Cuando Luis XVI convocó los Estados Generales en 1789, ninguno de sus integrantes, ni nadie en realidad, podía imaginar que en dos años muchos de esos mismos integrantes estarían muertos, que se acababa una era y surgía otra. Leer más…
Imaginada puerta a las Américas
Hace poco me invitaron a dar una charla magistral sobre un tema que, hasta ese momento, creía entender perfectamente: las conexiones entre New Orleans y América Latina. He vivido en la ciudad por más de diez años, y con ella he sufrido sus más significativos desafíos, cada uno responsabilidad de alguna institución o empresa: la ruptura de los canales en las calles London e Industrial al paso del huracán Katrina en 2005, el derrame de petróleo del 2010 –tal vez se recuerde que la plataforma petrolera del Golfo de México que explotó en esa ocasión se llamaba “Macondo”, en homenaje a la novela fundacional de Gabriel García Márquez– y las dos administraciones del gobernador republicano Bobby Jindal, quien es responsable por imponer una de las políticas de reducción de presupuesto a las universidades públicas más devastadoras en todo el país. Leer más…
Te devolverá el tiempo
Andrés Jorge González nació en San Juan y Martínez, Pinar del Río, Cuba (1960). Actualmente reside en México. Hasta hoy ha publicado la colección de cuentos A ciegas en el laberinto (1994) y dos novelas, Pan de mi cuerpo (1997), Te devolverán las mareas (1998). Tiene dos títulos inéditos: Para alejar el frío invierno y Voyeurs. En Cuba y en los comienzos de su carrera publicó algunos textos, en específico “El canto de las sirenas”, en la antología Los últimos serán los primeros preparada por Salvador Redonet.1
A nivel generacional pertenece al grupo de los “novísimos,” casi todos nacidos a partir de 1959. Voy a utilizar el propio testimonio de Jorge para explicar cómo se representa él dentro de esa nómina de creadores: “era uno de los facinerosos “novísimos,” un “perestroiko,” parte de un grupo de escritores y artistas que ahora están la mayoría fuera de Cuba, y a quienes se nos dio casi luz verde para que nos fuéramos pa’l carajo y no jodiéramos más dentro de la Isla, en un momento donde la política fue bajarle la presión a la caldera2”.
También comenta cuáles son las características de los novísimos:
un intento de asumir más abiertamente una literatura crítica, de desencanto, anti-heroica, y una cierta recurrencia de temas que a mí en lo personal empezó a desencantarme más temprano que tarde, me refiero a los cuentos de la beca, de los “frikies”, de una supuesta marginalidad, del “jineterismo”, etc. Algunos cuentos de esa antología, incluido el mío, buscaban otras vertientes, donde está más presente un lenguaje alegórico y un gusto por la intertextualidad que se desliga de la narrativa cubana inmediatamente anterior a la nuestra –donde realmente no hay mucho rescatable” (Carta 20/1/00).
Dichas vertientes constituyen la sustancia de este ensayo y consisten en:
- la necesidad de viajar manifestada en varias dimensiones:
- del pueblo a una ciudad grande, a la capital del país, al extranjero
- del pasado al presente y viceversa, del tiempo de los sucesos narrados al tiempo presente de la lectura
- de una cultura a otra
- el predominio de personajes femeninos que cuestionan la sociedad patriarcal en el plano de la identidad literaria, sexual, religiosa y política
- el hecho de que los relatos son sumamente críticos del referente nacional, anteriormente idealizado por la literatura oficial de los setentas y parte de los ochentas. En ellos hay una oposición al esquema de “romance”, de acuerdo con la definición hecha por Maurice Z. Shroder (1967, 25). que quiso imponer la política cultural por medio del neo-realismo socialista, simbolizada por la obra de Manuel Cofiño y los textos del llamado género testimonial. La literatura de los novísimos va más allá del estado de “inocencia” obligada que se quiso imponer a los creadores oficiales, para que representaran en sus textos un estado espiritual que Shroder califica de vector de ignorancia y ceguera. La “experiencia” constituye el aporte traído por los novísimos y los antecesores que pagaron con ostracismo, “insilio,” prisión y exilio.3
- A ciegas en el laberinto es un montaje de las “ilusiones perdidas” en el proceso revolucionario; Pan de mi cuerpo es un despliegue de múltiples puntos de vista narrativos; Te devolverán las mareas se destaca por la presencia de personajes, contextos, épocas, culturas y anécdotas en apariencia disímiles.
