Jafra, una llorona sin lágrimas

Ghadeer Abu-Sneineh

 

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Todo empieza por casualidad, las ocasiones en que conocí a la  Jafra palestina y a la llorona mexicana, aunque no tienen nada en común, excepto sus impactos sobre mí.

Escuché a la llorona a través de la película Frida Kahlo de Salma Hayek, y me encontré con gran curiosidad de saber su historia, pues la vi parecida a la historia de mi pueblo. Me preguntaba: ¿Por qué la mujer insinúa lo malo? Y, ¿por qué la figura femenina da susto a los pueblos?

Ni la  llorona tenía pruebas de la venida de los extranjeros por el mar, ni nuestras madres que asustaban siempre a sus hijos a través de la llegada de la Gule (el nombre de la ogra, hembra del ogro, o Gul). En el desierto, no era costumbre que la gente se quedara mucho tiempo afuera, así que la figura de la Gule fue como la advertencia de un peligro cercano que podemos evitar si nos quedamos en casa. La Gule, posteriormente, tendrá otra función, en los siglos 19 y 20, y la utilizaban los campesinos, y también los ciudadanos, para referirse al Estado (Imperio Otomano) que quería engullirse todo, o mejor dicho, robar todos los bienes del pueblo, como un gran monstruo de quien la gente debería esconder las cosas.

Jafra, la figura femenina a través de la cual se cuenta la historia de Palestina, es la más cercana a mí. Es una de las figuras más románticas que aparecieron en los tiempos de la Nakba, o (el desastre) del pueblo palestino en 1948.

Todos cantábamos:

Oh, mi pueblo. Jafra fue al ojo del agua. Sus jarros eran de oro y de plata. Oh, mi pueblo, deseo que Jafra me entierre, y que pise sobre mi tumba, para que se le salga un rio de agua…

Una canción que se convirtió en un arte folklórico muy reciente. Un joven llamado Ahmad Aziz se enamora de una joven que no quería casarse con él por haberse enamorado de otra persona. El joven Ahmad se pone muy triste y escribe en el dialecto palestino un poema donde llama a su amante con un seudónimo: Jafra, que significa gacela en árabe. Nunca pudo pronunciar su nombre, pues eso no es permitido en la sociedad árabe y puede causar muchos problemas. En la canción, el mismo poeta dice que ella prefirió a otro que tiene más bienes, y no sabemos si es verdad o no, porque Jafra nunca pudo confesar que era ella la persona  mencionada en la canción, para no causar vergüenza a su familia. Esto fue en 1939, en una aldea en la ciudad de Galilea, al norte de Palestina. En 1948, las familias se separaron, y salieron de Palestina tras la invasión del ejército israelí y los habitantes del norte se fueron al Líbano, el país fronterizo más cercano. Allí todos vivieron en campamentos, y desaparecieron las clases sociales. Todos fueron iguales en el desastre.

Ahmad y Jafra, respectivamente, se casaron con otras personas en El Libano; sin embargo,  Ahmad no paró de cantarle a Jafra en cada ocasión, pero esta vez agregó otros versos donde ella no aparecía solamente como la mujer que amaba y se perdió, si no como la tierra o la patria amada y perdida.

En 1975, en Beirut, el poeta Ezeddin Al Manasra, en un recital de poesía, lee su poema “Jafra”, que es una versión intertextual del poema folklórico. Este poema, “Jafra”, de Manasra seguiría luego su ruta hacia muchas obras de arte y fue musicalizado por cantantes famosos. En el poema la tragedia de la muerte de su amante Jafra tras un bombardeo israelí a El Líbano cuando estudiaba en la Universidad de Beirut. Así, en la misma lectura, se reunieron los dos poetas amantes, pero sin las mujeres: la vieja Jafra no podía presentarse y la Jafra de Manasra estaba muerta.

Jafra no es solamente la tierra perdida, sino también la tierra muda.  Es el seudónimo de muchas mujeres que nunca  podían hablar de sus amores, ni en los tiempos de la Nakba (desastre) ni después de ella. La gran Nakba (desastre) para muchas Jafras fue aguantar en silencio, esconder los amores de sus vidas o expresar el rechazo de otros.

 

 

Del Autor

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Ghadeer Abu-Sneineh
Traductora, periodista y escritora palestina. Es periodista de Al Jazeera. Reside en Nicaragua junto a su esposo el poeta palestino Fakhry Ratout.