Siempre me he comprometido con mis ideas y en ese punto coinciden el humano y el escritor

Es la tercera vez que puedo entrevistar al escritor argentino Fernando López. Una de esas conversaciones fue en video para el canal de Youtube «Amir Valle – A título Personal» y la segunda, para esta misma revista, bajo el título «Mi deseo es algún día poder escribir poesía«, publicada en febrero de 2021, a raíz de la reedición en Ilíada Ediciones de la novela La sombra del agua. Es especial, entonces, esta charla virtual que aquí reproduzco, porque se trata profundizar en aspectos de la vida y la obra de Fernando López que considero de interés para todo aquel que desee entender el mundo creativo de este importante narrador.


A modo de presentación hacemos siempre a nuestros invitados un reto: el de mirarse e intentar explicar a los lectores de OtroLunes ¿quién es Fernando López? La respuesta, como para profundizar más el reto, debe enfocarse en dos aspectos inseparables pero que, con todo propósito, quiero que respondas por separado: Fernando López, el ser humano y Fernando López, el escritor, teniendo en cuenta en qué sentidos se contraponen o complementan estas dos “áreas” de tu vida.

Ojalá pudiera decir de mí todo lo bueno que quisiera. Me llevo bastante bien con mi conciencia, con mis cuatro hijas e hijo, mi nuera y yernos y con mis nueve nietos, a pesar de todos los reclamos que me hicieron a lo largo de la vida y me siguen haciendo. Tengo un lote de muy buenos amigos y amigas. En lo profesional he sido muy respetado porque como abogado penalista me jugué por cada uno de los seres humanos que acudieron a mí por haber delinquido, y como juez he sido aplicado y rechacé con firmeza todas las presiones que recibí. Tanto fue así que renuncié a la magistratura harto de las presiones constantes por parte de los abogados, de la prensa y del poder ejecutivo. Y verás que “ambos” no se contraponen sino más bien se complementan. Como escritor, bueno, en cualquiera y en todos mis libros hay huellas indelebles del Fernando López ser humano. En mi primera novela, “El mejor enemigo”, aparezco como personaje con mi nombre y apellido. Creo que todos los escritores/as elaboramos ficciones relacionadas con aspectos de la vida personal, o con sucesos que nos conmueven o con temas que sobrevuelan sobre las sociedades como deudas pendientes: la salud física y mental de los niños, la madre tierra, el compromiso personal, la guerra, las trampas de la política, por citar algunos. Siempre me he comprometido con mis ideas y en ese punto coinciden el humano y el escritor.  Ahora mismo estoy trabajando en una novela (desde hace veinte días) que sorpresivamente se ha ido entramando con cuestiones que no  tenemos en cuenta como si no nos concernieran. Y me fascina la idea de que el argumento se desarrolle en varios sentidos y tenga un final sorpresivo.  

Quiero que tires la mente al pasado y me cuentes cuándo sentiste por primera vez esa conmoción que es decirse: yo quiero escribir… ¿qué salió de allí?… Y en fin… ¿qué recuerdas de esos inicios?

Recuerdo con mucha ternura mis inicios. En sexto grado de la escuela primaria la maestra nos hacía inventar “cuartetas” alrededor de algún acontecimiento ocurrido en el día, del que se hablaba primero y después unos pocos minutos para trabajar. Ese poema breve se publicaba en un diario mural que se renovaba todos los días. Me entusiasmó la idea a tal punto que a lo largo del año la mayoría de las cuartetas, por decirlo de algún modo un 70 %, las escribí yo. A mediados de ese año mi padrino me regaló para mi cumpleaños un libro de poemas que me fascinó: “Rimas” de Gustavo Adolfo Becquer. Descubrí que la organización de las palabras en la poesía eran muy diferentes a las coloquiales y que se podía conmover y conmoverse con esas maravillas del trabajo intelectual. Desde ese día me convertí en un niño lector con una voracidad complacida por mi abuela materna, que me compraba toneladas de libros todos los meses con su magra jubilación. Y cuando me pareció que ya había leído todo me dije que era el momento de escribir mis propias historias.

También en esos inicios hay un lugar importante: San Francisco, ¿el origen de todo el Fernando López, el abogado y el escritor? ¿Y Córdoba? ¿Qué le ha aportado esa ciudad, en la que vives desde 2004, al Fernando López escritor?

Nací en San Francisco (que en algunas de mis novelas aparece como San Tito) y al terminar la primaria (a los 12 años) por decisión de mi padre seguí los estudios secundarios en el Liceo Militar General Paz de la ciudad de Córdoba. Egresé con 17 en 1965 y ya me quedé en esta ciudad para estudiar derecho. Me recibí en 1973 aunque en realidad cursé en cuatro años, porque “me distraje” con una militancia gremial como empleado del Poder Judicial, intenté hacer teatro, me anoté en la Escuela de cine de la Universidad Nacional, me casé, tuve hijos, después me recibí, ejercí durante tres años como abogado penalista, a los tres años de ejercer la profesión recibí una oferta para cubrir una vacante de secretario en el fuero penal de San Francisco que nadie quería. Como yo era nativo y mi deseo era darle más tiempo a la escritura, acepté y en 1978, veintitrés años después, regresé a mi ciudad natal, donde viví con mi esposa y mis cuatro hijos hasta 2004, que regresé a vivir a Córdoba, veintiséis años después de mi insilio voluntario. Entre setiembre y diciembre 2004 aceptaron mi renuncia como juez de control, vendimos la casa, compramos en Córdoba, nos mudamos con la que fue mi esposa y nos separamos con un divorcio traumático que duró cuatro años. En cuanto a lo literario, como ya lo dije, mi maestra de 6° grado me incentivó a la escritura y simultáneamente a la lectura. Sin ese aporte no creo que me hubiera dedicado a escribir. Y Córdoba me aportó la experiencia de una juventud revolucionaria que me sirvió para escribir, en San Francisco, gran parte de mi obra, desde “El mejor enemigo”, “Arde aún sobre los años” y “Odisea del cangrejo”, pasando por mis tres libros de cuentos y “(Con) La sombra del agua”. En córdoba escribí toda la saga de Philip Lecoq, el detective de los pobres.

¿Cómo se llevan el abogado y el escritor? ¿Existiría la saga de novelas negras protagonizadas por Philip Lecoq sin el Fernando López abogado?