Estas señas de estilo las comparte Andrés Jorge con muchos de sus coetáneos. En Otros pensamientos en La Habana (1994), Osmar Sánchez Aguilera, igualmente radicado en México, indica que en el “campo literario no pocos son los textos [del período] que, por distintas vías y en diverso grado, indican el cambio en punto a procedimientos retórico-compositivos, representación (sumamente cuestionada), y concepción-función de la literatura, que se gesta desde entonces” (1994, 9). Hace varios años Leonardo Padura se pronunció sobre este asunto: “Creo que la esencia de todo radica en que hoy se está escribiendo mejor que ayer, con más libertad, con más audacia, con mayor interés en lo universal –aunque sean historias locales—y se ha superado el maniqueísmo provinciano de los años 70 y parte de los 804”.
Por eso subrayo la relación de contraste existente entre el “romance” o literatura testimonial de los setenta y de de los ochenta con las obras emergentes desde finales de aquel período.5 Aquí es pertinente aclarar, aunque con palabras de Shroder en su ensayo sobre la novela como género que el “romance es esencialmente una literatura escapista; apela a las emociones y a la imaginación del lector, a quien invita a maravillarse ante un mundo bajo el influjo de encantos y triunfantes aventuras –tal victoria puede deberse a la derrota de un dragón o al desenmascaramiento de un sheriff corrupto” (1967, 21).
En ese sentido, Biografía de un cimarrón (1967) de Miguel Barnet puede leerse como un “romance” que comienza en la esclavitud, sigue entre las fuerzas independentistas, continúa en la república burguesa y culmina en el aprendizaje de la lectura y de la escritura bajo el manto del socialismo marxista-leninista. Es un “héroe positivo” que reconstruye con paso determinista las etapas históricas del pasado para concluir que el presente es el estado ideal, de cierre de su biografía y el comienzo de un presente justo e inamovible por los siglos de los siglos.
Igualmente, las series policiales hechas para televisión al estilo de En silencio ha tenido que ser, de Abelardo Vidal y Nilda Rodríguez, dan la pauta a un tipo de héroe enfrentado al dragón yanqui y a sus servidores locales. El predominio de los Esteban y de los David epitomizan ese momento donde la cultura oficial silenciaría los romances que no estuvieran protagonizados por las “aventureros revolucionarios”
En A ciegas en el laberinto ocurre lo contrario. Por ejemplo, “Casa en la playa” es la historia de un hombre desencantado, que antes había roto vínculos con los “gusanos” de su familia. Al final de su existencia descubre la lección impartida por “la gran historia”: “no vale la pena morir por ninguna causa, justa o injusta, lo único que vale es estar vivo” (1994, 13). En “Fidelidad” las figuras de Jesucristo y Magdalena encarnan a las víctimas de los actos de repudio montados por el gobierno durante el período del puente de El Mariel. “En mi viejo San Juan”, [y Martínez], es un ejercicio literario por partida doble: de escritura del mismo cuento, o sea una metaficción, y a la vez una reflexión dedicada al aburrimiento, a la vulgaridad y al deterioro de la realidad material: autos, edificios, personas, etc.
“Jogging” está dedicado a la visita a Cuba del familiar que reside en los Estados Unidos, al sexo “voyeur”, a la falsa moral del narrador, atraído por la prima –representativa de la “comunidad cubana en el exterior”—y al mismo tiempo limitado para expresarle a ella sus emociones verdaderas debido a que él es militante de la Unión de Jóvenes Comunistas. “El acta de los mártires” puede conectarse con “Casa en la playa” en el sentido del heroísmo inútil, de la indiferencia de los más jóvenes ante los sacrificios del pasado, constantemente repetido por los sujetos propagandistas. “La vida es lo importante” dice un personaje, pero los padres del hijo-mártir esconden las versiones que explicarían honestamente por qué la policía de Batista lo asesinó. Probablemente es el relato más pesimista pues presenta “la gran historia” como un fardo insoportable y plagado de rutinas anti-heroicas. Los padres de los mártires se enfrentan a un auditorio siempre hastiado, que escucha una y mil veces la leyenda de los caídos.
