Autores y poemas

Muestrario de la poesía canaria (I)

Antonio Arroyo Silva
Rosario Valcárcel
José M. Junco Ezquerra
Santiago Gil
Javier Cabrera
Ernesto Suárez
María Jesús Alvarado
Antonio Jiménez Paz
Alicia LLarena
Cecilia Domínguez Luis

Alicia LLarena

alicia-llarena-punto-de-mira-otrolunes28Nace en Mogán, isla de Gran Canaria, 1964 y vive en Las Palmas de Gran Canaria, Gran Canaria. Autora de los poemarios Fauna para el olvido, Madrid, 1997, Premio Internacional de Poesía Ciudad de Santa Cruz de La Palma en 1995; El arte de las flores secas, Tenerife, 2010 y del libro de relatos Impresiones de un arquero, Islas Canarias, 1991. Ha participado con poemas y relatos en antologías y volúmenes colectivos como Ilimitada voz. Antología de poetas españolas 1940-2002, Cádiz, 2003; Cuentos de la Atlántida. Antología del cuento canario actual, Madrid, 2004; Canarias. Kanarisches Lesebuch, Tübingen, Konkursbuch, 2005; Rojo sobre negro. 17 relatos criminales, Las Palmas de Gran Canaria, 2007; 2.050 km. de palabras. Antología de relatos vasco-canaria, Tenerife, 2008; o De la saudade a la magua. Antología de relatos luso-canaria, Tenerife, 2009, entre otros. Poeta invitada en Festivales y encuentros Internacionales de Poesía celebrados en Canarias y México, ha participado también con sus textos en exposiciones y libros de arte colectivos: “Proyecto de Arte Meridiart”, El Hierro, 2005; Las Palmas de Gran Canaria, 2007) “La otra ciudad”, Las Palmas de Gran Canaria, 2007. “El ojo narrativo 2”, 2009. En la actualidad es Catedrática de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Más información en www.aliciallarena.com.

 

IX

La naturaleza, amor, está llena de mensajes.
Hoy es el día en que partimos
hacia la profunda soledad
de todo infierno, desnudos, inocentes.
Lo dice el aire, cuya rareza
acompaña este abandono;
la luna, que esta noche
ha empezado a decrecer.

Habremos de marcharnos, ignorantes de todo:
tú, de ciertas dimensiones
cuya miel transparente
no has llegado a probar.
Yo, igual que un ciervo reconoce
en la naturaleza infinita
de las plantas
aquéllas que son sanas,
y a pesar de su hambre
se aleja presuroso
de las jugosas formas del veneno.

(Del libro Fauna para el olvido).

 

Caballo viejo

Cuando el amor llega así de esta manera

anunciando su carne de naufragio
y aun así lo sentamos a la mesa
y le damos asilo en nuestro cuerpo
y lo emplazamos con vehemencia
en el centro de la cama
es vano creer que entonces

uno no tiene la culpa

 

El arte de las flores secas

I

Quién dijo que todo está perdido.
Aún podemos deshojar
la minúscula selva del afecto,
arrancarle sus pétalos
y dejarlos morir,
para que el tiempo los redima
con su pátina.

 

II

Será preciso esperar a la caída de la tarde:
a esas horas las flores se despojan
de su fuerza, y la savia es apenas
una débil señal entre sus tallos.
Así podremos arrancarlas de raíz
y sacudirle los últimos vestigios de la tierra
sin que opongan resistencia.

 

III

Luego basta extenderlas con destreza
sobre la fina superficie de un cristal
y con la misma maestría
aplicar el barniz que acentúe su prestancia
y escoger la madera que enmarque para siempre
la reunión perturbada de emociones marchitas.

 

IV

Es el arte de tratar un desenlace
con el mayor refinamiento.

(Del libro El arte de las flores secas).