Ameht Rivera (Chiapas, México, 1982) Poeta y escritor. Estudió Ciencias de la Comunicación en el Instituto de Estudios Superiores de Chiapas (IESCH). Ha publicado los poemarios: Alebrijo Librejo con la Editorial Public Pervert (Chiapas, México; abril, 2011), el poemario Rosas i Spinettas (Puerto Rico, 2012), además de Hipocampos (Public Pervert, 2015). Artículos y cuentos suyos han sido impresos en la revista Horal (CONECULTA, Chiapas). Muestras de su poesía han sido seleccionadas para diversas antologías en México, como: Antología Cofre de Cedro. 40 poetas de Chiapas (1960-1980) distribuida por Círculo Editorial Azteca (México, 2011); Antología Carruaje de Pájaros. II Encuentro Nacional de Poetas Jóvenes de México, Editado por el Gobierno del Estado de Chiapas, México a través de la colección Lectura con Hechos (junio, 2011), entre otras. Asimismo ha publicado en diferentes revistas como: Revista electrónica Letralia (Cagua, Venezuela, 2009), revista Horal, que edita el CONECULTA (Chiapas, México, 2009), Revista Morbo (Campeche, México, 2012), entre otros.
Actualmente es beneficiario de la beca del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA), en literatura, mención poesía por la obra Cantos de una ceiba esdrújula (poemas alquimistas); asimismo es mediador del Programa Nacional Salas de Lectura en Chiapas (México), organizador anual del Festival Mesoamericano de Poesía (FMP) en México y Director del periódico EnSUMA de circulación regional (México).
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Contraversia
oh funestos semilleros de poetas
oh joven catástrofe de la nueva literatura
oh pequeños dioses de su egoverso
oh groseros resabios de Homero, Dante y Baudelaire
mujeres de esquina sucia balaban del amor
como un fruto del menosprecio
oh Perséfone
oh lira de Lesbos
oh Undécima Musa
mujeres que acusáis al macho sin razón
y sembráis el fruto podrido de tu sexo
en su poema de lista del mercado
y ustedes perros a/rrimados
al rededor siquiera de la honorífica mentada
de un grupo colegiado de catadores de poetas
pequeñas putas parricidas
lengüeteros, aduladores,
viendo la nieve por primera vez a través de una persiana americana
jamás vuelvas a esta tierra tropical porque tibio te vomitará!
devuélvenos en boñigas de versos
la mitad del presupuesto que era para abonar el campo
oh mono gramático de las fiestas elegantísimas!
piensas en Europa mientras besas el culo menudo de poetas extranjeros
y te avergüenzas de los frutos azules que ofrecen las ceibas de tu patria
poeta literal
tu oficio no es más digno que el de la puta de tu poema con zapatillas rojas
que por cada vez que abre las piernas tumefactas
pone un pan de sudor sobre la flaca mesa de su casa
rodeada de niños que no aprenderán a leer jamás lo que escribiste
acerca del antiquísimo oficio de su madre
lánguida poesía, literatura exangüe
una antología es un ramillete de educadas rosas
y no de la mejor cosecha de poesía
quién sabe si a estas horas un mal poeta
esté (contra todo pronóstico) componiendo un poema más perdurable
que las suaves pirámides de versos del poeta que escribe con guantes y mandil
desde su recámara aséptica con silencio acondicionado
en qué rincón de mayo se ocultan los artistas de la sangre?
los que ponen un pálpito de vida en cada párrafo
los que escriben amor con la misma mano
con que sostienen el pene lánguido mientras orinan
los que embeben el verso de sudor, saliva y llanto,
de la espesa y vigorosa fragancia de lo vivido
porque cuando digo “mujer” digo también sexo, tortillas, shampoo,
góndola y golondrina
no es el adjetivo preciso lo que embellece al sustantivo, sino el poeta preciso
el que fue borracho tendido sobre una banqueta diurna
cartero, amanuense, paletero, suicida, cancionero, fumador y organillero,
pero nunca nació para ser poeta!
y nunca entendió por qué Antonio de Nebrija
por qué Octavio Paz
por qué Borges
por qué Dámaso Alonso
por qué Andrés Bello
por qué la M antes de la P
y por qué nadie había escrito jamás
que el amor y un cangrejo con cinco patas
son una misma y tristísima cosa
y son de hermosura pareja para el poema
un suicida que un ángel caído
la lectura de Heródoto que la de las imprecisas líneas de la mano
que a los ojos de un ser omniatributos
da lo mismo un gnóstico que un agnóstico
ambos saben que el silencio es antes y después del Ser
adónde están los cerúleos rebaños de vanguardias?
hay dos cosas que en el lector persisten más que un manifiesto:
la emoción y el bello uso del lenguaje,
aunque bello no es sinónimo de lenguaje canónico
porque esta lengua en que te escribo es una versión corrupta del latín vulgar
y las palabras ilustres del latín culto, son ya, sólo pájaros de quieto mármol
un poema es un miembro escindido de un poeta lagarto
oh poetas de academia!
