Autores y poemas

Muestrario de la poesía canaria (I)

Antonio Arroyo Silva
Rosario Valcárcel
José M. Junco Ezquerra
Santiago Gil
Javier Cabrera
Ernesto Suárez
María Jesús Alvarado
Antonio Jiménez Paz
Alicia LLarena
Cecilia Domínguez Luis

maria-jesus-alvarado-punto-de-mira-otrolunes28Nace en Las Palmas de Gran Canaria, isla de Gran Canaria, España, en 1960 y vive en la localidad  de Agüimes, en esta isla.  Pasó su infancia y adolescencia en el Sahara Occidental, donde sus padres eran maestros, el paisaje y la cultura saharaui son elementos de gran importancia en su vida y obra. Licenciada en Filosofía y Letras, especialista en Psicología Clínica, Maestra, a la docencia y a la práctica clínica estuvo dedicada durante más de veinticinco años. Desde niña escribe poesía y prosa, ha publicado los libros: Suerte Mulana, relatos, (2002); Extraña estancia, poesía, (2006); Geografía accidental, poesía, (2010); Al sur de Zagora, poesía, (2010); Isla Truk, poesía, en coautoría con Maribel Lacabe, (2011); Sorimba, novela,  (2012) y Grietas, poesía, (2012), además de participar en varias antologías poéticas y libros colectivos.

Cineasta, guionista y directora de los documentales La puerta del Sáhara (2006), Premio a la Mejor Aportación Historiográfica en Memorimage-07; Bailando en el tiempo (2009) y Pilar Rey, pasión por el teatro (2013) y de otros varios cortometrajes.

Codirectora de Puentepalo, pequeña editorial alternativa que desde el archipiélago canario sirve de puente y da visibilidad a los autores isleños, africanos y latinoamericanos. Dirijo la compañía de teatro La Fanfarlo, pertenece al grupo de Escritores por el Sáhara, con el que participa en proyectos solidarios y culturales para mantener viva la memoria y la cultura del pueblo saharaui.

 

Escribo

Escribo
porque es mi manera de estar viva.
Porque a veces no entiendo por qué
si tengo tanto miedo, soy feliz.
Porque escribir el dolor lo calma.
Y escribir el amor me hace creer en él.
Porque escucho cada día una canción
que solo suena para mí.
Porque le he dado forma a mi vida
y, sin embargo, añoro lugares y personas
que no conoceré nunca.
Porque la soledad es más bella en un poema.
Porque puedo conservar los instantes felices
si el papel los abraza. Y porque tengo derecho
a desangrarme como más me duela.
Porque muchas veces no sé cómo decir,
y así lo digo de algún modo…

Escribo porque la vida no es suficiente.
Y algo tengo que hacer para entender
qué hago aquí, y cómo puedo
acercarme, verso a verso, a la luz.

(Del libro Extraña estancia, Puentepalo, 2006).

 

Kitunga

Dejó de llover
al parar en Kitunga,
y el perfume del otoño africano
empapaba la tierra,
las hojas de los árboles
y la piel brillante de aquel joven
delgado, negro y bello
que se apoyaba
leve
en la pared azul de la estación.

A varios metros de distancia,
tras los cristales de aquel vagón
desgastado y húmedo
—sin aliento casi—
sentí su tacto caliente,
sus muslos fuertes,
sus labios generosos
y aquella mirada
mucho más intensa que cualquier deseo,
aquella mirada amplia y confiada
como un río cuando llega al mar,
aquella mirada
que me invitaba a quedarme,
y que me sigue insistiendo,
aún cuando hayan pasado los años
y el tren haya partido hace ya
tanto tiempo.

(Del libro Geografía accidental, Baile del Sol, 2010).