Aves del paraíso, la publica Nocturna y la autora, Luisa Etxenike, no es, ahora lo veo, ninguna desconocida. Novelista, poeta y dramaturga, recibió el Premio Euskadi de Literatura por El ángulo ciego y el Buero Vallejo por La herencia. Solo la influencia de la afirmación de Schopenhauer explica que hasta ahora yo no hubiera reparado en ella. Leer más…

Mi obsesión era atrapar la magia de Las mil y una noches para trasladarla a mis escritos

Las historias familiares abundan en la literatura universal y cuando hablamos de LIJ sobran los ejemplos de familias que se han hecho archiconocidas para los lectores, como los Mumín o la familia Robinson suiza. Mi entrevistado, amén de otras obras, tiene un lugar dentro de la LIJ por haber creado una familia singular inspirada en sus propios parientes.

Eric González Conde, creador de La extraña familia Tosco, reside desde hace años en Pérez Zeledón, ciudad ubicada al sur de Costa Rica. Desde allí, contra viento y marea, sigue creando, regalando a sus lectores universos marcados por el nonsense, donde las nociones de tiempo y espacio, tal y como se manejan en la cultura occidental, carecen de sentido.

Hoy, Eric nos cuenta ese largo recorrido desde el taller literario de Cabaiguán hasta sus últimos delirios costarricenses. Las anécdotas que relata, la formación de su peculiar estilo, las reflexiones sobre la LIJ en Costa Rica, las duras realidades que ha tenido que enfrentar como emigrante y la enorme generosidad que desprenden sus palabras, me hacen invitarte muy especialmente a conocer a este narrador y poeta y extraordinario ser humano.

 

Existe consenso en que la década del ochenta fue la más feliz para el Movimiento de Talleres Literarios en Cuba, cuyo punto culmen eran los Encuentros Debates Nacionales en los que se premiaban las mejores obras presentadas por los talleristas en las diferentes categorías. fuiste parte de ese Movimiento y en 1984 alcanzas el codiciado Premio Nacional en LIJ. ¿Cuánto debe tu formación como escritor a los talleres literarios? ¿Qué anécdotas guardas de aquellos encuentros? ¿Qué recuerdas de los sueños y metas de tus colegas de aquella generación y en especial los espirituanos como Sindo Pacheco o Julio Llanes?

En mi experiencia personal, el Taller Literario fue un nido y una paloma viajera. Cuando se funda el Taller Literario de Cabaiguán yo sólo tenía séis años, así que, como es lógico, no me enteré mucho de su existencia. De niño sólo recuerdo que cuando tenía unos diez años mi abuelo me llevó a un taller de artes plásticas. No fue hasta los veinte años que comencé a frecuentar este taller de escritura. Eso sí, en los siguientes 15 años no recuerdo nunca haber faltado a la sesión semanal del taller. El taller me formó el hábito de lectura y me dio las herramientas básicas para expresar en palabras el drama de la vida, con todo lo bello y lo trágico que nos rodea durante nuestro humilde paso por este mundo.

El Taller de Cabaiguán en aquel tiempo era un taller plural, es decir, no estaba dividido por géneros y todos íbamos, leíamos el trabajo y se comentaba. En Sancti Spíritus si había un evento nacional anual de Crítica Literaria de Literatura Infantil que se celebraba en la Sala Infantil de la Biblioteca Provincial.

Mira, un dato curioso. El sacerdote de la iglesia católica de Cabaiguán era un español amante de la literatura. El hombre abrió una biblioteca infantil dentro de la Iglesia y la dotó de una colección completa de las Ediciones SM. El Barco de Vapor. Hasta donderecuerdo, el único miembro del taller que iba a esa iglesia era Sindo, quien tuvo acceso a esos libros y debió leer la colección casi completa.

Y, ya que hablaba de Sindo y me pedías algunas anécdotas, te cuento que Sindo y yo vivíamos en el mismo barrio cuando éramos niños. Cando yo tenía como 13 o 14 años, mi abuela me prohibió andar con el grupo de chicos en el que andaba Sindoporque ellos la mitad de los días no entraban a la secundaria y se escapaban con el uniforme a bañarse en unas represas que hay en Cabaiguán. Finalmente mi abuela sale teniendo razón, porque en un lapso como de 6 meses se ahogan en las  represas dos de mis compañeros de octavo grado, mi mejor amigo de ese entonces, que se llamaba Félix Márquez, y el primo de Sindo, que se llamaba Víctor.

Sindo era un tipo deportista, fue un tiempo boxeador y levantador de pesas y en su juventud uno de los muchachos más fuertes del pueblo. Era brillante por igual en matemáticas y en español. Por sus dotes en matemáticas, matricula Cibernética o algo de Matemáticas en la Universidad Central de Las Villas. Ya estaba terminado como el segundo año de la carrera y se da cuenta de que lo que más le gusta en esta vida es escribir. Entonces, habla con las autoridades universitarias para que lo cambien para la carrera de Filología, ya tenía algunos premios, no recuerdo si El Premio Nacional de Talleres en cuento para adultos, o algo así. No lo dejaron por trabas burocráticas y acabó abandonando la universidad. Para mí, es uno de los mejores autores de los años noventa.

También del taller de Cabaiguán recuerdo que asistía un joven estudiante de medicina José Miguel Quintana, que escribe un libro llamado DE VUELTA AL CAMINO REAL (poesía para niños) y lo publica en Cuba y Venezuela. Hoy es médico. Se casó con una venezolana y vive allá. Tenía José Miguel una sobrina, una niña que no podía caminar, estaba en una silla de ruedas, pero, por lo demás, era muy inteligente. Se presenta un evento nacional de narración de cuentos, el evento estaba más enfocado en Teatro. El asunto es que mi amigo Quintana le recomienda a su sobrina narrar mi cuento EL NIDO, del libro La Familia Tosco, la niña se lo aprende y gana el Premio Nacional de Narración Oral ese año.

Igual me preguntas por Julio Llanes. Él era de Yaguajay, después pasó a ser el presidente de la UNEAC en la capital de la provincia Sancti Spíritus. Siempre nos llevamos bien, sin embargo, su estilo de escritura, que consistía en redactar de forma fidedigna relatos históricos sobre personalidades cubanas como Celia Sánchez, mambises importantes de la provincia, etc no tenía nada que ver con mi manerae de escribir, y no me resultaba interesante como modelo a imitar, porque yo escribía sobre la vida, pero en forma de metáforas, sobre la base de hipérboles y el esperpento, yo trataba de imitar a Senel Paz, Sindo Pacheco y al único libro que había leído de Reinaldo Arenas. Mi obsesión era atrapar la magia de Las Mil y una noches para trasladarla a mis escritos-

Yo fundé en la Casa de Cultura de Cabaiguán un Taller Literario Infantil que llegó a ser el taller literario integrado por niños más importante del país, mis alumnos ganaron incluso algunos premios literarios internacionales.

En mi caso, el taller siempre fue una familia y más aún. Conocí a Sonia en el taller y construimos una familia a partir de descubrir que teníamos intereses artísticos comunes y el sueño de llegar un día a ser escritores.

 

¿La literatura que se hacía por entonces en Cuba tenía en cuenta las tendencias en boga en Hispanoamérica?