Me río porque alguna vez me dijeron que escribía como un juez. No sabía si tomarlo como un elogio o un disvalor. Nos llevamos bien aunque el escritor mantiene en el pasado toda la experiencia con el derecho y no le permite regresar al abogado, salvo una sola vez como personaje en “El mejor enemigo”. Y por cierto que esa saga no existiría si yo no hubiese sido juez. Un día, en Córdoba, en una reunión política, me enteré por un médico que existía una cooperativa de ex convictos, todos viejos ladrones de armas llevar de los años 70 que asaltaban bancos y se tiroteaban con la policía, que habían decidido abandonar el delito y educar a sus hijos/as y nietos/as para que no fueran delincuentes como ellos. Esa cooperativa se llamaba “Esperanza sin Muros” y constaba de una carpintería, una panadería, un criadero de pollos y una fábrica de muñecas para que las hijas/nietas no tuvieran que caer en la prostitución. Pedí conocerlos y varios días después me invitaron a una reunión que comenzó con un silencio profundo y terminó con una gran algarabía: yo les pedí permiso para incluirlos como personajes en mis novelas. Así nació la saga de Philip Lecoq. Con el tiempo la cooperativa se disolvió: hubo varios problemas internos y sus integrantes fueron muriendo, todos con más de 80 años. Incluso fueron contratados por la editorial que me publicó la saga para que contaran sus propias historias, todas deliciosas, en un libro titulado “No robarás”.

Hablemos de la tradición. Escribir en un país de enormes genios como Quiroga (era uruguayo, lo sé, pero hizo su obra en Misiones y se dio a conocer desde Argentina), Roberto Arlt, Bioy Casares, Sábato, Borges, Abelardo Castillo… es casi que una temeridad… ¿En qué sentidos crees que, en tu caso particular, esos ilustres precedentes se convierten en lastre o en impulso?

De hecho Borges y Roberto Arlt fueron personajes de algunos de mis cuentos y novelas (“Tormenta en Ginebra, “Duendes al alba” y “(Con) la sombra del agua. Quiroga, Borges y Cortázar me enseñaron las estrategias de esa batalla con las palabras precisas para contar sin desperdiciar ni una letra. Roberto Arlt me impactó desde “El juguete rabioso” en adelante, con sus personajes marginales y su escritura sin concesiones. Abelardo Castillo me fascinó con el arte de algunos de sus cuentos y hay otros que también me aportaron, como Sábato, Hebe Uhart, Juan Sasturain, Juan Filloy, Héctor Tizón, Jorge Barón Biza y muchísimos otros que harían una lista interminable. Siempre me río de la defensa del plagio que hacía Borges, con esa media sonrisa que desconcertaba.

Escribir “El mejor enemigo”, tu primera novela, en medio de la dictadura argentina, desde mi punto de vista fue una especie de rebelión contra el silenciamiento forzado mediante el terror en que se vivió en esos años. Háblame de ese proceso, de cómo fue escribir en esos años.

Terrible. Como creíamos que esa dictadura iba a durar para siempre, yo quise dejar un modesto testimonio de esa época contando “la previa”, las matanzas de bandas parapoliciales y paramilitares que asolaban el país desde 1975 bajo el nombre de AAA (Alianza Anticomunista Argentina) y el Comando Libertadores de América, su filial cordobesa. Yo era militante y escribía a mano, escondiendo las hojas en lugares donde no pudieran ser encontradas si allanaban mi casa. Me llevó siete años escribirla, entre 1978 y 1982 y antes de presentarla a las editoriales en 1973 la releí, y me dí cuenta de que estaba escrita con muchos eufemismos, me di cuenta sin quererlo que la autocensura había hecho conmigo lo que no quería. Me tomé un año más y la escribí toda de nuevo. Así quedó, para siempre. Y desde ese momento prometí no censurarme nunca más. Cuando me entregaron ejemplares de la primera edición del libro leí un anuncio minúsculo en un periódico de Córdoba que anunciaba el premio Colima. Había que enviar cuatro ejemplares por correo, hice un paquetito, los envié y pocos días después llegó la buena noticia.

Poco después, precisamente el Premio Latinoamericano de novela Colima 1984, que se otorga a primera novela publicada y que ganas con El mejor enemigo te sirve de impulso para escribir Arde aún sobre los años, novela con la que ganas el Premio Casa de las Américas en 1985. ¿Qué te decide mandar esa novela precisamente a ese premio? ¿Qué recuerdas de todo ese proceso que vivimos siempre los lectores: preparar el libro, enviarlo, esperar con ilusión y… con suerte como en tu caso, recibir la noticia de que fuiste el ganador?

“Arde aún…” la escribí prácticamente de una sentada en 1984, con todo el material recopilado durante la guerra de Malvinas, mientras esperaba el resultado del concurso Colima que se resolvió en noviembre o diciembre de ese año. Casa de las Américas se resolvía en enero del 85. Era el premio más importante de habla hispana y una tentación enorme para cualquier jovenzuelo pretencioso. Tenía confianza en la novela y aunque no la premiaran el solo hecho de participar ya era una osada propuesta. Se dieron varias circunstancias para que pudiera obtener el premio. Uno de los jurados en Colima era el mexicano José Agustín, quien también lo fue en La Habana. Él me contó después que al llegar a Cuba pidió ver la lista de los participantes y encontró mi nombre. Pidió la novela para leerla y junto con el argentino Mempo Giardinelli decidieron proponerla para el premio. Después adhirieron el genial Augusto Monterroso y el cubano Senel Paz. Te imaginas que no cabía en mí de alegría con dos premios en un par de meses, con apenas dos novelas y solo 36 años. Fue gracioso cuando llegó el telegrama con el anuncio. En aquellos tiempos no se usaba la ñ en los telegramas, no existía. El telegrama con el anuncio decía que la novela “Arde aún sobre los anos” había sido premiada. Ese mismo día comenzó a circular en San Francisco la noticia de que había ganado con la novela “Anos ardientes”.

Sé que esta es una pregunta complicada, pero no puedo resistir la tentación de hacerla justamente porque decidiste en aquellos años mandar al premio Casa de Las Américas. Casa de las Américas (y estoy citando aquí palabras de la fundadora y directora por muchos años de esa institución, Haydée Santamaría) forma parte de la plataforma de propaganda internacional del programa cultural de la Revolución Cubana, un proceso social inclusivo y democrático que perdió su esencia desde las censuras contra la prensa, el cine y la literatura independiente en los mismos primeros años, las represiones contra los artistas y escritores homosexuales en los sesentas, el escándalo internacional conocido como Caso Padilla en 1971 que provocó el divorcio con la Revolución de miles de intelectuales del mundo que la habían apoyado hasta ese triste suceso de represión… Focalizándonos en eso, desde tu perspectiva como escritor, como intelectual latinoamericano y como progresista, ¿crees que el timonazo de ese proceso social hacia el totalitarismo, la represión gubernamental contra libertades básicas del cubano que critica al sistema, ha afectado la importancia, la fuerza y el papel de promotor de la cultura latinoamericana que llegó a tener en Latinoamérica y el resto del mundo la cultura cubana en general y, en particular, instituciones como Casa de las Américas?

