Esta foto me sirve de pretexto para hablar del origen de esta entrevista. Como muchas cosas de esta vida, de algunos encuentros personales nacen ideas que pueden devenir en espacios menos íntimos, más públicos y, como en este caso, claramente identificados con el escenario de la cultura. Era Madrid, 30 de diciembre de 2014 y el azar nos reunió en la taberna Don Gastón, fundada por el escritor Ladislao Aguado como proyecto cultural en homenaje al gran Gastón Baquero. Como se ve, de izquierda a derecha, fue una charla bastante “a la cubana” (entiéndase confianzuda, llena de confidencias, promesas, planes futuros), en la que nos implicamos: Ladislado Aguado, Marina Medina (mi cuñada), Berta Medina (mi esposa), yo abrazando a Manuel Rodríguez Ramos (mi entrevistado en este espacio), Marié Pereira y el escritor y editor Víctor Batista.
Manuel Rodríguez Ramos me prometió enviarme su documental. Cumplió, poco tiempo después, su promesa. Y, luego de disfrutar de la hora de duración de este documental que hace un homenaje a Gastón Baquero, bajo el curioso epígrafe de “Palabras del inocente” que parece ser la impresión en la que todos los entrevistados se han puesto de acuerdo en resaltar sobre el “tiempo español” del poeta, le envié este breve cuestionario:
La primera pregunta que se impone es: ¿por qué un documental sobre Gastón Baquero si, para decir lo que se ha dicho de él “es uno de los poetas cubanos más conocidos en los dos ámbitos en que transcurrieron su vida: la isla y el exilio”? ¿Hasta dónde es cierto que se conoce su legado en esos dos ámbitos? Y nótese que hablo de legado y no de obra, pues el legado es la huella que deja alguien como ser humano, como intelectual, y también como creador.
Justamente, el objetivo principal de este documental, como el título lo indica (Retrato de Gastón Baquero) es componer una imagen del hombre que estaba detrás de los maravillosos poemas que siempre leíamos asombrados. En Cuba, recuerdo, los de mi generación habíamos leído, admirados, muchos poemas de Gastón (sobre todo los editados en La Habana), nos habíamos maravillado con su “testamento” poético, pero sabíamos muy poco de su persona. Cuando llegamos al exilio español nos percatamos de que algo similar ocurría allá. En muchos poetas era reconocible la huella de Gastón, su legado, pero, a no ser sus amigos más íntimos, muy pocos lectores sabían quién era el ser humano que se dejaba entrever en esos poemas. El mismo Gastón, desde su modestia y su decepción, y empeñado en no tener visibilidad en el panorama español, hizo todo lo posible por llevar a vías de hecho este desconocimiento de su persona; este doble exilio que él mismo se impuso. De todos es conocido que rehuía los homenajes, las entrevistas, la notoriedad, las fotografías. Es por eso que nos parecía imprescindible este documental que se centra, fundamentalmente, en revelar quién y cómo era Gastón Baquero.
Me gustaría que le contaras a los lectores de OtroLunes cuál ha sido la carrera de este documental: ¿quiénes participaron, fueron entrevistados, colaboraron?, ¿cómo, en qué locaciones se produjo la filmación?… en fin todos esos detalles que permitan comprender que detrás de esta amenidad y esta profundidad investigativa hubo un esfuerzo grande de muchas personas.
Desde 2010 comenzamos a acariciar, a soñar la posibilidad de hacer este homenaje a Gastón. Después, en 2011, con la asesoría de Pío Serrano, decidimos el listado de amigos que, a partir de sus vivencias personales en su relación con Gastón, pudieran con su testimonio ayudarnos a componer este puzzle en que definitivamente se convirtió el documental. Es importante señalar que desde el comienzo nos impusimos tres condiciones: que las personas a entrevistar debían ser amigos íntimos, que esos amigos no debían ser solamente cubanos, y que debían vivir en Madrid o sus alrededores para garantizar que esa relación hubiera sida muy estrecha y casi cotidiana. Con estos lineamientos concebimos el guión y grabamos las entrevistas; poniendo también otras condiciones: que los entrevistados no sabrían previamente las preguntas (para garantizar la espontaneidad), ni sabrían tampoco las respuestas de los demás entrevistados. Y siguiendo estas pautas fuimos haciendo las grabaciones, sin tener en mente, por supuesto, el Centenario de 2016. Eso vino después. No nos gusta la idea de trabajar para fechas conmemorativas ni la otra, peor, de cumplir metas. De modo que, a lo largo del año fuimos, en los tiempos libres que nos dejaban otras actividades, grabando las entrevistas sin ningún tipo de presión. Así pudimos lograr valiosos testimonios de los amigos (todavía vivos) de Gastón que fueron su compañía en el exilio español: Pío Serrano, Francisco Brines, Pedro Shimose, Luis Antonio de Villena, Alfredo Pérez-Alencart, Luis Alberto de Cuenca, Jacquelín Alencart, Blas Matamoro, Javier Lostalé, León de La Hoz y Víctor Batista (que aportó un vívido recuerdo de Gastón en La Habana). Las locaciones, además de la Editorial Verbum, siempre a nuestra disposición, fueron las casas o los despachos de los entrevistados. Muchos de los libros de Gastón fueron grabados también en la Editorial Betania, aunque, lamentablemente Felipe Lázaro no pudo darnos su testimonio por circunstancias personales. A Blas Matamoro le agradecemos también el obsequio de la grabación de una lectura que hizo Gastón en el ICI; un documento inestimable que usamos en el documental. La edición la hicimos en la escuela de cine (Creative Media) de New Mexico State University, Las Cruces, en 2014,mientras cursábamos la maestría en Literatura Hispanoamericana.
