Dentro de la órbita de la plástica cubana, los planteamientos pictóricos impulsan ópticas diferentes conforme a la percepción de una formación y una experiencia que se liga a una práctica visual, que si parte de un origen tiene después un desenvolvimiento mucho más sorprendente y amplio. Para CASANUEVA, los colores son luces que manifiestan sus rasgos imbuidos de una intuición formal y casi escultórica.
Acentúa reflejos, flotaciones en superficies líquidas, construcciones geométricas que únicamente ordenan ese caudal cromático que funciona como un motor sensorial.
Hay cierta organicismo que soporta la afloración de entes que tienen el propósito de revelar a la mirada un ideario semántico que atraiga y no señale, que seduzca y no fulmine, porque enmarca una visión que confluye en la creatividad de otras tinturas fundadoras de nuevas superficies.
Gregorio Vigil Escalera
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Para todo, lo sabemos, hay un inicio:¿Cuándo descubres este ámbito del color, los lienzos, las imágenes atrapadas? Es obvio que hago referencia a ese primer instante de tu vida en que descubriste que podías crear tus mundos personales a través del arte. Háblame de esos primeros años.
No puedo precisar el momento inicial, pero si sé que de muy pequeña. Prácticamente desde que cogí un lápiz en mi mano. Mis libretas de la escuela, estaban llenas de dibujos, que acompañaban mis apuntes de las clases del dia. Fundamentalmente en biología, geografía o historia.
Era muy pequeña y recuerdo dos sucesos que me alegraron muchísimo. Al lado de la casa donde vivía, había un taller de reparación de autos, y allí trabajaba un hombre, que era pintor autodidacta, y un buen día me sorprendió regalándome una caja de acuarela y pinceles. A finales de los 60 unas primas de mi papá se van para los Estados Unidos, y me dejaron una bolsa llena de lápices de colores. Todos ya en uso, incluso algunos solo median alrededor de cuatro centímetros, pero con ellos dibujé durante años.
En el inicio de toda vida artística hay escenarios que suelen ser esenciales: familia, amistades y educación. ¿Recibiste algún apoyo de tus padres, amigos, maestros… en esos primeros tiempos?
Yo procedo de una familia humilde y carente de todo contacto con el arte. Solo un primo de mi misma edad, tocaba el piano y el acordeón, pero ningún otro adulto en mis alrededores estaba cerca de este mundo.
Mis padres me dieron desde un inicio todo el apoyo, sobre todo mi mamá. Una amiga de ella sabía que a mí me gustaba mucho dibujar y lee un día en la prensa la noticia sobre la convocatoria para hacer los examenes de ingreso en la recién inaugurada Escuela Elemental de Artes Plásticas. Se lo dice a mi mamá, y ella, inmediatamente, con toda la disposición, me acompaña a hacer las pruebas. Esta escuela estaba situada en el Vedado, pero las pruebas de actitud se hacían en San Alejandro, y esa fue la primera vez que puse mis pies allí. Afortunadamente, aprobé y comencé en el sexto grado a recibir clases de Artes Plásticas hasta terminar la secundaria.
Ya hablamos de esos comienzos, pero ahora me gustaría que en un breve espacio le hables a los lectores de OtroLunes de los que crees han sido los pasos o momentos esenciales en el desarrollo de tu carrera artística.
Algo que marcó y significó el comienzo de una etapa muy diferente en mi vida, fue salir de Cuba rumbo a Alemania a estudiar. Yo era muy joven, tenia 21 años. A propósito, dentro de un par de semanas cumplo mis treinta años de estancia en este país. Fue un contraste violento en todos los sentidos. Tuve la oportunidad de estudiar en un lugar maravilloso, que para alguien que viene de una isla del Caribe fue algo así como encontrarme de momento en un sitio de cuentos para niños. Imagínate que la Universidad está en un castillo (Instituto Superior de Arte y Diseño, Burg Giebichenstein). Precisamente, el instituto está celebrando este año su 100 aniversario. Allí tuve profesores maravillosos y, sobretodo, ese ambiente de mezcla de diseño y arte, con sus aspectos comunes y sus muchas diferencias. Muy enriquecedor.