Siempre he sido un tipo despistado, en ese tiempo no había internet y en lo personal no sabía las tendencias en boga en Hispanoamérica, yo leía a los clásicos, Rulfo, García Márquez, Isabel Allende, algo de Borges, Carlos Fuentes, Carpentier, Guillén, Octavio Paz.. pero no sabía qué estaban escribiendo los jóvenes de mi edad o de talleres similares en México, Colombia, Argentina, Chile… Yo iba mucho a los encuentros de talleres, estuve en todos los municipios de Sancti Spíritus, en el Taller de Santa Clara, en Cienfuegos, Ciego de Ávila, y  estuve varias veces en La Habana y en Santiago de Cuba.

El la UNEAC dirigida por Julio Llanes se daban actividades importantes de Literatura Infantil y, como es lógico, invitaban a los autores cubanos Excilia Saldaña, David Chericían, Joel Franz Rosell, Luis Cabrera, Antonio Orlando y Sergio Andricaín. A la UNEAC provincial asistía Julio Crespo Francisco, espirituano que ganó un Premio del Concurso Edad de Oro con el libro de cuentos PANCHO CARAPACHO Y OTROS CUENTOS, otro autor y crítico literario de Literatura Infantil de ese entonces en Sancti Spíritus es Ramón Luis Herrera que gana el Premio ABRIL con su poemario LINDO ES EL SAPO, Ramón Luis es la única persona que yo conozco que tiene un Doctorado en Literatura Infantil. Es un tipo inteligentísimo y escribe muy bien. (Sólo poesía para niños)

 

¿Cuánto puede aportar y/o restar a un autor de LIJ estudiar Filología?

Qué pregunta más buena, porque sobre este tópico hay posiciones muy divergentes. La escritura es un arte y es un oficio, y en consecuencia responde a una técnica, a un trabajo sostenido por años más que a una inspiración instantánea, en la medida en  que una persona conozca mejores herramientas para expresarse puede plantear sus argumentos de una manera más convincente, soy una persona que lee y estudia todos los días, aún los domingos, he tenido casos de copiar un libro a mano completo para descubrir el entramado de recursos que se escondían en una buena historia. Copié a mano en su totalidad CELESTINO ANTES DEL ALBA, de Reinaldo Arenas y LA CASA DE LOS ESPÍRITUS de Isabel Allende, entre otros. Algunas persona aprenden las técnicas narratológicas de manera inconsciente y otros son conscientes de determinados usos como es mi caso. Para escribir mi primer libro de poesía infantil, por ejemplo, estudié en profundidad Métrica Hispánica, todas las estructuras clásicas de arte menor desde la JARCHYAS y el ZÉJEL de la lírica mozárabe hasta la espinela que cantan los decimistas campesinos cubanos. Ilustro con un ejemplo de Zéjel del poema Adivina Adivinador de mi libro “Machacando Almendras

La nariz más larga
que ha tenido un niño
los ojos alegres,
los hombros caídos.

_ ¿Se llama Cedrocho?
_ No, porque es de pino.
Pelo con cerquillo
piernas con tornillos,
mira qué sencillo
casi te lo digo.
_ ¿Se llama Cedrocho?
_ No, porque es de pino.

En narrativa infantil y juvenil he estudiado en profundidad los usos del narrador, aún el narrador plural y el narrador en segunda persona, cuyo uso es poco común, las posibilidades que ofrecen las mudas del narrador, tanto las temporales como las espaciales y las del nivel de la realidad porque introducen en la ficción (si se saben usar) tres elementos superpuestos: el misterio, la ambigüedad y la complejidad.

En La familia Tosco, el cuento La Escoba comienza con uno de los lugares comunes más trillados que conoce la literatura, un niño que se monta sobre una escoba y “se cree que la escoba es un caballo” pero por medio de una muda espacial del nivel de la realidad “la escoba comienza a creerse también que ella es un caballo” y comienza a comer hierba.

Pero de la misma forma, te digo que ninguno de estos recursos estilísticos o narrativos vale nada si a la historia le falta asombro, novedad, ingenio, originalidad, humor, gracia o sarcasmo. Al final se impone el verdadero talento, tan es así que con todos mis estudios en filología nunca he podido escribir igual de bien que Sindo Pacheco, que no se vale de los tales recursos narratológicos de los que yo me agarro, sino de un talento natural poderoso y de un estilo con una gracia inimitable.

 

¿Habías intentado la publicación de algún libro antes de aparecer La extraña familia Tosco en 1991? Y lo digo pensando en los siete años que van de la obtención del referido Premio del Encuentro Debate Nacional de Talleres Literarios a la aparición de este título.

La Extraña Familia de Luis Tosco fue una plaquet que edita la Imprenta de la Dirección de Información del Ministerio de Cultura, en ese mismo año 1991, la Editorial Luminaria de Sancti Spíritus edita una pequeña colección de 4 cuentos LOS CUENTOS DE LUIS TOSCO, y casi simultáneo la primera edición que se hace de LA FAMILIA TOSCO que incluía 21 historias. Ya este libro tiene 5 ediciones, pero ninguna es exactamente igual a la siguiente. En 1992 GENTE NUEVA publica la 1ra edición de MACHACANDO ALMENDRAS que incluye más de 10 estructuras clásicas de la métrica española, todas las formas estróficas de Arte Menor con excepción de la espinela. Siendo yo un niño educado por los abuelos de origen campesino, lo primero que escribí en mi vida alrededor de los 10 años fueron décimas, sin embargo, cuando estaba escribiendo Machacando Almendras no me salió ninguna décima que valiera la pena.

Por cierto, quiero contarte una anécdota respecto a La familia Tosco. Me invitan a una de estas actividades de la UNEAC en Sancti Spíritus. Desde donde me dejaba la guagua de Cabaiguán a la UNEAC era muy cerca, tal vez unas 8 cuadras. Voy caminando por una acera y desde lejos veo a una niña muy linda, rubiecita como de 9 o 10 años, que está sentada en un silloncito en el portal de su casa y que está muerta de risa leyendo un libro. Tenía que pasar justo por el frente del portal de su casa y, cuando me acerco, veo que el libro que está leyendo es La familia Tosco.

 

El reflejo de la vida de grupos familiares más o menos heterogéneos es común en la Serie LIJ y podemos citar desde Mujercitas de Louise May Alcott a La familia Mumín. ¿Bebe usted de estos ilustres antecedentes al crear a la familia Tosco? ¿Siempre pensó en una saga familiar a presentar en varios libros?

No había leído yo esos textos que me mencionas cuando escribí La familia Tosco. Mi libro predilecto entonces era Los cuentos de los hermanos Grimm. Si por ese tiempo recibí alguna influencia de autores que trataran el tema familiar fue de Celestino antes del alba, de Reinaldo Arenas, El niño aquel y Un rey en el jardín, de Senel Paz, y los cuentos de Onelio Jorge Cardoso, en particular, siempre me gustó mucho Caballo y Francisca y la muerte.

A la librería de Cabaiguán llegaban entonces todas las ediciones de Gente Nueva y las demás editoriales importantes en Cuba y al taller llegaban los libros de la brasileña Ligia Bojunga y todavía conservo una edición de Pippa Medias Largas, de Astrid Lingren, editada por Gente Nueva en 1986. Esta autora, si me sirvió de modelo para construir La familia Tosco, también influyó bastante en el libro de poesía que escribí a cuatro manos con Rosa María. Incluso, el título Palitroche es tomado de Pippa Medias Largas.

