En un comienzo se hizo la peste, y los hombres vieron que la peste era mala, y el caos total se apoderaba de la tierra porque se abrieron úlceras en personas y animales, y todos los primogénitos fueron heridos de muerte. Para los que eran injustos, hicimos que bajara del cielo una plaga contra ellos por no haber cumplido lo mandado. Eso dicen los libros sagrados del cristianismo y el islam, y lo afirman las mitologías previas a ellos: las plagas son castigos enviados por los dioses.
Por culpa del Covid-19, me dio por preguntarles a mis amigos, solo unos pocos que no escogí al azar, sino con toda intención por ser quienes son, quería saber cuál creían que había sido la peor epidemia de la historia. Así sin adornos de pandemia; no porque el término no sea apropiado, sí que lo es; sino por la imagen de los periodistas con la boca hecha agua pronunciándola por primera vez. Se notaba que creían haberla descubierto y querían enseñárnosla, desasnarnos dice otro amigo al que no interrogué. Antes de contarles el cuento de las respuestas de mis amados congéneres, déjenme referirme a un par de cosas más.
Todas las plagas se llamaban pestes, desde las primeras que quedaron registradas en y fuera de libros sagrados que también las llamaron pestes; la de Atenas que contó Tucídides, el padre de la historiografía moderna, porque recopilando pruebas y analizando los hechos, la causa-efecto de cómo ocurre todo, pudo demostrar que se debían a esas interacciones y no a la intervención de los dioses. Siguiendo los recuentos de Tucídides y otros contemporáneos, además del gran Pericles, la víctima más notoria de esa hecatombe. Murieron entre 50.000 y 300.000 personas.
Como pestes y plagas siguieron siendo conocidas hasta el siglo XIV, el tiempo de la peste bubónica o negra, la gran epidemia de la Edad Media, firme candidata a ser la más letal de la historia; exterminó al menos 25 millones de personas en Europa lo que significó según se calcula, una reducción de entre un tercio y hasta la mitad de la población europea. Esta, además de haberse convertido en una de las mayores manifestaciones antisemitas de todos los tiempos hasta el holocausto hitleriano, por las masacres de judíos ocurridas en todo el Sacro Imperio Germánico y Suiza, fue también la primera guerra bacteriológica de la historia; los ejércitos apestados intentaban capturar las ciudades enemigas sitiadas, catapultando los cadáveres dentro de ellas para infectar a los sitiados.
Los dos vocablos de moda “Pandemia” y “Epidemia” nos vienen como préstamos del griego; Hipócrates habló en sus tratados de epidemia para referirse a sus observaciones de enfermedades frecuentes, y les quitó también protagonismo a los dioses al establecer que las enfermedades epidémicas aparecían durante las temporadas húmedas; la modernidad académica marcó los límites actuales de las dos definiciones.
Las peores entre las grandes epidemias y pandemias, influyeron de manera decisiva en el curso de la historia. Además de la hecatombe económica europea de la peste de la edad media, otra bien conocida por su determinante intervención en el desarrollo de la historia fue la iniciada en 1520; la epidemia de viruela que diezmó la población indígena de Mesoamérica y todo el continente americano, que facilitó de manera evidente al menos la conquista de México.
Ya en los siglos XX y XXI, exactamente a partir de 1981 comienza la epidemia del SIDA, otra gran candidata a ser la mayor exterminadora; la enfermedad causada por el virus de la inmunodeficiencia humana, es reseñada por la mayoría de las comunidades científicas como la reina indiscutible de las epidemias, porque está vivita y coleando; algo así como treinta millones de muertos y continúa. Sin embargo, se ha vuelto invisible en el mundo desarrollado; mata de manera preferencial a los pobres en el tercer mundo, llamado así hasta 1991 cuando desaparecieron la Unión Soviética y los países socialistas de Europa Oriental.