Otro momento esencial fue la caída del muro de Berlín. Y aunque tu pregunta va dirigida a mi vida como artista, esto tuvo una repercusión muy importante. Vivir de cerca un suceso histórico de esa magnitud, ver y ser parte de todos los cambios que a partir de ese hecho se desataron, es algo que indiscutiblemente cambió mi vida de manera radical. Es fácil de imaginar que, automáticamente, las opciones y posibilidades para mí como artista se multiplicaron. El radio de acción mental y real se amplió.
La tecnología hace pensar a muchos que cualquiera puede ser artista, e incluso se ha impuesto la idea de que cualquiera puede lograr una foto trascendental, un cuadro de esos que hoy se conoce como “arte digital”, un dibujo o una ilustración utilizando esas técnicas que hoy la tecnología pone al alcance de todo el mundo. ¿Cómo crees que la tecnología y estos nuevos tiempos ayudan a la artista que eres?
El uso de los medios de la tecnología es una herramienta más, como los son también los tradicionales. Yo pienso que lo esencial es la idea y no el medio que elijas. Este en sí no tiene poderes mágicos, todo depende de quién y cómo lo usa, y por eso encuentras diferentes niveles de calidad en todas partes, tanto en lo tradicional o análogo como en lo digital.
La tecnología es un apoyo enorme para los artistas. Por un lado, la posibilidad de ampliar tus herramientas de trabajo, y por el otro la amplitud para tu propia presentación. El uso del Internet, con sus redes sociales y las muchas plataformas existentes, permiten mostrar tu obra a un público mucho más numeroso, sin reducirlo al momento de las exposiciones en espacios concretos o el contacto personal en tu lugar de trabajo. Esto amplia el radio de acción y comunicación. Gracias a esto, tienes también alcance a más información, y puedes mantener el contacto e intercambios con amigos y colegas también artistas, aunque estén en el otro extremo del mundo.
Pero retomando el tema del uso tecnológico para la realización de la obra, esta utilización no hace más fácil el acto de creación, pero sí amplia las posibilidades.
Yo tengo una relación bastante equilibrada con estos medios. Me parece muy importante y de hecho la utilizo mucho, pero sin idolatría o total rechazo.
En ocasiones, hago mis primeros bocetos con la computadora o una tableta digital, utilizando programas o aplicaciones. Esto ofrece mucha comodidad y libertad. Estés donde estés, puedes inmediatamente plasmar tus ideas, teniendo a la disposición prácticamente en todas partes, toda la gama de materiales de manera digital.
Hay algo que ya desde hace mas o menos dos años se ha convertido en un ritual. Todos los días en mi camino al taller o a algún otro sitio, hago bocetos rápidos con el smartphone. Dibujo retratos pequeños, hechos en un promedio de dos minutos, de los rostros de las personas que están sentadas frente a mí en el metro, bus o tranvía. Mi teléfono está repleto de ellos. O sea, antes de llegar al atelier, ya estoy calentando los motores.
Mira, yo estuve mas de 10 años trabajando como pintora de los fondos para películas de dibujos animados en Cuba. Los primeros años todo se hacía aun con acrílico, gouache o tinta, pero luego todo se empezó a pintar con Photoshop. Esta experiencia me dijo claramente que si no hubiese podido y aprendido a pintar a mano, jamás Photoshop hubiese podido hacerme el trabajo. O sea, la tecnología es tan buena o mala en dependencia de quién la utiliza.
No descarto para nada que, en algún momento determinado, yo utilice un medio digital para hacer arte y ya más allá de bocetos. Pienso que, con toda seguridad, sucederá. Hasta ahora, lo mas cercano a una utilización puramente digital han sido pequeñas animaciones, pero ellas aun no han alcanzado la madurez suficiente.
