Política y religión en Cuba (IV)

Leonel Antonio de la Cuesta

 

Pregrinación en La Habana de la Virgen de la Caridad del Cobre,  Santa Patrona de Cuba.

Pregrinación en La Habana de la Virgen de la Caridad del Cobre, Santa Patrona de Cuba.

 

Hace tiempo que no me he ocupado de la relación entre política y religión en Cuba. Mi último trabajo al respecto apareció en mi libro Cuba, la patria grande, la patria chica, publicado en 2012 por la editorial Aduana Vieja, de Valencia, España. De entonces acá, me había olvidado un poco de este tema. De hecho, es observable que el gobierno de los Castro en este lapso se ha dedicado a cortejar a algunos de sus enemigos. Por ejemplo, a los homosexuales, a quienes solían enviar junto con los creyentes y otros elementos desafectos a las célebres UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción) pero que ahora cuentan con la protección de Mariela Castro Espín, hija de Raúl Castro y Vilma Espín y directora del CENESEX (Centro Nacional de Educación Sexual).

En julio del año en curso, el Departamento de Estado de los Estados Unidos publicó un informe sobre la libertad religiosa en el mundo donde se situó a Cuba en la misma categoría que China, Tajikistán y Uzbekistán, países en los que las actividades religiosas están sometidas a la previa aprobación del Estado. Algo bien diferente del Ecclesia libera in Stato libero que proclamaban los liberales italianos en el siglo XIX.

Según el aludido informe hay especialmente dos denominaciones religiosas a las cuales no se les ha permitido inscribirse en el registro de religiones que lleva la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Ellas son los Testigos de Jehová y los Mormones. La primera comenzó a ser perseguida desde temprano. El primero de julio de 1974, mientras regía el principio de libertad de conciencia y de cultos y la laicidad del Estado, el Gobierno prohibió las actividades de esta denominación alegando las ideas de los testigos en relación con la naturaleza del Estado y con su declarada voluntad de instaurar una teocracia. Así como su desprecio público y notorio hacia los símbolos del Estado y su negativa a participar en el Servicio Militar Obligatorio. Aunque hubo, siempre según el Departamento de Estado, un mejoramiento de relaciones alrededor del cambio de siglo, por lo visto el Gobierno ha vuelto a las andadas. Por otra parte, según informes que me han llegado de la oficina del señor Marinello1. Tanto los mormones como los testigos son vigilados de cerca por el Régimen. El 12 de noviembre de 2013, en un programa de televisión, se acusó a las iglesias evangélicas en general de ser organizaciones subversivas y de formar parte de un plan del Gobierno de los Estados Unidos para desestabilizar al gobierno de los hermanos Castro.

El pastor evangélico Mario Félix Lleonart, opositor al regimen de Raúl Castro.

El pastor evangélico Mario Félix Lleonart, opositor al regimen de Raúl Castro.

Esto hay que matizarlo. Por una parte, existe en Cuba un Consejo Nacional de Iglesias que agrupa a denominaciones tradicionales (bautistas, metodistas, episcopales, etc.) y el cual tiene buenas relaciones con el Gobierno; como ya indiqué en anteriores trabajos hay tres pastores que son miembros de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Por otra parte, hay varias iglesias pentecostales que observan una conducta más beligerante ante el Gobierno, el cual las espía y reprime muy frecuentemente. Entre estas denominaciones se encuentran Pastores por el Cambio (no confundirlos con Pastores por la Paz, de tendencia gobiernista) y el Movimiento Apostólico así como el Movimiento Fuego y Dinámica. El poder de convocatoria de estos grupos y la presencia dentro de ellos de personas que defienden abiertamente los Derechos Humanos ha provocado la intervención de la Seguridad del Estado que los ve como un peligro contra la seguridad nacional. Algunos pastores de estas denominaciones, así como de otras, practican la autocensura a fin de protegerse. Las denuncias de hostigamiento han sido recogidas por organizaciones internacionales como Christian Solidarity World Wide, radicada en el Reino Unido y también en la Isla por la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, radicada en La Habana. Su líder, Elizardo Sánchez Santacruz, ha dicho que la represión entre estos pastores ha sido constante en los últimos años, especialmente desde que Raúl Castro tomó el mando.