¿A qué retos tuvieron que enfrentarse para dibujar esos ámbitos que centraron la vida de Gastón?
Uno de los retos principales (no olvidemos que el cine es una industria) fue que tuvimos que hacer el documental con nuestros propios medios, sin ningún tipo de financiación. Eso no limitó los objetivos que nos trazamos, pero supuso un mayor esfuerzo y dedicación. Y otro reto importante fue salvar la circunstancia de contar con muy pocas fotos de Gastón. Es conocido su rechazo a dejarse fotografiar y eso, que es una simple anécdota, nos obligó al planteamiento de la estructura-puzzle que al final hubo que asumir; aunque no nos arrepentimos del resultado, sino todo lo contrario. La elocuencia de los entrevistados suplió con creces esta falta. Afortunadamente, gracias a Matamoro, pudimos contar, al menos, con la voz de Gastón, lo que nos permitió componer unos clips que sirvieron de puentes entre los capítulos que componen este retrato. El otro gran reto fue editar las entrevistas para que, fluidamente, y sin redundancias, compusieran a esta imagen coral del poeta. Fue un minucioso trabajo de orfebrería que nos tuvo “entretenidos” durante un semestre.
Háblame de la recepción que ha tenido el documental.
El documental ha tenido muy buena acogida en ciudades tan “distantes” como Miami y La Habana, y tan extraños a la sensibilidad cubana como Las Cruces o Tucson. En Madrid, en presencia de los entrevistados, también fue muy bien recibido. En Miami, particularmente, nos dejó muy satisfechos la emoción con que fue visto por muchos espectadores que fueron también amigos o conocidos de Gastón.
Gastón, pese a que ya las autoridades culturales cubanas de algún modo lo van asimilando, sigue siendo un hueso duro de roer para el pensamiento totalitario en Cuba. ¿A qué crees que se deba ese distanciamiento sobre su vida y obra en Cuba?
Es sabido que Gastón tuvo que abandonar la isla como un forajido, cuando pendía sobre él la amenaza de Ernesto Guevara, que lo había citado a su despacho luego del artículo aparecido en el Diario de La Marina. Y conocido es también el texto del Che en el que acusa de traición a Baquero. Esta actitud beligerante del mítico guerrillero hacia el poeta, condicionaron (creo) la actitud oficial del gobierno cubano, y también el rechazo oportunista de otras personas cercanas a Gastón que prefiero no mencionar.
En esta época de supuestos diálogos entre los enemigos históricos que fueran Cuba y Estados Unidos figuras relegadas al olvido justamente por las mismas causas que provocaron ese desacuerdo, Gastón entre ellas, Lidya Cabrera, y otros que no fueron “tan venenosos” podrían servir como banderas al régimen para, rescatándolas totalmente, dar otro brochazo al barniz del cambio que quieren presentar al mundo. ¿Crees que eso pueda suceder?
Creo que Gastón puede convertirse, en estos tiempos de cambios cosméticos, en una figura fundamental. Una especie de parábola del regreso del hijo pródigo, pero malintencionada. Ahora, después de tanto rechazo, llega el momento del “reconocimiento”. Un amigo me comentaba que lo único que le faltaba a la oficialidad holguinera era poner una estatua de Gastón en la Loma de la Cruz. Lo mejor de todo esto es que nos ha permitido hacer llegar a Cuba el documental. Uno de los objetivos de nuestro retrato era, justamente, regalarle a los cubanos de la isla una imagen de ese cubanazo llamado Gastón Baquero, más allá de los mezquinos intereses políticos.
¿Tienes en planes hacer otros documentales de otras figuras como Gastón o este es un proyecto aislado en la carrera tuya y de Marié Pereira como cineastas?
En Cuba, antes del exilio, yo hice una biografía de Lezama, con texto de José Agustín Goytisolo. Y me gustaría mucho seguir incursionando en las biografías de cubanos recordables. De hecho, uno de nuestros sueños (esa capacidad que no queremos perder) es la realización de una serie documental, que podríamos llamar algo así como Enciclopedia Cubana del Exilio, en la que queremos dedicarle capítulos a Matías Montes Huidobro, Cristóbal Díaz Ayala (por ejemplo) o también a Eugenio Florit, Lino Novás Calvo o Ernesto Lecuona. Pero de momento son solo sueños, la palabra final la tendrán las financiaciones que pudiéramos conseguir. De momento, tenemos el proyecto concreto de un documental sobre Francisco Brines, financiado por la University of Arizona que comenzaremos a grabar en junio.