Lamentablemente todos los procesos revolucionarios que en el mundo han sido derivaron hacia la concentración total del poder para conservarlo y mantenerlo ante los ataques constantes de una derecha que no descansa en recuperar lo perdido. Especialmente los bienes materiales, muebles (como el dinero) e inmuebles, y el poder para manejar la economía. En mis visitas a Cuba he notado que la población protesta pero se las arregla para vivir en una economía que no entiendo, que han tratado de explicarme pero no termino de entender, con grandes carencias que se van agudizando con el tiempo y una burocracia que entorpece todos los proyectos que no nacen como programa de gobierno. Me he maravillado con la cultura del pueblo cubano, con su amabilidad, su alegría, su amor por la música, y reflexiono que si no se produjo ningún movimiento masivo en contra del “régimen” no es solo por la represión sino también por falta de convicción. Si no me equivoco la gran mayoría de los cubanos han nacido después de la revolución, han disfrutado de sus mieles y desechos, hay una mística fuerte como hecho casi único en el mundo y no impresiona que las cosas vayan a cambiar en el corto plazo. Esa es mi impresión. Y no sé si habiendo conocido otros sistemas yo podría vivir en Cuba, soportando las carencias y dificultades, aunque en mi país también hay muchas carencias y dificultades ligadas a la realidad de un país sometido al saqueo de sus bienes naturales con la complacencia de sus autoridades.

Profundizando más en ese tema por el amor que siempre ha existido en el pueblo argentino hacia el proceso social cubano desde 1959. ¿Sigue siendo Cuba un referente como proceso social?

En Argentina nunca hemos tenido un sistema de partido único y muchos no lo aceptarían por una cuestión cultural. Pero además la presión de EE.UU es enorme y eso condiciona esa aceptación, a pesar de que, raspando un poquito la pintura de los cascos, personalmente creo que los partidos demócrata y republicano son muy parecidos en sus programas. O sea, hay un bi partidismo que no es tal ni para adentro ni para afuera. Ambos han propiciado siempre las guerras y el saqueo al resto del mundo, y parte de su población tiene también, como en todo el mundo, enormes dificultades para la subsistencia. Ahora, que Cuba siga siendo un referente, es muy difícil de responder.

A los escritores siempre nos enfrentan al dilema intelectual/político que terminó rompiendo la amistad de Camus y Sartre en los 50 del siglo pasado: el compromiso del escritor con su realidad social. ¿Qué piensas sobre ese dilema?

Mi experiencia personal cambió radicalmente desde el momento en que al egresar del Liceo Militar (1965) descubrí que había vivido en la mentira, que había aceptado como ciertas todas las enseñanzas: fue cuando descubrí los grafitis contra la guerra de Vietnam en las paredes de las mismas calles por las que había transitado durante los últimos cinco años sin haberlas visto nunca. Se dieron una serie de hechos políticos que a los 17 años me empujaron a abdicar de las convicciones que de pronto se volvieron obsoletas: fui por primera vez a una marcha estudiantil contra del golpe de Estado del general Onganía al presidente Illia, en la que fui detenido. Me dio mucha bronca haber aprendido en el Liceo que el anciano presidente era un inútil cuando entendí que, por el contrario, era un hombre de convicciones firmes, que había sido derrocado por no dar el brazo a torcer ante las exigencias de una sociedad enferma que ya presagiaba lo que ocurriría una década después: el último golpe militar que desembocó en la peor dictadura que vivimos, la que se cobró 30.000 desaparecidos, miles de exiliados y terminó desafiando a  los ingleses con la aventura de Malvinas. Treinta años después de la revolución cubana los alemanes decidieron terminar con el muro del escarnio (1989) y de pronto descubrí que Solyenitsyn no había mentido al hablar de los campos de concentración en la Siberia, que Stalin había sometido a una hambruna criminal al pueblo de Ucrania, que la KGB vigilaba y sancionaba las desviaciones burguesas de los rusos, mientras yo seguía defendiendo la lucha de los pueblos por su soberanía política, la justicia social y la solidaridad como principios de vida de una sociedad. Me fui alejando de la izquierda imperceptiblemente al principio y a dudar de sus dogmas con las sucesivas defecciones de otras revoluciones, pero confirmando mis convicciones antiimperialistas contra los centros mundiales del poder que saquean a los pueblos del mundo y los someten a la muerte en vida que significa no tener futuro. En el Liceo el profesor de filosofía me preguntó si yo era dogmático y le dije que sí, ahora digo que no y sufro por las cavilaciones de mi gobierno peronista que se deja presionar y retrocede ante cada una de sus promesas electorales. Me pregunto qué diría Sartre hoy, qué diría Camus ante estas nuevas realidades mundiales. Sospecho que Sartre seguiría siendo dogmático y Camus no. No sé si he respondido a tu pregunta. Ojalá que sí.

Muchas novelas, pocos cuentos… es tu balance como narrador. Pero empezaste escribiendo cuentos y tu último libro “Lo implacable” es de cuentos… ¿Por qué ese desbalance? Y lo pregunto porque en Argentina los cuentistas son muy respetados, como escritores de un “genero mayor”, en mi opinión mucho más respetados que los novelistas.

Mi proceso de crecimiento fue poesía, luego cuento, finalmente novela. Mi género preferido es el cuento (tengo más de treinta publicados en libros propios, antologías, revistas y blogs en varios países) pero la novela me tentó para poder encarar historias complejas que no caben en un texto breve. “Lo implacable” es una muestra de cuentos de distintas épocas reunidos con el fin de recuperarlos y propiciar la publicación de varios más que están encarpetados y en revisión.

Córdoba Mata… cuéntale a nuestros lectores qué hay detrás de ese nombre, qué han hecho, ¿continúa el evento?

La respuesta está en el primer texto inédito que agregué a este dossier.

Si yo digo “Philip Lecoq ha muerto”… ¿qué dices?

En el primer episodio la Yesi, compañera de vida de Philip, alumbra su décimo hijo. Ella queda embarazada después de cada caso resuelto con éxito. Entonces faltan todavía cuatro episodios, de los cuales hay uno escrito y otros que están rondando en mis vigilias. El corte en la continuidad se debió a que la editorial entró en una crisis que aparentemente no logra resolver. Me dio mucho trabajo convencer al director de Raíz de Dos de que aceptara publicar las diez historias de la saga, después de haberlo ofrecido a editoriales de Córdoba y de Buenos Aires que no aceptaron correr el riesgo ante un posible riesgo económico.

