La eternidad, la noche y los relatos

Sobre la selección de relatos A medianoche, en la eternidad, de Walter Lingán

Mario Suárez Simich


A medianoche, en la eternidad
Walter Lingán
Ornitorrinco Editores. Lima, 2020)

 

La narrativa de Walter Lingán ha transitado sin pausa por la realidad peruana de forma transversal. Sus cuentos y novelas dan testimonio de la Lima en la que se gesta y se gestaron nuevos asentamientos humanos con la carga vital y cultural que ello significa, así como los conflictos que generan el establecimiento de migrantes en la gran urbe capitalina; también de su ande natal, Cajamarca, desde la nostalgia e inocencia infantil hasta la denuncia social; tampoco le ha sido ajena la selva y los pobladores de sus comunidades. Le preocupan, y por eso escribe sobre ello, todos los temas de la narrativa actual, lo que otorga a su prosa una versatilidad singular, propia de una generación que habla del Perú desde un concepto de “totalidad” nuevo y diferente. De sus lecturas europeas ha quedado marcado por Kafka y aprendido de él a narrar desde la dimensión humana de los acontecimientos kafkianos, que es donde se halla el meollo de la tragedia vital de los personajes.

A medianoche, en la eternidad (Ornitorrinco Editores. Lima, 2020), una selección de sus relatos, puede considerarse como un breviario de su trabajo narrativo y un texto para adentrarse en el universo creado por Lingán. Muchos de los catorce cuentos seleccionados en este libro tienen como eje al pueblo de San Miguel de Pallaques, en ese escenario, en una delicada alquimia se van diluyendo recuerdos de infancia, sentimientos filiales, los primeros balbuceos del amor o las primeras lecciones de la vida, que terminan siendo encausadas y transcendiendo en una historia social. Así, en el cuento Maribel, la llegada a casa de una joven muchacha, su prima, trastoca la vida cotidiana de un muchacho; atraída en un primer momento por ella, el primo descubrirá la historia de abusos del marido de ésta y cómo es castigado por abigeo por las rondas campesinas. La Mansión del Shapi es una historia que empieza recreando una leyenda popular sobre un mal paso del camino que lleva a los viajeros a donde reside el Shapi, una especie de demonio; si bien es cierto el viajero se extravía y acaba en sus dominios, el “infierno” que narra el protagonista resulta ser muy diferente al del imaginario de Dante, por ejemplo; es más bien la grotesca caricatura de la sociedad de consumo, una “ciudad-mansión” que retiene a los “condenados” que allí acaban con promesas de riquezas y placeres para convencerlos que se queden y sirvan al señor de los demonios.

Es de esta manera, introduciendo y describiendo los acontecimientos cotidianos de una sociedad rural, de una zona marginal de la capital o de una comunidad de la selva, como Walter Lingán logra, con una vuelta de tuerca argumental, cambiar el sentido inicial de sus relatos para convertirlos en un testimonio social que va más allá de la anécdota narrada. Es gracias a esto que tanto sus cuentos como sus novelas pueden transitar sin dificultad entre el realismo y lo fantástico sin perder la eficacia narrativa, así como adaptar el uso del lenguaje en versatilidad de tonos y de puntos de vista que el conjunto de su obra tiene un carácter poliédrico, como demostró en la novela Un cuy entre alemanes (2015) o Koko Shijam, el libro andante del Marañón (2014).

En hombre de negro y mujer con mirada de ardilla, cuento incluido es esta antología y escrito a la manera de en Un cuy entre alemanes, la influencia de Kafka en Walter Lingán es innegable, como lo es también la singularidad de esta influencia, donde el universo kafkiano pasa a ser parte o es asumida como “realidad” por los diferentes narradores como punto de partida y convierten al personaje principal en un alter ego del escritor. En este cuento el narrador-protagonista interactúa con el mismo Kafka y su novia Felice durante un viaje en tren; durante el trayecto el escritor de Praga se metamorfosea en un cuy, el protagonista mata a Felice y se lleva su cadáver, que intentará ser rescatado por escritor convertido en cuy, “seguido de una tropa de avezados roedores”. En la novela, será el protagonista el que se metamorfosee en conejillo de indias y a través de él veremos la Alemania a la que se enfrenta un becario sudamericano recién llegado a ese país. Parte del universo de este escritor transita por esta vía.

Los relatos reunidos en A medianoche, en la eternidad es una acertada selección de la producción narrativa de Walter Lingán, un escritor que libro a libro va consolidando una importante obra. A pesar de vivir muchos años fuera del Perú, sus textos no se alejan de su realidad, todo lo contrario, se insertan en ella y en la bonanza de la narrativa peruana. La lejanía física no ha transformado sus inquietudes y objetivos ni ha mermado su compromiso por un país más justo y solidario desde el solitario oficio de escribir ficciones.