Hay dos cuentos que marcan la ansiedad por el viaje. En ellos se mezclan los traslados físicos y mentales hechos por los personajes. Son los balseros de “En el laberinto” y “Escuchando a Serrat”. En éste, el narrador, que reside en Cuernavaca, habla de su sentimiento de “otredad” porque no parece mexicano. Escuchar cierta música le hace regresar mentalmente a la isla. El tono dominante es pesimista pues ese mar que rodea a la isla de Cuba acompaña siempre a sus nativos dondequiera que vayan. En esa gravitación insular se escuchan los ecos de unos versos de Virgilio Piñera: “Y el mar, siempre el mar, circunstancia del agua por todas partes…mi naufragio se inscribe dentro de un gran naufragio colectivo…espera con ansiedad noticias del barco encallado. Tal historia colectiva…Es hermoso y descojonante, pero todo es partir. He vivido escapándome y quedándome en todos los lugares…Y este hombre sigue viviendo en una isla allende el mar” (1994, 100-110)”.
A la isla regresa el narrador para indagar sobre la vida de Graciela Vidal, la protagonista de Pan de mi cuerpo. El título no puede ser más figurativo. Es el símbolo de lo que aceptamos en lugar de lo que ya no está físicamente. En su reseña de la novela, Daína Chaviano opina que el título nos conduce al principio de la “falibilidad del testimonio humano a la hora de enjuiciar a otros; tal vez una advertencia sobre los peligros de pretender buscar explicaciones absolutas y únicas ante un mismo hecho” (1998, 162).
Buscar el origen y el desarrollo de Graciela constituye el alimento de la trama. A la entrada de la obra hay dos citas, una de Umberto Eco y la otra de Jorge Luis Borges. En la primera leemos que “la vida es interpretada como un eterno complot, o mejor dicho, como una cadena de complots.” En la segunda: “Dios mueve al jugador y éste la pieza.”
Al estilo del periodista que planea escribir una crónica, o de un autor de relatos testimoniales a lo Barnet, este narrador entrevista a los testigos que la conocieron, coteja fechas, instituciones, datos, documentos. Sin embargo, este proceso de consulta de voces y de fuentes no está condicionado por la necesidad de hallar pruebas irrefutables que justifiquen un sistema de narración prestablecido, ni por la obligación de defender el referente no literario, dicho de otra manera, la sociedad donde se genera el texto. Quiere que la polifonía sea la cualidad esencial del punto de vista. Revela la contradicción existente entre las voces, se cuida de formular tesis encontradas para narrar la vida de Graciela. En general y según Wayne C. Booth, nos referimos a la existencia de un diálogo entre el autor, el narrador, los personajes y el lector (1967, 97).
Graciela Vidal, mujer de provincias como Madame Bovary, es famosa por su matrimonio con un hombre del cual no está enamorado. Circulan rumores acerca de su vida sexual y religiosa. Se cuestionan las motivaciones que la llevaron a practicar actos caritativos. Ha muerto atravesada por un rayo sin que hubiese podido cumplir el acto más prodigioso que se propuso, inaugurar una capilla. Nos enteramos de esos datos debido al viaje de la escritura en el tiempo, del pasado al presente del texto y de éste a la experiencia actual del lector, con lo cual se materializa el diálogo al que alude Booth.
Tantas leyendas y versiones conflictivas tocantes a una misma persona predisponen al narrador a adoptar un punto de vista que no sea omnisciente sino aquél que Norman Friedman denomina el “modo dramático.” Éste se limita a registrar ampliamente lo dicho y hecho por los personajes (129). No tenemos que lidiar con una novela muy realista, tanto que nos daría un corte sociológico demasiado verosímil de la vida y de las gentes en un pueblo de Pinar del Río. Antes bien, y siguiendo con Friedman, somos lectores de un acto de escritura que consiste en “un proceso de abstracción, selección, omisión y montaje” (131).
Una de esas selecciones consiste en comparar a Graciela con Safo. Ambas vivieron en islas, estuvieron casadas con hombres de solvencia económica, tuvieron una hija, en el caso de Graciela adoptada, a la que llamaron Kleide, contaron con discípulas y seguidoras a quienes amaron. Safo cantó a Afrodita. Graciela “escribió el librito Las Hijas del Cielo” que era “la Nueva Palabra de [la Virgen] María, todo un programa, para eso se habían construido el convento y la capilla” (138).
Safo es el primer personaje desarrollado en Te devolverán las mareas. A ella le siguen Izumi Shikibu, japonesa, Virginia Woolf, inglesa y Ofelia Ibarra, cubana, la única que carece de existencia histórica. A ella está dedicada la novela, se nos informa que se trata de la “autora” del proemio. Esas son las bases anecdóticas de la trama: “mujeres dispersas por las islas del mundo, llevaban en sí como nadie su condición isleña. Como ellas yo he escuchado la llamada ancestral, pródiga, y más de una vez he despertado con el fragor de las mareas a flor de piel” (9).