 

En la década de los noventa, los personajes de la familia Tosco y sus peripecias te permitieron alcanzar varios reconocimientos en diversos certámenes. ¿Podrías hablarnos de ellos? ¿Qué opinas en general de los concursos de LIJ? ¿Alguna vez escribiste un texto expresamente para intentar ganar uno de estos concursos?

En aquel tiempo (como dice con frecuencia La Biblia) la mayoría de mis amigos y yoescribíamos los textos y los llevábamos al taller Literario, de entrada se seleccionaba lo mejor de cada uno para el Encuentro Debate de Talleres municipal y los que clasificaban iban al evento provincial. Era una ilusión muy bonita y humilde y en mi caso aprendí muchísimo. La familia Tosco, en sus cinco diferentes versiones, ha recibido dos Menciones del Premio 13 de Marzo de La Universidad de La Habana, tres veces recibió Menciones del Premio Ismaelillo de la UNEAC, dos veces fue finalista del Premio Casa de Las Américas, en 1995 fue finalista del Premio Lazarillo de Literatura Infantil de España y Mención Honorífica del 1er Premio Iberoamericano de Narrativa para niños y jóvenes Invenciones, convocado por la Embajada de España en México y la Feria del libro de Guadalajara en el año 2009. También esta obra ha recibido el Premio cubano La Rosa Blanca,  de Literatura Infantil en dos ocasiones. En particular, siempre he estado inconforme con los concursos extranjeros, mayormente los que convocan las editoriales, por el hecho de que el requisito básico es que el autor viva en España para poder moverlo con más facilidad por las Ferias del libro, poner la obra en los programas escolares y garantizar las ventas. Cada mil años premian a un latinoamericano (no puede ser que seamos tan malos escritores), conozco muchos autores latinoamericanos de LIJ talentosísimos, también los hay malitos, como en todo. El criterio comercial prevalece sobre el criterio artístico “Depredando la verdadera literatura igual que se depreda a la naturaleza” la cita es de la autora argentina María Teresa Andrueto, que es mi autora preferida viva en literatura infanto juvenil.

Mira, en Holguín o Las Tunas había una Editorial llamada Sanlope (no sé si todavía exista) que publica en unas plaquet algunos cuentos de la Familia Tosco, el asunto es que sale en un periódico que los libros más vendidos en Cuba, no recuerdo si fue en seis meses o algo así, fueron «Gente que yo quise» de Enrique Núñez Rodríguez, de Ediciones UNION, El cuento En la luna de Valencia de Eric Conde (parte de La Familia Tosco) y Geografía de las curiosidades de Oscar Rodríguez Díaz de la editorial Científico-Técnica. Ese también fue un premio importante

Y en los años 90 los cuentos de la Familia Tosco fueron asumidos por muchos narradores orales del país con gran éxito, recuerdo a un muchacho que tenía un taller en La Biblioteca Nacional José Martí y era un gran narrador oral, no me acuerdo si le decían Angelito o algo así, era rubio y de mediana estatura y recuerdo que incorporó mis cuentos a su repertorio. Ese es otro premio para La familia Tosco.

 

Amén de narrador, también te das a conocer como poeta cuando en 1992 se publica Machacando almendras, del que ya has hablado. ¿Por qué la poesía? ¿Compartes el extendido criterio de que el poema suele ser dolor, relámpago, sentimiento a flor de piel?

El Premio Nacional de Talleres Literarios me lo dieron justamente en poesía Infantil por el poema EL FALCÓN, que fue el primero que escribí para el libro Machacando Almendras.

La poesía debe ser ante todo síntesis y sugerencia y no puede faltar en ella el asombro y, de ser posible el humor y la gracia “Cuando el mar era chiquito/ jugaba el río con él:/ era entonces un charquito/ con un solo pececito/ y un barquito de papel” (Dora Alonso). Las mejores opiniones que yo he leído sobre lo que debe ser un buen poema para niños son de la autora cubana Enid Vian “Cada creador es un estilo, si en realidad es un creador y es sincero y audaz en su expresión”. (Del prólogo de Enid Vian en la antología de poesía cubana para niños Un elefante en la cuerda floja), “El humor en la imagen poética, la irreverencia, el rompimiento con lo estereotipado, la reordenación, son formas de sopesar y poner en evidencia la realidad, de contribuir al conocimiento de ella, la capacidad de conmover, dada con una alta espiritualidad y sentido artístico; el dominio técnico; la gracia y espontaneidad que caracterizan al cubano elevadas a un plano universal; la elaboración conceptual; el cuidado y precisión en el uso de la palabra, dando a su poder evocador la importancia y el lugar que le corresponde. Hechos todos que convienen no sólo a la poesía para niños, sino a la poesía toda, sin exclusión, y que sólo pueden ser resultado de una maduración en la conceptualización del mundo, pasada por el tamiz de la inteligencia alerta”. (p.10)

 

¿Es difícil concebir un libro a cuatro manos como hicieron tú y Rosa María García con Palitroche, publicado por Gente Nueva en 1996? ¿Repetirías experiencia?

Entre las personas más extraordinarias que he conocido en esta vida puedo citar a Rosa María, a quien yo llamaba Rosita de Maíz, la persona más buena del mundo. Rosa era profesora universitaria, impartía Literatura Hispanoamericana y escribía poesía para niños y adultos y asistía al Taller Literario de Cabaiguán, no recuerdo las circunstancias exactas por las que decidimos unir poemas de ambos para participar en el Concurso PINOS NUEVOS, cuyo Premio consistía en publicar las obras ganadoras en una colección de Gente Nueva, al final quedó un libro muy completo, porque, teniendo ambos estilos diferentes, el libro como un todo se complementa muy bien. Fue una experiencia lindísima, pero probablemente no la vuelva a repetir porque yo soy un guajiro raro y a menudo me he buscado enemistades por poner mi manera de pensar en los textos, muchas personas esperan de uno que se ponga de uno u otro lado de la cuerda en asuntos políticos, en mi opinión personal pienso que los extremistas de Izquierda, extremistas religiosos y la extrema derecha, son exactamente lo mismo y entonces no tomo partido por ninguna de las tres. Y me busco de enemigos a los seguidores de las tres corrientes, que es más de la mitad del mundo. Te cuento esto porque en los dos días en que estábamos escribiendo los poemas para Palitroche se me ocurre un poema nuevo: Generalmente, es una palabra que quiere decir con generalidad, si el libro hubiese sido sólo mío, lo hubiese incluido, pero como era a cuatro manos entendí que el poema podría dañar a Rosa, porque no podía hacerla partícipe de un criterio crítico complicado. Rosa no sabe esto, es la primera vez que me refiero al tema. Cuando escribes solo puedes decir lo que quieras sin dañar a terceros. Cuando publiqué “Machacando Almendras” en Costa Rica sí incluí Generalmente, con sus tres versos donde el título funciona como parte del poema en un juego de palabras.

GENERALMENTE

Generalmente come bien
Y teniente      Mente
regular.

 

A finales de los años noventa dejas Cuba. ¿Cómo definirías el panorama de la LIJ cubana que dejas atrás? ¿Te marchas pensando en proseguir tu carrera literaria o apenas pensaste en mejorar la economía familiar como el protagonista de Un papá muy lejos?

