Patricia Mateo

Dossier

Patricia Mateo nació en madrid en 1953. Su mirada artística resulta, para todos los críticos, subversiva, desmitificadora y rompedora de los cánones de la tradición. «En sus postales intervenidas intenta que la gente piense por sí misma, que no dé nada por establecido. Utiliza imágenes de cuadros conocidos y postales que compra en los museos y rastrillos que visita. Desde la irreverencia,  introduce  elementos con óleo, como si hubiera sido el pintor el que  lo hubiera pintado de esa forma y deja a la gente reaccionar, plantearse otra forma de ver una imagen que su retina ha mantenido siempre como se la han presentado, sin ninguna posibilidad de  planteamiento», se asegura sobre ella en varios sitios de internet.

Francisco Carpio, al comentar su exposición «Tiempos Modernos», presentada en mayo de 2021, dice que:

Siempre he dicho –con un guiño de orgullo y un acento de cierta nostalgia- que yo me inicié en el amor al arte y al maravilloso mundo de las imágenes a través de los tebeos (eso de comics nunca me ha acabado de convencer del todo…). Un universo de felicidad y de fantasía en el que me sentía perfectamente acompañado por personajes como Mortadelo y Filemón, Rompetechos, Pepe Gotera y Otilio, o los entrañables y humanísimos vecinos de la Rue del Percebe número 13.

Humor y seriedad son, sin ningún género de dudas, dos de los condimentos básicos que Patricia Mateo utiliza, además con gran maestría, para elaborar sus creaciones pictóricas. Humor, porque en sus obras nos propone una nueva lectura con respecto a las imágenes matrices que emplea, al incorporar toda una bendita y querible fauna de seres sacados de esos benditos y queribles tebeos a los que me acabo de referir.

Jesús Cámara, con motivo de otra exposición: «El viaje Fueradcarta», define así el arte de Patricia Mateo:

Patricia Mateo construye desde el óleo un estilo cuya principal fuente de inspiración es el arte mismo, la Historia del Arte no sólo vista, o revisitada, sino participada desde nuestra vida cotidiana, no exenta de humor –o de ironía-, algo tal vez imprescindible para soportar los rigores del estrés de nuestra cotidianidad. Tampoco falta un punto de critica, posiblemente también necesaria para mantener en el mundo que vivimos cierta coherencia moral. Así nacen sus remakes de las grandes obras del Renacimiento, el Barroco, la Pintura Flamenca, el Clasicismo francés, o el Realismo estadounidense. Sus intervenciones son como pequeños cambios que no alteran la estética pero revolucionan la ética; un masaje al mensaje pictórico de tiempos pasados. Patricia Mateo re-nueva, más que re-hace iconos plásticos, sin pretensiones grandilocuentes. No son grandes frases las que hay en sus cuadros; a veces es suficiente con una interjección para hacernos a veces sonreír, o para conducirnos a reflexionar siempre.

Agradecemos entonces a nuestro colega, el crítico de arte Gregorio Vigil-Escalera, la posibilidad de traer a Patricia Mateo a las páginas de OtroLunes, en este brevísimo dossier.  

Amir Valle
Director General

 *****

Entrevista

Galería