El tiempo es un águila majestuosa

Sobre Viejos, de Tirso Priscilo Vallecillo

Jorge de Arco


Viejos
Tirso Priscilo Vallecillo
Huerga & Fierro. Madrid 2020

 

Cerca de setenta poemas componen Viejos, segundo libro de Tirso Priscilo Vallecillos, tras el aparecido en 2015, Subway. Este filólogo y antropólogo, motrileño de nacimiento (1972) y residente en Sevilla, donde ejerce como profesor, ha vertebrado en esta ocasión un poemario de largo aliento, heterogéneo en su temática, si unido por el hilo de un acusado vitalismo en su totalidad. “Llegar a viejo ya es una victoria/ y aunque sepamos que no siempre/ el que gana es el que merece vencer…/ Llegar a viejo es ya una victoria”.

Desde ese diapasón que marca el territorio de la edad, el escritor granadino recapitula distintos episodios, diversas experiencias que han ido sustentando anhelos comunes y propios. De su decir, se desprende que aquello que surja como eterno no puede ser real y que el ensueño de pervivir no es, en ocasiones, sino conciencia del desamparo: “Hoy me he quedado mirando cómo arde el papel/ cómo se dobla sobre su dolor/ y junta palabras -que nunca deberían/ hacerlo- en un extraño crepitar difícilmente articulable”.

En la geografía que aprehende la circunstancia del sujeto lírico, se dan cita poemas que abarcan un amplio abanico de escenarios y protagonistas que devienen en títulos tales como “Fondos de inversión”, “La princesa Leia hará que me trague mis palabras”, “Un apetecible helado de gasolinera”, “Lloran perros”, “Un hombre me mira orgulloso, me abraza y llora”…, los cuales conforman un conjunto de abarcadora y expresiva realidad.

Manuel Ángel Vázquez Medel apunta en su prólogo que en Tirso Priscilo Vallecillos “la poética de la cotidianeidad, de la sinceridad, del deseo, hace estallar cualquier corsé”. Y, en verdad,  estas páginas donde convergen la sístole y la diástole de las horas, refrendan su atinada visión: “El tiempo es un águila majestuosa/ que, incansable, nos lleva a su nido”.