La censura histórica

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Así como antes se nos decía admonitoriamente por los padres para evitar las malas compañías, “dime con quién andas y te diré quién eres”, ahora, retomando ese consejo paternal hijo de la preocupación, la sabiduría y la manía prohibitoria, podríamos decir, “dime qué lees y te diré quién eres”, y esto resulta un aserto iluminador para cualquier vida, eficaz forma de “biografía intelectual” la cual permite conocer una persona a través de los libros que reúne y frecuenta. Más aún en el caso de quienes los adquieren y conservan, como parte de un tesoro personal. Los libros que amorosa y hasta codiciosamente colecta un aficionado durante su vida, como parte de sus objetos más preciados y cercanos, ofrecen elementos para reconstruir su retrato más perfecto, profundo y preciso, no como objetos inanimados de  una decoración doméstica, sino como la expresión de una personalidad, de sus gustos y placeres más íntimos. No olvidemos que la lectura es una suerte de onanismo intelectual, un placer eminentemente solitario. Leer más…

Cine Latino de Humor Negro (II): Tiempo de revancha

Adolfo Aristaraín (Argentina, 1943).

Adolfo Aristaraín (Argentina, 1943).

 

En el filme Tiempo  de revancha (1981) del director argentino Adolfo Aristaraín, concurrieron varios factores que llamaron de inmediato la atención del público y de la crítica y lo hicieron merecedor de reconocimientos nacionales e internacionales. Entre otros,  los Premios Cóndor al mejor actor, mejor director y mejor guión original de la Asociación Argentina de Críticos de Cine, el Primer Premio del Festival de Cine de La Habana y el  Gran Premio de las Américas del Festival Mundial de Cine de Montreal. Leer más…

La revolución cubana en transición: Estados Unidos, democracia y el Papa Francisco

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Introducción

Cuando el 18 de febrero el presidente Obama anunció sus planes inmediatos de visitar Cuba acompañado de su esposa, Michelle, sabía que anunciaba un hecho histórico, pues obviando la visita del ex presidente Jimmy Carter en 2011, la suya será la primera vez que un presidente de Estados Unidos viaje a Cuba desde que lo hiciera Calvin Coolidge en enero de 1928. Después de Cuba, el presidente planea viajar a Argentina para reunirse con su homólogo Mauricio Macri.1 Se trata de un paso simbólico en el acercamiento entre los dos viejos enemigos en materia de inversión norteamericana en la isla y de la mejora de las condiciones de vida de los cubanos, concretamente en defensa de los derechos humanos y de la democracia.2 Además de la reunión bilateral con Raúl Castro, el presidente Obama prevé encontrarse en Cuba reunirse con “miembros de la sociedad civil, empresarios y cubanos de todos los ámbitos de la sociedad”.3 El viceasesor de la Casa Blanca en Seguridad Nacional, Ben Rhodes, destaca que la visita dará un espaldarazo al proceso de acercamiento entre ambos países y a las medidas de cambio adoptadas por el nuevo gobierno cubano en los últimos años: Leer más…

Miguel Ángel Salvó. Dossier

 

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Miguel Ángel Salvó, según la crítica cubana especializada, es uno de los creadores más originales en el escenario de las actuales artes plástcas de la isla:

El macrouniverso de la obra de Salvó es la historia. Desde ella, desde el presente, establece un diálogo con el pasado que no es otra cosa que la búsqueda de sentidos para la existencia. Conocedor profundo de la historia del arte, construye con sus recetas un arte de indagación social y de introspección personal. Imágenes de corte realista, factura gestual y tonalidades oscuras, aliadas a textos grandilocuentes que las identifican, ellas son el testimonio dramático de un hombre marcado por la lucidez.

Opinión que justifica la crítica de arte cubana Suset Sánchez cuando asegura que:

Salvó sabe bien como enredarnos en una madeja de referencias que trasciende el prístino espacio de lo visual para adentrarse en los cauces de la reflexión y la teoría sobre el arte mismo. Y es que este artista es un obseso de la historia del arte, un caníbal de los discursos que sobre la misma se han cernido cual criterios normativos, sobre todo de aquellos relacionados con las funciones y los valores de la praxis artística. No por gusto en sus lienzos deambulan incesantemente las apariencias del expresionismo, del realismo socialista, del muralismo mexicano, lenguajes donde el debate en ese sentido se ha tornado una álgida contienda.

