La palabra en plenitud de Salvador García Jiménez

De la tesis doctoral “La palabra en plenitud de Salvador García Jiménez”, de María Josefa Espín López, Universidad de Murcia

Salvador García Jiménez, escritor español.

La voz espiritual: de lo humano a lo divino

Locura celestial de San Juan de la Cruz, del escritor ceheginero Salvador García Jiménez, ya alcanzó el éxito literario en 1992 con el título Las ínsulas extrañas, Premio de América por su calidad literaria, ahora publicada en la colección Caribdis, de Ilíada Ediciones.

Es importante destacar, una vez más, la trayectoria narrativa, poética y ensayística de Salvador García Jiménez. Hace treinta años que la profunda admiración por la personalidad y la obra de San Juan de la Cruz le llevaron a escribir sobre la esencia de la doctrina mística del carmelita surgiendo así entre el autor y el personaje una identidad emocional indiscutible.

No es la primera vez que García Jiménez convierte a escritores relevantes en personajes literarios, procedimiento que el autor inició con Kafka en La peregrinación, con García Lorca en La sangre desgranada de Federico García Lorca, y repetiría con Cervantes en La vida en ultratumba de Miguel de Cervantes (1616-2016). Y es que, en este momento de plenitud creativa, recurre a la biografía novelada, una modalidad narrativa de vanguardia. Lo novedoso y, al mismo tiempo paradójico, es que lo convierte en el género de la modernidad revitalizando el viejo motivo de reescribir los recuerdos de San Juan de la Cruz para superar la frontera entre la memoria y el olvido en un pacto de intimidad entre el yo, que escribe la historia, y sus lectores, convertidos en confidentes.

Tras la obra hay riguroso trabajo de investigación que atestigua la erudición de García Jiménez y la fiabilidad de los materiales consultados durante cuatro años: libros, protocolos en archivos, referencias de incalculable valor histórico, cultural y literario que convierten Locura celestial de San Juan de la Cruz en la interpretación más original del pensamiento de San Juan de la Cruz.

Esta biografía no es sólo un discurso de sí mismo, sino más bien un memorial de vida en el que San Juan de la Cruz rememora su realidad cotidiana describiendo en sus confesiones un tesoro incalculable de anécdotas que le permiten divagar, comentar y recordar la verdadera e histórica realidad que casi nunca aparece en los libros. Este dibujo de la realidad en el que el protagonista 254 es la voz y el confidente, testigo directo de su vida, ahora dibujado como un personaje novelesco, quizá sea uno de los valores más importante de este libro.

Presentación en la Universidad Católica de Murcia, 2022.

García Jiménez escribe Locura celestial de San Juan de la Cruz para recomponer verazmente las experiencias humanas y místicas del santo hasta convertirlas literariamente en ficción, vivificando escenas repletas de sensibilidad para manifestar que el amor humano y divino es el tema más bello.

El enigmático título, Locura celestial de San Juan de la Cruz, remite a los versos de Santa Teresa de Jesús “Cuando esto escribo, no estoy fuera de esta santa locura celestial”. Esta simetría permite a García Jiménez utilizar la cita dialéctica como referente intertextual para jugar con su significado, justificando no ser freudiano al aludir a San Juan de la Cruz mientras el santo ensueña esa locura de la fe que tiene y el amor a Dios.

El título es una metáfora de los sentimientos de San Juan cuando recuerda su vida en el lecho de muerte, momento en el que recupera secuencias de su vida mediante el más puro recurso cinematográfico conocido como flashback. A lo largo de toda la obra, el autor concreta el hilo narrativo en lo existencial del camino de purificación que es el testimonio de la fe del protagonista y que se muestra en las experiencias místicas que padece el santo motivadas por su amor a Dios, que busca la auténtica comunión con él, declarando en el delirio el sufrimiento y su ansia de Dios.

