Cecilia Domínguez Luis
Nace en La Orotava, isla de Tenerife, el 17 de octubre de 1948 y vive en Santa Cruz de Tenerife. Licenciada en Filología Hispánica, ha publicado poemas, artículos y cuentos en periódicos y revistas de las Islas Canarias y de la península española. Además, dieciséis libros de poemas, seis novelas (tres de ellas juveniles), cinco libros de cuentos, tres para niños, otro para adolescentes y un relato corto juvenil. Pertenece al comité de redacción de la revista Cuadernos Ateneo, editada por el Ateneo de La Laguna, en la isla de Tenerife, sociedad de la que fue presidenta. La han traducido al francés, al rumano y al alemán y, a lo largo de todos estos años, ha participado como ponente en diversos congresos nacionales e internacionales de lengua y literatura, y en encuentros de poesía, dentro y fuera de las Islas Canarias. En junio del 2011 es elegida miembro de la Academia Canaria de la Lengua y en junio de 2013 miembro del Instituto de Estudios Canarios. Obras publicadas: En poesía: Porque somos de barro, Objetos, Presagios de sueños en las gargantas de las palomas, Un cierto sabor ácido para los días venideros, Víspera de la ausencia, Y de pronto anochece, Poemas 1981-1994, Así en la tierra, Solo el mar, Doce lunas de Eros, Azogue, Octubre, Para cruzar los puentes, El libro de la duda, Bestiario, La ciudad y el deseo. En narrativa: Futuro imperfecto (relatos), El viento en contra (novela), Entre tejados (relatos infantiles), Días de abril (relatos juveniles) Fompi (relatos infantiles), Yara (relato juvenil), Fompi y Lío en la Montaña de cristal (relato infantil) Mientras maduran las naranjas (novela), La luna en el agua (novela juvenil), Aquel verano (novela juvenil). Los niños de la lata de tomate (novela juvenil). Si hubieras estado aquí (novela).
El oscuro
¿En qué lugar se esconde la luz, que no me alcanza?
¿Cómo llegar al sueño si me faltan las alas?
Nada sé y, cuando callan las voces de los árboles,
escarbo hasta la herida de la raíz y sangro.
Si nada significa mi mirada que busca,
si es inútil el grito, la rojez de mi sangre,
me pregunto a qué espera el barro que me cubre
para unirse a la lluvia y en ella deshacerse.
Sentado estoy al borde de la vida y espero;
respiro todo el aire de la mudez y llamo,
pero nadie responde a mis voces insomnes.
Soy sólo ese deseo que enturbia las auroras.
Calla el ángel y esconde en su mirada oscura
el destierro de un cielo que nunca le fue dado.
(De El libro de la duda).
Día 6
La luna hace blanco en mi ventana y tapo los espejos
para que no me mires desde ese fondo que me acusa de pasos en falso
por las veredas de tu sangre.
Me desorienta esta luz de la que huye mi sombra y cierro los postigos.
He de seguir despierto hasta que el viento acabe de borrar mis huellas
y se lleve el aroma asfixiante de los lirios.
Unos pasos recorren el pasillo que va de tu corazón al mío
y tengo miedo de que llegue, antes que yo, ese rayo ominoso de la luna.
(De Cuaderno del Orate (4 meses y un día)- Inédito).