Solana
Fernando Trejo
Fondo Editorial Tierra Adentro, Conaculta, 2014
En el 8vo. Encuentro de Poetas y Primero de Narradores Carruaje de Pájaros, realizado en las sedes de Tuxtla Gutiérrez, Comitán de Domínguez y San Cristóbal de Las Casas, en Chiapas, el legendario Óscar Oliva señaló una crisis de expresión en la poesía mexicana actual. Se trata de una poesía cerrada, dijo, que necesita abrirse a diversas formas del conocimiento humano. Entendí la postura del maestro Oliva como una necesidad, no urgente, sí determinante, de la poesía mexicana de abrir sus fronteras conceptuales y expresivas a un universo lector más amplio; transportar nuestros signos de reconocimiento, nuestros códigos, nuestros giros lingüísticos hacia el exterior, sin sacrificar la conmoción que deja su lectura, posibilitando con ello la traducción e interpretación de nuestra lírica en un espacio global.
Mientras tanto, seguiremos con la valoración de nuestro potencial, aplicados en leer libros de conmovedora trascendencia como Solana, de Fernando Trejo, ganador de una Mención Honorífica en el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino 2014.
Dividido en cuatro apartados, Trejo repasa, en poemas sobrios, sencillos, con la sonoridad balbuciente de la adolescencia diezmada por la pérdida, su relación con el paisaje urbano, sus señas de identidad, sus escenarios mitificadores, sus juegos y sus objetos. A través de los recuerdos entrañables de la infancia, el poeta se ciñe a la emoción primaria por nuestros seres queridos, nuestros ritos de iniciación, nuestros escenarios radiantes donde nos descubrimos adultos. Se trata de un libro de raigambre emocional en el que esos personajes que construyen nuestros primeros años, también levantan la arquitectura donde nuestros sentimentalismo se reconoce frágil. Un libro conmovedor, esencial y profundo para entender el buen destino de la poesía mexicana en los tiempos venideros, sin duda.