Me da miedo su miedo
Norma Feliz Peralta
Para Ángel Santiesteban,
escritor y amigo,
que el régimen de los Castro
mantiene preso en Cuba.
Nos regocija saber, sentir, que no somos un puñado de voces ahogándose al azar en la discordia, el miedo, la nada, que en todas partes de la Isla se levanta la palabra con el gusto rebelde de gritar libertad.
Nos agota la maldita justificación del agua por todas partes, la insulsa circunstancia de justificar con el “Bloqueo”, hambre, barbarie, desmanes,que a día a día comete el gobierno de los Castro desde la cacareada victoria revolucionaria.
El silencio obligatorio, el sin número de máscaras que nos enseñan y obligan a usar, desde el nacimiento, ya se difuminan, la verdad abre brechas en la Isla que le pierde el respeto al miedo, al terror.
En todas las provincias cubanas hay voces portentosas, escritores, escritoras, poetas, poetisa, narradores/as, que deben estar presentes en las grandes editoriales, Ferias del Libro del mundo entero:
Ángel Santiesteban, Rafael Alcides, Ana Lydia Vega Serova, Ena Lucía Portela, Mireya Piñeiro, Ana Luz García, Reinaldo García Blanco, Mirna Figueredo, Eduard Encina, Luis Carlos Suárez, Alexander Besú, Omar Parada, Juan Manuel Oliva, Juventina Soler, Alejandro Ponce, Delis Gamboa, Mariela Varona, Maribel Feliú,Ghabriel Pérez, Ronel González, José Luís Serrano, Luis Yusef, Alberto Garrido, Nelton Pérez, Carlos Esquivel, José Alberto Velázquez, Frank Castell, Diusmel Machado, Rafael Almanza, Francis Sánchez, Ileana Álvarez, Otilio Carvajal,Israel Domínguez, Víctor Manuel Domínguez, Jorge Olivera, por solo citar a unos pocos de los que alzan sus vocesdesde la Patria, su grito ya no queda dentro del tanque sin fondo, no es alarido que se difumina, que se va al abismo, a la nada, no queda relatando la historia que no trasciende, es la hora de que encuentren un destino, un público que les ovacione,les reconozcany les otorguen legitimidad, a sus voces auténticas y que se rompa el cerco de la desidia.
Traigo de la mano a un poeta y narrador, quién es,quizás,de los escritorescubanos viviendo en la Isla él más vilipendiado por sus contemporáneos en el patio de esa aldea que es Cuba, el atropello de una ciudad, Santa Clara, contra el bardo, su Patria chica.
Este escritor poco le debe a los demás, y todos le debemos un trozo de cariño, un cacho de respeto y ternura.
Sus libros, luego de ser aprobados por las editoriales Capiro, Letras Cubanas, Abril, Sed de Belleza Editores, Mecenas Editores y Luminarias, les son devueltos, después de haber superado con éxito el tortuoso camino de los consejos evaluadores que conforman escritores con quienes comparte en eventos, actividades sociales y literarias, a los que el escritor Guillermo Vidal llamó hermandad, tribu que con su muerte sucumbió, se incineró en las llamas del poder.
Este escritor es, de manera solapada, burda, censurado, y forma parte de la lista negra junto a todos los escritores independientes de Cuba.
Luís Pérez de Castro, Pinar del Río, Cuba, 1966. Historiador, abogado, poeta, narrador y crítico literario.
Ha publicado los libros Confesiones del Abad (Ediciones Matanzas 2005); Testimonio del Pagano (Editorial Unicornio 2007); Ultimo e-mail inédito de Faulkner (Ediciones Matanzas 2009); Como un manso animal (Editorial Capiro 2012); Nostalgia del cíclope, (Editorial Libre Idea, DF, México 2004); Mientras arde en silencio mi voz (Editorial Capiro 2006); Rapsodia del erudito (Editorial Capiro 2007) y Epístolas de un loco (Editorial Mecenas 2007).
Aparece en las antologías Neruda, 100 años (Australia 2005); Nosside Caribe (Editorial Letras Cubanas 2006); Noche Cálida en Santa Clara (Editorial Capiro 2010); Faz de tierra conocida (Editorial Letras Cubanas 2010); Los cuerpos del deseo (Editorial Neo Club, Miami 2012); Poetas siglo XXI, España 2013; y Relatos Lorca IV, España 2013.
Trabajos suyos aparecen en revistas y periódicos nacionales e internacionales.
Luís Pérez de Castro, que llegó un buen,quizás un mal día,a esta urbe del centro de la Isla, aún niño, convertido en Hijo de la Patria, a vivir su aventura de infancia en orfelinatos por la caridad de un país que ahora le golpea de cuando en cuando el trasero,y el rostro.
si alguien, en realidad,
necesita con urgencia de mis tardes,
del regazo inconfundible de mis madrugadas,
manden su figura, el corazón salpicado de rocío,
yo espero aquí,
en el centro de la luz,
en Santa Clara.
Los poetas, eternos soñadores,creen, crean historias a las épicas andantes de sus héroes, les cantan, los vuelven Dioses, a sabiendas de que Dios, es Uno, y no da muerte a la esperanza, que de esa carne solo nace vida. Pero un día los mortales que el cantor aúpa hasta empoderarlos en el trono,vienen y matan a mansalva la voz, a los juglares los puedes ver puros, con desenfado, cuales escorias humanas desandan las calles de una patria ficticia, con sus harapos de gala, armadura auténtica e infalible.