Esta pregunta también me parece muy interesante. Aquí, en Costa Rica, todo el mundo se asombra, _ ¿Cómo es posible que usted no sueñe con tener su propio negocio? No creo que no le interese tener un carro del año. Mi sueño no es económico, mi sueño siempre ha sido poder ser un escritor de Literatura Infantil que pudiera publicar con SM, Alfaguara Infantil, Edebé, NORMA… (no lo he logrado) y ser traducido a otros idiomas, en este sentido aprecio mucho a mi amigo Joel Franz, que lo ha logrado por sus méritos. El primer propósito era trascender como escritor, y también lo económico, yo aspiraba a poder trabajar de profesor en Costa Rica y ayudar a mi familia, tener un nivel de vida decoroso, pero no me han dejado trabajar de profesor de Español de una secundaria. Acá el nivel de los profesores está muy por debajo de un docente en Cuba, conozco profesores de Español en Costa Rica que no saben leer, con un nivel de lectura y comprensión lectora por debajo de  un niño de 5to grado de primaria de Cuba. También he conocido muy buenos profesores, personas autodidactas que se han preparado bien, pero estos ejemplos son bastante escasos. Costa Rica debe ser uno de los países latinoamericanos que mejor paga a un docente, un profesor de español de una secundaria en este país gana dos mil dólares mensuales. Mientras, el salario de un obrero de una ferretería o una tienda de ropa puede rondar los 500 dólares, que es lo que yo gano.

En cuanto a la Literatura Infantil y Juvenil, el nivel está muy por debajo de Cuba, y no sólo Costa Rica, Centroamérica en general tiene una literatura infantil que no alcanza jamás el desarrollo que tiene el género en España, Brasil, Argentina, Cuba o Colombia. El mejor libro de LIJ que he leído publicado acá es la novela “El Cartero trae el domingo”, de Froilán Escobar, un cubano radicado aquí, publicado por NORMA en 1995. Los autores de LIJ costarricenses más destacados aquí son Lara Ríos, Carlos Rubio y Floria Jiménez.

Las tres librerías que existen en Costa Rica ya no tienen textos de NORMA, por ejemplo. Dime tu, un país con sólo tres liberías es espantoso, es probable que en la capital además de las 3 librerías grandes exista alguna otra pequeña y ya.

 

Un papá muy lejos fue Mención Honorífica del Premio Casa de las Américas 2002, en el que concursaron ciento setenta y nueve obras de diecinueve países. ¿Contribuyó este reconocimiento a que fuera publicado en 2008 por la Editorial de la Universidad Estatal a Distancia de Costa Rica? ¿Cómo has conseguido publicar en este país centroamericano nueve libros, siendo así que la mayoría de ellos están ambientados en Cuba y que, como ya has referido, no existe demasiado apoyo al libro en predios ticos?

Cuando llegué a Costa Rica en 1996 había una sede de la editorial Norma llamada FARBEN, nunca quisieron publicar La familia Tosco, ni las María Virginia de Sindo, que también vivió al principio en Costa Rica, después Norma retiró su sede en Costa Rica, pienso que por falta de ventas, este debe ser uno de los países del mundo con un peor mercado del libro, aquí nadie lee. Costa Rica es el único país del mundo, hasta donde yo sé, que solo tienen librerías en la capital, no tiene librerías en las provincias porque no hay quien compre libros. Si una persona de un pueblo quisiera visitar una librería tiene que viajar a la capital para comprar un libro. Al principio de estar por acá, llego a un pueblo del sur y veo un cartel grandísimo que decía LIBRERÍA. Entré y me pongo a buscar los libros y viene el dueño y me pregunta qué es lo que yo buscaba, le dije que los libros, y me dice que él no vendía libros porque el libro no tenía mercado y tuvimos una discusión porque yo le dije que se suponía que si yo veía un cartel que diga Zapatería o Peletería es porque vendían zapatos y no pantalones y que si el cartel dice librería es porque se venden libros. Librería significaba que había una fotocopiadora que hacía copias de un documento y vendían hojas blancas, hojas rayadas, lapiceros, libretas para los niños de la escuela, y yo podía llevar un libro impreso y ellos lo fotocopiaban, en eso consistía el servicio de librería en un pueblo lejos de la capital.

El primer libro que me publican en Costa Rica es una novela corta Segunda muerte del abuelo. Llegué a la editorial con una carta que me habían mandado del Concurso español de novela corta Salvador García Aguilar, donde decía que el libro había sido finalista de su concurso. Tuve la suerte de que en ese entonces estaba al frente del Consejo Editor Alberto Cañas, uno de los intelectuales, más importantes del país y dio muy buena opinión de la novela, a la cual no sólo la aprobaron, sino que le hicieron una edición bellísima. La editorial EUNED es la más grande de Centroamérica, en cuando a volumen de obras publicada por año, pero no encontré el dato en internet y el recorte de periódico que guardé hace años que daba este argumento en cifras exactas. El éxito de la casa editora se debe a que publica los libros de textos de las carreras universitarias que ofrece la institución, también publican investigaciones en muchos campos científicos, la Editorial cuenta con 8 revistas científicas diferentes. Aprovechando las ganancias de los libros de textos, también publican en menor medida libros de ficción: narrativa, poesía, ensayo, teatro y literatura infantil. El director de la editorial fue por más de 20 años un filólogo cubano de Camagüey, René Muiños Gual, también el director del periódico más grande del país fue otro cubano. (No quieren más intelectuales cubanos que le vengan a quitar el trabajo a los intelectuales costarricenses, los educadores han hecho varias huelgas reclamando al presidente de Costa Rica, para que no hagan convenios con educación de Cuba, ni profesionales cubanos). Con esta casa editora he publicado 6 libros, dos con Editorial Costa Rica, y uno con una editorial de provincia llamada KAMUK. Mis primeros libros de Literatura Infantil, Machacando Almendras y Un papá muy lejos, fueron valorados para su edición por Marilyn Echeverría que era la lectora externa del Consejo Editor de la EUNED y la autora de LIJ más importante del país, ella firma sus libros con el seudónimo Lara Ríos.

 

Es Un papá muy lejos una novela con interesantes apuestas formales, pero también resulta sumamente interesante como introduces el tema de la emigración, ya casi lugar común en la literatura cubana en general En la distancia, se me antoja un texto, más que autobiográfico, confesional en muchos de sus pasajes, pero me gustaría que abundaras al respecto.

En mi caso, este libro y todos los que he escrito, aún donde la ficción alcanza acciones surrealistas, constituyen relatos paralelos al relato de mi vida, expresados para contar aquellos acontecimientos que han quedado guardados en algún lugar de la memoria y que se proponen integrar en los márgenes de la ficción aquellos aconteceres que en el relato de la vida han quedado dispersos, y que finalmente es el lector quien cierra o culmina el ciclo de la creación. Recuerdo de mis años de estudiante en la universidad un texto del español Azorín, que decía que “la función del novelista era pasar por el mundo con un espejo, pero no un espejo cualquiera, sino uno cóncavo, donde las imágenes estuvieran transformadas por metáforas, deformadas por la curvatura del vidrío cóncavo”. Desde entonces trato de mantener al pie de la letra este principio, y otro que leí de un autor ruso que había dicho que: “La historia había nacido el día que un pastor del Neandertal llegó corriendo a su aldea y dijo que un lobo le estaba comiendo las ovejas, y sus amigos y vecinos llegaron al redil y apedrearon al lobo”, pero que “la literatura había nacido el día en que el mismo pastor del Neandertal llegó corriendo a su aldea y dijo que el lobo le estaba devorando las ovejas y cuando sus vecinos llegaron con palos y piedras al redil no había ningún lobo porque el pastor había fantaseado, había mentido. En fin, este y todos mis libros son mi propia historia del revés del espejo de Azorín que siguen al pie de la letra la propuesta del crítico ruso que te mencioné.