Si yo digo “Fernando López, a sus 75 años, sigue creando mundo, así que con seguridad podemos esperar nuevos libros”… ¿me equivoco? Y si no me equivoco, ¿en qué proyectos de escritura andas ahora mismo?

Sigo diciéndole a quien quiera escucharlo que tengo planes para treinta años más. Es cierto que estoy muy atrasado con las lecturas, pero la razón es que vivo en una realidad diferente, rodeado de personajes y de historias que van y vienen y me impiden abandonar el oficio. Te cuento una historia (real, como les gusta decir a los guionistas norteamericanos). Hace unos años tuve alucinaciones. Muy fuertes, realmente estremecedoras al punto de que tuve que consultar a un psiquiatra. Me explicó que son sueños que se producen en el momento en que estamos despertando y por eso parecen tan reales. La cuestión es que había una historia muy fuerte que había leído en esos días, muy fuerte, terrible, que contó un ex comisario y que había ocurrido en un centro clandestino de detención de la última dictadura que tuvimos. Lo cuenta en un libro estremecedor dedicado a la investigación del asesinato de su padre, también comisario.

Lo voy a hacer breve. Resulta que cuando cae la dictadura comenzaron a remodelar todos los centros de detención para evitar que fueran identificados por algún sobreviviente. Uno de ellos el nefasto D2, que había quedado bajo la custodia de UN detenido y UN policía, ambos armados, porque sucedían cosas raras inexplicables en ese lugar. Un día golpearon la puerta de calle con suma violencia y era un comando de la guardia de infantería, armados con artillería pesada, que habían concurrido porque desde la calle se veía que en el primer piso había una fiesta con música y muchas personas de ambos sexos. Lo raro era que abajo no se sentía el más mínimo ruido. Subieron la escalera, derribaron la puerta… y no encontraron nada raro. No había nadie, ninguna persona, solo los armarios donde estaban guardados los prontuarios de quienes habían sido detenidos y desaparecidos. Los dos custodios quedaron muy impresionados y siguieron ocurriendo cosas raras como ruidos, sombras y movimientos de muebles.  Justo en esos días Ángel de la Calle me había pedido una historia para el periódico de la Semana Negra de Gijón. Escribí esa historia y automáticamente desaparecieron las alucinaciones. Creer o reventar.

Rara avis de la actual narrativa cubana

Mouche
Margarita García Alonso
Ediciones Exodus, Miami, 2022

Hacía mucho tiempo no leía una novela tan original, tan rompedora, tan distinta. Una novela que, al tiempo que construye un complejísimo mundo de traumas humanos, atrapa al lector y lo va conduciendo por un singular mundo que me hacía recordar esos universos propios tan vivos que construyeron, por sólo citar dos casos antagónicos, los autores de Alicia en el país de las maravillas, el polémico Lewis Carroll o de El reino de este mundo, el gran Alejo Carpentier.

Hablo de Mouche, de Margarita García Alonso, publicada por Ediciones Exodus en Miami.

Lo primero que llamó mi atención es el particular uso del absurdo cotidiano para definir la psicología de su protagonista: Linsana Mouche, inmigrante ilegal, niña, sonidista, cantante, cuya obsesión es grabar sonidos, entender sonidos, singularizarse a través de ese mundo distinto… Se trata de un absurdo que vincula aspectos muy del día a día, los sueños, por ejemplo, las alucinaciones postraumáticas luego de un accidente, las muy selectivas miradas que esta muchacha lanza sobre esos otros que la rodean, llámense Hermes o Martín, Sabetodo De La Cuadra o Laumi… Es, y es lo que más importa, un absurdo que podemos experimentar todos, está ahí, lo vivimos, lo encontramos en cada paso que damos, pero solamente llegará a nosotros (como llega a Linsana) si decidimos ver nuestra realidad también con esas perspectivas. Un absurdo natural, nada forzado, que brota alrededor del personaje y, en muchas ocasiones, llega a definirlo.

Lo segundo es la capacidad de traslación, una especie de don de ubicuidad mediante el cual la protagonista logra revivir casi al mismo tiempo ante nuestros ojos diversos momentos del pasado y presente de ese conflicto existencial que ella va viviendo: salto de un ojo inquieto podríamos decir, con esa ligereza y esa agilidad expresiva que simula el aleteo de una mosca (porque Mouche es mosca en francés y ese apellido en la protagonista es un leitmotiv con el que la escritora juega en toda la novela)… sus amigos, su familia, momentos definitorios en su existencia, van a surgir a lo largo de la trama como pequeños manantiales  de sentido que nos ayudarán a responder o, al menos, a entender las preguntas que Linsana se va haciendo. Y esa capacidad de movimiento escénico, montado sobre las alas de ese particular absurdo del que hablábamos antes, y además enriquecido gracias a un virtuosismo narrativo que nos permite ver lo que vamos leyendo, imprime aún más distinción a esta novela.

El tercer aspecto es justo ese virtuosismo. Margarita García Alonso demuestra en esta obra que es una excelente poeta. Y es que el aliento poético de cada escena, las descripciones que hace Linsana de los escenarios que frecuenta, sus contradicciones humanas mostradas a través de ese lenguaje específico tan elegíaco que tiene el mundo del sonido van edificando capítulo a capítulo el corpus lírico que define la personalidad compleja, soñadora, rebelde,  de Linsana Mouche.

Complementan el mundo de esta novela, y de su peculiar protagonista, referencias sutiles y casi siempre volátiles a Cuba, alusiones a los traumas del exilio, insinuaciones sobre el complicado reto de comprender y fundirse en otras culturas, puntadas críticas a la deshumanización que envenena el espíritu de ciertas sociedades europeas… Pero lo que importa es la lucha del personaje porque se produzca esa caída de las máscaras, esa insistencia suicida en vivir ahogados en las convenciones sociales, esa doblez de la especie humana que ella observa curiosamente como una mosca posada en una repisa. 

Textos breves pero esenciales, definitorios

In your face, papi. Arte, política y sociedad civil en Cuba
Mabel Cuesta
Ediciones Advana Vieja, 2022

Voy a hablar de alguien a quien admiro y aprecio. Y en este mundo de la cultura ya eso deja claro algo: voy a hablar bien de esa persona. Y no es difícil hacerlo: quienes conocemos a Mabel Cuesta, a quienes muchos conocerán como poeta, narradora y ensayista, sabemos que se trata de alguien con una honestidad a toda prueba, alguien que (dicho en buen cubano) le canta las cuarenta a cualquiera, alguien que ha demostrado un apasionado humanismo al poner por encima de cualquier discusión o diferencia política el bien de nuestra gente, de nuestro pueblo, de los sufridos cubanos de a pie…, alguien que, además, defiende sus ideas sin acudir a los odios y los ataques, tan usuales hoy en nuestra cubanidad.