Este es un tiempo de hombres
con una enferma nostalgia cazando destinos,
de críticos defendiendo una vieja teoría
tras las sombras de un pueblo que no quiere mirar;
un tiempo de animales premeditadamente
abandonados,
dictando geneantropías interminables.
yo no habito este tiempo porque mi historia es otra.
yo tiendo un puente para llegar a los héroes
y cada vez están más lejos…
Y se vuelve para decirnos en uno de sus libros:Digo lo que callo,para advertirnos:
he aquí lo que nos acecha:
la culpa,
la sobriedad de las ordenanzas,
las sombras de una condena inimaginable,
el dolor de saber cuánto vamos perdiendo sin apenas una tabla para salvarnos.
Un grito de auxilio que nos sirve a todos.
El poeta no teme a que le den muerte, sus palabras vienen desde adentro,desde el fondo del corazón, ya desgarradas, con la limpidez del alma y el dolor de lo vivido.
Cualquier lugar puede ser patria, pero no la Patria.
Las banderas han perdido el secreto primordial que respiráramos en intimidad colectiva,ese aire guerrero ahora las azota día y noche hasta despedazarlas y hacerlas piltrafas.
Aquí no hay símbolos, solo una ruta minuciosa de la derrota, la flecha que nos hiende y nos lleva hacia el abismo.
Un stop antes de dar el salto,es el mensaje que nos deja el poeta, que se entrega para ser aniquilado como Cristo, se deja crucificar para que nos salvemos.
Ofrece su silencio a vocesy su carne, por nosotros.
Su voz insinúa:
nuestra patria es dulce por fuera y para sus adentros se derrumba.
Versos de ahora, escritos en nuestra carne al amanecer, para que no pasemos de largo junto al que escribe y sangra por una herida antigua que no logra cicatrizar.
Nos habla y no teme a los vocablos que esgrime y que no lo sonrojan, pero que lo ponen en el banquillo del acusado, no le importa estar en la mirilla del fusil de los esbirros que subyugan, hacen sus apuestas,y nos trucan la dignidad.
El poeta llama a la mugre,muerte cotidiana, con el mismo hedor con que nombra a los irrespirables asesinos de la historia de este país, que alguna vez alguien dijo del triunfo revolucionario: pintaba lindo.
En su discurso, Pérez de Castro hace que la poesía cobre su antigua amenaza, y la convierte en puñal-látigo-fogonazo en la boca de los destripadores de la Patria, y le asesta la patada en el vientre a los que cómodos gozan de dones que el país les prodiga, les otorga, yno caen en desgracia, en olvidos,porque son los que aúpan y sostienen las sillas y las barrigas de los amos, que nos desgobiernan.
imitando una muerte que de nada sirve
mientras sigan las orillas dominadas por el salitre
por la ceguera de sus ciervos bajo el puente.
la patria está en silencio como vacía
salgo a caminar.
Espanta el dolor que resuma la palabra de Luis Pérez de Castro, es su verbo duro, áspero, directo, toma partido, sangra junto a su palabra, con la que escribe,grita y denuncia.
Es un alarido para dar la carga al machete,como verdadero y legendario mambí que se enfrenta a los días malvividos, a los por malvivir como a los adversarios travestidos que son los verdugos.
Su canto es de la desesperanza, nos alerta para que no nos mancillen la esperanza.
Dentro de su discurso nos muestra la desidia que mana del poder que nos humilla.
Hay en estos versos un país ya no tan joven que se reinventa la herida, el sufrimiento en cada amanecer. Un país insólito donde el golpe tiene rostro.
Al poeta no le importa morir por la verdad, para ofrecer la luz al prójimo, aunque éste lo desconozca, y le canta al que camina junto a su voz de a pie, sin máscara,y lo mismo hace con el que se esconde en las sombras de las alcantarillas para lanzar el dardo envenenado a su canto.
El poeta perdona las infamias recibidas. Sabe que los símbolos de la nación pueden ser un embuste, un comodín del poder político, económico y cultural por la sobrevida de su casta, pero que mañana pueden florecer limpios en las manos del pueblo.
Sabe que a pesar de toda lo ignominia, existe el futuro, y un presente a sacrificar para aspirar a la maravilla de la luz.
Hay desaliento, pero su voz es sincera y dolida,es él un verdadero Hijo de la Patria.
No es su palabra inocente, sosa, la sangre que brota es del martirio, agua de vida, para que el futuro no sea la oscura noche vivida reciclándose de ayer para hoy, para que el despertar no sea del miedo, del silencio contenido, de la ceguera inoculada.
El poeta nos convoca a:
resistir y luchar.
Poeta, si alzas tu voz, si te quedas a luchar con tu palabra viva para darnos salvación, honra y Patria, del combate no retornarás con vida a casa, al fuego gustoso, seguro con los tuyos en el hogar, pero tu gloria va a transcenderte, será inmortal. Pero si decides callar, obnubilas presente, y futuro, y te mancillarán, tus días transcurrirán comunes y corrientes como un hijo de vecino, esclavo.
Ya lo sabes, puedes optar, entre decir la verdad o exponerte a morir. Hacer silencio.Tener largos años junto al fuego con los traidores que ahora son la deshonra dela Patria.
Poeta, tu fuego proviene desde la ceniza,y quién te ilumina es la verdad.
Tu deber es avanzar en el dolor, y confirmarla decisión de querer:
mañana estar muerto, pero seguir aquí, en la patria que nos parió.