El formato narrativo es cíclico pues empieza y termina con Ofelia. El otro factor prevaleciente es, por supuesto, el agua, principio de vida tratado en el libro del Génesis: “Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos” (1:20). Otra tesis esencial de la novela nos indica que estamos hechos para señorear sobre el mar. Nadar y flotar, dejarse llevar por la corriente son manifestaciones de ese señorío.
El proemio nos da otra clave originada en el primer verso del poema “La isla en peso” de Virgilio Piñera: “La maldita circunstancia del agua por todas partes” (45). En ese poema hay un verso que justificaría, en el caso de esta novela, la ensambladura de las cuatro vidas paralelas: “Las historias eternas frente a la historia de una vez del sol” (49).
Recordamos entonces a Giambattista Vico y sus ideas del curso y del recurso, del ascenso y del descenso, sol y luna, día y noche (Oxford, 899). Todos los espacios reciben la gran influencia marina. Por cierto, en el volumen III de El Ingenio (97) Manuel Moreno Fraginals opina que el mar es uno de los grandes complejos de la cultura cubana. Andrés Jorge, como antes Piñera, asume la “circunstancia del agua” como un problema de destino. No es mar del exilio, de las tragedias, de las fugas, ni siquiera el de la “seda del agua” mencionada por José Martí en su Diario de Campaña (528) Safo, Izumi Shikibu, Virginia Woolf y la Ofelia de raíz shakesperiana no pueden ser indiferentes a esa presencia, no pueden vivir de espaldas a ella, más bien se sienten seducidas y atrapadas.
Hernán Lara Zavala se ha referido a esta unidad biográfica y temática, la cual rompe con ciertos moldes fijados por la novelística decimonónica: “las cuatro historias que componen el volumen…aunque son independientes entre sí, logran comunicarse a través de un efecto que yo llamaría, no de metáfora, sino de metonimia, pues las historias se unen por la similitud que existe entre las cuatro heroínas (“Muerte por agua”). De acuerdo con Madeline Cámara la obra es “en rigor una colección de cuatro piezas narrativas unidas por temas comunes, se empeña en buscar sus asuntos y personajes en tiempos y regiones remotas, creando una distancia que permite una universalidad depurada” (225).
Aparte del mar predomina la orientación sexual de estas mujeres. No se suicidan porque son lesbianas o bisexuales. El hecho de morir y de resurgir de entre sus respectivas caídas en otras épocas, sociedades y lenguas, implica que se produce el eterno retorno de ciertas imágenes, corpóreas y poéticas, partes de un contexto circular que podemos volver a resumir con los versos de Piñera arriba mencionados.
El mar, dador de vida, contribuye a la resurrección y al ascenso de imágenes que una vez se ahogaron, esto es, descendieron. La joven que organiza el archivo de Virginia Woolf la trae el presente de la narración. El vínculo que mantiene con la antigua amante de la novelista implica la perpetuidad y la libertad del placer. Cuando José Lezama Lima apunta en “Pensamientos en La Habana,” que “mi alma no está en un cenicero” (1966, 108) estamos en presencia de la movilidad de la imagen a través de los tiempos. Esta idea la expresa en unos versos que salen del mismo poema: “Quieren que saltemos de esa urna/y quieren también vernos desnudos/Quieren que esa muerte que nos han regalado/sea la fuente de nuestro nacimiento” (106).
Estas suicidas no son enemigas de los hombres, aunque sí intentan escapar de la tutela patriarcal. Izumi Shikibu tuvo que escribir en japonés porque los hombres de entonces consideraban que esa lengua estaba por debajo de las más sofisticadas tareas de la poesía y de la prosa, motivo por el cual usaban una de las lenguas provenientes de China (24). El conocimiento de sí, de la escritura y del cuerpo propio, conduce a un principio de placer distinto, el que se da entre iguales dentro de un grupo marginado para llevar a cabo tareas intelectuales calificadas de menores por el poder.
Ofelia rechaza la prosa de Ernest Hemingway y comparte su criterio con el hombre que ama y con quien le habría gustado vivir en Australia donde ella tiene de amante a una arqueóloga. Safo sufre la pérdida de Anactoria pero no del erotismo. Valdría aquí la pena sugerir si acaso la atracción que ellas sienten por el mar es semejante en intensidad a la máxima libido: entregar el cuerpo a la caverna del agua con el mismo fervor conque se apetecen las vaginas de las musas.