Lo más novedoso de la biografía novelada es que se superan los límites entre lo literario y lo no literario por el carácter híbrido del subgénero que permite trasvasar la realidad histórica y entrelazarla con lo literario para describir el itinerario vital del protagonista y que se reconstruye mediante secuencias biográficas con referentes históricos que se describen con gran carga afectiva y emocional.

García Jiménez escoge un narrador en primera persona para construir un relato autodiegético. De esta manera, la novela gana en intensidad porque la voz que cuenta la historia describe sus virtudes humanas desde el sacrifico y la entrega a Dios. En su monólogo con Dios, donde fluye la conciencia del personaje, San Juan encuentra en él al mejor intérprete para la difusión de sus vivencias que va desplegando a modo de crónica.

En el entramado literario del libro aparecen casos de intertextualidad en forma de citas textuales, referencias a predicadores de su tiempo, alusiones a 255 obras literarias de la liturgia sagrada y a sus poemas. García Jiménez combina la fidelidad de los datos históricos con pasajes verdaderamente imaginativos de inspiración literaria pura, como el capítulo sobre la levitación “Creen que una capa es para levitar”, inspirado en un texto manuscrito no publicado del beato fray Andrés Hibernón.

Juan de Yepes Álvarez, San Juan de la Cruz (Fontiveros, 1542 – Úbeda, 1591)

Resulta especialmente relevante la intratextualidad porque García Jiménez retoma historias, personajes y vivencias presentes en otras obras suyas. Ejemplo de esto lo encontramos en el capítulo “Zarzal de acero” cuando el escritor hace alusión a la reliquia de la Santa Pluma del Ángel San Gabriel, uno de sus sellos literarios recurrentes. Se basa también en un texto escrito por él anteriormente para crear uno nuevo en el cuento “Caelum Caeli”, incluido en la colección de cuentos Caelum Caeli (1989), que supone el germen del capítulo “Creen que una capa blanca es para levitar”, de su novela Las ínsulas extrañas (1992). Fray Juan Zarco de Gea se había atribuido a sí mismo la autoría de textos escritos por otros que publica en la prensa nacional durante años. El protagonista del cuento, el Padre Juan de San Ángelo, pasa a denominarse Fray Pedro de los Ángeles en la novela, hallamos diferencias en la alusión a ciertos personajes: “El hermano Gabriel”, en el cuento, frente a “Mi cándido Gabrielillo”, en la novela. Por otro lado, el escritor introduce en el capítulo “Zarzal de acero” de Locura Celestial a Martín de Ambel, protagonista de La gran historia de honor de don Martín de Ambel (1997), con el nombre de Javier Medina, un hermano de la Cofradía de la Santa y Vera Cruz, que en ambas obras acaba con la vida del alférez mayor por cuestiones de honor.

La complejidad estructural del relato se debe a que la narración no guarda una progresión cronológica lineal de la vida de San Juan, sino que es una superposición de aventuras en el tiempo y el espacio, en donde las reflexiones del hombre entregado a Dios, San Juan, se mezclan en pasado y presente. Romper el tiempo sucesivo constituye una novedad discursiva importante, porque desde un presente vivido San Juan evoca con la mirada retrospectiva las cantigas de su sufrimiento.

La obra se inicia con el capítulo “El mar, una sola lágrima de Dios”, que ofrece una mirada panorámica de la vida del Santo ya en el lecho de muerte y que cumple la función de exponer la experiencia de su vivencia espiritual. Los dieciséis capítulos sucesivos recogen anécdotas que emergen de sus 256 experiencias vividas. El simbolismo y la alegoría de los títulos de los capítulos contienen una variada temática existencial: el dolor humano por la injusticia, el descubrimiento de la muerte como elevación de la experiencia vital, el acercamiento a Dios que culmina en el ansia de inmortalidad, la espiritualidad referida a la reforma de la orden del Carmelo y la persecución por parte de sus compañeros descalzos, que lleva al lector a un proceso de catarsis.