Un caso interesante en el conjunto de las relaciones entre el Gobierno y los protestantes, es el de Antonio Monroy, un misionero protestante español que lleva más de veintiséis años visitando Cuba anualmente. Ha realizado unas cincuenta y ocho visitas en las que se ha dedicado a predicar en templos, capillas y en casas particulares. Declara nunca haber sido molestado aunque aclara que siempre ha respetado “las leyes del país”, lo que presumiblemente se puede interpretar como no haber criticado al régimen. Recientemente se publicó, con la colaboración del Gobierno cubano, el libro del propio Monroy titulado Frank País: un líder evangélico en la Revolución cubana. Como todos sabemos, Frank País era hijo del ministro de la primera iglesia bautista de Santiago de Cuba y fue el jefe nacional de acción del Movimiento 26 de julio durante la lucha contra el batistato. Hace muchos años que viene circulando el rumor de que Frank País fue localizado y subsecuentemente ejecutado por los esbirros de la dictadura batistiana debido a una indiscreción (para unos, dolosa y para otros, culposa) de Vilma Espín. Claro que, estoy seguro, Monroy no menciona el incidente, pero sí insiste en que Frank País era maestro de la escuela dominical de la susodicha iglesia. El libro, en una versión original, había sido presentado en 2008 en la Feria del Libro de La Habana. Parece ser que Monroy ha continuado sus viajes a Cuba y no me extrañaría que en un futuro próximo aparecieran libros de carácter hagiográfico sobre los capellanes bautistas o de otras denominaciones protestantes que actuaron en la Sierra Maestra durante la insurrección.

En cuanto a la Iglesia Católica la situación es algo confusa. En el debe hay que anotar la muerte misteriosa del líder católico Oswaldo Payá Sardiñas y su asistente Harold Cepero.

Oswaldo Payá Sardiñas (La Habana, Cuba, 29 de febrero de 1952 – provincia de Granma, 22 de julio de 2012) fue un activista político cubano, líder del Movimiento Cristiano Liberación (MCL).

Oswaldo Payá Sardiñas (La Habana, Cuba, 29 de febrero de 1952 – provincia de Granma, 22 de julio de 2012) fue un activista político cubano, líder del Movimiento Cristiano Liberación (MCL).

Ambos murieron en un raro incidente en Bayamo, presentado como un accidente de tránsito y del cual fuera acusado un joven político español, Ángel Carromero. Este acaba de publicar un libro en el que niega lo alegado por el Gobierno y afirma que Payá fue asesinado por la policía política del régimen. Igualmente, la oposición le achaca la muerte de Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco, quien murió en un hospital en condiciones poco claras. Las Damas de Blanco, por otra parte, han sido hostigadas, detenidas y maltratadas física y moralmente al tratar de asistir a la misa dominical en La Habana, Holguín, Santiago y otras ciudades. La líder actual, Berta Soler, consiguió entrevistarse en Roma con el papa Francisco al que brevemente expuso sus quejas, pero nada ha resultado de esta entrevista. Por otra parte la revista Espacio Laical, auspiciada por el Arzobispado de La Habana y dirigida por el abogado Roberto Veiga y el periodista Lenier González fue liquidada por el propio arzobispado. Para unos era demasiado adepta al Gobierno y para otros trataba de establecer una tercera vía política en la que el cardenal arzobispo de La Habana ocupaba un puesto prominente. Veiga es primo lejano del cardenal. Se ha publicado que los editores de Espacio Laical se proponen dar a la luz ahora una nueva publicación Cuba Posible donde abogan por generar debate y un acercamiento entre el Gobierno y los grupos de oposición. Este nuevo órgano, que ya es un proyecto en funciones, debe aparecer a finales de este año y está apoyado por el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo, subsidiado por la Universidad de Oslo y de tendencia presbiteriana izquierdista y, según algunos, comunistoide. Esta organización funciona desde hace algún tiempo en la ciudad de Cárdenas, provincia de Matanzas.