Las tres primeras historias –Grecia, Japón e Inglaterra—se concentran en una suerte de política del deseo bajo la cual los personajes viven y donde se dedican a escribir, leer, viajar, comentar, criticar, siempre dentro de un marco sexual eminente. Se producen debates sobre la valoración literaria, la influencia de los medios de opinión que entonces se llamaron “cortes.” Al arribar a Cuba estos asuntos se agudizan. Se leen frases de política explícita que previamente no vimos: “comunismo,” “ciudad hambrienta,” “materialismo,” “desperdigados por el mundo,” etc.
Al ambiente delicado de feria japonesa se opone la vulgaridad del intercambio entre el chofer y el funcionario del partido comunista que llevan a La Habana a una Ofelia todavía adolescente. A la opresión ejercida por los discursos de la moral y de la religión en las sociedades de Safo, Izumi y Woolf, se suma la política cubana de hoy, presentada como una forma de religiosidad civil. Su final es muy dramático: su cuerpo es castigado por el SIDA. Las siglas se interpretan de este modo: “el virus, el Siniestro, el Innombrable, el Demoníaco, el Aniquilador” (266). Decide echarse al mar en imitación de su “ser anterior, la otra Ofelia” (273). En el Epílogo ocurre un diálogo entre una ninfa y Safo. Aquélla opina que “la vida es cosa de humanos…somos ninfas, espuma de mar”, a lo cual la poeta replica: “Entonces yo quiero volver a la condición de ser humano, encarnar de nuevo en la mujer que fui” (285).
En Texas, siempre en Texas, 2000 y marzo de 2016.
Confesiones de un cuentista
José Lorenzo Fuentes nació en Santa Clara, Cuba, en 1928. Se graduó como periodista en La Habana. Estudió una Maestría en Hipnología Multidimensional y Biolística Curativa. Posteriormente recibió un curso de Medicina Tibetana y Autocuración Tántrica certificado por el Lama Gangchen Rimpoche, de Sri Lanka. Como periodista colaboró con varios medios de comunicación entre los que destacan los periódicos El Nuevo Día de Puerto Rico y El Mundo, Bohemia y Carteles de Cuba. Leer más…
Minsk: umbrales de una transparencia
Minsk
Ulises Rodríguez Febles
Ediciones Unión, Cuba, 2014
La censura es sinónimo de triunfo en los gobiernos dictatoriales, empeñados en apropiarse del poder indefinidamente. Miel de poder que ya fue vista por pensadores de luz como Bolívar, cuando anunció: “La continuación de la autoridad de un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer por largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado que los ha mandado por mucho tiempo, los mande perpetuamente”. Leer más…
La idiocracia o un tal por cual llamado Donald Trump
La película en cuestión la encontré al azar en algún canal de televisión, recién llegado a México, y su título (La idiocracia), realmente no me dijo mucho. Seguramente, el haberla visto le debe más a la pereza de presionar otra vez el botón de los canales en el control remoto que a un interés sincero de mi parte por disfrutarla. Leer más…
Descripción del vencido y otros poemas
Sonia Díaz Corrales nació en Cabaiguán, Cuba, en 1964 y reside en Santa Cruz de Tenerife. Es poeta y narradora. Ha publicado los libros de poesía: Diario del Grumete (1996 y 1997) y Minotauro (1997). Sus poemas aparecen en las antologías: Retrato de grupo (1989), Poesía infiel. Antología de jóvenes poetas cubanas (1989), Poetas del Seminario (1992), Un grupo avanza silencioso (1990), Mujer adentro (2000), Poesía cubana de los años 80 (1993), Poesía espirituana (1994), Anuario de poesía (1994), Mis barcos nuevamente (1996), Antología de décimas Canarias-Cuba (2000), Todo el amor en décimas (2000) y Puntos cardinales. Puente colgante. Antología de poetisas cabaiguanenses (2000), La madera sagrada (2005), Como el fuego que está siempre (2009), Paisajes interiores (2010), Antología de la poesía cubana del exilio (2011), La catedral sumergida (2012).También tiene publicadas las novelas El hombre del vitral (2010) y El puente de los elefantes (2012). Ha obtenido los premios de poesía: América Bobia 1982, Matanzas; Bustarviejo 1993, Madrid; y el Abel Santamaría 1997, de la Universidad Central de Las Villas, Santa Clara; así como las menciones: Caimán Barbudo, David de la UNEAC y 13 de marzo de la Universidad de La Habana.
