Por arte de magia

Patricia Suárez

 

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Hoy por hoy, el tema de la soledad parece un tema resuelto para las mujeres. Quien no consiga un compañero de carne y hueso, tiene la oportunidad de recurrir a la artista holandesa Noorte de Keijzer quien puede tejer el novio perfecto. Se trata de un muchacho enteramente de lana, de una estatura y contextura promedio –se puede pedir el color de pelo, que también es tejido y alguno que otro rasgo personal-. La particularidad que hace singular a este novio de lana, es la abertura en el medio de su espalda, por la cual se puede introducir una almohada. Eso hará que cuando se tienda en la cama, la dueña pueda abrazarlo la noche entera. El video que la artista realizó para optimizar la venta de su producto, agrega un detalle: el novio de lana se convierte a la mañana siguiente en un novio real con quien ella puede compartir las nimiedades de la felicidad doméstica: lavarse los dientes juntos, comer espaguetis, etcétera.

Que las mujeres vienen soñando que un ser no humano pueda, por arte de magia, convertirse en el hombre soñado, no es novedad. Empezando por el sapo que exige a la princesa el beso, para transformarse en el príncipe azul, los cuentos de hadas están plagados de situaciones así. Uno de los más significativos es el Príncipe Pimiento, cuento italiano de la Calabria, recogido por Italo Calvino. En él una princesa que había rechazado a duques y condes porque no la conformaban, pidió: “Papá, si quieres que me case dame una medida de harina y una de azúcar, que el novio me lo hago yo con mis propias manos.” La hija se encerró en su cuarto con un cernidor y una artesa y estuvo seis meses para amasar y seis meses para cernir, pero cuando lo horneó, vio que no le gustó como le había salido y lo deshizo. Probó a hacerlo otra vez y le puso de nariz un pimiento. Esta vez sí le gustó, y resultó tan apuesto que apenas hubo oportunidad la Turca-Can se lo robó y la princesa hubo de buscarlo por todo el mundo para encontrarlo y ser felices por siempre. La fantasía de una criatura no humana que se transforme en el ser amado perfecto, no es nueva y mucho menos monopolio de las mujeres. Tal vez una de las más antiguas sea la de Pandora, una mujer de arcilla tan bella que Epitemeo, su dueño (en algunas versiones es el propio escultor), le pide a Zeus que la convierta en mujer. Zeus, que está furioso porque le robaron  el fuego, convierte a la estatua de arcilla en Pandora, una mujer lo suficientemente curiosa como abrir la cajita de regalos que tiene prohibido abrir y diseminar el mal por todo el planeta. Andando el tiempo, esta historia dará lugar a la obra Pigmalión de George B. Shaw y ésta a My fair lady, el musical y la película popularmente conocida. También la película Simone habla sobre esta fantasía: hacer de un robot la mujer de tus sueños.

En el arte menor, esta historia se convertirá en la fábula de Esopo La comadreja y Afrodita. Un hombre considera tan bella y perfecta a su comadreja, que le solicita a Afrodita, la diosa del amor, que se la convierta en mujer. Afrodita hace una mujer maravillosa, con el único defecto que en cuanto vé pasar un ratón delante de ella, se le echa encima y lo engulle. Dado que entre los griegos las comadrejas ocupaban el lugar de los gatos domésticos, en cuanto el gato como mascota se extendió por todo el mundo, Samaniego adaptó está fábula a La gata Zapaquilda con igual destino. Por otra parte, la ranita encantada que luego de varias peripecias se convierte en la esposa ideal (el femenino de besar al sapo), forma parte de muchos folklores. Afanasiev, el compilador de cuentos de hadas rusos, lo llamará La ranita zarevna y en nuestro país fue contado en versiones populares de Fernando Sorrentino y Ana María Shua.

El mercado sexual se hizo cargo de la fantasía masculina de la mujer perfecta y respondió a ella creando la muñeca inflable, o sex doll. Pero las mujeres no quieren estar solas en materia de diversión sexual y compañía para el hogar. Una empresa norteamericana, Real Doll, se encarga de fabricar el muñeco de goma a gusto de la clienta, si bien es Japón el país líder en la fabricación de estos productos. Los muchachos tienen facciones masculinas, una piel de silicona que parece real al tacto, cabello, vello púbico y un pene bastante importante. Algunos (unos modelos pasados de moda y vestidos de cowboy) aun necesitan pilas para funcionar como juguetes sexuales. Unos muñecos bastante burdos, fueron encargados hace pocos años atrás por Orgasmic Chile y venían los modelos “Don Barack”, inspirado en Barack Obama y otro en Justin Beaber, producto denominado Justin-in-Beaver.  El muchacho que siempre esperará a su esposa en casa, puede ser encargado a Real Doll con características particulares, como ser depilado en lugar de velludo, pecoso, bizco, etc. Según el capricho que una clienta quiera agregarle a la mercadería, el chico oscilará entre los 7mil dólares y los 19 mil. En Real Doll, para hacer la compra más “personal”, cada muñeco de catálogo tiene un ID. Está Michael, de 33 años, cuyos gustos son “la moda, mi pene, la música house y broncearme”; Nick, un fotógrafo free lance que no puede vivir sin sus zoquetes deportivos y para quien la primera cita debería ser “ir a un local de cine y libros de arte y comer pochoclo”, o Private Benjamin, de 21 años, perteneciente al Ejército de los Estados Unidos, cuyo mayor gusto es estar entrenado y busca “una mujer lo suficientemente fuerte como para ser la esposa de un militar”. Seguramente también prima aquí el deseo de que por arte de magia cualquiera de estos muchachos se convierta en un príncipe de verdad. El único problema lo tendrá aquella señora que padezca de alergia a la piel sintética y a la goma…

 

 

 

 

 

 

Del Autor

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Patricia Suárez
(Rosario, Argentina, 1969). Narradora, poeta y dramaturga. Es una de las escritoras más prestigiosas y reconocidas del mundo editorial argentino. Ha sido merecedora de importantes premios: Revista Cosecha Ñ, 2007; Premio Mario Vargas Llosa NH de Relatos, 2005; Premio Clarín, 2003; Hucha de Oro, 2002; Premio del Fondo Nacional de las artes 2000, I Premio Casa de América de Narrativa Innovadora, 2000, Juan Rulfo, 1997. Como autora de infantil y juvenil recibió en 2005 el Premio Destacados ALIJA. Como dramaturga obtuvo el Premio Argentores 2005, Primer premio del Instituto Nacional de Teatro, 2007; y el Premio Fondo nacional de las Artes, 2001. Autora de una prolífica obra de más de treinta títulos en narrativa, literatura infantil y teatro, sus publicaciones más recientes en esos géneros son: (La cosa más amarga – Nouvelle, 2011; Lucy – Novela, 2010; Álbum de PolaroidsNovela, 2008; Delito Privado - Crónicas urbanas, 2008, en narrativa; La verdad sobe Pinocho - Novela corta, 2013; Estamos grabando - Cuento, 2012; El príncipe Melocotón - Cuento, 2011, Boris Orbis y la Vieja de la Calle 24 - Cuento, 2011; Pollito Matón - Cuento para niños, 2010 y La Bella demente - Novela infantil, 2010, en literatura infantil y juvenil; y La Germania - Piezas de teatro, 2006; Herr Klement - Obra de teatro, 2006; Leones, osos y perdices - Piezas de teatro para niños, 2005 y Trilogía Peronista - Obras de teatro, 2005, en dramaturgia.