En el debe también hay que anotar las declaraciones del anterior nuncio apostólico en Cuba, Mons. Bruno Musaró (actualmente es el italiano Giorgio Lingua), publicadas en la edición del 28 de agosto de 2014 en El Nuevo Herald de Miami. En ellas el nuncio ha declarado que el pueblo cubano vive en la pobreza absoluta y la degradación y que es víctima de una dictadura socialista de más de cincuenta y seis años. El susodicho prelado está a cargo de la nunciatura desde el 2011. Las declaraciones fueron formuladas en Italia, donde se encontraba de vacaciones. Agregó comentando sobre la precaria situación alimentaria y laboral que sufren los cubanos que en Cuba un médico tiene que trabajar además como taxista o camarero. Estas declaraciones fueron reproducidas en las emisiones en polaco de Radio Vaticano, pero no así en las de español o inglés. No hubo, que yo sepa, ninguna reacción del Gobierno cubano.

Según informaciones aparecidas en la prensa nacional el 16 de septiembre de 2014 la Iglesia Católica le pidió al Régimen que emprendiera reformas políticas democráticas que acompañaran a los cambios recientes, así como una mejora en la relaciones con los Estados Unidos, algo que anunciaba ya las conversaciones en secreto entre Cuba y Washington con mediación del Vaticano.. Estas declaraciones, contenidas en una muy conocida carta pastoral, sigue las líneas de la pastoral de 1993 “El amor todo lo puede”, la cual no recibió una buena acogida oficial al momento de su publicación.

En la columna del haber hay que anotar los numerosos permisos para reconstruir templos y capillas y la devolución de edificios expropiados en los años sesenta, entre ellas la iglesia de la Universidad Católica de Santo Tomás de Villanueva y el templo de San Francisco en La Habana Vieja. También la restauración del llamado Cristo de La Habana, inaugurado por la dictadura de Batista el 25 de diciembre de 1958. El 30 de octubre de 2014 se hizo saber que se había concedido permiso para construir la iglesia del pueblo de Sandino en el extremo occidental de la Isla. Este pueblo se fomentó con los expulsados de la sierra de El Escambray en los años sesenta. Volveré sobre esto.

Raúl Castro y el papa Francisco durante su reciente encuentro.

Raúl Castro y el papa Francisco durante su reciente encuentro.

Por otra parte, a la Iglesia Católica se le permite dentro de ciertos límites llevar a cabo programas de asistencia social, impartir clases especiales de computación, contabilidad, etc., a los estudiantes secundarios. También se ha facilitado la importación de material religioso y la recepción de donativos provenientes del extranjero; igualmente la celebración de procesiones y otras actividades fuera de los templos, así como la celebración de un viacrucis público en La Habana, con asistencia de numerosísimos fieles.

Desde el punto de vista económico, la Iglesia Católica ve a Cuba como un país de misión. Se dice que un 70% de los cubanos están bautizados en la Iglesia Católica y un 5% pertenece a las iglesias protestantes y evangélicas. Sin embargo, para poder subsistir, la Iglesia Católica cuenta con la poderosa ayuda de tres instituciones de caridad internacional: Adveniam y Miserior, alemanas y Caritas Internacional. Estas instituciones proveen para los gastos del culto, inclusive para el sustento de obispos, sacerdotes y religiosos de ambos sexos. Existen alrededor de 350 sacerdotes católicos, la mitad de ellos extranjeros. Obispos y sacerdotes hacen por lo menos un viaje anual al extranjero, especialmente a los Estados Unidos, donde recogen regalos y limosnas. En la mayoría de los casos, disponen de automóviles y motocicletas que les permiten servir a varias parroquias a la vez.

¿Cuál es la actitud del clero hacia el Gobierno? Es difícil dar una respuesta categórica pues en Cuba hay once diócesis (y quince provincias civiles), tres de ellas regidas por arzobispos. Cada una es un mundo aparte pero en general no hay grupos oficialmente partidarios del Gobierno. Recientemente falleció en La Habana Mons. Carlos Manuel de Céspedes y García Menocal, bisnieto del Padre de la Patria, uno de los pocos prelados partidarios del Régimen. Su hermano Mons. Manuel Hilario, obispo de Matanzas, no comparte la misma empatía. Recordemos que Cuba no es ni Irlanda ni Polonia donde el catolicismo constituye un elemento esencial de la nacionalidad y donde abunda un clero culto.

Lo más sorprendente de todo es la noticia dada el 16 de diciembre de 2014 por los gobernantes Raúl Castro y Barak Obama en la que se anunció el propósito de ambos Estados de restablecer relaciones diplomáticas rotas desde 1961. Ambos afirmaron que habían contado con la cooperación del papa Francisco, y que parte de las gestiones encaminadas a este fin se habían llevado a cabo en El Vaticano. Ello resulta extraño, pues ambos países disponen desde 1976 de sendas Oficinas de intereses en las respectivas capitales. Estas oficinas funcionan como embajadas aunque carezcan de tal título. Por otra parte, el papa Francisco, tan dado a hacer declaraciones, no ha comentado absolutamente nada al respecto.

