
La evolución del arte ha tomado rutas insospechadas, desde los primeros trazos sobre la pared de una caverna, la modelación del barro, pasando por la pintura y escultura, por siglos nos fueron dejando la variación del tiempo en imágenes y reflejando el aporte de los artistas.
Todo el potencial de siglos fue perpetuado en «ismos», que no es más que el descubrimiento del poder de los colores, las líneas, los volúmenes para transmitir en conceptos, el decursar del hombre por un universo visible o imaginario. En un momento dado la creación artística se detuvo en la denominación de Arte moderno, agrupando todo aquello que había sido transgresor. La invención de este nuevo siglo, reconoce y se apropia de toda esa fuente convirtiéndola en sustento, inspiración y referencia.
La tecnología, a partir de la década del 80 y 90 del siglo XX, fue dando un giro o nueva visualidad de toda esa amalgama de acontecimientos artísticos, para derivar en lo que desde entonces es el Arte contemporáneo. Más el Arte contemporáneo ha ido evolucionando en sí mismo, se ha salido de las galerías, de los espacios convencionales; se ha salido del lienzo y el pincel, del taller y la gubia para instalarse en lo más profundo de la tecnología en lo que se denomina Arte digital.
En este mundo del arte desde la aplicación de los avances tecnológicos, ha estado vinculado Yoel Almaguer Carralero, nacido en Las Tunas Cuba, en el año 1970. Yoel Almaguer es graduado de la Escuela Profesional de Artes Plásticas de Las Tunas, en 1989, luego de transitar por el Nivel elemental, definiendo la vocación por el arte de la representación visual. Sus intereses y oportunidades encontraron punto de equilibrio cuando cursa estudios en Wesleyan University. ¨Center For Creative Youth¨, Middletown, Connecticut. Estados Unidos.
Su creación fue en ascenso, fluctuando entre la pintura, escultura, dibujo y la fotografía, Apenas se hablaba de la tecnología aplicada al arte, sin embargo, ya las galerías en Cuba, se prestigiaban con el arte digital de Joel Almaguer. Para valorar la obra de este período, me nutro de la apreciación de la Crítica de Arte, Suset Sánchez*, quien refiere «La obra reciente de YOel Almaguer (…) surge en medio de esas confrontaciones entre modelos plurales de concebir la naturaleza de la imagen, lo que en su caso ha derivado en juegos de representación que alternan entre la potencia
analógica, matérica y táctil de la pintura; y la condición visiva de lo digital. Tal es así, que su trayectoria viene avalada por el Primer Premio en el IV Salón y Coloquio Internacional de Arte Digital (La Habana, 2002), el evento más importante en su género en la Isla. (…), en sus creaciones es posible advertir los modos de ver y componer, los mecanismos de construcción visual del diseñador gráfico. De ahí que su propuesta pictórica (tanto en su formato físico como en el digital) esté atravesada por estrategias de ordenamiento visual que seguramente provienen del oficio de la gráfica».
Con el grupo VISUAL3, del cual fue cofundador, exploró el diseño en 3D, así como Corel Drawn, Photoshop y diseños web; llevando al unísono su discurso artístico a plataformas digitales, cuestión que aún sostiene en España, país donde reside desde 2004. Todos los programas informáticos han ido nutriendo sus resultados, Yoel busca en cada uno las bondades que realcen la fuerza del intelecto. «Cada lenguaje tiene su propio medio y su propio soporte», dice el artista dueño de un arte siempre conceptual y revelador.
Me llegan imágenes novedosas que despiertan mi curiosidad por el proceso, y es que Yoel se iniciado en el uso de la Inteligencia Artificial (IA), para crear arte. Testigo y actor de dos siglos definidores en el desarrollo tecnológico y artístico, su exploración con IA comenzó con una idea sólida, la simulación o intención de semejar la pintura o un objeto determinado como referente artístico que puede parecer fruto de otra técnica artística, no digital. ¨ Algunos artistas ya han utilizado la tecnología para crear obras de arte durante décadas. Jean Tinguely, Georg Nees y John Whitney utilizaron máquinas y técnicas generativas para crear obras de arte a mediados del siglo XX. Estos artistas fueron pioneros en el uso de la tecnología en el arte y sentaron las bases para el arte generado por IA¨.
