El paraíso de lo desconocido

Sobre Issa aliada, de Juan Manuel Rodríguez Tobal

Jorge de Arco


Issa aliada
Juan Manuel Rodríguez Tobal
Hiperión. Madrid 2021

 

Diosa del amor, y también de la belleza y de la sensualidad, Afrodita ha sido siempre deidad adorada por el universo lírico. Surgida de la espuma y resurgida, tantas veces, de la pluma de los poetas, ha vuelto ahora para cercar la escritura de Juan Manuel Rodríguez Tobal en su reciente Issa aliada. Porque es nuestra protagonista el verdadero trasunto de la citada Afrodita en este canto coral y apasionado. El yo lírico que anuda estos lazos de lumbre y madreselva se sabe con un firme propósito: “Y yo te hablo a ti, Issa aliada, para que me entiendas”. Y así, rendido al fulgor de su presencia, al imán de sus sentidos, el autor zamorano se afana en darle alma y vida a esta diva sagrada hasta hacerse cómplice de su sed y de su conjuro: “Dejo un bosque y dejo un crisantemo en tu rodilla,/ en tu rodilla dejo lo que quiero decir”.

Detrás de estos versos hay también un espacio para la súplica, un territorio para el dolor, un medida para hallar cuál es el exacto tamaño de lo humano y lo divino.  Lo amatorio quisiera ser, a su vez, celebración, alfaguara de la dicha, mas en la frontera que linda con la soledad restan aún vestigios de un pretérito que complica el hoy y su mañana. Aquí no hay lugar para la inmediatez. Tampoco para la quietud, pues todo viene envuelto por la ambición de ser parte de un viaje hacia el paraíso de lo desconocido: “He tardado demasiado en llegar Issa aliada,/ aunque para llegar aquí no hacía falta  cavar tanto./ Nos tomamos prestados unos a otros./ Es lo que he aprendido,/ francamente”.

Un poemario, en suma, dador de un renovado ámbito de sentimientos, visiones y quimeras, en donde Juan Manuel Rodríguez Tobal reafirma su voz original y sugestiva.