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A la vez empezaron a circular en La Habana y otras ciudades del país documentos con denuncias, boletines hechos a mano y literatura carcelaria. Nombres de excarcelados y prisioneros (Armando Valladares, Jorge Valls, Ángel Cuadras, Ernesto Díaz y otros.) con sus respectivos testimonios narrativos o poéticos empiezan a ser conocidos. Muchos habían purgado larguísimas sentencias y enfrentado vejaciones ilimitadas a manos de la policía política y de los guardias de las penitenciarías. ¿Cuál es la tipología de estos prisioneros (poetas y narradores)?
American Watch, por ejemplo, auspició la edición del testimonio escrito por Jorge Valls (Twenty Years and Forty Days/Veinte años y cuarenta días), 1986. En el prefacio se lee lo siguiente:
Esta autobiografía difiere de todo lo que Americas Watch ha publicado anteriormente. Normalmente nuestro método consiste en publicar reportajes que intentan informar sobre la situación actual de los derechos humanos en los países en que trabajamos. Este método no se puede aplicar en Cuba.
Uno de los desafíos que plantean los testimonios de esta naturaleza radica en el lugar desde donde se enuncian. Para muchas personas identificadas con causas progresistas, resulta incómoda cuando no increíble la experiencia de Valls. Para otras, afincadas a un modelo de pensamiento izquierdista aunque no democrático, cualquier acusación que se haga contra Castro y su régimen es inadmisible y por tanto merece repudio. Creen que estos libros fueron preparados por partidarios de las peores juntas derechistas en Latinoamérica, las mismas que asesinaron y masacraron a infinidad de gentes progresistas. Se equivocan de cabo a rabo. El presidio político de Cuba ha sido tan pluralista y avanzado como el que más. Al contrario de la sociedad oficial, el universo de la cárcel se caracteriza por la diversidad de postulados políticos, religiosos, sociales y económicos. Allí, frente a las bayonetas y los perros servidores del partido único, existe un prototipo de sociedad donde coexisten todas las tendencias. Valls declara en Nadie escuchaba que la verdadera libertad de expresión se alcanza en la cárcel porque no hay temor a caer preso. Por idéntico motivo, Valladares se dirige a quienes padecieron terribles infortunios a nombre de la derecha anti-democrática:
Vengo de un continente de pesares en el que son frecuentes los atropellos contra los derechos humanos. Yo que he sufrido en mis carnes la represión y la tortura ejercida por las izquierdas, quiero comenzar estas palabras ofreciendo mi solidaridad y mi abrazo consternado a las víctimas de la derecha. Creo que ésa es la única actitud que puede redimir al hombre de sus peores instintos: no hay crímenes históricamente justificados. La sangre, la barbarie, son iguales a diestra y a siniestra.
Lamentablemente, y al contrario de los relatos y poemarios hechos por prisioneros y ex-prisioneros de regímenes de derecha, los cubanos apenas son estudiados y promovidos en círculos académicos y en las revistas de crítica literaria. Sencillamente se les niega la sal y el agua por mil razones, ninguna de ellas convincente. Se olvida, a sabiendas, que hay una tradición cubana de ese tipo de escritura: Juan Francisco Manzano y José Martí en el siglo XIX; Carlos Montenegro, Pablo de la Torriente Brau, Castro y sus futuros reos en la centuria posterior. Su propósito no es, primordialmente, literario aunque sí utilizan las normas poético-narrativas empleadas históricamente por cualquier escritor. Es el nombrado género testimonial, que comenzó a ser canonizado a partir de la publicación de Biografía de un cimarrón (1966) de Miguel Barnet. Luego se institucionalizó a través de los concursos de Casa de las Américas. Incluso el Diccionario de la Literatura Cubana (1984, Tomo II, 1013-1015) contiene una entrada dedicada al testimonio. En unos comentarios sobre un libro de Valladares, el periodista francés y ex-prisionero en Cuba Pierre Golendorf escribió al respecto: "Si fuera chileno, argentino, uruguayo, iraní, ugandés, negro de Sudáfrica o de Rhodesia [Zimbabwe], o hasta ruso, checo, khmer o etíope, nadie frunciría el ceño al leer esta serie de poemas que relata con rigor una masacre, las torturas de las que el autor ha sido testigo". El rasgo más sobresaliente de las obras relacionadas con el presidio en la isla consiste en que representan los diferentes anti-discursos generados por la oposición a Castro. Al analizar los documentales, los testimonios y los poemas comprobamos que no prevalece el esquema binario derecha versus izquierda sino el de resistencia pluralista a un una dictadura que dice pronunciarse desde la izquierda marxista-leninista. Estos documentos tienen un profundo sentido de imputación, una ansiedad por exponer las torturas físicas y psicológicas que lo mismo duelen y ofenden a derecha que a izquierda.
