130 pulsaciones
Alfonso Pascal Ros
Celya Editorial. Colección Generación del Vértice. Toledo, 2020
La poesía navarra goza de excelente salud desde el último cuarto del pasado siglo. La aparición de la revista “Río Arga”, en 1976, y el advenimiento de la democracia a nuestro país (telón de fondo a tener en cuenta) facilitó su difusión como fenómeno espontáneo con el que se comprometieron escritores de vocación y calidad probadas. Nos acordamos, al vuelo, de Ángel Urrutia. Víctor Manuel Arbeloa, Juan Ramón Corpas o Ángel de Miguel.
Alfonso Pascal Ros (Pamplona, 1965) es más joven; por ello tuvo la suerte, desde un principio, de contrastar versos y experiencias con paisanos de granado y uniforme pelaje. A la vista queda que no desperdició la oportunidad: Las 130 pulsaciones de la presente antología son, una a una, las de otros ciento treinta poemas pertenecientes a una veintena de libros pergeñados entre 1985 y 2020. Sinceridad, pasión, desvelo, devoción por los suyos y por su tierra fluyen desde las entrañas del poeta conocedor profundo del oficio. El pie métrico convencional, el verbo coloquial entreverado con el lenguaje lírico pudoroso y atravesado de mucho bagaje vital, la condensación, en fin, de mito y realidad confluyentes en directo, ofrece una poesía del conocimiento, cuajada de biografía. Simplemente, la cita que abre el presente volumen pertenece a su primer poemario Poeta de un tiempo imaginario (1987), ya nos habla, por este orden, de las murallas de la ciudad que lo vio nacer, de la epifanía del amor, de la belleza de la amada resuelta en sus ojos (a la manera de los stilnovistas italianos) y de lo torpe que puede resultar un amante de veintidós años: “Fuimos paseando hasta la muralla. Tú con la hermosura/ de tus ojos grandes./ Y yo con mi mal genio”. Es cierto que luego las torpezas, las veleidades, las certezas, los aciertos y los hallazgos sirven de aprendizaje y acaban por fundirse en la memoria, y todo pasa a concentrarse entre el presente y lo que resta por vivir, seguramente lo que más importa.
En su prólogo, el editor y escritor J. Gonper nos presenta al poeta con aliteración de dentales y labiales sordas, sugeridoras de una relectura de su obra: “En los matices de un tono críptico, crítico, políptico, expansivo e introspectivo, aparecen sus influencias inconfesables, el mensaje único recopilatorio, la antífona”.
La sugerencia y la relectura nos serviría, en cualquier, para seguir adivinado que Alfonso Pascal Ros es un poeta de ley, de tradición y de renuevo artístico. Y a esta antología nos atenemos.