Paisajes de la alegría
José Manuel Gutiérrez
Rialp. Adonáis. Madrid, 2021
“Con toda tu belleza ardiendo en el recuerdo”, escribe José Manuel Gutiérrez (1961) estos Paisajes de la alegría, estos retratos del ayer y de su pretérita mirada. Y lo hace con un verso sereno, sostenido sobre una sobria dicción que hace inventario de su afán por su vital acontecer. En sus seis libros anteriores, el vate leonés ha ido puliendo despaciosamente su decir y consciente de que la poesía es coraje y luz, memoria y experiencia, ha ido aprehendiendo la consciencia de su alma como realidad visible y contable. Desde su privilegiada intuición, vertebra aquí y ahora un universo personal, creado en los adentros de un yo construido sobre una misma verdad, sobre una homogénea ecuación: “Quiero ir a la Costa de la Muerte (…) Quiero encontrarme allí/ con el niño que fui/ para agradecer/ tu vida junto a mí/ y sonreír ante el significado/ de mi nombre mientras paseamos en silencio/ al atardecer/ y dados de la mano”.
Sus memorias de niñez, sus valores, de siempre, el referente de algunos maestros -Shakespeare, Bach, Sören Kierkegaard, Marguerite Yourcenar, Joseph Brodsky, Gaudí…-, los territorios hollados e imborrables -Galicia, Barcelona, Lisboa, San Millán de la Cogolla…- acompañan este recorrido pleno de lirismo que abre de par en par una ventana a la celebración misma de la existencia: “No he podido recordar nada mejor:/ la sonrisa de mi madre cierta vez/ o la emoción de los primeros versos/ de cada nacimiento de mis hijos/ y de una gigante puesta de sol”.
La concepción confesional de estos versos debe entenderse como una biografía lúcida, ordenada, donde cabe una cálida geografía humana que se deja llevar por la fe y sacude sus temores, sus inquietudes, con amor y libertad.
José Manuel Gutiérrez ha escrito, en suma, un libro que quiere ser sinónimo de fuego enamorado, de dulce cobijo, “con toda su fragancia/ en el dulce, transparente, mar de la eternidad”.