Principios y continuaciones
Marisa Martínez Pérsico
Pre-Textos. Col. Cruz del Sur, 2021
Es este el séptimo poemario de Marisa Martínez Pérsico (1978) y, en él, se adivina una precisa multiplicidad de destinatarios, una sólida variedad de tonos y formas. El verso de la escritora argentina -radicada en Italia donde trabaja como profesora universitaria- se proyecta de manera elástica, abarcador de un ámbito que conjuga de manera determinante con la elocución y cadencia rítmicas. A la plasticidad de su palabra, se le suma una condición sensorial que acentúa el humanismo de unos textos plenos de redimida voluntad: “No me cansa esperar./ Yo siempre fui una boca de lluvia,/ también en el desierto”.
Consciente de que su acontecer no camina sólo en pos de un ser renovado, sino en aras de quien ya no se es, su verbo se puebla de mares y canciones y campanas y sílabas y sueños e instantes que le sirven para liberarse, reconocerse, en suma, muy cerca de sus paisajes y su acordanza: “Has pronunciado un nombre/ que no es mío: lo he escuchado en tus ojos./ Me dijiste `el recuerdo/ es un modo de habitar el presente´/ y empecé a edificar un hogar en la memoria”.
Dividido en seis apartados, “Conversaciones con mar”, “Modos de ver”, “Linajes. Interrupciones”, “Relación de ausencias”, “Las palabras” y “Ciudades interiores”, el volumen asume su necesidad de calibrar el desdoblamiento de un yo que pudiera ser otredad, pero que a su vez no desea que una dualidad ontológica lo distraiga, lo aparte de su comunión con la propia libertad. Dice Joan Margarit en su prólogo que “el lector aprende de golpe que no va a haber compasión para él en este libro”. Y, en verdad, no la habrá, mas sí la constancia de una complicidad cálida desde la que compartir un mensaje amatorio, maternal, encendido.
Porque Marisa Martínez Pérsico no deja que sus primaveras se aduerman, sino que las hace resonar y perdurar al par de un discurso pleno de matices, proyectado hacia la esencia de lo más humano, de la pasión más real que es la vida: “Haz que el fuego perdure./ Que el relámpago irrumpa con su trueno/ en la casa del cuerpo/ que te habita./ Poema./ Palabra./ Haz que suene el amor,/ aunque yo esté callada”.