Dicho lo anterior, quiero hablar de In your face, papi… que bajo el subtítulo Arte, política y sociedad civil en Cuba nos zambulle en un amplio espectro de circunstancias y conflictos desde una de las perspectivas más honestas que he leído en los últimos años: Mabel, en este libro, se nos muestra como si nos hablara, con ese desenfado que la caracteriza, sí, pero también con esa sapiencia que ha ganado en todos estos años en el mundo de las letras cubanas. Esa honestidad en su voz, esa sinceridad con la que analiza asuntos de la más compleja y controvertida «Cubanidad» —término que ha comenzado a imponerse en los análisis sobre la realidad cubana observada desde la cultura y la filosofía— es lo que hace que este libro, editado por Aduana Vieja, sea una pequeña joya del ensayo.

Pero, precisemos esa definición genérica: nos encontramos aquí con un modo muy rico, y creo yo que más efectivo, de asumir el ensayo: lo testimonial, la búsqueda de ciertas verdades conflictivas a partir de la experiencia propia como escritora, como crítica, como ciudadana…, como cubana simplemente, confiere a estas páginas un sello de originalidad que, al menos yo, echo de menos en un entorno en el que abundan los ensayos sesudos, escritos en un lenguaje alambicado / rebuscado / encartonado por las imposiciones académicas…, un lenguaje el de esos libros que, además, necesita ser descifrado por nosotros, los pobres mortales… el altísimo valor comunicativo de este libro es, por ello, indudable. 

Mabel, en sus palabras de presentación, define este libro con términos como “breve colección de comentarios y artículos”, como “conjunto de textos variopintos”… y nos deja la sensación de que su trabajo estará signado por el peso de esa palabra: “breve” y de lo que en términos intelectuales significa “brevedad”… Todo lo contrario: son textos breves pero esenciales, definitorios, importantes en los tiempos que corren… en simples palabras: este libro y las piezas que contiene le hacen un inmenso homenaje a ese dicho que se le atribuye a Baltasar Garcián, que asegura que “lo bueno, si breve, dos veces bueno”.

He leído aquí un exquisito análisis sobre la relación íntima e intelectual de Lidia Cabrera y Josefina Tarafa; he leído uno de los más lúcidos análisis del conflicto migratorio cubano; he leído un humanísimo desnudo sobre esos conflictos que surgen en alguien que llega al exilio y tiene que enfrentarse/compartir/combatir/asimiliar los dolores y las experiencias de otros emigrados intentando no contaminarse de tantos odios y heridas abiertas; he leído una de las crónicas más hermosas, desde el impacto de una canción que todos los cubanos cantamos alguna vez: «Cuba, qué linda es Cuba», sobre el endiosamiento que hicimos del líder de la Revolución Cubana y de cómo la misma historia y el comportamiento de ese personaje se encargó de expulsarlo de nuestras vidas; y he leído acercamientos muy personales pero también muy cuestionadores y sinceros a la obra de algunos colegas músicos (pienso en Carlos Varela y Pablito Milanés, nuestro querido y eterno Pablo), escritores (pienso en Georgina Herrera), cineastas (pienso en Eduardo del Llano o en los realizadores del documental Sueños al pairo), y de sucesos nacionales o universales que derivaron en profundos fenómenos sociales como el apresamiento de Luis Manuel Otero Alcántara, las marchas del orgullo gay en Cuba, las controversias musicales y políticas entre importantes protagonistas de la música cubana, la pandemia de Covid…

In your face, Papi. Arte, política y sociedad civil en Cuba, en resumen, es una lectura que sugiero porque reúne todos los ingredientes que, en mi opinión, hace que leer sea una experiencia única: es una lectura grata, es una lectura que nos llega como una confidencia que nos hará sentirnos cómplices de muchas cosas, y, aún más importante, es una lectura que nos hará pensar.

Retos insuperables de hoy en la oposición y la sociedad civil cubanas

Las redes sociales se han convertido en escenario para darle visibilidad a la dura situación de nuestro pueblo, allá en Cuba. Pero también para analizar, con seriedad, muchos aspectos necesarios para entender la compleja realidad de nuestra isla.

Uno de los proyectos más interesantes es Métele Coco, un programa que conecta a cubanos residentes en todas partes del mundo con cubanos de la isla, dispuestos a intercambiar criterios sobre muchos ámbitos y conflictos de la realidad cubana actual. Ese intercambio se hace vía Whatsapp. Y fue una idea nacida del antropólogo cubano Carlos Infante, radicado en Holanda, por cierto, uno de los jóvenes intelectuales más lúcidos que conozco.

En la última de esas charlas virtuales, a partir de la propuesta de Carlos hablé sobre un tema que me preocupa mucho: los Retos actuales que sobrepasan a la sociedad civil y a la oposición cubanas.

¿Cuáles son esos retos?


Movimiento San Isidro.

PRIMERO

La Disparidad en el accionar estratégico de los diferentes sectores opositores (sean estos políticos o ciudadanos) ante una estrategia unificada de la dictadura para, por un lado, minimizar el efecto del disgusto opositor y social en sectores más amplios de la población (táctica de alcance nacional), mantener a raya a la oposición organizada (táctica de alcance nacional y extraterritorial donde se manifiesta la oposición de cubanos en la diáspora) y evitar que legalmente se consolide en los organismos internacionales el criterio de que el pueblo cubano se manifiesta contra el gobierno (táctica de alcance internacional).

RESULTADO: la oposición lanza palos de ciego contra el accionar organizado de la dictadura.


SEGUNDO:

Movimiento opositor 27 N.

Campaña de descrédito contra la oposición y sus líderes en la isla y la diáspora, sostenida en los medios masivos de información y en las instituciones oficiales… sumada al propio descrédito de la oposición, que no ha logrado establecer un programa efectivo de convencimiento de sectores más amplios del pueblo, pese a que más que nunca las condiciones objetivas de la vida económica, social y política en Cuba así lo permiten.

RESULTADO: Incapacidad de la oposición organizada y la sociedad civil de canalizar el cada vez mayor descontento social.


TERCERO:

Activistas de la oposición cubana.

Recursos excesivos del gobierno en fortalecer su estructura de represión nacional e internacionalmente vs falta de recursos de la oposición. Como algunos líderes en la isla lo han comentado, la salida al exterior de numerosos protagonistas de la oposición y sus campañas en otros países para luchar por Cuba ha provocado una desviación de los fondos de ayuda y hoy nos encontramos ante un hecho innegable: la oposición en la diáspora recibe casi el 90% de las ayudas económicas, entretanto ha disminuido escandalosamente la ayuda que reciben los opositores en activo dentro de la isla. RESULTADO:

1.- Imposibilidad de gestión más amplia para establecer proyectos sociales y políticos alternativos en la isla;

2.- Concesión a la dictadura del pretexto propagandístico de que la oposición fuera de la isla “no le interesa el pueblo, pues vive del sufrimiento del pueblo cubano”;

3.- Descrédito de la lucha cubana por la libertad en el exterior en organismos internacionales, que entienden que pese a los grandes recursos invertidos “para la libertad de Cuba” los cubanos no han logrado nada con esa ayuda.

