Nace en Las Palmas de Gran Canaria, isla de Gran Canaria, España, en 1960 y vive en la localidad de Agüimes, en esta isla. Pasó su infancia y adolescencia en el Sahara Occidental, donde sus padres eran maestros, el paisaje y la cultura saharaui son elementos de gran importancia en su vida y obra. Licenciada en Filosofía y Letras, especialista en Psicología Clínica, Maestra, a la docencia y a la práctica clínica estuvo dedicada durante más de veinticinco años. Desde niña escribe poesía y prosa, ha publicado los libros: Suerte Mulana, relatos, (2002); Extraña estancia, poesía, (2006); Geografía accidental, poesía, (2010); Al sur de Zagora, poesía, (2010); Isla Truk, poesía, en coautoría con Maribel Lacabe, (2011); Sorimba, novela, (2012) y Grietas, poesía, (2012), además de participar en varias antologías poéticas y libros colectivos.
Cineasta, guionista y directora de los documentales La puerta del Sáhara (2006), Premio a la Mejor Aportación Historiográfica en Memorimage-07; Bailando en el tiempo (2009) y Pilar Rey, pasión por el teatro (2013) y de otros varios cortometrajes.
Codirectora de Puentepalo, pequeña editorial alternativa que desde el archipiélago canario sirve de puente y da visibilidad a los autores isleños, africanos y latinoamericanos. Dirijo la compañía de teatro La Fanfarlo, pertenece al grupo de Escritores por el Sáhara, con el que participa en proyectos solidarios y culturales para mantener viva la memoria y la cultura del pueblo saharaui.
Escribo
Escribo
porque es mi manera de estar viva.
Porque a veces no entiendo por qué
si tengo tanto miedo, soy feliz.
Porque escribir el dolor lo calma.
Y escribir el amor me hace creer en él.
Porque escucho cada día una canción
que solo suena para mí.
Porque le he dado forma a mi vida
y, sin embargo, añoro lugares y personas
que no conoceré nunca.
Porque la soledad es más bella en un poema.
Porque puedo conservar los instantes felices
si el papel los abraza. Y porque tengo derecho
a desangrarme como más me duela.
Porque muchas veces no sé cómo decir,
y así lo digo de algún modo…
Escribo porque la vida no es suficiente.
Y algo tengo que hacer para entender
qué hago aquí, y cómo puedo
acercarme, verso a verso, a la luz.
(Del libro Extraña estancia, Puentepalo, 2006).
Kitunga
Dejó de llover
al parar en Kitunga,
y el perfume del otoño africano
empapaba la tierra,
las hojas de los árboles
y la piel brillante de aquel joven
delgado, negro y bello
que se apoyaba
leve
en la pared azul de la estación.
A varios metros de distancia,
tras los cristales de aquel vagón
desgastado y húmedo
—sin aliento casi—
sentí su tacto caliente,
sus muslos fuertes,
sus labios generosos
y aquella mirada
mucho más intensa que cualquier deseo,
aquella mirada amplia y confiada
como un río cuando llega al mar,
aquella mirada
que me invitaba a quedarme,
y que me sigue insistiendo,
aún cuando hayan pasado los años
y el tren haya partido hace ya
tanto tiempo.
(Del libro Geografía accidental, Baile del Sol, 2010).