
Eduardo Espina (Uruguay, 1954) – Foto: Cortesía Círculo de Poesía – Revista Electrónica de Literatura.
De noche la distancia parece sólo oscuridad, tiniebla que no separa sino por los ojos.
.. Y amanece el error. La luz separa.
Pedro Salinas
Razón de Amor, 1936
El error mismo de varias épocas es haber creido que sólo dice aquello que está iluminado.
Eduardo Espina
Valores Personales, 1983
Según declaraciones del propio autor (comunicación personal), el tema elaborado en su libro La Caza Nupcial parte de “la insatisfacción resultante de la proyección de un deseo expresado”. Esto se debe al hecho reconocido por Espina que la búsqueda iniciada con la expresión del deseo no lleva más que a un ensaltamiento de éste último. La meta final del deseo que se entrelaza en los versos de Eduardo Espina es el encuentro con el Yo, es decir, la visualización de una realidad íntima apartada del entorno. Este deseo, no obstante, lleva más que a un reencuentro con el Otro, al depender la existencia del Yo de la relación con su contrapuesto y viceversa. Esto es, ni el Yo ni el Otro pueden ser construidos al margen de la inseparable pareja que forman. Es por ello el deseo una “caza nupcial”, en otras palabras, una “caza” (o búsqueda del Otro) que lleva a un intento de unión necesaria (“nupcias”), como en el mito platónico, entre dos entidades de mutua dependencia. Como señalara Benveniste, el Yo nunca es autónomo, sino que se define en el orden simbólico del Otro en que resurge. El deseo nunca se cumple y no debe cumplirse para de ese modo seguir vivo: Leer más…