Y la de ahora, detectada, a finales del 2019, 17 de noviembre en Wuhan China. Pero, ¿cuándo comenzó? ¿dónde se dio el caso índice? Para no tener temores sobre la verdad científica de lo siguiente, consulté a mi hijo, el Dr. Jorge Eduardo Chavarro, profesor de la Escuela de Salud Pública de Harvard.
El SARS-Cov-2 es el virus que está afectando humanos después de haber mutado y saltado de murciélagos a pangolines (mamíferos chinos) y de estos a humanos. Los murciélagos son el reservorio natural de miles de coronavirus, entre otros el que ahora mutó y saltó especies, y de otros coronavirus históricos y habituales visitantes de nuestras epidemias, como el SARS-CoV, el agente causal del SARS en 2003; o del MERS-CoV, el agente causal de MERS. Los coronavirus también son los causales de las infecciones respiratorias estacionales que producen síntomas parecidos a la influenza. Así que el primer humano que adquirió el virus mutante, el SARS-Cov-2 causante de la pandemia del Covid-19, lo recibió de pangolines. Como a diario se escuchan actualizaciones sobre ella cuantas veces al día se quiera, mencionar números se convierte en algo redundante. Volvamos a mis amigos.
Decidí preguntarles a un sacerdote, en este caso pastor metodista; a un científico social, a un muy querido y respetado profesor mío de los tiempos de la maestría en literatura hispanoamericana; y otros tres amigos, profesionales y compañeros en el diario andar de la vida; para hacerme a una idea de la opinión de gente capaz de reflexiones más allá de los embelecos del Vicente que va pa donde va la gente. La pregunta, sencilla y sin adornos, fue la misma para todos: ¿Cuál cree que ha sido la peor epidemia o pandemia de la historia? Las respuestas me confirmaron que había hecho la mejor selección posible.
La violencia colombiana que comenzó en los años treinta del siglo XX y que ha ido mutando según las necesidades de los dueños del país. Esa fue la primera respuesta que obtuve; la familia suya, abuelos y padres, debió abandonar el campo y migrar a las ciudades en estado de absoluta miseria, ahí comenzó todo.
La policía Chulavita, facción armada irregular del gobierno, tenía funciones de policía secreta y de agentes de terror al servicio del Partido Conservador en el departamento de Boyacá, para mantener en el poder a los presidentes Mariano Ospina Pérez y Laureano Gómez contra los liberales o cachiporros. Su financiación provenía del estado. Ellos junto con los Pájaros, fueron los primeros grupos de paramilitares de la historia de Colombia. Los Pájaros estaban integrados por campesinos del Valle del Cauca y habitantes de ciudades, sobre todo de Tuluá, de filiación conservadora, y se convirtieron en un eficiente escuadrón de la muerte orientado contra campesinos y pobladores liberales. A diferencia de la policía Chulavita, los pájaros eran pagados por la aristocracia conservadora.
Desde entonces la violencia no ha hecho más que mutar como ya lo dije; de la autodefensa liberal nació la guerrilla, y después de medio siglo la escalada terminó en el fenómeno guerrilla-paramilitares-narco y hasta hoy, ya casi un siglo más tarde. Estoy de acuerdo, cuánta sangre derramada con el beneplácito de un estado internacionalmente popular.
El segundo y tercer entrevistados tomaron la pregunta con enfoques muy reales sin duda asociados a sus oficios. Las dos son las damas del grupo y respondieron sobre aspectos específicos de la actual pandemia. Esta es la peor de todas históricamente porque anteriormente ninguna había afectado a todo el planeta. Las consecuencias económicas no se han hecho esperar. Una de ellas la calificó como la epidemia de la explosión del egoísmo y el individualismo, en esta circunstancia la gente no está pensando en los demás, solo quiere actuar en beneficio propio, lo cual significa lanzarse a las calles con los riesgos que implica, sin importarles quienes sean los afectados.