Mas no nos dejamos engañar por el empaque pictórico de sus obras, los referentes son sólo eso, instancias para la apertura del diálogo con la historia del arte y la historia misma, pero no camisas de fuerza para el despliegue del sentido. De hecho, Salvó parece utilizarlos como máscaras, como un medio para travestir sus propias nociones sobre el arte que contínuamente se debaten entre la opción autónoma y el compromiso social. Residiendo ahí el cisma ético que le imprime el sabor de la duda y de la relatividad a su poética, el tufillo a pacto, concesión y rebeldía.

Sus estudios preliminares van recorriendo hitos de la historia occidental, mitos y paradigmas que han dejado una impronta del compromiso social del arte, del devenir utópico de tantos momentos y procesos artísticos e históricos: Ícaro, Eva, Fouché, desvelan trayectos donde el mito y la historia se funden en el diapasón de la transgresión y la subversión, del anhelo utópico de la libertad. Mientras que otros estudios revelan la vocación constante del arte, los estudios de Miguel Ángel Salvó nos acercan a un proceso en el que el creador se ha acercado a la historia para tomar después distancia de ésta. Los estudios son la antesala del mural donde se combinan las notas disonantes que han creado la sinfonía del arte. Entre tanta nebulosa y fragmento historicista transfigurado en veladuras y pinceladas, en figuraciones expresionistas y potencias de color, emerge la certeza de una poética que encuentra su única verdad en la duda.

OtroLunes agradece a Miguel Ángel Salvó que nos haya permitido mostrar aquí a nuestros lectores una mirada sobre su extensa obra y aplaudimos al crítico español Gregorio Vigil-Escalera, que ha preparado este dossier para este, el número 40 de nuestra revista..

Amir Valle
Director General

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Entrevista

Galería

Patricia Suárez. Dossier

 

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Patricia Suárez, según la crítica especializada argentina, es una de las más destacadas narradoras en el escenario de las letras nacionales. Yo, sin embargo, luego de seguir su obra durante quince años, me atrevo a asegurar que es una de las escritoras más prolíficas y originales en la actual literatura latinoamericana. Y esa originalidad, que nace de un profundo conocimiento de las técnicas del oficio que también imparte a nuevas generaciones de escritores, es fácilmente demostrable con un breve paseo por los cuatro ámbitos creativos en los que se concentra su trabajo: la narrativa (con singular mención en su cuentística, dotada de un sello muy personal), la literatura infantil y juvenil (en la que ha transitado un largo camino), el teatro (una pasión reciente que, no obstante, la ha catapultado también al reconocimiento nacional) y sus escritos en eso que algunos llaman blog y que, en su caso, se ha convertido en una plataforma desde la que, al estilo del teatro griego antiguo, se cambia de máscaras una y otra vez para ofrecer, por igual, detalles de su más cercana cotidianidad, fragmentos de su obra o reflexiones sobre esos otros mundos ajenos que frecuenta en su Argentina natal.

Una marca personal que llamó mi atención desde aquel primer cuento suyo que leí en 2001, en casa de Abelardo Castillo y Sylvia Iparraguirre, en Buenos Aires (si no recuerdo mal, de su libro Completamente solo), fue la combinación que hay en sus historias de una finísima sensibilidad y de una violencia sumergida que forma parte sustancial, a veces sutil y etérea, de la escenografía en la que actúan sus personajes. Y ese otro detalle: que sus historias “se vean”, como quien asiste a un cine o a una puesta de teatro, tan vitales y cercanas a nuestros mundos que resultan subyugantes, es otra de sus señas de identidad. Como diría Stanislavski, los protagónicos que Patricia construye no representan en las letras al personaje; son el personaje, y eso los convierte en seres inolvidables.

Por eso, y por el prestigio que nos da tenerla entre nuestros colaboradores habituales, es un honor presentar a nuestros lectores este Dossier, diminuto para la voluminosa e importante obra de Patricia Suárez.

Amir Valle
Director General

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