— ** —
Descripción del vencido
¿Has visto al vencido?
¿Has visto cómo llena su particular espacio de silencio?
¿Has visto cómo deja caer los brazos
resignado
y se entrega?
¿Cómo dice a todo que sí
o que no
según se espera?
¿Has visto cómo no tiene sentido del bien
ni del mal
ni sentido del humor
ni del ridículo
ni siquiera es consciente de que conserva sus cinco sentidos?
¿Has visto cómo rechaza
fanático
la existencia de un sexto sentido?
¿Has visto cómo nada en él tiene sentido?
¿Has visto cómo no llora
ni ríe
y mira sin mirar?
¿Cómo no se conmueve
sino que se queda detenido en la derrota que se repite
se repite
se repite?
¿Le has visto junto a la fuente
igualmente detenida y seca?
¿Has visto su inmovilidad
cómo lo sabe y no hace nada
no grita
no se rebela
no pregunta por qué
no patea la fuente que no mana
ni una podrida gota?
¿Has visto que no espera
solo está
porque ni siquiera sabe cómo dejar de estar?
¿Lo has visto?
Entonces me has visto
y no hay nada que agregar.
— ** —
Melancolía
Los abismos siempre van hacia otros abismos
a rarezas
a una parte adentro a la que todo le deslumbra.
Dicen que me columpio en la mente del suicida
que me enterrarán bajo ásperos girasoles.
Dicen que voy a salir mañana en las noticias
con unos ojos ajenos
que no saben que son míos.
Teníamos
dos abismos por ojos
esa mujer de las noticias y yo.
Teníamos
carteles de advertencia:
la melancolía es un abismo
sin fondo.
Los abismos
me llaman por mi nombre,
escribirán mi epitafio:
Esta mujer
cayó en todos los abismos
y eso
parecía hacerle feliz.
— ** —
Love making jazz machine. Sin remasterizado ni estribillo
Divertimento para Ella Fitzgerald
(Piano y percusión)
No lo digas
ella es una romántica
máquina de hacer el amor.
No digas nada
ya sé qué es el amor.
Ella es perfecta
y yo solo soy una mujer común
de las que estornudan
y moquean.(Trompeta)
Puedo entender que es perfecta
perfecta y romántica. (Coros y voces)
No digas nada
odiaría escucharte decir
que soy una buena persona.
Si vas a volver a enamorarte
ella es perfecta
como una flor de invernadero
es una maquina dulce y perfecta.
Yo siempre te he amado
pero reconozco que en ella está todo
y a mí se me empieza a caer también el corazón. (Contrabajo y bajo y luego trompeta)
Amo que estés amando lo perfecto.
Esa que ya no soy
tiene este algo desfasado
y no piensa demasiado en los espejos.
Entiendo que quieras bailar con ella
ella es una máquina perfecta
una dulzura
cuando hace el amor.
He amado
que creas en lo perfecto.(Piano)
Suavemente.
Serenamente. (Trompeta y voces)
Ya sabes que voy a extrañarte
pero no voy a pedir disculpas
por no ser ella. (Trompeta)
Por no ser perfecta
en el amor
ni en lo que resta
no he tenido suficiente dinero para tomar lecciones.
Ya ves
puedo llorar
no soy una máquina
de hacer el amor.(Percusión y trompeta)
Ya puede que no sea
ni romántica
pero igual soy yo
¿recuerdas?
Antes yo también era una máquina
romántica
perfecta
de hacer
el amor. (Piano y voces)
El cielo está abierto aún
así que ve
no sea que cierren. (Percusión y trompeta)
(Platillos)
— ** —
Espacioso es el mundo donde todos cabemos
Homenaje al poeta reconocido. Y a sus acólitos, imitadores y envidiosos
Filantropía
canevás
y dos huevos
de cigüeña
escribió el poeta reconocido
y hace seis semanas que encabeza las listas de superventas.
El poeta reconocido es la pesadilla
de los otros poetas menos reconocidos
que se vuelven su continuo.
La filantropía
y el canevás
con algo de suerte
y madurez
puede que no dejen al poeta
sino que lo motiven a repetirse.
Pero lo que en realidad consigue mi atención
—no voy a disimular—
son los huevos de cigüeña.
Esto:
el amor enorme como huevos de cigüeña
es definitivo
digan lo que digan sus fans
sus detractores
los críticos
la postmodernidad
incluso la progresiva implosión del universo
que comenzará —dicen—
cuando acabe de expandirse
en sus muchos infinitos.