Otra cuestión interesante es la ficción novelesca que García Jiménez introduce con la alusión inicial del título “locura celestial” referida a Santa Teresa y la carta contenida en el capítulo final “Alba y Úbeda” que refuerzan la circularidad de la obra. Es casi una fabulación, aunque algunos fragmentos han sido extraídos de cartas originales de Santa Teresa, constituyen una estrategia literaria que permite recomponer la vida que San Juan de la Cruz y Santa Teresa habían compartido juntos. Nueve años había tardado en llegar la carta después de la muerte de Santa Teresa. Recuero, el cartero, antes de fallecer confesó que había guardado la carta como reliquia, porque Santa Teresa había muerto en olor de santidad. Al final de sus días, arrepentido, decide entregársela a San Juan. Así parece que ambos personajes están muriendo al mismo tiempo gracias a la tardanza de la carta. Es extraordinaria la brillantez de la metáfora que cierra el final de la novela: “Cuerda arriba, lluvia arriba, me iré con los anzuelos que pudieran salir de las campanas y el musgo de las tejas a reclinar mi rostro en el amado” (2022: 254).

En la obra aparecen espacios reales explícitos, naturales y urbanos, que aportan verosimilitud y credibilidad al relato mediante descripciones detallistas y evocadoras. El motivo del viaje o del camino presenta dos interpretaciones posible: una externa, que se correspondería con lugares físicos y emblemáticos como la cárcel de Toledo, la plaza Zocodover de Toledo, Úbeda, Puerto de Cádiz, México, Caravaca de la Cruz, Murcia, Ávila, Granada, Medina del Campo, Toledo, Baeza y Lisboa, se convierten en el eje de un mundo novelesco y mítico habitado por además por personajes reales —los carmelitas descalzos que conviven con él, los enemigos que lo someten a prisión y las monjas—, que aportan historicidad a la biografía novelada; y otra interna o más personal, que constituye la espiritualidad. Por otro lado, podemos asegurar que la etapa de oscuridad que supone la estancia en prisión inspirará los mejores versos de San Juan.

Presentación en la Universidad Católica de Murcia, 2022.

El libro sorprende al lector por los símbolos, la acumulación de imágenes, la alegoría de los títulos de los capítulos, los leitmotiv referidos a los elementos de la naturaleza (la fuente como presencia divina y de unión mística, la fuente escondida que remite a la santísima trinidad y la noche oscura como símbolo bíblico), las citas en latín y el uso constante de la metáfora, conjunto de recursos que le permiten a García Jiménez expresar los sentimientos de soledad, angustia, sufrimiento y amor en una prosa llena de lirismo.

Otra clave del éxito de la novela es el carácter compilador de algunas escenas de vida en las que se observa variedad de registros que van desde el tono coloquial hasta los momentos de la máxima inefabilidad en la expresión de lo espiritual. Todo esto es posible gracias a la poderosa capacidad de fabulación del autor lo que le permite diluir los límites entre la fantasía y la realidad. Es por eso que esta forma de narrar muestra un equilibrio prefecto entre el ritmo, la técnica y el valor de la palabra.

Para concluir, podemos afirmar que Locura celestial es la metáfora de los sentimientos que atesora el corazón de San Juan de la Cruz, la vida de un hombre que emociona a través de sus confesiones sobre el eterno tema de la fe en la vida y en el amor a Dios, uniendo diferentes motivos temáticos como la crítica a las beatas, el papel de confesor con las monjas de Beas del Segura, los procesos de la Inquisición, la reforma de los carmelitas descalzos, las alusiones metapoéticas explícitas a sus poemas “Cántico” o “Noche oscura”, el descubrimiento de la Cruz de Caravaca, el sufrimiento, la enfermedad y el éxtasis místico.

Animo a descubrir con la lectura de la obra el proceso de identificación entre autor y personaje, subrayando que García Jiménez muestra en Locura celestial la crónica más personal de San Juan de la Cruz sobre el la unión de la vida y el espíritu, de lo humano y lo divino.