Por último, y dada la circunstancia actual, se hace relevante que tanto la opinión del pastor como la del científico social cierren estas líneas.
Creo, dice el pastor, que Dios nos está dando el mensaje de que el sentimiento de seguridad que tenemos es falso, nada es nuestro realmente, no lo son ni los bienes ni valores, ni el poder social o político, nada de lo atesorado lo es. La epidemia ataca a todos, niños y ancianos, pobres y ricos, nobles, o gobernantes de la realeza, elegidos y vasallos. Mucha de la esperanza reposa en lo que escuchamos. La probabilidad, la posibilidad de ser contaminado y morir es menor en niños y jóvenes, a pesar de que no son inmunes. Este es un virus que se hizo global. Recuerdo que en 2015 o 2016, Bill Gates grabó un video donde alertó sobre el riesgo de una pandemia viral mundial, que podía ser una guerra bacteriológica para la que el mundo no estaría preparado, los maquiavélicos estarían trabajando en esa hipotética arma de guerra biológica. Pero mire, también Dios está trabajando para que volvamos a él; en el Reino Unido, las iglesias cristianas estaban cerrando y convirtiéndose en salas de cine, ahora con la pandemia, ha habido un reavivamiento que nos hace pensar en una respuesta al llamado divino; aunque en la otra orilla, también la tragedia producto de la desesperación ocasionada por la ausencia de contacto físico, que se ha tratado de sustituir con tecnología, ha sido la causa de suicidios o intentos entre adolescentes.
La última respuesta también coincidió con la perspectiva de masacres históricas, en este caso mi interrogado, que conoce bien el significado político de los vocablos, no tuvo asomo de duda en afirmar que las masacres ciudadanas perpetradas por tres regímenes totalitarios: el estalinismo, el nazismo y el fascismo, han sido la mayor pandemia de la humanidad, no hay asomo de duda que tiene la razón.
Desde 1930 aproximadamente, Stalin manejó Rusia con mano de hierro. Desde entonces instauró un régimen de terror que produjo no solo víctimas directas del régimen mismo, difícilmente mensurables pero estimadas en millones de personas, a los que hay que agregar las hambrunas causadas por los caprichosos manejos de la política agrícola, especialmente en Ucrania. Se calcula también en millones de personas las muertes causadas por la represión y el hambre. El hombre obligado a ser la masa a partir de la negación de la individualidad, la negación de la identidad personal que se reemplaza con la idea de colectividad homogénea. ¿Cuántas muertes más habrá dejado como consecuencia la estalinización de regímenes como los de Cuba, Corea del Norte, Checoslovaquia, China, Hungría, Polonia, Mongolia, Albania, Rumania y Bulgaria?
De igual manera la masa centralizada y dirigida solo por el estado, es el denominador común de los demás sistemas totalitarios. El nazismo y el fascismo fueron gestados por las condiciones creadas por la primera guerra mundial y condujeron a la segunda. La segunda guerra mundial es de lejos la mayor masacre de la historia. De los setenta millones de muertos que se calcula dejó la guerra, la mitad fueron rusos. En los campos de exterminio murieron seis millones judíos y once millones de serbios, crotas, bosnios gitanos y musulmanes. ¿Pueden imaginarse una tercera guerra bacteriológica o nuclear?
Quería contarles esto para que saquen sus propias conclusiones. Las tragedias causan el resurgimiento de la fe, no hay duda, pero eso es cierto si se trata de fenómenos que no desbordan los límites de la tolerancia humana, y la actual pandemia se mantiene en esos límites, al punto que todavía la mayoría absoluta de la población no cree en las predicciones que sugieren opciones catastróficas, y se lanzan a las calles pidiendo que se les dé la opción de volver a ser multitudes. Pero, ¿cómo explicamos el renacer del ateísmo europeo después de la segunda guerra? La tragedia desbordó todo cálculo humano, y ahí fue Troya.