 

Ya en La familia Tosco incluyes elementos de leyendas, mitos, tradiciones, eso que se ha dado en llamar parte del folclor de diversos complejos culturales. En Un papá muy lejos se profundiza este interés, especialmente en lo que el narrador define en algún momento como «creencias ancestrales africanas», pero es en El muchacho que botó su cabeza donde despliegas toda una serie de referencias al universo de las culturas africanas. ¿Cuánta investigación hay detrás de la recreación de estos universos que incluye expresiones en los idiomas hablados por los pueblos bantúes,? ¿De qué fuentes bebiste en el trabajo investigativo previo?  ¿Por qué la mezcla de tiempos históricos, esa especie de universo paralelo donde tiempo y espacio no responden a las leyes físicas archiconocidas?

Hace mucho tiempo leí una frase del poeta chileno Pablo Neruda “El hombre es él y sus circunstancias particulares” el lastre que pesa sobre el escritor está constituido por la multitud de datos de su vida cotidiana que pugnan por introducirse en el libro. Durante mi juventud trabajé como Asesor Literario del Taller Literario Infantil de la Casa de Cultura de Cabaiguán y como Técnico en folklor cubano en los municipios espirituanos de Cabaiguán y Yaguajay. En Cuba, el folklor es básicamente África, aunque en Cabaiguán hay una importante tradición canaria. Además de mi trabajo de técnico en folklor de los municipios mencionados, siempre  me ha obsesionado  el tema de la muerte, los muertos y los espíritus de los muertos, que tienen un protagonismo capital tanto en la Santería cubana como también entre los “paleros”, entiéndase la línea conga. Sin embargo, yo llegaba a un Bembé y anotaba todo lo más que podía: canciones, oraciones religiosas, etc, pero esos datos yo los escribía tal y como me sonaban, después, tenía que tratar de localizar la misma canción u otra parecida entre los investigadores cubanos sin cuya consulta hubiese sido prácticamente imposible escribir en profundidad sobre el tema, en particular el libro “El Monte”, de Lydia Cabrera, “La Tragedia de los ñáñigos”, de Fernando Ortiz, “Mitología cubana”, de Feijoo, también textos de Manuel Rivero Glean, entre otras investigaciones de autores que no recuerdo, porque no tenían la fama internacional de los que mencioné con nombre y apellidos. Fíjate tú que tanto en congo como en lucumí muchas palabras llevan dos tildes, a veces el informante mío solo se sabía la mitad de la oración y la otra parte de la misma oración tenía que investigar para encontrarla entre autores cubanos que eran historiadores, arqueólogos, antropólogos, folkloristas y no precisamente poetas.

Todo lo que he escrito en los últimos 10 años está planteado desde la ruptura del tiempo y el espacio, que es un principio de la filosofía budista, de la física cuántica y de alguna manera entronca también con las creencias africanas para quienes los muertos no están enteramente muertos, sino que interactúan en cada acción de la vida con los vivos y los vivos tampoco están enteramente vivos, porque igualmente se comunican y se interrelacionan con los muertos. Así las cosas, la filosofía de mis últimos libros se centra en estos dos principios: “El tiempo no existe, es una ilusión, y toda puerta es una puerta hacia la muerte, que también es una ilusión”. (filosofía de Luis Machín babalao o sacerdote cubano del Ifá, 97 años).

 

Serrat, Nino Bravo, Cecilia Valdés, Lorca. ¿Cuánto place el empleo de la intertextualidad a Eric Conde?

Muchos de los textos que he escrito parten de letras de canciones, en particular del español Joaquín Sabina y del mexicano José Alfredo Jiménez. Entiendo que las canciones de algunos compositores, más que nada aquellas donde la poesía tiene un gran protagonismo en la letra, son de alguna manera una metáfora del drama de la vida y me permiten hacer una nueva lectura de estos “poemas-canciones” y replantearlos desde mi estilo de escritura, después de las canciones, los libros que más he usado con propósitos de intertextualidad son La Biblia, Las mil y una noches, de la tradición persa y Los Cuentos de la Alhambra, de Irving.

 

Vivir en el exilio es duro e implica renunciar a muchas cosas. ¿Querrías contarnos cómo te las has arreglado para no dejar de hacer literatura? ¿Te has arrepentido, te arrepientes de lo que para el Eric creador representa este desplazarse a otra geografía, otras costumbres?

Yo tengo un cabrón problema “que sólo sé pensar en cubano”, eso trae un millón de dificultades, porque estás fuera de foco, fuera de contexto, cualquier cosa que hagas con la mejor voluntad, la gente lo entiende de otra manera. Por ejemplo, yo recuerdo que a mis hijos y a todos los niños en Cuba uno le enseñaba que tienes que saludar a todo el mundo, que hay que ser cortés, etc. Aquí hay que enseñar otra cosa, no saludes a nadie, no hables con extraños, hay personas que se roban los niños para vender los órganos… Cuando empecé a trabajar aquí, daba clases en una sede de la Universidad Nacional. La Universidad en el sur tenía un PRE Universitario y una escuela primaria, que estaba justo frente al albergue de los profesores, como a mí siempre me han gustado los niños y también porque extrañaba a mi hijo, en los recreos empecé a reunirme con los niños para leerles cuentos y poesía infantil, pues el equipaje que había traído de Cuba eran básicamente libros de literatura infantil. Cuando la directora de la escuela, profesora y compañera de trabajo en la universidad, se dio cuenta de mi buena comunicación con los niños, pues en todos los recreos tenía un gran auditorio, en una reunión con los padres de familia les pidió que alertaran a sus hijos para que no se acercaran al extranjero, porque en el primer descuido podía violar a un niño o una niña. En aquel tiempo yo tenía una novia que era maestra de la escuela y me contó enseguida los pormenores de la reunión. El impacto que produjo aquella noticia en mi fue tan grande que entré para mi cuarto y me puse a llorar. Luego la muchacha que era mi novia me explicó que en aquel tiempo, 1996, en cualquier grupo de 20 estudiantes entre 6 y 10 años, por lo menos cinco habían sido violados por sus propios padres, tíos, padrastros, abuelos, etc. Dios, en Cuba no pasaban esas cosas.

No he dejado de hacer literatura porque la literatura es una pasión, yo no puedo vivir sin leer y sin escribir, de la misma forma que un alcohólico no puede vivir sin el alcohol o que un adicto a los juegos no puede vivir sin jugar.

Por lo general, las personas se desplazan hacia un lugar con un nivel de vida más alto que el del país de orígen, se van a Estados Unidos o a Europa. Ahora bien, en mi caso me traslado a un país del tercer mundo, donde incluso un alto por ciento de personas tiene un nivel de vida más alto que el de un cubano promedio, tienen un automóvil, por ejemplo, y su casa propia, pero la visión del mundo, el grado cultural, la forma de entender la vida, está muy por debajo del nivel digamos cultural o de cultura universal de los cubanos. Un ejemplo que me viene a la mente, todavía acá en el sur muchos pastores de las iglesias evangélicas y padres de la iglesia católica les dicen a sus fieles que es un pecado usar un preservativo y yo que vivo frente a una escuela primaria, veo pasar las muchachas jovencitas con menos de 21 años con un niño con uniforme de preescolar, otro en el coche y otro en los brazos. En Cuba ninguna se cree que el preservativo es un pecado. Y así como eso, muchos tabúes y mitos que en Cuba se superaron desde los años 60, aquí todavía persisten.

