El arte por sí mismo es una experiencia visual que es parte fundamental de nuestro conocimiento y de una visión directa de la realidad (Bergson). Pero lo que vemos requiere inteligencia y capacidad intelectiva en orden al desvelamiento de los significados y mensajes implícitos de esa experiencia.
Con lo cual tendremos que remontar la manifestación artística a sus orígenes, conocerla, estar atentos a su trayectoria a través del tiempo, ir definiéndola y caracterizándola conforme a los acontecimientos y los hechos, analizar sus múltiples variaciones, sus significados y significaciones, sus retos y desafíos, sus ortodoxias y heterodoxias, sus transgresiones y provocaciones, sin calcular límites ni fronteras, dejando que el infinito dilema y su contexto fluyan hasta el presente.
Así es como llegamos a un punto crítico con la era actual de la pandemia –bien es verdad que antes hubo otras-, la cual no establece condiciones previas a seguir, con lo que si la situación anterior a la presencia de la peste ya comportaba una probable caída en picado, lo que se pone de manifiesto ahora, de acuerdo con la colombiana Doris Salcedo, es la impotencia del arte, su carencia de poder, que, según ella, es donde reside su esencia poética. No obstante, esta impotencia en la nueva etapa que se abre puede expandirse a todos los ámbitos –ya sean políticos, culturales, sociales, económicos, etc.-, cerrar puertas y anular los esfuerzos que estaban previstos.
A partir de aquí, ¿podríamos especular con una eliminación de los elementos visuales hasta ahora utilizados y sustituirlos por otros? ¿Sería posible? ¿Se podrían plantear y proponer otros materiales? ¿Se podrían articular otros espacios específicos? ¿Podría hacerse o promoverse una ruptura sin confines o estamos ante una nueva fase de su evolución?
Por tanto, ¿sin haberle precedido de ninguna declaración de crítica y cuestionamiento, se abrirán nuevas inflexiones y derivas dejando atrás las supercherías, sofisticaciones y frivolidades de las últimas décadas? O, quizás, es que simplemente se esté considerando el acometimiento de tanteos, ambigüedades, contradicciones o meras incógnitas a las que todos los implicados en el mundo del arte deberán hacer aportaciones y tributos.


