Patricia Mateo nació en Madrid y estudió Bellas Artes en la Escuela de San Fernando (1972). Tiene su taller en la calle Olmo en Lavapiés. Según la página cultural Arteinformado. Espacio Iberoamericano del arte «se presenta como una ciudadana de las cortes europeas que tiene el raro privilegio de divisar entre bambalinas la labor de los grandes maestros. La conjunción de tiempos pasados con el presente, desmonta, como se viene haciendo desde antiguo, la seriedad de las reputadas pinturas, producto de grandes colecciones reales donde la seriedad se establece como dogma. El más grande arte clásico e internacional digerido por la castiza madrileña».
¿Hay una raíz clásica muy acentuada en tu obra que te sirve como soporte?
En mi obra siempre he intentado cuestionar lo establecido. Las imágenes de obras clásicas, que durante mucho tiempo han sido inamovibles, me han servido para este fin. Utilizo estas obras desde una nueva perspectiva, añado algo en ella, que hace cambiar su concepto inicial. El mensaje que yo lanzo es: piensa por ti mismo.
¿Cuál es la razón de que el factor deconstructivista no haya tenido sitio en tu práctica artística?
Desde el inicio de mis estudios en Bellas Artes, me he sentido identificada con el realismo, no el representar solo lo que veo sino ir más allá. Utilizar el realismo para hacer pensar. Durante mis inicios, tuve muchas dudas, el realismo estaba muy desprestigiado y eso me bloqueó durante un tiempo, no veía futuro a mi manera de expresarme. La experiencia me ha hecho ratificarme en este modo de expresión con el que yo verdaderamente me identifico. La pintura es tener algo que decir, eso es lo que diferencia un artista de otro. El medio es lo de menos, elige ese con el que te identifiques, sé honrado contigo mismo, no sigas modas, guíate por lo que sientes y siempre encontrarás público al que le llegues, incluso sorprendas
¿Cómo vas a seguir tu andadura y la dirección que va a tomar?
Sinceramente no lo sé, una cosa me lleva a otra. El trabajo constante es lo que me abre caminos nuevos.
¿Crees que te queda mucho para culminar lo más esencial de tu obra?
Siempre me parece lo más interesante lo último que estoy haciendo. Un cuadro lo olvido en el momento que empiezo otro. No porque sea nuevo sino porque es un reto y es de lo que quiero hablar en ese momento.
Las obras clásicas siguen siendo mi medio y creo que todavía se va a mantener durante un tiempo, me quedan cosas por decir y eso es lo que decide mi obra.