Locura celestial: elogio y censura

Locura celestial de San Juan de la Cruz se presentó el 25 de mayo de 2022 en el Monasterio de los Jerónimos de Murcia organizado por la UCAM. En la presentación intervinieron: el escritor, Salvador García Jiménez, José Alberto Cánovas Sánchez, vicerrector de Asuntos Religiosos de la UCAM, Juan Cano Conesa, catedrático de Lengua y Literatura, exprofesor de la UCAM y doctor con la tesis doctoral «Escribiendo sobre la pluma de un ángel: Las novelas de Salvador García Jiménez», publicada por la Universidad Católica de San Antonio de Murcia (2004), María Josefa Espín López, profesora de Lengua y Literatura en el Instituto de Bachillerato San Juan de la Cruz de Caravaca, doctoranda con su tesis «La palabra en plenitud de Salvador García Jiménez».

El 13 de junio se presentó también en la Casa de la Cultura de Caravaca de la Cruz en acto organizado por el Ayuntamiento de Caravaca de la Cruz. El acto estuvo presidido el alcalde José Francisco García Fernández, el escritor, Salvador García Jiménez, el Padre Superior de los Carmelitas Descalzo de Caravaca, Pascual Almela Gil, el presidente de la Asociación Cultural San Juan de la Cruz, Francisco Romero Rodríguez y la profesora del IES San Juan de la Cruz María Josefa Espín López. En la velada el escritor desveló las claves del proceso de investigación cuando se hallaba escribiendo la biografía novelada de San Juan de la Cruz. Se produjo un intercambio de anécdotas curiosas, entre ellas, por ejemplo, los siete viajes que realizó San Juan de la Cruz a la ciudad de Caravaca, el lenguaje simbolista y repleto de lirismo de la obra.

Sin embargo, la intervención más interesante fue la de García Jiménez por el descubrimiento de la vinculación de San Juan de la Cruz cuando en uno de sus viajes visitó el Lignum Crucis o la relación con las monjas, los temas de la obra, etc. Sus primeras palabras fueron de homenaje a la Ciudad de Caravaca donde vino el santo con la misión de fundar un convento de su orden y como confesor de las monjas. Entonces recordó también la memoria de su madre por la vinculación con esta cuidad, así como al escritor Gregorio Javier y por último expresó su consideración con los desvalidos, en recuerdo de todos aquellos que sufren. No podemos olvidar que esta es una constante en su obra literaria:

Permitidme, por favor, que dedique estas palabras a la memoria de mi madre María Ángeles Jiménez Peñalver, que nació en Caravaca. Ya me gustaría mi ser hijo adoptivo de esta ciudad que se está convirtiendo en capital española del misticismo. Y permitirme también que recuerde a Gregorio Javier quien regaló el apelativo de la Cruz a vuestro pueblo con su novela Caravaca de la Cruz, amigo generoso y cariñoso que fue en el alba de mi adolescencia, con una cruz de oro sobre el cuello y unos cardos resecos en la mesa de su despacho. He venido casi como Frida Kahlo, a presentar estos cuadros de San Juan de la Cruz por el dolor de lumbalgia que arrastro. Ella fue en una camilla a ver en México la presentación de sus cuadros. Frida Kahlo para mi es una luz igual que lo es Teresa de Calcuta. Yo creo que San Juan de la Cruz si le hubieran preguntado en qué le hubiera gustado reencarnarse hubiera dicho en Teresa de Calcuta (García Jiménez, 13 de junio de 2022. [Presentación Locura celestial… en Caravaca]).

Presentación en la Universidad Católica de Murcia, 2022.