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Babalao de la religión afrocubana.

No tengo noticias nuevas de la situación política de las religiones sincréticas afrocubanas. Como ya he afirmado en mis anteriores trabajos sobre este tema parece que hay santeros que apoyan al Régimen (Asociación Cultural Yoruba) y otros que se le oponen. Recientemente apareció en la prensa una noticia interesante al respecto. En ocasión de la enfermedad de Hugo Chávez se dijo que este se había colocado bajo la protección de varias deidades afrocubanas y venezolanas (el Cacique Guaicaipuro, la diosa María Lionza, el Indio Felipe y José Gregorio Hernández) en busca de sanación. En la televisión hispana de Miami el señor Carlos Valdés, oriaté (el que levanta el santo) afirmó que Hugo Chávez se había hecho santo en una ceremonia en la que el señor Valdés había intervenido. Hace poco el mismo señor Valdés en el programa de televisión que conduce María Elvira Salazar mantuvo que el diputado Robert Serra, asesinado en Caracas, pertenecía a estos cultos y señaló, gráficamente, que la pulsera que llevaba en el brazo derecho indicaba su alta posición dentro de la estructura de esta religión; asimismo indicó que la joven asesinada junto con él era su “ahijada de santo” y no su amante, pues el diputado era abiertamente homosexual. Siempre según Valdés, el occiso era el enlace entre los grupos paramilitares y el gobierno de Maduro. Sin entrar en mayores detalles, no sería de extrañar que dada la gran cantidad de cubanos comunistas que hoy día viven en Caracas las religiones sincréticas se hayan difundido grandemente. Recuérdese que el Partido Comunista de Cuba autorizó hace tiempo a sus miembros para que tuvieran creencias religiosas. La presencia de estos creyentes en la Venezuela de Maduro es algo nuevo a lo que hay que dar seguimiento.

Centro Hebreo de La Habana.

Centro Hebreo de La Habana.

Hay otras dos religiones de las que se oye hablar poco o nada pero que recientemente han saltado al ojo público. Una es la religión hebrea. Ha habido judíos en Cuba desde los tiempos coloniales. Crecieron en la época entre las dos guerras mundiales y emigraron masivamente al triunfo de la revolución castrista. En Cuba, los judíos como comunidad nunca se han dedicado a la política. Cuba e Israel no tienen relaciones diplomáticas, pero existe un tratado secreto por el cual todos los años sale un pequeño número de judíos hacia Palestina desde donde casi siempre se trasladan a los Estados Unidos. También Israel importa cítricos de Isla de Pinos o Isla de la Juventud, igualmente de la provincia Matanzas. La última crisis que implica a esta comunidad estuvo determinada por el encarcelamiento de un judío americano, Alan Gross, acusado de espionaje por llevar equipos electrónicos a las pequeñas comunidades judías cubanas. Tras muchas gestiones, este prisionero fue canjeado por tres miembros de la llamada Red Avispa, integrada espías cubanos.

Imán Pedro Lazo Torres, Yahya, Presidente de la Liga Islámica de Cuba.

Imán Pedro Lazo Torres, Yahya, Presidente de la Liga Islámica de Cuba.

La otra religión es el Islam. En los últimos tiempos se han publicado fotografías de más de un millar de hombres orando en un céntrico parque habanero en ocasión del fin del Ramadán. Dado el número de funcionarios y empleados de las embajadas, consulados y oficinas comerciales de los países musulmanes acreditados en Cuba, así como de sus allegados y familiares no es de extrañar esta profusión de creyentes. Esta aparición podría justificarse por la noticia publicada recientemente según la cual va a construirse una mezquita en La Habana. Este centro religioso también pudiera ser un centro de captación de conversos con el fin de luchar en el Oriente Medio. De más está decir que las relaciones entre estos países y el régimen de La Habana son excelentes. Sin embargo, no auguro que el islamismo prenda en Cuba puesto que la carne de puerco y el ron son dos elementos fundamentales de la cultura cubana.