4.- División aún más radical entre los sectores y grupos de oposición de la isla y la diáspora a causa de la desequilibrada distribución de las ayudas económicas.


CUARTO:

Luis Manuel Otero Alcántara, artista opositor cubano.

Caudillismo vs formación de canteras políticas en la oposición de la isla y el exilio, que deriva en el protagonismo excesivo de líderes y en la prolongación del concepto de la necesidad de un caudillo o mesías, en detrimento de crear una conciencia sobre el poder de la participación política democrática ampliada apoyada por la independencia de los poderes del Estado como fundamento de la sociedad democrática a la que debemos aspirar.

RESULTADO:

1.- Estancamiento del liderazgo de la oposición política.

2.- Eclosión y predominio del discurso de figuras mediáticas sin programa político de futuro, pero que esgrimen de modo abierto y con mucha inteligencia lo que el pueblo desea, que ganan protagonismo ante la falta de proyectos políticos y sociales que debían generar la oposición y la sociedad civil.

3.- Éxitos de la táctica de la policía política y de la dictadura de generar una oposición consentida, supuestos líderes reformistas y proyectos opositores reformistas dentro del socialismo (entendido este como el sistema de gobierno del castrismo). En suma: división y luchas entre la oposición y la sociedad civil opositora.   


QUINTO:

Anamelys Ramos, opositora cubana condenada al destierro.

Exilio voluntario o forzado de las principales figuras de la oposición política o líderes ciudadanos descontentos. Nos vemos ante la realidad innegable de que en Cuba siguen luchando los grupos líderes de la oposición tradicional (muchos de esos grupos penetrados por la policía política y con casi nula credibilidad entre la población), mientras que la inmensa mayoría de los numerosos líderes jóvenes surgidos de los movimientos San Isidro, 27N o del periodismo independiente y la oposición intelectual en internet, que representaron una enorme esperanza de cambio, no han logrado sobreponerse a la estrategia de presión y represión contra ellos y han decidido salir al exilio, donde algunos se mantienen activos y serios en la lucha por la libertad de Cuba, pero otros parecen más bien figurones mediáticos concentrados en exhibirse disfrutando “de las mieles del capitalismo” en las redes sociales.


SEXTO:

Encuentro de opositores con Obama durante su visita a Cuba, 2016.

Falta de cultura política en la oposición. Lo que se ve son acciones aisladas, unilaterales y personalistas contra la dictadura, y una casi absoluta ausencia de un programa político/social basado en cualquiera de las tendencias políticas existente en el mundo. Incluso aquellos grupos que se hacen llamar Partido Tal Cual, en su accionar propagandístico y activo hace evidente que no tienen mucha idea de lo que dicen representar.

RESULTADO: Limitaciones en el análisis de la realidad social en la isla. Por ejemplo: Cualquier análisis basado en cualquiera de las tendencias políticas existentes en el mundo arroja un hecho claro en las actuales circunstancias que atraviesa hoy la isla: los opositores cubanos deben aprovechar el descontento social y pasar de la acción política directa contra el gobierno a la lucha por imponer en sus radios de acción programas sociales de corto espectro (o de amplio espectro, si es posible) que atraigan la atención de los residentes en esas zonas y movilicen sus conciencias en el entendimiento de que no es el Estado/la dictadura la única salida a sus problemas.  


Y SEPTIMO:

Marcha del orgullo gay, Cuba. Foto: Yamil Lage / AFP.

—Divorcio entre oposición política y sociedad civil opositora. La experiencia histórica demuestra que, en el caso de los regímenes totalitarios, es esencial la estrecha vinculación de objetivos comunes entre estos dos sectores en dos rutas prioritarias: la movilización de la población para crear conciencia de la necesidad de su participación social en diversos proyectos (raciales, de igualdad sexual, de género, etc.) y el establecimiento de una estrategia común de cara a las estrategias del régimen en estos terrenos.

RESULTADO: los proyectos por la diversidad sexual, racial, de género, de defensa de los animales, etc…, de la sociedad civil resultan proyectos de accionar aislado, alcance limitado y protagonizados por muy pequeños sectores de la población, mayormente sin ninguna resonancia a nivel nacional e internacional, contrariamente a lo que sucede en esos mismos ámbitos con los proyectos presentados por las instituciones gubernamentales.

Colas en Cuba para sacar el pasaporte como primer paso para irse del país.

Después de la charla, la filóloga y socióloga Helen Ochoa, desde Cienfuegos, en Cuba, me hizo preguntas que respondí allí por escrito y que aquí reproduzco:


Por qué crees que actualmente sigue siendo el descredito de la oposición por parte del régimen una de las principales causas de la inviabilidad de la sociedad civil para unirse en un objetivo común contra la dictadura en Cuba?

Si un pueblo lleva 60 años engañado por el discurso político y ha dado pruebas de que ya no cree en el discurso político, la oposición debe proponer un discurso distinto, convincente, que demuestre en la práctica que lo que se propone no es más de lo mismo. No lo ha hecho. Eso desacredita a la oposición.

Si el gobierno ataca impunemente a la oposición y es sádicamente agudo en elegir las zonas débiles de la oposición y aprovechar el casi monopolio informativo y propagandístico, la oposición debe ponerse de acuerdo en su normal diversidad para encontrar vías de confrontar esos ataques. Lo ha hecho muy aisladamente y con el foco dirigido al mundo exterior, no a los cubanos de la isla, que es (o debería ser) su target principal. Eso desacredita a la oposición.

Si el pueblo ha descubierto que la vía más fácil es apartarse de la política y luchar la supervivencia, o huir de la isla, desconfiando por igual de la política oficialista y de la política opositora, la oposición debe conformar plataformas unificadas (o colaborativas) de derribar ese modo de pensar, de manera que ese sector poblacional se fije en la idea de que otro país es posible y que el país los necesita a ellos  (de hecho es el reto mayor que tienen los partidos políticos en las sociedades democráticas). Si la oposición no hace eso, entonces eso desacredita a la oposición.

Pregunta final en este sentido: si mañana mismo se cayera el régimen y la oposición continúa como hasta hoy en el quítate tú pa’ ponerme yo que hemos visto, ¿podría la oposición superar su descrédito actual e implementar el proyecto de país diverso, amplio y plural que necesita Cuba?