También expuso sus palabras más sinceras sobre sobre el tema de la censura de la novela, Locura celestial de San Juan de la Cruz, porque se le había prohibido presentarla en su pueblo, Cehegín. Así expreso con ternura su sentir:

He venido también con el dolorido sentir del desprecio que acaban de hacerme en mi propio pueblo, Cehegín. Cehegín me lo dio todo, la verdad, me dio el nombre de una calle, me puso el nombre para un concurso de cuentos, pero con esta novela cuando la UCAM y Caravaca me han tendido con sus alfombras rojas y su máxima generosidad, en mi pueblo me han dado dilaciones, vuelva usted mañana, en fin, no voy a presentar el libro más, pero bueno. Hubo un día en que yo en un libro dije que me sentía profeta en mi pueblo, está en el prólogo de ese libro que era del concurso de cuentos y ahora casi me alegra de no haberle corregido a Cristo el versículo. Cristo dice en San Lucas en 24.4 “Ningún profeta será bien recibido en su propia tierra”. Y pongo la voz también por toda la gente que se pueda sentir humildemente o no marginada. Yo, en realidad, no me siento marginado. Cehegín he dicho que me ha tratado bien, esto ha sido la corporación municipal y un concejal de cultura. Las cosas hay que decirlas. Dicen que soy polémico. No soy polémico, me gusta la verdad. A Cristo le gustaba la verdad. A Cristo cuando llegó del desierto a Nazaret, su tierra, comenzó a predicar y empezó la gente a gritar, hasta lo iban a echar y entonces lo dijo él. Eso de que nadie es profeta en su tierra lo dijo San Lucas en el 24.4 con las mismas palabras textuales que acabo de decir (García Jiménez, 13 de junio de 2022. [Presentación Locura celestial… en Caravaca]).

La crítica también ha sido acertada en esta ocasión Díez de Revenga publicó una espléndida crítica en La Opinión de Murcia con el título Un relato admirable sobre el autor del Cántico espiritual en el que califica la obra como biografía novelada, destacando la complicada estructura en capítulos que obedece a una ruptura temporal que “muestran los momentos estelares del trascurrir vital del santo renacentista, se ponen de manifiesto y se recuperan para Díez de Revenga, F. J. (22 de febrero de 2022). Un relato admirable sobre el autor del Cántico espiritual, el humanismo, los sueños y las luchas espirituales y carnales de San Juan de la Cruz”.

Díez de Revenga aprovecha para hablar del hombre, del religioso y del poeta, que tanta admiración ha recibido. Destaca aspectos relevantes de la obra, la vida del hombre llena de penurias, la referencia a lo poemas de la mística de renacentista de San Juan Noche oscura del alma, Cántico espiritual y Llama de amor viva, como obras maestras de espiritualidad y, la intensa labor de investigación de García Jiménez:

Se trata entonces de una excelente oportunidad para redescubrir no solo al hombre y al religioso universal (Juan Pablo II realizó su tesis doctoral en Roma, en 1948, sobre El tema de la fe en San Juan de la Cruz), sino también al excelso poeta que tanto admiraron muchas generaciones de escritores españoles y del hispanismo internacional hasta el presente. Biografía novelada completa y delirante que parte desde los días de la enfermedad y la agonía en Úbeda, cuando Fray Juan evoca todos los sucesos que trascurrieron en su complicada vida andariega, en una especie de confesión general previa a su comparecencia ante Juicio Final. Salvador García Jiménez también llevó a cabo, para documentar esta novela, un peregrinaje que le llevó, a recorrer durante cuatro años todos los conventos del Carmelo, en los que San Juan había estado, entre ellos el de Caravaca de la Cruz, que visitó en siete ocasiones. En la primera visita ascendió al castillo para besar el Lignum crucis: era noviembre de 1579, y así lo haría del mismo modo en las seis restantes ocasiones en que a Caravaca volvió (Díez de Revenga, 2022).

Presentación en la Universidad Católica de Murcia, 2022.

La vida del Santo vista desde el recorrido que hace San Juan desde sus últimos días representa la hondura del sufrimiento de uno de los tipos de personajes que suele escoger García Jiménez para sus novelas. El sufrimiento en prisión, el padecer por los poderosos que no lo quisieron, las idas y venidas por los caminos en su apostolado religioso, su enfermedad y algunas pocas anécdotas teñidas con el tinte de la ficción marcan el itinerario del recurso de su vida. Díez de Revenga alude a la escena final en que le llega la muerte:

