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El exilio venéreo es el de la(o)s cubana(o)s que emigran por la vía matrimonial, pero reciben un PRE (Permiso de Residencia en el Extranjero) que los autoriza para residir de nuevo en la Isla si el amor se esfuma o no es todo lo rentable que parecía. El gobierno cubano -sabio en anatomía, dado el desarrollo en el país de las ciencias médicas- ha comprendido que el corazón y los genitales no segregan ideas tan peligrosas como el cerebro.
Los exiliados al tanto por ciento disponen de menor grado de libertad que los anteriores. Son fundamentalmente músicos que actúan larguísimas temporadas (a veces permanentemente) fuera de Cuba. A cambio del gracioso favor de las autoridades cubanas, que les permiten vivir la ilusión de la independencia sin sus peligros -una suerte de libertad condicional-, deberán pagar un abusivo porcentaje de sus ingresos.
Otro exilio que no se contabiliza como tal es el exilio por contrato de los médicos, constructores, marineros, entrenadores deportivos o militares cubanos repartidos por medio mundo, mano de obra cautiva que recibe una mínima proporción de lo que pagan por su trabajo los contratistas de los países de destino. No suelen exiliarse al estar sujetos por lazos invisibles: el gobierno mantiene en Cuba de rehenes a sus familias para evitar las fugas, y en caso de que éstas se produzcan, bloqueará como castigo la salida de los rehenes por muchos años. Hay hoy en Cuba cientos de hijos, madres, padres, esposas y esposos, confinados arbitrariamente, sin que una sanción escrita consigne la duración de la condena que deberán cumplir porque su familiar desertó (es el término castrense que emplea el castrismo) de su exilio por contrato, es decir, del cuartelillo nacional, para convertirse en exiliado por cuenta propia. Esos rehenes de la Isla están a merced del ejercicio arbitrario del poder, que determinará cuándo han purgado su culpa y pueden reunirse con sus seres queridos; mientras, les recomiendan no apelar a la prensa ni a organismos internacionales, si no quieren alargar su condena. Esa es la razón por la que pocos de estos "casos Elián a la inversa" se ventilan públicamente. Con cierta asiduidad, esta política arbitraria ha tenido un efecto más perverso: fracturar definitivamente a las familias.
El último de los exilios no cuantificados oficialmente es el de los pilotos de botes salvavidas. No tienen ninguna relación con los conocidos balseros. Se trata de hijos, nietos, sobrinos y amigos de altos funcionarios del gobierno cubano. Disfrutan un exilio confortable, oficial y autorizado. La crisis de los 90 y el empecinamiento del máximo líder en conducir al país hacia una Numancia sin futuro -después de mí, el caos-, ha desatado en la nomenclatura el temor a ser arrojada del poder hacia una jubilación en moneda nacional, es decir, hacia la más absoluta miseria -contando con una transición incruenta sin ajustes de cuentas ni represalias. De modo que muchos se las han ingeniado para implantar fuera de la Isla empresas con capital del estado cubano, pero inscritas a nombre de personal de su entera confianza, de modo que en el peor de los casos puedan asegurarse un plan de pensiones, una vejez tranquila y confortable. Este es el exilio menos conocido, dado el secretismo que le es inherente, y están por estudiar los entramados de intereses entre inversionistas extranjeros en Cuba, personalidades del gobierno con capacidad para destrabarles los escollos burocráticos que ellos mismos se encargan de levantar, parientes creando empresas fuera de la Isla con capitales opacos e incluso gobiernos que suelen apelar a estos funcionales "canales de la sangre fraterna" cuando los canales oficiales sufren alguna disfunción. Los funcionarios del gobierno cubano saben que el poscastrismo bien podría concederles el disfrute sin sobresalto de las fortunitas amasadas con el tráfico de influencias y el sabio ordeño de los contribuyentes cubanos, siempre que allanen con su presencia (o con su ausencia) el camino incruento hacia la democracia y la sociedad de mercado.
De modo que una pequeña Isla de 114.000 kilómetros cuadrados, semidesconocida hace medio siglo, se ha multiplicado. La Isla de la Libertad, como fue llamada en los 60, es hoy la prisión más grande de periodistas del mundo. El país que importó millón y medio de personas en la primera mitad del siglo XX, las devolvió con intereses en la segunda mitad, creando varias Cubas fuera de Cuba, que hoy aportan al país 1.000 millones de dólares limpios al año, cuando el turismo, en buena medida también de exiliados -la trata de exiliados, la exportación humana, es el único sector próspero de la economía castrista-, aporta 2.000 millones brutos. Cuba Inside generó su propia mitología de sufridor David frente a Goliat, que aún perdura en una izquierda nostálgica; como Cuba Outside generó una mitología contraria, de éxito y prosperidad, que actúa como faro y reclamo para toda Hispanoamérica. La Isla que invadió Angola, colaboró con la independencia de Namibia y el fin del apartheid, es la misma que provocó cientos de miles de muertos al promocionar los conflictos armados en Latinoamérica. Cubano era el hombre que apresó en Bolivia al mito cubano-argentino Ernesto Guevara y cubanos los que casi lo capturan en el Congo. Cubanos los fontaneros de Watergate y posiblemente los conspiradores tras el magnicidio de Kennedy. Pero la Isla numerosa también ha universalizado su identidad, fraguando una especie de nacionalismo posnacional: pintores, músicos, actores, cineastas, dramaturgos metabolizando las más diferentes tradiciones para producir un arte que hace guiños en cubano desde un lenguaje universal; narradores, poetas y ensayistas que hacen literatura cubana en francés e inglés.
¿Cuántas islas es la Isla Multiplicada? Resulta difícil saberlo, pero su contabilidad excede los postulados maniqueos de izquierdas y derechas, elude los bordes de la estricta geografía y los linderos de la política. Y son todas esas Cubas las que comienzan ya, en los preámbulos del poscastrismo, a derivar unas hacia las otras, buscando ese punto de encuentro, no de colisión, donde se geste un país nuevo, diferente, un país a la medida de todos los cubanos.
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Rafael
Alcides
Yo no tengo ni teléfono, Amir. Ni teléfono. El correo me llega a través de una piadosa amiga. El electrónico. El otro, si es de afuera, del extranjero, sencillamente no me llega, y si me llega es abierto. Cosas del cartero, me imagino.
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Amir
Valle
Dicen que a la tercera es la vencida. Eso espero. Hace unos años, cuando en esa isla que llamamos Cuba no existían las revistas literarias digitales que hoy pululan, a cierto escritor se le ocurrió...
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Alejandra
Costamagna
"Hay hijos que nunca vieron a su padre, ni en fotos. Y hay otros que probablemente estén llenos de fotos de su padre, y sin embargo nunca lo hayan visto bien, o nunca se hayan tocado el alma"...
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de Armas
Ya a mediados del siglo pasado Carlos Gustavo Jung alertaba sobre la catástrofe que acecha a Occidente desde su flamante entrada a la modernidad; no por la modernidad misma, sino por la neurosis colectiva que produce el distanciamiento del hombre de lo numinoso...
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Hércules Poirot, el detective belga, andaba por el mundo resolviendo casos con arrogancia y displicencia. Bajo de estatura, calvo y con mostachos, Poirot era una figura cómica, una suerte de pariente cercano de Chaplin.
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Ladislao
Aguado
Cuando se produjo el fin de los sistemas comunistas de Europa del Este, los intelectuales(...) "No sabían reinventarse en condiciones libres, no sabían qué hacer con la libertad"...
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"José Martí"
Damaris Betancourt. 2005