Entonces
cuando el mundo empiece a hacerse infinitamente pequeño
y empecemos a estar tan apretados
todos los poetas y nuestros egos,
qué será del poeta superventas
si de pronto se descubre
sobrescrito en su originalidad
y teme no distinguir sus versos
de las poéticas de sus admiradores,
y entra en pánico
porque en unos pocos siglos nadie sabrá
quién ha copiado a quién.
Que será del poeta
—este es el punto—,
abocado a sufrir la exaltación de sus acólitos
la persecución de los amadores de poetas reconocidos
todo ese esfuerzo solo para ser lo que es
y de pronto
quisiera ser como nosotros
un poeta común.
Cómo va a sobrevivir
—repito: este es el punto—,
si no se dedica al canevás
y pasea por ahí haciendo su bordado
haciendo de filántropo,
o se cuelga del cuello
con un par de huevos
de cigüeña.
— ** —
Tiranía
Vino como un fantasma
y me acompañó por días
revolvió mis gavetas
y objetó la increíble,
patética falta de sexapil de mi ropa interior.
Se llevó mis libros
y dejó clarísimo que todos estos poetas cubanos
—a los que venero y releo—
no son más que pifias
palabrotas palabrería
cursilería patriótica y pseudointelectual
discurso cursi cursi cursi.
Y las cosas que guardo entre los libros
esos necesarios papelitos
esas servilletas manchadas
esas direcciones
esos ticket de autobuses y compras
esas notas balbucientes
ese mapa de mi vida mientras leo,
eran una obsesión innecesaria
interrupciones incordiosas a la sana lectura,
a la fluidez del texto.
Vino como un fantasma
a remover mis costras
a dejar claro que
si no te depilas las cejas
las ingles
las axilas
no existes.
Anduvo por los barcos hundidos
de mis versos
y dijo pretenciosa
desinformada y carente
—que en realidad significaba inculta—.
Y luego dijo: el tiempo
qué serás en el tiempo
pasto
flor de un día
mujer avejentada.
Qué quedará
de todo esto
si no traspasas la pared desfigurada de tu vida
hacia la vida de los otros,
serás polvo
serás pérdida
serás lo que eres ahora:
nada.
Vino como un fantasma
y parecía amarme a pesar de mí.
Traté de sobrevivir a su tiranía
a su perfección
y a sus críticas
pero no pude
y le maté.
— ** —
Of para la melancolía en tres movimientos
Apagar la luz
toda la luz.
Apagar el espejismo de la lámpara
de los candelabros
apagar la chimenea
su luz rota y trepidante.
Apagar las nubes
el cielo
el hilo de luz
la congregación de la luz
apagar el verano
su laxitud de artificio.
Apagar el ruido de las avenidas
y el murmullo del agua
la humedad
las piedras.
Apagar el deseo
y esa rama de apio en la mano del santo.
Apagar el terciopelo rancio del abrigo equivocado
la elegancia del conjunto.
Apagar el girasol cansino
de la soledad
su perseverancia
su sepia
su quietud reticente.
Apagar los trenes
las playas
el camino que ofrece el gurú
las cartas
las de amor
las del juego
las de los bancos.
Apagar el dinero
su doblez siniestro.
Apagar todas las puertas tapiadas
todas las veces que el amor se hizo sal
y agua
apagar ambas.
Apagar la luz del rostro.
Apagar los ojos
casi nulos
apagar el cuerpo
las flores
que se mustian
en el cuerpo.
Apagar los brazos redundantes
su caída contra el cuerpo apagado
los brazos
que eran la luz para juntar los cuerpos.
Apagar esta mano que escribe.
Apagar el verso castrado
la censura que castra
apagar la torpe pretensión del libro
apagar la resistencia
apagar la tarde
mansamente
con Bach.
Apagar toda la luz
y después la oscuridad
alternando.
Apagar de vez en cuando
incluso
lo que viene después de la oscuridad.
Apagarlo todo.