Acá donde yo vivo no hay industrias, no hay fuentes de empleo y un alto por ciento de las personas sobrevive con trabajitos ocasionales.

Mi novia maestra, que era una rubia de una belleza excepcional, vivía con su madre en el pueblo y tenía una cabaña de recreo en una finca que le había dejado el padre (ya difunto). Era en una montaña, algo bello. En fin, nos vamos a pasar un fin de semana a la finca donde había frutas que nadie recogía y que sólo aprovechaban los pajaritos. Llegó un joven conocido de la novia a pedir unos mangos o naranjas, no recuerdo la fruta, y yo, como cubano al fin  le dije que viniera cuando quisiera a buscar más frutas, a mi me pareció que no había nada malo en que el muchacho tomara unas frutas que nadie utilizaba porque en la finca no vivía nadie. Y que se estaban pudriendo por camiones en el piso La muchacha le contó a su madre y entendieron que ya yo me consideraba el dueño de la finca porque me estaba tomando el atrevimiento de regalar los mangos como si la finca fuera mía, y que yo estaba con ella por el interés de la finca. En fin, al poco tiempo fue tanto lo que le inculcó la madre y la criada nicaragüense de que aquel cubano, que seguro era un vago, lo que quería era aprovecharse de ella para quedarse con la finca y no tener que trabajar, que finalmente se terminó la relación. A mí nunca me ha interesado tener una finca ni un carajo, estaba con la muchacha porque era de una belleza increíble y bastante más joven que yo. Era maestra de preescolar y le gustaban los niños.

 

En Cuba apenas se conoce la LIJ costarricense más allá de Cocorí y el Premio homónimo. Ya has hablado al respecto, pero me gustaría que nos contaras un poco más. ¿Cómo han sido tus vínculos con tus colegas ticos?

Como te había contado en una pregunta anterior, la literatura infantil acá es de un nivel muy bajo. Sin embargo, dentro de la producción que se edita, algunos libros son sin duda buenos: En mi opinión, el autor nacional de literatura infantil que tiene una obra más sólida es Carlos Luis Sáenz (1899-1983). Su mejor obra es un poemario titulado “Memorias de Alegría”, que tiene una edición de Editorial NORMA. “El abuelo Cuentacuentos”, también editado por NORMA y “Mulita Mayor”, de Editorial Costa Rica. Estás ediciones que yo adquirí, fueron reproducciones de ediciones anteriores a mi llegada a Costa Rica. Cuando yo llegué al país, el autor ya había fallecido. Otro libro significativo es “Los Cuentos de Tía Panchita” de Carmen Lyra (1888-1949) Estos cuentos no son originales, son los cuentos clásicos europeos, sin embargo, la autora los narra con un lenguaje muy cercano a la Literatura oral, con palabras costarricenses del argot campesino y con gran ingenio. “Cocorí” de Joaquín Gutiérrez, que ya habías mencionado, “Mo”, de Lara Ríos, es una novela donde la protagonista es una muchacha indígena, bellísima obra, con un trabajo de edición e ilustración excepcional. “Pantalones Cortos”, también me gustó mucho. La autora tiene una decena de libros, pero estos a mi juicio son los mejores. Después está Carlos Rubio, que también ha publicado una decena de obras, he leído “Escuela de Hechicería” y “Papá es un Campeón”, ambos de FARBEN, que, como ya te dije, era el nombre que tenía la oficina de la Editorial NORMA en Costa Rica. Pienso que Carlos destaca más como crítico de Literatura Infantil que como autor, es Miembro, junto con Marilyn, de la Academia Costarricense de La Lengua. Floria Jiménez, también ha publicado una decena de libros. Mi preferido es el poemario “Me lo contó un pajarito”, Mabel Morvillo escribió un poemario excepcional “La Horas de la Alegría”, publicado por NORMA, otros textos de la autora que he leído no me han gustado. Rodolfo Dada, su libro más conocido es “Abecedario del Yaquí”, un poemario, tiene más de cinco libros publicados. El autor costarricense más premiado en el extranjero es Jaime Gamboa, con su libro “Corazón de Marimba”, que gana el Premio Amanuense de Literatura Infantil” que es latinoamericano y lo otorga Uruguay. Luego, Cuatro Gatos, que dirige Antonio Orlando Rodríguez, volvió a premiar a Corazón de Marimba Marimba. “Bandas Callejeras” Premio de la Editorial Costa Rica, narra la historia de las bandas de música, con un humor fuera de serie. “El Diamante de Alma”, una novela Premio Editorial Costa Rica 2017, de una autora española famosa que ha publicado con SM, Planeta y Edelvives, se llama Mar Cole de Temple. Al final de la lista voy a mencionar a los cubanos Luis Cabrera Delgado, a quién Editorial Costa Rica publica “Alto, alto como un pino, Comino, y en mi caso que publica esta editorial “La Delirante Familia Tosco” y “Eso no puede pasarnos a nosotros”. Con la EUNED, dos libros importantes que he publicado acá son “Un papá muy lejos” y “El muchacho que botó su cabeza”.

Entre las lagunas más grandes que veo acá en torno a la LIJ se pueden citar: No existe una crítica literaria, que comente o de a conocer las obras, son muy raros los casos de padres lectores o docentes lectores, los jurados de los certámenes se construyen a partir de funcionarios, más que de escritores reconocidos, por ejemplo, los directores de las cátedras de Literatura Infantil, de las universidades que no corresponden a críticos literarios ni a autores de Literatura Infantil, los funcionarios del Ministerio de Educación encargados de elaborar o diseñar los programas de estudio de escuelas y secundarias en la materia de español, que son especialistas en diseñar los programas constituidos básicamente por ortografía y gramática y no son críticos de literatura ni autores de literatura infantil. El país, como te dije, carece de librerías en las provincias, pero sobreabundan las imprentas y editoriales en los municipios, cuyo único requisito para publicar es que el autor pague entre dos mil y cuatro mil dólares, Publican 500 o 1000 ejemplares y el autor sale a vender su propia obra a sus amigos, muchos de estos autores nunca han estado en un taller literario y muy rara vez han leído cinco libros en toda su vida. Luego los libros de calidad se pierden entre los cientos de ediciones que no cuentan con los parámetros mínimos de calidad artística. El 80% de los autores y de los jurados que premian las obras de LIJ en Costa Rica consideran que si el cuento no tiene al final una moraleja o enseñanza la obra no es de calidad (argumento que se superó en Cuba desde los años 60).

 

En estos más de veinte años desde tu partida, ¿se han publicado algunos de tus textos en Cuba? ¿Envías también tus libros publicados en Costa Rica a nuestras editoriales?

Realmente me ha faltado la comunicación con Cuba, no sólo con las editoriales, también con mi familia. Desde que llegué acá ha sido una lucha inmensa, una carrera por sacar cada día, Aquí los pobres tenemos el mismo Período Especial que tenía la gente en Cuba cuando yo salí de allá. Te había contado que en este país yo no he tenido vacaciones, ni un sólo día en 23 años, ni 31 de diciembre, ni Semana Santa, ni Noche Buena o Navidad y ningún domingo… Entonces he estado lejos de la Literatura Infanto-Juvenil cubana. Sólo me publicaron en Cuba, “Un papá muy lejos”, con Editorial LUMINARIA de Sancti Spíritus, en el año 2017.

