Aimée G. Bolaños (Cuba-Brasil). Escriba y lectora de ficción. Profesora del programa de posgraduación en Letras de la Universidad Federal de Rio Grande, Brasil. Profesora adjunta de la Universidad de Ottawa, Canadá. Doctorado en la Universidad de Rostock, Alemania. Posdoctorado en Literatura Comparada, Universidad Federal de Rio Grande do Sul, Brasil. En los últimos años ha publicado numerosos artículos sobre poesía y narrativa cubana trasnacional, poesía brasileña y temas de teoría literaria: autopoética, autoficción, bioficción. Sus más recientes libro de ensayos: Oficio de lectora (2017), Identidades em diálogo: a mulher na literatura hispano-americana de autoria feminina (coautoría, 2018). Ficción: El Libro de Maat (2002), Las Otras. (Antología mínima del Silencio) (2004), Las palabras viajeras (2010), Escribas (2013), Visiones de mujer con alas (2016), El juego de los trigramas / O jogo dos trigramas (2019), Alada viajera. Apócrifos verdaderos (2020).
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Iniciación
I wish I knew how
It would feel to be free.
Nina Simone
El deseo nació en las tardes
cuando ella se transformaba
ayudada por un ángel trémulo
que en el carnaval era bailarina
o princesa florida que descendía
a este reino sin gracia.
El ángel la vestía y maquillaba
frente al espejo de tres cuerpos
yo en un canto imantada.
Era la hora de las historias:
del amante ilustre en el cementerio
que aún la visitaba y de los novios
esperando en los sillones de la sala
mientras fumaban tabacos interminables.
Era la felicidad de estar ante el espejo
donde la celebraban el ángel sin sexo
y una niña de siete años ya fascinada.
En una de esas tardes decidí ser libre
para elegir y no solo los amantes.
Fue así que me inicié en el antiguo arte
de la metamorfosis para el vuelo.
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Metamorfosis
Alguna vez existió una niña calva.
Lloraba su impaciente madre
en el intento feroz de sujetar lazos
en aquella cabecita despoblada.
Toda la familia atenta a la niña
que a duras penas aprendía a leer
mientras danzaba y danzaba.
Y aunque se exhibía de espaldas
nunca nadie descubrió que tenía
marcas de nacimiento semejantes
a muñones de un tronco seco.
Así marcada y calva
fue andando por la vida
como escriba de historias
verdaderas de lo no vivido
para seguir viviendo.
Y porque viejo muere el cisne
muchos años transcurridos
cuando la carne ni la sostenía
y los huesos crujían devastados
un repentino día de sol radiante
surgieron primorosas las alas
de materia atemporal traslúcida
entre leves azules y doradas.
Florecida de alas y ya por fin
con una hirsuta melena blanca
se perdió felizmente.
Pelo al viento sus alas se la llevaron.
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Retrato
La casa atraviesa las nubes
y se pierde en el horizonte.
Igual a un Libro de Horas
existe dentro y fuera tiempo.
Está en la Calle del Medio
entre Buenviaje y Oficios.
Tiene un jardín interior
repleto de fantásticas plantas
que nativas del Aduanero
gracias a las correspondencias
se tornaron casi humanas
con sus símbolos irradiantes.
De tejas francesas el techo
empieza en el piano de la sala
para extenderse interminable
en el espacio musical de la tarde.
En la casa mora una jutía ladrona
junto a los dulces cateyes verdes
si bien el dios tutelar es Leo
con la dinastía de gatos.
Mucho se puede conversar
en las salas tejidas de mimbre
pero aun mejor es el silencio
cuando el día se apaga
y en la noche sin palabras
la familia recorre los pasillos
iluminados de luna aún cálidos
por el sol de la mañana.
Y cuando llueve es la fiesta
de las gárgolas del patio
cuyas corrientes estancadas
forman charcos reflejantes.
Allí es posible mirarse
jugando a las Ofelias posibles
que siemprevivas flotan
en las aguas huidizas del patio.
Los veinte tomos del Tesoro
habitan la biblioteca aérea
donde clásicos y modernos
conviven en armonioso caos.