Empeorada gravemente su salud, recibió la extremaunción y, sabiéndose próximo a la muerte, convocó al prior y a los frailes del convento, que acudieron a su celda, ya cerca de las doce de la noche. La escena, sigue sobrecogiendo tras la lectura de la novela de Salvador García Jiménez: llegan todos los frailes a la celda de Juan iluminándose con velas y cantando las oraciones de los muertos, el Miserere y el De profundis. Juan les pide que le lean el Cantar de los cantares y se entusiasma oyendo los poemas tan conocidos por él: ¡Qué preciosas margaritas!, exclama advirtiendo la hermosura de tales versos en su lúcida agonía. Al oír que la campana del convento sonaba, en ese momento, pregunta que a qué están tocando, y, cuando le dicen que tocan a maitines, pronunció una frase muchas veces recordada «Gloria a Dios, que al cielo los voy a decir», tras lo cual expiró. Acababa de comenzar el día 14 de diciembre de 1591 (Díez de Revenga, 2022).

En El Debate se publica una entrevista a García Jiménez titulada “El Misterio de la vida para un cristiano es descubrir cualquier atisbo de la existencia de Dios123” en la que se detallan algunos momentos vitales de la vida del Santo Desde su humanismo, sueños y luchas espirituales a través de la biografía. Explica García Jiménez la razón por la que eligió a san Juan de la Cruz:

Vine al mundo con un manto de misticismo, rezaba desde niño arrobado tratando de romper con la oración el muro que me separaba de los misterios del cielo. La comunión con el dolor de los demás me hizo caminar hacia el encuentro con san Juan de la Cruz, faro de inspiración para esta biografía. La primera autoficción de fray Juan de Yepes la publiqué en 1992, Las ínsulas extrañas, –Premio América de Novela–. Locura celestial… se enriquece con hallazgos totalmente inéditos. (García Jiménez, 2022)

Además, explica García Jiménez que el significado de los tratados que escribió en prosa Juan de Yepes para explicarles sus versos a las monjas que no entendían el significado de algunos conceptos de su poesía. El significado del título no se refiere a la locura que diagnostica un psiquiatra, el título remite a lo que dijo Santa Teresa de Jesús “Cuando esto escribo, no estoy fuera de esta santa locura celestial”, y con sus palabras precisa el significado:

El alma de fray Juan de la Cruz va como una loca enamorada detrás del Amado, como refleja en Cántico Espiritual. Para él, andar endiosado era estar lleno de Dios. La multitud de endiosados que vemos ahora presumir de cargos o dinero, nada que ver con aquello. (García Jiménez, 2022)

Presentación en la Universidad Católica de Murcia, 2022.

Puntualiza García Jiménez los detalles relativos a los viajes a Caravaca de la Cruz para fundar los conventos, los lugares emblemáticos que en la cuidad le recuerdan como El camino de san Juan de la Cruz desde Caravaca a Beas de Segura, la casa que habitó fray Juan convertida en Museo, su escultura en bronce y la hospedería del convento de Carmelitas Descalzos, “están encumbrando a Caravaca de la Cruz como capital del misticismo en España. En simetría, Caravaca se denomina de la Cruz por su Lignum crucis, alias de batalla que tomó fray Juan para conquistar el cielo”:

No olvidaría nunca a las jóvenes monjas que confesaba, intentando curar las dudas y la depresión de una de ellas, por recomendación de santa Teresa. Allí procuraría que los ojos no se le bajaran del cielo, que el olor a doncellez no le despertara más sentido que el olfato. Los fascinantes parajes de las Fuentes del Marqués rimarían con la «cristalina fuente» de sus versos. Sin embargo, no olvidaría hasta su muerte en Úbeda las horas que pasaba abrazado al relicario de su Lignum crucis en la pequeña iglesia del castillo, una astilla del madero de tortura que tanto había adorado. Gracias a una luminosa inspiración, pude poner en contacto en la novela a san Juan de la Cruz con el Lignum crucis, algo muy probable y casi seguro, en lo que nadie se había percatado hasta hoy (García Jiménez, 2022).