Es evidente que Cuba hoy por hoy no tiene un sistema de libertad de cultos, aunque tampoco puede decirse que se practique sistemáticamente la persecución de los creyentes. Se trata más bien de un régimen de tolerancia religiosa que tiene lugar bajo el vigilante ojo de un Estado oficialmente laico y más o menos amistoso según los vientos que soplen. De la confrontación de los años sesenta y setenta del siglo XX quedan, sin embargo, algunos rastros: escasez de sacerdotes; inexistencia de iglesias construidas después de 1959, especialmente en el campo2; inexistencia de escuelas dirigidas por las iglesias3; programas de radio y televisión de carácter pastoral; pocas publicaciones religiosas; limitaciones para seguir ciertos estudios universitarios para los miembros de algunas denominaciones y, especialmente, la prohibición de las actividades de los testigos de Jehová y los mormones4.

En general, mientras los ministros y creyentes de las diferentes denominaciones no toquen con sus predicas o actitudes personales lo propiamente político, no hay mayores inconvenientes para el ejercicio del culto y la labor de captación de adeptos, aunque la autocensura funciona en muchas denominaciones y los que no la practican pueden tener desagradables consecuencias.

Lo dicho vale también para las organizaciones de fieles. Hay algunas que solo se hacen pasar por religiosas solapando sus legítimas convicciones políticas como las Damas de Blanco, por ejemplo.

Como en los tiempos anteriores a 1959 de las organizaciones religiosas han surgido líderes políticos: Valdespino, Frank País y Artime, por una parte, y por la otra, Payá, Pollán, y muchos de los fusilados al principio de la Revolución.

Finalmente es de señalar que los grupos religiosos pequeños continúan vegetando sin ejercer mayor influencia. Me refiero al espiritismo, la llamada Iglesia Católica Liberal, la teosofía y la masonería, aunque esta última afirma no ser una religión.

En conclusión, ¿cómo evolucionarán las relaciones entre religión y política en Cuba? No se sabe a ciencia cierta. Habrá que seguir observándolas.

Notas del artículo

  1. Pariente cercano de Juan Marinello Vidaurreta, líder del Partido Socialista Popular, quien es la “estaca” (Obispo) en La Florida de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el Gobierno ha denegado repetidamente la inscripción de esta denominación sin mayores explicaciones. La noticia me llegó a través de una antigua alumna miembro destacada de los mormones. No me ha extrañado puesto que estos creen que la Constitución de los Estados Unidos está inspirada por Dios mismo.
  2. Fue una verdadera sorpresa encontrar la noticia de la construcción de una iglesia católica para el nuevo poblado de Sandino en la parte más occidental de Cuba. Claro que allí el origen de los pobladores venidos forzosamente de El Escambray asegura una buena acogida.
  3. Aunque funcionan dos seminarios conciliares católicos, uno en La Habana (recientemente reconstruido) y otro en Santiago, no hay ninguna universidad católica o de otra denominación. Hace poco se devolvió la iglesita que servía de capilla a la Universidad Católica de Santo Tomás de Villanueva, cerrada en 1961. El local estaba dedicado a almacén. Ello se hizo a petición de los alumnos de los centros de estudios médicos para estudiantes latinoamericanos cuyas instalaciones se localizan cerca de los edificios de la mencionada universidad, muchos de los cuales al ser católicos deseaban tener cerca un lugar donde oír misa.
  4. Aunque esta actitud del Régimen lo acerca a la intolerancia religiosa, se puede explicar, aunque no condonar, por el estrecho vínculo de ambas denominaciones con sus correligionarios en los Estados Unidos. Las Iglesias protestantes tradicionales (bautistas, episcopales, metodistas, luteranos, presbiterianos, etc.) cortaron bien temprano sus vínculos con los centros misioneros de los Estados Unidos y han subsistido hasta ahora.

Del Autor

Leonel Antonio de la Cuesta
Profesor universitario en los Estados Unidos durante cuatro décadas. Dirigió durante dieciocho años el Programa de Formación de Traductores e Intérpretes de Florida International University. Está acreditado por la American Translators Association y es uno de los principales analistas de Derecho constitucional cubano. Ha publicado varios libros, entre ellos Constituciones Cubanas desde 1812 hasta nuestros días y Cuba. La patria grande. La patria chica, editado por Aduana Vieja, Valencia, España, 2013.