 

Por la complejidad de los temas que abordas y la estructuración del discurso, tu obra está muy cerca de la frontera entre la literatura escrita para adultos y la que se dirige a adolescentes y jóvenes. ¿Qué piensa Eric de estos límites, a veces imposibles de definir? ¿Crees que las antiguas clasificaciones de grupos etarios siguen teniendo validez? ¿Has pensado en escribir para niños menores de nueve años teniendo en cuenta que las nuevas tecnologías con sus cientos de juegos han provocado la disminución del interés por la literatura de los niños mayores y los adolescentes?

Por lo menos en los últimos 10 o 12 años me he dedicado a estudiar las posibilidades del narrador, no sólo los tradicionales narrador protagonista y omnisciente. He experimentado con el narrador en segunda persona, una conciencia que se desdobla o se habla a sí misma, o de la propia sombra (que es la segunda alma de los negros) en mis textos sobre África, y donde la sombra se constituye en un doble ambiguo del propio narrador, he trabajado el narrador plural o colectivo, o de saltos del narrador de una persona viva a la misma persona muerta, he puesto incluso dos narradores, uno frente al otro, ubicados cada uno en un espacio o época diferente, con trescientos años de diferencia, he trabajado en profundidad la técnica de la matriuska rusa o caja china, técnica tomada del libro Las Mil y una noches, que introduce en la ficción tres elementos superpuestos: el misterio, la ambigüedad y la complejidad, donde cada historia tiene dentro otra historia, y aún esa tendría otra adentro, he utilizado la llamada carrera de postas donde la historia es contada por narradores que se van relevando para contar cada uno su versión desde su particular punto de vista. He trabajado en profundidad las mudas del narrador: temporales, espaciales y del nivel de la realidad.

Creo que la modernidad ha ido desdibujando las tradicionales divisiones entre los géneros literarios, lo último que he escrito está a mitad de camino entre la novela y el cuento, con un componente de poesía tan intenso que algunos textos cortos podrían concursar en un certamen de lírica. Pienso que la definición del género debe ser secundaria, lo esencial es que la historia sea extraordinaria y que la forma de contar esa historia sea novedosa.

Si el autor escribe literatura juvenil, como la mayoría de los libros de Sindo, igualmente el libro puede concursar en narrativa para adultos, también porque el nivel de análisis o de criticidad del lector no es un parámetro que puede fijarse con la edad.

Mi poemario ¿Cuántas patas tiene un gato? está dirigido a niños de preescolar y primer grado. “Machacando almendras”, para niños de 3ro y 4to aproximadamente y el libro de Ensayos de Ética para niños y jóvenes está dividido en dos partes, una primera parte para niños de primaria y la segunda para lectores de secundaria.

 

Papel de 75 gramos, carátula con barniz ultravioleta. Hablo de las características de tu libro El muchacho que botó su cabeza que hacen más atractivo el libro. En Cuba, por las limitaciones de sobra conocidas, las ediciones son mucho más modestas. Según tu experiencia, ¿cuánto influye la encuadernación de un libro, sus ilustraciones, digamos que el acabado con que se presenta al público, en el éxito entre los lectores?

El libro es un producto, una mercancía que se vende, aunque visto de esa manera suene feo. Sin duda es más atractivo un libro bellamente ilustrado que uno sin ilustraciones. La portada, las ilustraciones y el nombre del autor, sumado al sello editorial, son de importancia capital. Sin embargo, a esto hay que sumar el mercado, los compradores. Uno se para en Cuba en una Feria del Libro y en cada mesita hay una fila de gente comprando libros. He estado en muchas Ferias del Libro en Costa Rica. No hay fila en ninguna mesa y de cada 50 personas que pasa mirando los libros si acaso una compra un libro. Las mayores ventas acá no se hacen por el contenido del libro, sino por la persona del autor. El empresario tal, hizo un libro de su vida o escribió la historia de su empresa y los 500 trabajadores de la entidad por cariño con el jefe o por miedo a quedarle mal o por guataquería compra el libro, que la mayoría ni va a leer. Se vende más un libro con una edición modesta en Cuba, que una super edición en Costa Rica.

 

En Cuba se echa de menos la crítica literaria en general y, por lo que cuentas, es aún peor en Costa Rica ¿qué han dicho allí de tus libros?, ¿cómo se han desarrollado tus presentaciones?

En Cuba siempre ha habido revistas especializadas, aún de Literatura Infantil, recuerdo a inicio de los 90 “En Julio como en Enero”, También tengo una Revista UNIÓN dedicada a la Literatura Infantil, En algunos casos recuerdo críticas de Literatura Infantil o comentarios de libros de LIJ en el Caimán Barbudo, o en Revolución y Cultura. Acá sólo recuerdo una publicación, el Número 7, del año 2017 de la Revista “Pórtico 21”, que es la Revista de la Editorial Costa Rica, del año 2017, que fue dedicada a la Literatura Infantil. En el 2016, la misma Revista sacó un número dedicado a la Literatura Infantil. Sólo recuerdo esas dos publicaciones en 23 años. No hay críticos que aborden la técnica de la escritura, cuando aparece una crítica se hace histórica, el presidente del país en ese tiempo fue fulano, se discriminaba a la mujer de tal manera, las viviendas eran de esta forma y el café se cosechaba así. Nada de la estructura de la obra, de los aciertos en el dibujo del personaje, del manejo del tiempo o el espacio, de lo propiamente literario. Cuando se premia una obra se hace por el tema tratado y no por el oficio del autor para manejar o fabular con el tema. Se cometen injusticias garrafales, porque el tema no define nada, con el mismo tema un autor puede escribir una obra magnífica y otro escribir algo ilegible. Por lo general, los autores cuentan la historia de su vida con puntos y comas, tal y cual aconteció, sin fabulación, sin metáforas, sin imágenes, he participado como en 10 concursos de Literatura Infantil y en la mayoría de los casos han premiado libros pésimamente escritos. Después he participado con el mismo libro en certámenes prestigiosos a nivel internacional y he sido finalista, eso me ha pasado como séis veces. Si partimos de que para el jurado sólo es bueno un cuento si tiene una moraleja o sermón didáctico o religioso al final, ya puedes suponer el resultado. La mayoría de las veces los argumentos para no premiar un libro son extraliterarios. Si el abuelo de Luis Tosco, tiene a la abuela amarrada por un pie al fogón ese es un contenido violento y no se puede premiar y así por el estilo.

 

Volviendo la vista atrás, ¿cree el Eric Conde que trabaja diez horas al día revisando tesis y papelería ajena que más le hubiese valido aprender cualquier otro oficio que garantizara mejores réditos y no haber dedicado tantas horas a la LIJ?