Ya hemos comentado que la biografía novelada sigue un orden inverso, esto es, San Juan recuerda su vida desde sus últimos días hacia el inicio de su vida. Es un relato de contrastes, como dice el autor va de “lo más transparente a lo más macabro”, pues cuando está agonizando sus hermanos están preparados para cortar su cuerpo pedazos para las reliquias. García Jiménez juega con el tiempo en retrospecciones y anticipaciones, para dilatar o contraer el tiempo:

Sigue la estructura tradicional de un flash-back fílmico. Durante los últimos días de su vida, Juan de la Cruz recuerda diversas estampas de su vida, en retroceso gradual hacia el pasado. En primera persona, en una autoficción, narra su estancia en la prisión en que lo retuvieron sus hermanos Calzados en Toledo, sus estudios universitarios en Salamanca, la vida con su hermano durante la infancia, la persecución cainita de sus propios compañeros de Orden, envidiosos de su santidad y de su pluma, etc. Descalzo no, pero sí con el alma desnuda, he ido descubriendo episodios inéditos de su vida. Rescaté de los fondos de la Inquisición el proceso de una de las novicias que él confesaba en Beas de Segura, una ilusa iletrada que, pretendiendo ser como santa Teresa, se inventó milagros espantosos, como el del Niño Jesús que entraba cada noche en su cuarto para acostarse con ella, llegando a regalarle un anillo de desposada. En las cárceles del Tribunal de la Inquisición la castigaron con doscientos azotes antes de echarla (García Jiménez, 2022).

Presentación en la Universidad Católica de Murcia, 2022.

P. Peñalver en el artículo “Con el alma desnuda124” hace una interpretación más bien filosófica de la biografía novelada y también refiera importancia de la estructura y de las referencias a lugares y fechas como ejemplo de documentación histórica de autor:

No parece posible entrar en la composición y estructura de esta Locura celestial…, pero sí se impone el énfasis de la metódica relevancia de los lugares y las fechas en los que surgieron la poesía de Fray Juan, que “espantó” en su día a Dámaso Alonso, y sus grandes tratados de mística. La voz del fraile arranca en Úbeda, a final de septiembre de 1591, adonde llega aquejado de unas “calenturillas” que le llevaron a la muerte tras apenas tres meses de cruel enfermedad. Desde ese momento y desde ese lugar, una celda visitadísima por sus “hermanos” carmelitas y por gentes del lugar en busca de confesión, el Fray Juan de esta novela evoca, según un orden interno más que cronológico, sitios y fechas ligados a momentos significativos de su vida, y de su fecundidad como escritor excepcional: Toledo (1578), Caravaca (1579), Duruelo (1568), Lisboa (1585), Granada (1580), Medina del Campo (1560) o Murcia (1585). Nuestro novelista apunta a que el protagonista murió de mal de senderos. Mucho anduvo de un lado a otro, las más de las veces buscando la soledad, pero también con la tarea de poner orden en conventos revueltos a veces por los místicos de pacotilla que eran los alumbrados, legión entonces, y que con alguna razón inquietaban a las autoridades de la Inquisición (Peñalver, 2022).

Explica Salvador García Jiménez en la entrevista “Explorar “hasta la última luz” para dar con la mejor historia125” que San Juan de la Cruz ha sido una figura trascendental en su vida, y que Locura celestial… es la biografía novelada “la más completa y delirante de San Juan de la Cruz, sobre un personaje fundamental para la mística y la literatura universal” (García Jiménez, 2022: 6).

Por último, citamos la entrevist realizada a García Jiménez en el programa Tarde Abierta en Onda Regional de Murcia, en la que informa sobre la biografía novelada del personaje fundamental de la mística española y de la literatura universal que en sus cuatro años de pesquisas y de escritura visitó todos los Carmelos y lugares de España por donde el santo dejó su huella, procura en estas páginas, además, reunir y separar al hombre que había en el santo y al santo que había en el hombre y que “San Juan veneró el Lignum Crucis en Caravaca y de él tomó su nombre”.