Ya inmerso en sus potencialidades, Yoel vio la Inteligencia Artificial, como una herramienta más aplicada para experimentos e ilustración. Sin embargo, intencionó dos primeras obras con la experimentación volumétrica, muy apegado a su experiencia con la cerámica que realizó en los años 90. Un mundo expresivo se abrió ante él donde la IA le permite el reconocimiento de los materiales objetuales vírgenes, para esculpirlos desde la visualidad digital.
La IA en la creación artística funciona como en cualquier campo donde sea aplicable, me explica Yoel: en un programa de entrada introduces un texto con las características del material, texturas, colores, escala y condiciones del entorno, con parámetros a lograr con tipos de cámaras, lentes, incidencia de la luz, encuadre, formato. Esa base de datos ofrece un resultado que quizás no es el que espera el creador, pero el ejercicio y precisión lo va acercando a lo deseado. Requiere un alto poder descriptivo para tener un resultado idóneo.
Como todo proceso novedoso no está exento de cuestionamientos acerca de su valor artístico, pero el mismo creador conocedor del manifiesto, nos allana el camino: ¨¿Es el arte generado por IA realmente arte? ¿Es la máquina la que crea la obra o es el artista que programó la máquina? ¿Cómo afecta la tecnología a nuestra percepción del arte? Estas obras pueden ser sorprendentes y únicas, y nos hacen cuestionar nuestra comprensión de la creatividad y la originalidad. Además, el arte generado por IA puede ser utilizado para explorar cuestiones importantes, como la inteligencia artificial y la relación entre humanos y máquinas¨.
El resultado está en la incidencia del creador desde su experiencia y conocimiento artístico. El proceso de creación con la cerámica esmaltada es para Yoel un antecedente a la hora de enfrentar la ejecución de piezas desde la IA, en ambas interviene el factor sorpresa, la cerámica va al horno, refiere, y nunca sabes qué saldrá como resultado.
«Con IA solo persigo los resultados que puedo obtener con técnicas tradicionales, sino el efectismo me traga», así describe el comportamiento ante un resultado siempre increíble que sobrepasa lo impensable o realizables objetivamente. Yoel prefiere continuar sobre su línea de expresión con la gama cromática de los naranjas, rojos y colores tierras.
Ha realizado más de 2000 imágenes en IA, de la cuales ha desechado la mayoría porque se trata de explorar como ruta segura a la certeza. Le gusta controlar el contenido, le desagrada que el factor sorpresa lo condicione. Sabe lo que quiere y lo consigue.
En todo este bregar por el arte digital como lenguaje, Yoel ha ido eligiendo las aplicaciones que sean consecuentes con su obra, su estilo. «Me gusta ese concepto de la confusión, que no se sepa si una fotografía, una escultura o un dibujo. La IA me permite jugar un poco con el concepto de lo absurdo, de lo imposible dado que sería difícil, en muchos casos lograr el resultado de estas imágenes digitales, a través de la forja, la talla o cualquier otra técnica escultórica».
El resultado de Yoel Almaguer con la IA no solo está en lograr una pieza que respete el rigor de su concepto sino el complemento discursivo que le ofrece el espacio donde convive la obra. De ahí que parezcan más real desde un ambiente de galería, un museo, o un muro de cualquier calle. Yoel maneja la luz, el contraluz, la tabla de colores con colocación natural y creíble, y aunque la producción y el consumo son digital, cuestión que favorece la protección e integridad de la obra, pues no inhibe el deseo de tener su obra impresa.