Una compañera que trabajaba en la Casa de Cultura de Cabaiguán (vive en Miami) me dice que ella tampoco pudo equiparar su título y que trabaja en una lavandería y que con lo que ella gana en la lavandería cubre sus necesidades básicas. Dónde yo vivo no hay ninguna lavandería ni ninguna pequeña empresa donde yo pueda trabajar y que me permita cubrir mis necesidades básicas. El trabajo que tengo es el único que he podido conseguir y por lo menos estoy leyendo y escribiendo. También ocurre que yo tengo algunas limitantes grandes para este país (no sé conducir un automóvil y no sé inglés). El trabajo que yo hago no me pesa, pues me gusta leer y la lectura, aunque sea una tesis de odontología, de arquitectura o administración de empresas… siempre deja un conocimiento. Mis quejas no son por el trabajo en sí, sino porque el salario no me da para cubrir las necesidades básicas. Por ejemplo, Sindo hace el trabajo de un obrero, no le reconocen su talento, pero lo que gana le permite ayudar económicamente a su mamá, antes también a su padre y viaja a Cuba casi todos los años, su salario se lo permite, el mío no me permite eso. En 23 años sólo una vez pude ir a Cuba porque trabajé un tiempito de profesor, el resto del tiempo tengo que estar inventando para pagar el alquiler, el gas, la electricidad… aquí tengo periquitos de Australia y a menudo tengo que salir corriendo a vender unos pericos para pagar el agua o comprar comida.

 

Si pudieses ser un personaje de la LIJ cubana o internacional en una de tus próximas siete vidas, ¿en quién te transmutarías y como diría adiós a tu entrevistador ese personaje?

Cuando estaba en la escuela primaria adoraba ser Guille, el protagonista del libro de Dora Alonso, en ese tiempo nació mi afición por los animales salvajes, en particular los pájaros y no estudié la carrera de Ornitología porque no me dio el promedio del Pre para una carrera que se llamaba Especialista Científico o algo así y que muy merecidamente la ganó mi mejor amigo de aquel tiempo, Abel Hernández.

Al llegar a la secundaria leí a Mark Twain, realmente sólo he leído dos libros de ese autor: Las aventuras de Huckleberry Finn y Las Aventuras de Tom Sawyer. He leído muchas veces los mismos libros sin leer otros textos de dicho autor.

Bueno, en mi adolescencia deseaba ser como Huckleberry Finn, así que lo sería ahora.

_ Alejandro Langape, _ Señor “me he caído al agua desde la borda de un vapor, ¿Será que usted puede darme una mano?

Todos somos deudores de los maestros que llegaron primero

Sindo Pacheco - Foto: Ulises Regueiro.

Sindo Pacheco – Foto: Ulises Regueiro.

La relectura de un libro disfrutado mucho tiempo atrás en ocasiones nos deja profundos sinsabores. ¿Cómo pudo impresionarnos tanto un texto que ahora se nos antoja baladí? ¿Cómo han cambiado tanto nuestros juicios de valor? Y de esta guisa, la vuelta a aquel libro podría llevarnos a un montón de cuestionamientos sobre el antaño y hogaño de nuestras vidas. Por suerte, en ocasiones el reencuentro con las páginas disfrutadas tiempo ha nos confirma aquel lejano deleite, el regreso de la misma sensación de lectura placentera. Y esto me ha ocurrido una y otra vez con la obra de mi entrevistado, especialmente con una saga que ya es todo un clásico en la Literatura Cubana, la de las aventuras y amores de Ricardo Armas Salteador y esa Dulcinea tropical llamada María Virginia. Leer más…

Lezama Lima: la Cultura y la Historia    

Lezama Lima en su estudio de Trocadero.

Lezama Lima en su estudio de Trocadero.

Tal vez lo más desconcertante de la obra de Lezama sea un ejercicio de la lectura y de la escritura que disuelve la dicotomía fundamental de la tradición literaria de occidente entre naturaleza y cultura. Lo que sobrecoge al lector de Lezama no es que su obra se nutra indistintamente de la naturaleza y de la cultura, sino que trate a la cultura como otros artistas tratan a la naturaleza. Su actitud idiosincrática hacia la cultura la explican su concepto de la creación poética y su concepto de lo americano. La creación poética para él se centra totalmente en la expresión metafórica, y ambas, la naturaleza y la cultura, le sirven de canteras para sus imágenes. En su obra, la marea, las estrellas, un fibroma, el asma, son transformados en emblemas que cifran aspectos de su poética y de su ética, pero también lo son el nombre de un artista, una novela, un cuadro, un personaje histórico, y hasta un crítico literario. La actitud de Lezama hacia la cultura solo es comprensible si se logra apreciar el significado especial que tiene la naturaleza para él. La naturaleza evoca el libro del Génesis, el jardín del Edén, la caída de Adán y Eva. La poesía (o la vida, para él es lo mismo) tiene como meta la recuperación de la naturaleza perdida por el pecado original, como lo explica en «Pascal y la poesía»: Leer más…

Crónica por Miami: Aventura intelectual

Mi participación cada año en el Festival Vista de Miami, me sacó del aislamiento canadiense. Y esto es un hecho que tengo que agradecer a sus organizadores. Para cualquier escritor que emigra resulta casi traumático enfrentarse de pronto a otra cultura y a otra lengua. Adaptarse a las costumbres de un nuevo país es todo un reto para cualquiera. Por eso empiezo por admirar a escritores cubanos que en épocas diferentes lo hicieron, aunque voy a mencionar solo a los más renombrados de estos tiempos, como Guillermo Cabrera Infante en Inglaterra, Severo Sarduy y Zoé Valdés en Francia y Amir Valle en Alemania, solo por citar algunos encajados o más bien desencajados en estas geografías. Estados Unidos, al menos, tiene el español como segunda lengua oficial, y esto les da cierta ventaja a los escritores y artistas establecidos aquí, por eso excluyo de esta lista a Heberto Padilla, Reinaldo Arena, Manuel Gayol, Daína Chaviano, Belkis Cuza Malé, José Hugo Hernández, Alberto Garrido, Félix Anesio, Manuel Vázquez Portal y un frondoso etcétera de más o menos importancia para este tema. Conozco escritores que no han tenido necesidad de dominar el inglés para sobrevivir en tales circunstancias, sobre todo en la ciudad de Miami, donde casi solo se habla español. Leer más…

Cine Latino de Humor Negro (XV): Mujeres al borde de un ataque de nervios

El filme Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), de Pedro Almodóvar, ubicado dentro de la etapa inicial de su filmografía, fue el que más respaldo de público, crítica y publicidad obtuvo y el que inicia la leyenda cinematográfica de Almodóvar que se tradujo en un meteórico ascenso dentro de la industria del cine que lo ha llevado, cuarenta años después y algunas decenas de filmes más, a la cumbre del éxito internacional1. Leer más…

Otros cuerpos, rebeldías y miedos

Clara. Historia de una transición
Lea Marie Uría
La Libre Editora y Puntos Suspensivos Ediciones, 2019

 

Soy enemigo, debo decirlo incluso en este comienzo, de esas clasificaciones que intentan parcelar en sitios estancos el universo libre, múltiple e inabarcable de la literatura. Leer más…

La primera alusión de La Habana en el teatro español: 1658

Recientemente se celebró el medio milenio cuando la Villa de San Cristóbal de La Habana fuera, no fundada (pues esto lo fue en 1515, al sur de la isla), sino refundada –según la imprecisa y contradictoria tradición- en noviembre de 1519, ya en su emplazamiento definitivo en la costa septentrional, hasta la actualidad. Aquí ofrezco la noticia, desconocida hasta ahora, de la que quizás sea la referencia más antigua de esta insigne ciudad en el teatro español. Leer más…