Mascarón de proa
Se graduó como periodista en La Habana. Estudió una Maestría en Hipnología Multidimensional y Biolística Curativa. Posteriormente recibió un curso de Medicina Tibetana y Autocuración Tántrica certificado por el Lama Gangchen Rimpoche, de Sri Lanka. Como periodista colaboró con varios medios de comunicación entre los que destacan los periódicos El Nuevo Día de Puerto Rico y El Mundo, Bohemia y Carteles de Cuba. Fue, además, subdirector de la revista Cuba. Es autor de varios libros con premios nacionales e internacionales. Además de su pasión por la literatura y el periodismo, José Lorenzo Fuentes ha dedicado una gran parte de su vida a la investigación y al estudio de temas metafísicos como la magia, la medicina alternativa y la parapsicología. Ha publicado: El lindero, cuento (1953); Maguaraya arriba, cuento (1963); El sol, ese enemigo, novela (1963); El vendedor de días, cuento (1967); Después de la gaviota, cuento (1968); Viento de enero, novela (1968); Mesa de tres patas, cuento (1980); La piedra de María Ramos, novela (1986); Brígida quiso soñar, novela (1987); Los ojos del papel, novela (1990); El hombre verde y otros relatos, cuento (2005), Meditación (2001), La estación de la sorpresa (2001), Las vidas de Arelys, novela (2004), El cementerio de las botellas, novela y cuentos (2012), Del sexo al amor, ensayo (2012), La conexión deseo realidad, ensayo (2013), Cuentos completos (2013), Entrevistas a 5 grandes, Gabriel García Márquez, Cundo Bermúdez, Wifredo Lam, Julio Cortázar y Alfonso Grosso. (2014), Meditación, ensayo (2014), Hierba nocturna, cuentos (2014) y Mandala, ensayo (2015). Leer más…
La pizarra
Carolina Fonseca (Caracas, Venezuela,1963). Abogada. Editora y escritora. Reside en Panamá desde el 2011. Libros: Dos voces 30 cuentos (Panamá, 2013) con Dimitrios Gianareas; Escenarios y provocaciones. Mujeres cuentistas de Panamá y México 1980-2014, con Mónica Lavín (Panamá, 2014- México, 2015). En 2013 gana el premio “Diplomado en Creación Literaria” de la Universidad Tecnológica de Panamá con su libro de cuentos A veces sucede (Panamá, 2015). Cuentos compactos con Enrique Jaramillo Levi (Guatemala, 2015). Socia fundadora de Foro/taller Sagitario Ediciones, junto con Enrique Jaramillo Levi.
Correo electrónico: carolina@ombit.com
Ellas son traicioneras (2)
Félix Luis Viera (Santa Clara, Cuba, 1945). Poeta, cuentista y novelista. Ha publicado los libros de poemas: Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia (Premio David de Poesía de la UNEAC 1976, Ediciones Unión Cuba); Prefiero los que cantan (1988, Ediciones Unión, Cuba); Cada día muero 24 horas (Editorial Letras Cubanas, 1990); Y me han dolido los cuchillos (Editorial Capiro, Cuba, 1991) y Poemas de amor y de olvido (Editorial Capiro, Cuba, 1994). Los libros de cuento: Las llamas en el cielo (Ediciones Unión, Cuba, 1983); En el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983, Editorial Letras Cubanas, nueva edición 1988) y Precio del amor (Editorial Letras Cubanas, 1990). Las novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de novela, UNEAC 1987, Premio de la Crítica 1988, Ediciones Unión, Cuba), Serás comunista, pero te quiero (Ediciones Unión, Cuba ,1995); Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2003, Editorial Eriginal Books, Miami, 2012) y la novela corta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana, 1997, Editorial Capiro, Cuba, 2002).
Su libro de cuentos Las llamas en el Cielo es considerado un clásico en su país. Sus creaciones han sido traducidas a varios idiomas y se han publicado en antologías en Cuba y otros países. En su país natal recibió varios reconocimientos por su trabajo en favor de la cultura. En Italia se le conoce por su novela Un ciervo Herido, editada con el título El trabajo os hará hombres (L’Ancora del Mediterráneo, 2008), que aborda el tema de la UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), en realidad campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados supuestos desafectos a la revolución castrista, como religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros. Esta novela, con buena acogida de público y crítica, ha circulado en varios países de habla hispana y en la Florida.
En 2010, Félix Luis Viera publicó en México El corazón del rey, novela que incursiona en la década de 1960, cuando en Cuba se establecía la llamada revolución socialista, y que expone el mundo marginal de esa época. Ese mismo año dio a la luz el poemario La patria es una naranja (Ediciones Iduna, Miami), publicado posteriormente en Italia por ediciones Il Flogio y merecedor de uno de los Premios “Latina en Versos”, otorgados en aquel país.
Es ciudadano mexicano por naturalización.