En esencia, lo clásico y lo digital se complementan y enriquecen.
Cuba, lo sabemos, tiene una poderosa y larga tradición cultural en el ámbito de las artes plásticas. Si te pusieras a pensar ahora mismo en quiénes fueron tus maestros, qué influencias dentro de esa historia fueron importantes para tu obra, ¿a quién mencionarías, qué influencias te han marcado?
Ese proceso del desarrollo de la obra personal es algo que nunca cesa.Yo parto del principio de que de todos se aprende. De maestros que te acompañaron en tu formación y de otros artistas, sean conocidos o no lo sean. Pero la influencia puede venir también incluso de otros campos del arte y no solo de las artes plásticas.
Estas influencias van cambiando con el pasar del tiempo, en dependencia de qué es lo que te interesa en cada momento, pero claro que siempre, dejan huellas más o menos visibles.
Yo tuve el gran privilegio de tener como maestro de Historia del Arte, en la escuela San Alejandro, a Antonio Alejo. Un hombre muy apasionado de las artes, con mucha sabiduría, sensibilidad y la capacidad de trasladarte mentalmente a diferentes épocas, estilos y obras, solo con su palabra y su proyector de diapositivas. Nunca lo olvidaré.
Mencionaré artistas cubanos que, sobretodo en temprana edad y aun viviendo en Cuba, tuvieron una gran influencia sobre mí.
Carlos Enríquez, con su sensualidad o Servando Cabrera Moreno, con su excelente dibujo y sus ricas transparencias, pero también su osadía de ir más allá en la sensualidad, tratando el tema homoerótico, algo que en nuestro contexto nacional, y más aun en su época, fue algo realmente valiente.
Fidelio Ponce, por su originalidad y modernidad.
Pedro Pablo Oliva, con esa obra tan llena de frescura y aparente ingenuidad infantil y humor. Estas características todas juntas son extrañas de encontrar en las artes plásticas.
Hemos hablado ya algunas veces sobre esos procesos que comunican la realidad y su expresión a través del arte, esa especie de vasos comunicantes entre un universo (el de la realidad misma) y otro (el que refleja en los cuadros esa realidad) ¿es un proceso inconsciente, dejándote arrastrar por la inspiración, o te propones comunicar, reflejar algo, una idea, un detalle de esa realidad?
Efectivamente, son dos universos. Esa realidad misma y ese mundo que construyo y plasmo en un soporte. Una ilusión. Ese intento, de cada vez que inicias una obra, querer con ella aclarar algo. Este pretencioso propósito, que aunque no lo logres, tiene un carácter progresista y productivo.
El soporte sobre el que se trabaja tiene unas dimensiones limitadas, pero él, es temáticamente infinito.
La inspiración es para mí un proceso; generalmente no puedo definirlo y enmarcarlo en un hecho aislado y específico, en ese sentido es inconsciente. La inspiración como momento no existe para mí, pero sí un sentimiento, un estado de ánimo en el que se va alimentando el interés hasta que va tomando poco a poco nitidez, para luego llegar a convertirse en un tema que encuentra su manera de expresión en un cuadro, grabado o dibujo.
En el andar diario por la vida vas acumulando mucha información y, así, creando una especie de archivo mental. Este lo vas llenando, en la medida que vas afilando la sensibilidad, con una mirada mas consciente y atenta hacia todo, por muy banal que parezca o precisamente por eso, entrenando la mirada aguda y detallada hacia todo lo que te rodea. Este proceso es inconsciente e intuitivo. Más tarde, vienen etapas ya más intencionadas: el escoger, descartar, desarrollar un concepto una idea, con la que quieres comunicar.
Algunas veces, no siempre, hago bocetos. Estos bocetos me ofrecen diferentes niveles previos de información. En ocasiones son bien detallados y, otras veces, me dicen lo fundamental que necesito saber en el momento. Cada obra no es solo un resultado irrepetible, sino también el camino de realización es único.