¿Qué papel le asigna a los influencers cubanos en la confrontación al discurso oficial interno y externo del régimen cubano?

Es un papel muy peligroso, como todo lo que se mueve en la lucha política e ideológica a través de ese caos incontrolable de información que es internet y las redes sociales. Siendo sincero, soy muy pesimista. En los primeros tiempos, aquellos tiempos que comenzaron con la blogósfera opositora en Cuba y que se extendió luego en los medios periodísticos independientes, los influencers y su actividad en internet fue muy útil porque visibilizó internacionalmente la cara oscura del régimen. Hoy, con toda sinceridad, creo que han perdido el foco del objetivo principal de su labor, se han transformado en proyectos cargados de personalismos excluyentes del pensamiento ajeno… y hacen más daño que utilidad. Y es que si hubo un tiempo en que el trabajo de los influencers unió en la diversidad a los cubanos nacional e internacionalmente, ahora mismo lo que veo es un ruedo de individualidades que se atacan unos a otros ante cualquier pequeña disparidad de criterios o posición ante el régimen, provocando una división entre sus seguidores cubanos como nunca antes se había visto. Y encima de eso, se ha enraizado en el discurso de esos influencers, youtubers, instagramers, etc., una figura que había ido perdiendo fuerza en la sociedad cubana ante el descalabro de credibilidad de Fidel Castro y otras figuras históricas que encarnaban en la política ese fenómeno: el caudillismo. Si a eso le sumamos que más de uno de esos actores han convertido su accionar en un sello mercantil, con lo cual cualquier otro proyecto o idea se percibe como competencia, creo que todavía falta mucho por recorrer en el objetivo de contrarrestar el discurso oficial interno y externo del régimen (incluso hoy, que cada vez menos gente cree en ese discurso).


¿Cómo percibe el cambio en Cuba dado el escenario actual en lo interno y en el acontecer mundial?

Según la inopia social y el natural escapismo del pueblo cubano intentando sobrevivir en la isla o escapar de la isla; según el estado de la oposición tanto en la isla como en el exilio; según ese circo romano de influencias que existe en internet fuera de la isla, según la complicidad o aceptación tácita que recibe el régimen por parte de la opinión pública internacional y de los organismos internacionales, y según los acercamientos internacionales del régimen y sus estrategias económicas y financieras internacionales de los últimos años, Según yo lo veo uniendo todos esos elementos, el único cambio vendrá del régimen mismo y veremos en Cuba ese mismo capitalismo de Estado mafioso y militarista que vemos en la Rusia de Putin, con una política exterior al estilo de China y el mismo discurso internacional falsamente conciliador y mañoso del régimen de Vietnam.

Fernando López: a modo de biografía

Nacido en San Francisco, Córdoba, Argentina (1948). Escritor, Columnista, Abogado, Magistrado Judicial retirado. Actualmente vive en la ciudad de Córdoba.

Ha publicado los siguientes libros: 

  • Lo implacable, cuentos, (Gogol, Mar del Plata, 2020),
  • La noche de Santa Ana, noveleta (El Emporio, Córdoba, 2019); en el año 2021 se estrenó la obra de teatro El legado basada en este relato, con dramaturgia de Raquel Camusso,
  • Philip Lecoq, detective – saga de seis novelas, Raíz de Dos, Córdoba, Argentina: Falsa rubia con tacones (2012), Animales de la noche (2012), No te rías si me muero (2013), Todo y nada es la verdad (2015), La suerte tiene sus planes (2016), La ciudad de los desechos (2017);
  • Un corazón en la planta del pie, novela, Eduvim (Editorial Universitaria de Villa María, Córdoba, 2011);
  • El mejor enemigo, novela, cuatro ediciones (4. El Emporio, Córdoba, 2010; 3. Narvaja, Córdoba, 1998; 1. y 2. El Cid, Bs. Aires, 1984 y 1986);
  • Odisea del cangrejo, novela, cuatro ediciones (4. El Emporio, Córdoba, 2019; 3. El Emporio, Córdoba, 2014; 2. Edit. Arte y Literatura, Cuba, 2009; 1. Planeta, Bs. Aires, 2005) y su saga Áspero cielo, novela, tres ediciones (3. El Emporio, Córdoba, 2019; 2. Arte y Literatura, Cuba, 2011; El Emporio, Córdoba, 2007);
  • Arde aún sobre los años, novela, seis ediciones (6. Recovecos, Córdoba, 2022; 5. Recovecos, Córdoba, 2008; 4. Recovecos, Córdoba, 2007; 3. Pahl-Rugenstein, Alemania, 1989, con el título Die Jahre Brennen Noch; 2. Sudamericana, Bs. Aires, 1986; 1. Casa de las Américas, Cuba, 1985)       
  • Bilis negra, novela (del Copista, Córdoba, 2005)
  • La sombra del agua, novela, tres ediciones (1. Deldragón, Bs. Aires, 2004; 2. Nitro Noir, México, 2019; 3. Illíada Ediciones, Berlín, 2020, titulada Con la sombra del agua);
  • El enigma del ángel, novela (Narvaja, Córdoba, 1998);
  •  Duendes al alba, cuentos (Alción, Córdoba, 1995);
  •  La noche de Santa Ana, cuentos (Lerner, Córdoba, 1992);
  •  El ganso parlante, cuentos (Sudamericana, Bs. Aires, 1987)

Ha obtenido numerosos premios, entre los que destacan:

  • Primer Finalista premio Planeta Argentina, con Odisea del cangrejo (2005),
  • Becado por el Fondo Nacional de las Artes para escribir un libro de cuentos (La noche de Santa Ana) (1992),
  • Casa de las Américas, Cuba, a la novela Arde aún sobre los años (1985);
  • Latinoamericano de Narrativa, otorgado por la Universidad de Colima, México, a la novela El mejor enemigo (1984);
  • Menciones especiales en el 2º y en el 5º Concurso de cuento,  organizados por la revista “La Palabra y el Hombre” de la Universidad de Veracruz, México,  (1978 y 1982).