Castro queda así presentado como lo que es: un líder totalitario, un varón militarista de la misma familia que sus congéneres latinoamericanos: máximo líder, benefactor, lector y hermeneuta en jefe de todos los saberes, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Secretario General del único partido reconocido por la Constitución que él mismo mandó a redactar. Los objetivos de esta literatura enfatizan las realidades ya apuntadas agregando otras: denunciar y repudiar a la policía secreta; demostrar la inexistencia de garantías legales y el control por el gobierno de los tribunales; probar que sí se aplican formas variadas e inéditas de suplicios, que hay importantes segmentos de la población contrarios al régimen, que la disidencia es pluralista y sólo tiene acceso a la opinión pública apelando a los medios de información en el extranjero.
Debido a esas razones, las víctimas de la represión aparecen en la prensa de la nación oficial únicamente para ser insultadas y demonizadas. La república oficiosa no puede expresarse ante su público natural. Ésa es una de las causas que motivó a muchos, en los noventa, a crear agencias de prensa independientes y a poner en práctica un tipo de periodismo, paradójicamente, tiene que realizarse como tal fuera de las fronteras nacionales. La redada policial contra dichos comunicadores, acontecida en marzo de 2003, tuvo como finalidad aplastar la resistencia letrada. A la cárcel fueron enviados más de setenta y cinco opositores. Más aún. Ante la imposibilidad de que se democratice el régimen, muchas personas optan por marcharse de Cuba. Para comprobar esta aserción resulta suficiente con observar las colas de aspirantes a la emigración frente a las sedes diplomáticas, ante las oficinas gubernamentales donde deben solicitar los permisos de salida y los pasaportes.
En verdad, es hora de que en materia de solidaridad terminen los atrincheramientos que olvidan a los cubanos encarcelados y a los grupos de disidentes. Propongo que los interesados, genuinamente, en el presente y el futuro de la isla, adopten la filosofía practicada por Amnistía Internacional ante los presos de conciencia. Apoyar y defender a los perseguidos y enjaulados no porque se simpatice políticamente con ellos, sino por respetar el derecho de cada persona a asumir y expresar cualquier postura ideológica, ante cualquier tipo de gobierno, sin que ésta tenga pagar las terribles consecuencias impuestas por las autoridades de La Habana.
A los recién enterados de estas calamidades, a quienes dudan de la veracidad de ellas, a quienes sí las creen, a todos, en fin, propongo leer los informes sobre Derechos Humanos redactados por las siguientes entidades: Reporteros sin frontera, Amnistía Internacional, Freedom House, Of Human Rights, las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos y, si esto no fuera suficiente, abramos nuestros oídos y corazones a las víctimas.
Por
Rafael
Alcides
Yo no tengo ni teléfono, Amir. Ni teléfono. El correo me llega a través de una piadosa amiga. El electrónico. El otro, si es de afuera, del extranjero, sencillamente no me llega, y si me llega es abierto. Cosas del cartero, me imagino.
Por
Amir
Valle
Dicen que a la tercera es la vencida. Eso espero. Hace unos años, cuando en esa isla que llamamos Cuba no existían las revistas literarias digitales que hoy pululan, a cierto escritor se le ocurrió...
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Alejandra
Costamagna
"Hay hijos que nunca vieron a su padre, ni en fotos. Y hay otros que probablemente estén llenos de fotos de su padre, y sin embargo nunca lo hayan visto bien, o nunca se hayan tocado el alma"...
Por
Armando
de Armas
Ya a mediados del siglo pasado Carlos Gustavo Jung alertaba sobre la catástrofe que acecha a Occidente desde su flamante entrada a la modernidad; no por la modernidad misma, sino por la neurosis colectiva que produce el distanciamiento del hombre de lo numinoso...
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Edmundo
Paz Soldán
Hércules Poirot, el detective belga, andaba por el mundo resolviendo casos con arrogancia y displicencia. Bajo de estatura, calvo y con mostachos, Poirot era una figura cómica, una suerte de pariente cercano de Chaplin.
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Ladislao
Aguado
Cuando se produjo el fin de los sistemas comunistas de Europa del Este, los intelectuales(...) "No sabían reinventarse en condiciones libres, no sabían qué hacer con la libertad"...
Imagen de portada:
"José Martí"
Damaris Betancourt. 2005