Hay algo que es esencial a esta altura del trabajo, y es que, al menos en este momento del proceso, ya están aclaradas cuestiones como la atmósfera, el espíritu y muy importante, la composición. Para esta atmósfera de la que hablo, me sirvo de todo lo que puedo y soy capaz, sobre lo que es en sí pintar y todos sus componentes, como el color, con sus diferentes temperaturas, luz y sombra. Todo esto son elementos contrastantes, como lo encontramos también en todos los aspectos de la vida.
La etapa de realización va complementando lo planificado y las sugerencias que el mismo proceso de trabajo me va sugiriendo. El diálogo con la obra es permanente.
A través de un tema específico que es, a primera vista, lo que ves, no es más que la justificación o la metáfora, para transmitir una idea que va mas allá de esa lectura inmediata. A mí me interesa mostrar las contradicciones intrínsecas en los motivos de mi obra, lo positivo y lo negativo. Tomemos el tema agua como ejemplo, siendo un elemento vital para la vida, o el embalaje, objetos que nos acompañan diariamente en nuestras vidas, ambos están cargados de lo que son y lo que puede también ser, en dependencia de la situación o de cómo se mire. El agua es vital para la vida, sin embargo puede ser también devastadora. Eso es lo que me interesa: la simultaneidad, el contraste y la contrariedad dentro de un mismo elemento.
Otro elemento esencial en tu obra es la búsqueda de los detalles de un todo para trasmitir una idea, como miraras la vida intentando siempre armar ese rompecabezas de sentidos que configuran un universo, una idea, una situación, pues me llama la atención que en algunas de tus series vas atrapando en cada cuadro una nueva parte de esa totalidad que quieres reflejar.¿A qué se debe la elección de esa mirada tan detallista, tan incisiva y, si se quiere, minimalista, en tu trabajo?
En lo general está incluido lo particular y viceversa. Lo macro y lo micro están vinculados muy estrechamente. Lo general lo vemos en lo particular, lo grande en lo pequeño y viceversa. Cada detalle lleva implícito el universo.
Efectivamente, yo utilizo el detalle, la mirada en foco, la extracción de un fragmento. Esa mirada cercana hace alusión a ese todo que se menciona pero no se ve. Me interesa mucho el examen escrutador, el que obliga a ir más profundamente y así descubrir más capas y diversidad que no se sospechan en un fragmento. Esa cercanía me permite un tratado de texturas más detallado, y así formular con más claridad de lo que se trata. Pero al mismo tiempo, esa distancia escogida nos hace ver una imagen que con frecuencia es abstracta. Ese límite marcado entre lo abstracto y lo figurativo se torna entonces indefinido. La superposición de estas fronteras no son estáticas. Ese retrato de la materialidad del objeto a través de una textura bastante reconocible, y por otro lado la cercanía extrema, es lo que provoca en algunos casos la dualidad, la contradicción y el contraste entre lo muy concreto y lo vago.
Esta pregunta suelo hacerla a todos los artistas cubanos, así que aquí va. Has podido vivir las caras que desde el exilio se ven de esa cultura partida en dos en la que vivimos los cubanos. ¿Qué opinión te merece la creación actual en la isla? ¿Está también el mundo de la pintura dividido por ese absurdo afuera/adentro que separa la creación en otras esferas de la cultura cubana?
Yo trato de seguir lo más cerca posible el desarrollo creativo dentro de la isla, pero supongo que sé poco al respecto. No obstante, creo que en Cuba hay creadores muy sobresalientes y muy buenos. Teniendo en cuenta las limitaciones, la falta de información, la precariedad material y sobre todo las faltas de libertades, y todo esto provocado por el sistema político en el que viven, es doblemente digno de respeto y elogio lo que se hace dentro de la isla.