Me pregunto si la creación artística con IA le da al artista las mismas conexiones como con otras técnicas de las artes plásticas, refiere Yoel, » La pintura “tradicional” me conecta directamente con la historia del arte y alimenta mi propia obra. De la misma forma utilizar medios digitales, y últimamente la conocida como “inteligencia artificial”, me permite experimentar y fusionar los mismos conceptos, sobre nuevos medios técnicos y de expresión, con el mismo interés y sobre todo con la misma pasión. No dejan de ser otras herramientas, que tienes que aprender y dominar con el paso de los años. Son viajes de descubrimiento, autodescubrimiento y desafíos a los límites convencionales del arte”.
Yoel crea su obra artística en IA bajo sus códigos estéticos, piezas insertadas en un sistema estructural, manejando en algunos casos el concepto de instalación o como parte de una exposición en galería. Enfatiza el enfoque de manera que parezcan obras realizables, convierte los objetos de un contexto determinado, en obras de artes colgadas, enmarcadas o sobre un pedestal. La IA le da total libertad de crear una pieza en un entorno que de otro modo quizás no es viable, es difícil que una galería le admita obras con piedras monumentales.
La Inteligencia Artificial comienza un recorrido de creatividad en todos los campos, más explorada en el diseño o la sustitución del propio hombre en aspectos específicos con el complemento de la robótica. En la creación artística es exploración y descubrimiento y una vez más Yoel Almaguer es iniciador.
¿Qué valoración merece Yoel, un tanto ¨vanguardista¨ en el uso de la IA, a favor de la creación artística?, pregunté al diseñador español Paco Moreno, presentador del podcast ¨Charlando de creatividad, diseño y tecnología¨: «No soy experto en Inteligencia Artificial, pero te puedo decir que el trabajo que está haciendo Yoel, usando la IA para generar imágenes artísticas es simplemente muy sorprendente y a la misma vez original e innovador. Hasta ahora, como comentamos en la entrevista, nadie que yo conozca había usado la IA para generar representaciones artísticas o composiciones orientadas a representar esculturas, uso de los materiales y juegos con la luz con un enfoque conceptual y artístico, como lo está haciendo Yoel, y eso es lo que diferencia sus trabajos de lo que se está haciendo en el mundo. Unido al uso de los colores, y de la iluminación, Yoel está consiguiendo generar composiciones realmente bellas y de un gran impacto visual».
Y llegado al punto que tanto la mente del creador como la IA son cuestiones complejas del desarrollo humano, término admirando ambas potencialidades que bien se complementan. La IA a la vez que impacta, es una creación que respeta paso por paso el deseo del artista y depende de su ingenio para una obra de esta factura. Afortunadamente esta imbricación sucede justamente cuando el arte digital ha progresado hacia un estadio mejor valorado.
Y aunque estas obras son un tanto objetuales, sin que puedan desposeerse de su verdadero contexto, también traen consigo la polisemia a tono con un universo más místico; aunque estudiado, indescifrable. Las obras resultantes de este proceso traen consigo como significación conceptual, el rejuego con la representación, por el modo en que se consume el arte, mayoritariamente desde una pantalla y no solo físicamente in situ. Se está agregando un nuevo soporte, un nuevo lenguaje, paradigma de creación y representación.
Atmosfera onírica y desconocida en su misma fibra natural, pero promisoria y así lo deja ver el artista: ¨El futuro del arte digital se espera muy emocionante. Con los avances tecnológicos tan acelerados, seguirá evolucionando hacia nuevas formas de expresión creativa: arte generativo, inteligencia artificial, la realidad virtual y aumentada, y sobre todo experiencias totalmente inmersivas e interactivas Cada vez serán más comunes colaboraciones online entre artistas de todo el mundo, se llegará a públicos más amplios y diversos y la tecnología digital se integrará en nuestra vida diaria. Veremos como algo normal, instalaciones en espacios públicos, el arte creciendo en las ciudades y museos virtuales en todas partes. Lo resumiría como Innovación infinita, más conectividad global y oportunidad de cambiar la forma en que vemos, apreciamos, creamos, interactuamos y compartimos el arte¨.
El alcance creativo de Yoel Almaguer es incalculable como lo es el mundo que nos muestra y la técnica de Inteligencia Artificial que hoy lo ocupa.