vengan a reventarse las venas y la garganta conmigo
vengan a escupirme el rostro con su saliva azul de salamandra
a decir que es mierda lo que escribo,
pero no os olvidéis que tanto la poesía como la mierda
son completamente inútiles
quememos un día todos los libros de poesía del mundo
y a la mañana siguiente el panadero estará metiendo al horno su pan puntual
y el lechero su mano humeante bajo la falda infiel de la mujer casada
mientras el negro apetito asistirá sin tardanza
a morder los estómagos de niños pobres
que ya, de tanto apetecer, tienen una úlcera en el hambre
y si no tenéis nada absurdo que decir
mejor cállate las manos!
cierra también tus sordos ojos
no respires durante estos 30 i 3 segundos de petulancia que te provoco
y mira como ardo en mi hoguera ecléctica
abonada con la sangre lenta de mis escritos heréticos
calcinado como otros tantos pájaros del medioevo,
sin ser Giordano Bruno.
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Amor, chinga tu madre
o del sabor de las olas en el paladar de los moluscos
es que fastidia esta eternidad doliéndome el espejo
esta caricia blanca
que es para el pestañeo de tu sombra
te quiero aquí sentada en mi erección inútil
porque ya no hay más remedio para tu cuerpo que mi amor
dolorcito a media tarde
cinturita de abril
cubil
nido
madriguera
tu pezón es un aborigen apuntándome al ombligo
tus piernas retozan en mi cama
como un par de nutrias paralelas llenándose la boca de peces
se cancela el amor
se posterga el amor
el amor ya sólo le preocupa a las grandes televisoras
vos y yo cojamos como dios manda
desnudo el siglo
(este siglo es un travesti con lentejuelas andando la eternidad)
bésame el oráculo
dime, Pitia, qué reino hemos perdido en la batalla de mañana
arómame el cuerpo con tu edad de sándalo
rímame el orgasmo con tu gemir de soneto alejandrino
hazme el dios de tu herejía
híncame tu nombre hasta el bautismo
pero no te vayas sin dolerme
sin dejarme una cicatriz en la sonrisa
hueso roto en el labio superior
infarto en el espejo
cómo fastidia esta eternidad diciéndome el poema
lía esta página
ponle verdes versos
y métesela a Cupido por el pequeño culo alabastrino.
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Hipocanto I
Silba silvestre sílfide.
Fantasma de aliento que provoca
el rojo desmayo de su boca
dragón mi pecho
diáspora de aleluyas el su hocico:
silban las nubes sin hálito
silban de roca corazones
soplan eolos flautas de Pan
tersas ardillas arañan tu vientre
buscando secretas nueces.
Nadie oía el silencio hasta que gemiste.
Nadie veneraba amor
hasta profanar el neceser
que ofrendó tu pubis de alhaja
dos palominos picoteaban los dedos
de una estatua aquella noche
y un trío de sátiros
payaba románticas canciones
por la avenida.
Tu pelo de largo luto
tu piel de calladas nupcias
dos efebos desnudan musas de sol
bajo tu falda
herida de mujer
herida ciega que guardabas
aquiescente
esperando secreta
el lánguido puñal de piel zaherida
que penetrase hasta el tuétano del alma.
De amor vencida sobre la cama
pétalo de sol
átomo de estrella
lunar de luna
leche de galaxias
el universo una cama
yo sobre ti
virgen desposada.
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Sextra vértebra
llegué a su habitación empujado por la tarde
y ella me ofreció sus ojos
como un par de huevos para amueblar mi situación de nido
te preparo café
ya leíste este poema de Max Rojas
miremos llover
me decía
y fue trabajoso mi respirar
como de viejo león entre las ruinas de sus más dóricas horas
como si el aire me volviera la espalda de repente
quédate en la casa
pero cambia esa tu cara
cuéntame de la vez en que de niño
te escondiste temblando como gelatina bajo la mesa
porque nunca habías visto un helicóptero trepando el aire
me decía
y mi risa era cada vez más ancha
y cada vez menos mar mi soledad
una noche hallé tu cuerpo desnudo
como un cervatillo enredado en la blanca trampa de las sábanas
contrólate pues
no me mires así
ya me tengo que dormir
me decías
y la savia de mis hijos me subía por el tronco
hasta las ramas
sin que vos los dejaras hincharse hasta ser fruto
estás celoso
dime qué soy para ti
estoy hasta la madre
me decías
y ese día huí de tu casa
caminé lloré caminé reí
y llegué hasta lo alto de aquel puente (y caí) empujado por la noche
o por un perro negro que la representaba
abre los ojos
cántame esa canción que te recuerda a Facundo Cabral
acribillado por el hampa en Guatemala
vonós a Guatemala
me decías
pero
para entonces
yo era una fotografía más en la sección roja
de aquél periódico amarillo.
Nota del Editor
Los poemas fueron extraídos como sigue: “Contraversia” y “Amor, chinga tu madre”, del libro, Rosas i Spinettas; “Hipocanto I”, del libro Hipocampos; “Sexta vértebra”, del libro inédito El Mar desvertebrado.