Esta división y no solo en la pintura, sino en todos los campos de la creación, es como bien dices, totalmente absurda. Hay dos cosas que han contribuido a esto: la política del gobierno de Cuba, así como la óptica desde afuera hacia el arte cubano. Por un lado. esa ideologia recalcitrante, experta precisamente en sembrar la división y el enfrentamiento, utilizando todo el repertorio de métodos para lograrlo, desde ignorar, desacreditar, método muy querido por ellos, prohibir como hasta incluso desterrar. Por el otro lado, la postura de algunos coleccionistas y promotores de arte en el extranjero, para los que quizás el crear bajo esas circunstancias promete doblemente un mayor éxito comercial, comprar arte barato en Cuba y luego especular con esas obras. Postura muy usual en estos tiempos en el mundo del arte, por eso no me extrañaría y me atrevo a especular en este sentido. Otra variante podría ser la a veces ingenua, poco crítica u oportunista visión hacia Cuba desde afuera. Al final, todo esto lo que hace es alimentar esa situación de división.
Lo importante y determinante es la creación por cubanos y no donde realizan su obra. El arte cubano está donde están los cubanos y no sujeto a una región geográfica.
Pregunta hecha con intención de provocar: ¿La Habana o Berlín? ¿Qué le debes, como artista, a cada una de estas ciudades?
Tu y yo vivimos en la misma ciudad, así que entiendo el sentido de tu pregunta.
La Habana y Berlín.
La Habana es lo que soy yo en esencia, los primeros pasos en la vida, también artísticamente. Mis primeras influencias y contactos con el arte fueron allí. Y como todo lo que has vivido te marca, aunque no sea explícitamente en el campo del arte, pues esa Habana con sus olores, sonidos, imágenes, colores y sobre todo sus gentes es algo que no se olvida. No hay como reconocer un olor que te recuerda tu niñez, eso es algo muy emocional. Dirás qué tienen ver los olores con las artes plásticas, pero cada detalle es una parte del todo. La primera vez que trabajé con óleo fue en la Habana y cuando pintas con él, quieras o no, es inevitable olerlo.
Yo amo la Habana y la extraño a veces.
En Berlín está el mundo, representado por personas de los lugares mas recónditos del planeta. Esta ciudad es variedad, originalidad, dinámica y aun conserva por suerte esa porción de anarquía, lo que la hace culturalmente muy rica.
El mundo de las artes plásticas aquí es muy amplio, es una de las ciudades con mas galerías de arte y artistas, por un lado muy enriquecedor espiritualmente, pero muy complejo a la hora de comercializar el arte. En Berlín se produce mucho arte, pero el arte se vende en otros lugares.
Para un creador no hay mejor lugar que Berlín.
La Habana la llevo conmigo a todas partes y en Berlín, estoy.
Poder conocer a profundidad dos lugares de este mundo es un enriquecimiento incalculable, un privilegio que, aunque no estés consciente de eso en cada momento, sí lo sientes en situaciones determinadas. Yo soy feliz en Berlín y esa Habana, a pesar de lo extraño que te sientes allí después de tantos años, es mi origen, mi familia, los amigos que aun tengo allá, es un vínculo extremadamente emocional.
Ambas son capitales, y yo soy una persona que se siente muy bien en la gran ciudad, en ese espacio urbano.
Una pregunta final: ¿en qué proyecto andas ahora de cara al futuro?
Está en plan una exposición para Febrero próximo en Madrid.
Cuando concluya la serie en la que actualmente trabajo, pues expondré las obras.
Además, está en plan, aunque aun en sus inicios de desarrollo, un proyecto conjunto de varios artistas, cubanos y alemanes, tratando el tema nuevamente Berlín y La Habana. Este proyecto tiene carácter multidisciplinario.
Actualmente estoy ilustrando un libro para niños y el próximo ya está en espera.
De lo contrario, participación en exposiciones colectivas, situaciones que no están planificadas a largo plazo, pero que a veces surgen.
Amir muchas gracias por ofrecerme un espacio en tu revista. A ti y todos los que trabajan contigo, mucha suerte, para que este proyecto se mantenga. Felicitaciones por la labor importante que hacen, para la cultura de habla hispana.