Imitando a sus ávidos lectores
los libros se han vuelto voraces.
En ella se puede leer a Cervantes.
Y también escuchar los tres golpes
cuando el piano acompaña
a las damiselas encantadoras
que entre espejos y columnas
olvidadas de la crudeza del mundo
con delicada nobleza danzan.
El piso con sus diseños bizantinos
duplica la vida aunque nunca
nadie lo haya imaginado.
Mi casa es un laberinto en espiral
hecha de vestigios con estancias de tiempo.
Generaciones se suceden y al irse quedan.
Sabe que cuando uno se va comienza la vuelta.
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Para Gwendolyn
For years I have wanted to write a poem called
The Garden of the Thieves.
Gwendolyn MacEwen
Descendí hasta lo más profundo
en las tibias aguas de la sombra.
Era un jardín de ojos florecido
con sinuosas algas durmientes
y llamaradas de corales que ardían.
En el umbral estaba el Ladrón
que invocaba al destino
y entre sus manos mi cabeza
de ilusa medusa decapitada
sangrando en un plato.
Esperanzado el cuerpo
que sin entender sonreía
buscaba a tientas su cabeza
y al encontrarla con gozo
se la encajó de nuevo.
En el espejo de fluidas aguas
me vi poderosa mujer errante
que se corona a sí misma.
Y aunque todo lo perdí
ahora finalmente entera
te cuento esta historia feliz
de la cabeza recobrada
en el jardín prodigioso.
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Así habló Eurídice
You hold love in your hand, a red seed
you had forgotten you were holding.
Margaret Atwood
Estoy de vuelta del olvido
mi amor fue fiel en el destierro.
Estoy en tu memoria nítida
porque fui tu otro yo verdadero.
Cuando me perdiste en el infierno
después de tanto andar sin rumbo
en el umbral de la desmemoria
me acogí a mi sombra desesperada.
Guardé las señales del tiempo
aprendí el placer de ser intacta
vestí las sutiles ropas del silencio
y las sandalias aladas de la muerte.
Por fin he vuelto con otra forma.
Mariposa negra en jubiloso duelo
innumerable semilla al viento.
Y como sé que estás dilacerado
te traigo estas granadas milagrosas
de mi constante jardín de fuego.
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Descenso
Ando en busca del Amado
que tiene todas las formas
duración inmortal y eco.
Pero la muerte nos antecede.
Allí en su fondo está él
perdido amor sin cuerpo.
Cada noche lo invoco
y trasmutado en sombra
entre aromas resplandece.
Cálida ola del viento
túrgida agua que en mí
abre cauces inéditos.
Hasta él desciendo
y en la vida lo acojo
para el amor sin muerte.
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Naufragio
Sobreviví a la tormenta
aferrada a la tabla del deseo.
Recogí los míseros fragmentos
y armé mi barca de Medusa.
Navegué el tiempo en soledad.
Ningún puerto me dio abrigo
hasta descubrir una playa
de oscuras aguas interminables.
De nuevo salvé pedazos
y en el espacio del aire
construí mi casa imposible
tan semejante a nada.
El viaje me transformó.
Tengo mil rostros reales
tan alegres como tristes
una frágil alma persistente
dos lenguas y un cuerpo sabio
que sobrevive a los naufragios.
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Andante
¡Oh, siempre llegarás a alguna parte
si caminas lo suficiente!
Gato de Chesire
En noche oscura y a ciegas
peregriné por una floresta
de inquisidoras presencias
que sin hablar preguntaron
por qué había errado el camino.
Fue así que entré en el jardín
del insaciable Rey de Corazones
que sin piedad arrancó el mío.
Y entonces ya deshecha
me obligó a su absurdo juego.
Aposté creyendo que ganaba
cuando en verdad perdía.
Desvalijada de cuanto era mío
y de mí seguí andando el camino.
Mucho tiempo después
sin saber cómo llegué a mi casa
donde me esperaba la familia
y en la mesa de la ausencia
el corazón palpitando
de amor sereno.
Reunida vi con límpidos ojos nuevos.
De Andante (libro en proceso)
