Un viaje interior

Sobre , de Fernando Jaén Águila

Jorge de Arco


La palabra del ciervo
Fernando Jaén Águila
Sonámbulos. Granada, 2021

 

Hace tiempo que Medicina y Poesía viene siendo disciplinas de alta complicidad. Valgan  nombres como los de  John Keats, Antón Chéjov, William Carlos Williams, Gottfried Benn, Gregorio Marañón…, para ratificar que dicha comunión lleva siglos consolidada.

La aparición de La palabra del ciervo ratifica lo expuesto en la persona de Fernando Jaén Águila. Este granadino del 75, internista y Doctor en Medicina, da a la luz su sexto poemario. Afirma el autor en su prólogo que es éste “un viaje al interior de la profesión de un médico, de un ser que se reconoce como mediador del mundo” y que sus versos quieren reflejar “mucho del quehacer diario, de lo sufrido y de lo amado”.

Dividido en tres apartados, “El ciervo”, “Lecciones de invierno” y “Deshielo”, el volumen converge en su humano testimonio. El desamparo, el abandono, el dolor se hacen protagonistas junto a al alivio, la dicha y la salvación. “Si pudiera aplicar/ todo lo que he aprendido/ cada cosa que he respetado”, confiesa Jaén Águila. Y, en verdad, su palabra guarda ese sustrato de amable compromiso con su día a día. A través de un verso directo, esenciado en un mensaje honesto y solidario, el lector hallará un íntimo diálogo con la cara amarga de la existencia. Porque en estos poemas hay pedazos de vida rotos por culpa de enfermedades, dolencias…, extensas o repentinas, pero que, al cabo, se llevan demasiadas veces lo que más queremos: “Sufrió un aneurisma cerebral/ a sus treinta y tres años./ Cuando se fue pidió/ el carnet de donante de órganos”.

La cercanía con la que el poeta expone su verdad permite alinearse con cuanto acontece desde el mismo texto que sirve de pórtico. Su decir fluye sostenido y su conciencia se acrecienta junto al reto y “el tributo de una profesión que me desgarra”, pero de la que siente, sin duda, deudor: “Hago balance de mi vida/ y al hablar de mi profesión/ debo hacerlo con gratitud”.