Ha coordinado los siguientes talleres literarios:

  • Taller Intensivo de Microrrelatos, Librería Mandala, Trelew (2010)
  • Taller Intensivo de Microrrelatos, Auditorio Sociedad Italiana, Pto. Madryn (2010)
  • Taller Intensivo de Microrrelatos, Asociación de Magistrados, Córdoba (2009)
  • Taller de Lectura del Club Zen, San Francisco (2003).
  • Centro Cultural y Biblioteca Popular, San Francisco (1997);
  • SADE (Sociedad Argentina de Escritores, filial San Francisco, 1994/6);
  • Asociación de Magistrados Judiciales de Córdoba, Córdoba (1993/4);
  • Librería Rayuela, Córdoba (1988/89);
  • Municipalidad de San Francisco, Córdoba (1984/7);

Ha ejercido como jurado en importantes concursos nacionales e internacionales:

  • Eisteddfod del Chubut, Trelew, Argentina, jurado en prosa 2010;
  • Juegos Florales Nacionales San Francisco, provincia de Córdoba 2007;
  • Concurso Provincial de Novela Daniel Moyano, pcia. de Cba. 2004;
  • Concurso Literario La Voz de San Justo, San Francisco, 2004;
  • Concurso Literario “Identidad, de las huellas a la palabra, II”, Córdoba, organizado por H.I.J.O.S y Abuelas, 2000;
  • Premio de Novela Breve Librería Rayuela, Córdoba, 1993.
  • Premio Casa de las Américas, Cuba, 1987;
  • Colegio de Abogados de Córdoba, 1986

En su labor en el terreno de la cultura en su país, ha desempeñadolas siguientes responsabilidades:

  • Creador y director del Encuentro Internacional de Literatura Negra y Policial CÓRDOBA MATA (9 ediciones) 2014/22), realizado en la ciudad de Córdoba, Argentina, y alternativamente también en Río IV, San Francisco y Cura Brochero);
  • Director de la serie Tinta Roja de novelas policiales latinoamericanas, Eduvim, Villa María (Córdoba), 2010/11;
  • Coordinador del proyecto Decamerón cordobés (Córdoba, 10 libros con 10 relatos cada uno en el que participaron verios escritores), 2006/08;
  • Director de la revista LOS QUE CUENTAN, San Francisco (Córdoba), 1997/2000;
  • Vicepresidente segundo de la Asociación Argentina de Lectura, filial Córdoba, 1999/2000;
  • Integrante de la mesa ejecutiva de los Juegos Florales Nacionales de la ciudad de San Francisco, Córdoba, 1995, 1998 y 2001;
  • Miembro de la CD del Centro Cultural y Biblioteca Popular de San Francisco, Córdoba, 1995/97;

Conferencista:

  • • La literatura policial latinoamericana, Universidad SJ Bosco, Trelew (2010)
  • * Homenaje 50º aniversario de Casa de las Américas, Feria del Libro Córdoba.
  •   Con Jorge Fornet, director del Centro de Investigaciones Literarias (18/09/09);
  • • “El policial entre Italia y Argentina. Diálogo entre dos jueces escritores”. Con
  •    el escritor italiano Giancarlo De Cataldo, invitado por el Istituto Italiano di
  •    Cultura Córdoba. Feria del Libro (15/09/09)
  • • Humor, política y literatura, Feria del Libro, Córdoba, 09/09/2008
  • • “El cuento policial latinoamericano”, Feria del Libro de La Habana, Cuba,   
  •    febrero 2007.
  • • Columnista de la revista “La Calabaza del Diablo”, Santiago de Chile (2004).
  • • “Los años dorados” (entre la 1ª y la 2ª guerra) – Conferencia, Feria del Libro
  •    Córdoba, 21/09/03.
  • • “Algunas reflexiones sobre el género policial” – Encuentro de narrativa policial
  •    latinoamericana, Santiago, Chile (17-19/04/02).
  • • “El misterio de la creación literaria” – Mesa de Escritores (con Rubén Alonso
  •    Ortiz y otros), Feria del Libro Córdoba., 07/09/01.
  • • “Autoficciones y extrañamiento” – Debate (con Jorge Barón Biza, Reyna
  •    Carranza, y Maximiliano Mariotti) – Coord.: Susana Chas (29/6/01).
  • • “Justicia y Literatura” – Mesa con Héctor Tizón, Feria del Libro Córdoba,
  •    16/09/2000.
  • • “El Cuento: género vigente” – Mesa de escritores (con R. Alonso Ortiz,
  •    Alejandro González y Abel Díaz), Feria del Libro Córdoba, 15/9/2000.
  • • “Huellas y rastros: El Futuro Encanto del Pasado” – Segundo Encuentro
  •     Latino-americano de Escritores, Facultad de Filosofía y Letras de la U.N.C.,
  •     agosto 2000.
  • • “Cine del Interior en Argentina – Utopías y castigos”. Simposio sobre Literatura
  •    y Cine Latinoamericano, Atlanta, Georgia, U.S.A., 22/03/2000.
  • • Presentación de Roberto Fernández Retamar y su libro Caliban, Biblioteca
  •    Córdoba, 1999.
  • • “Jorge Luis Borges”, en la Feria del Libro de Córdoba, setiembre 1999.
  • • “Angeles y Policías – Una mirada a través de otro cristal”. Primer Encuentro
  •    Latinoamericano de Escritores, Facultad de Filosofía y Letras de la
  •    Universidad Nacional de Córdoba, Córdoba, junio de 1999.
  • • Inauguración de la Primera Feria del Libro de San Francisco, novbre. de
  •   1997.
  • • “Una aproximación a Jorge Luis Borges”, en la sala Regino Maders del H.
  •    Senado de la Provincia, Córdoba, 19 de octubre de 1995.
  • • “Literatura y totalitarismos”, Feria del Libro, Córdoba, 18/09/95, con Herta
  •    Müller (Premio Nobel de Literatura 2009), invitada por el Instituto Goethe
  • • “Rodolfo Walsh, cuentista”. Presentación de la revista TRAMAS, sala Obispo
  •    Mercadillo, Córdoba, mayo de 1995.
  • • Primer Festival del Libro Nacional, en Montevideo, Uruguay, 12 de junio de
  •   1988.
  • • Mesa de Escritores Jóvenes, Feria del Libro, Buenos Aires, 1987.

ARTÍCULOS Y OTRAS PUBLICACIONES

Cuentos en Antologías y proyectos colectivos:

  • Decamerón cordobés, Libros I, II, III, IV y V, Edit. Babel, Córdoba, 2006/08.
  • Zona roja y otros cuentos, Edit. El Copista, Córdoba., novbre. 2000, invitado
  • por el Grupo La Cañada.
  • Cuentos desde el Centro del país, vol. 2, Ediciones Fundación Biset, Río IV,
  • Córdoba, 1981.
  • Desde Córdoba Narran, Edit. Bohemia y Figura, Córdoba, 1978

Ha colaborado con los diarios:

  • Los Principios, Córdoba.
  • La Voz del Interior, Córdoba, columnista, 2006/2008;
  • La Voz de San Justo, San Francisco, Córdoba.
  • El Liberal, Santiago del Estero

Así como con las revistas y suplementos:

En Argentina:

  • El corredor mediterráneo, N° 866, 946 y 968, 2021/22
  • La oveja negra, Nº 18, Trelew, julio-diciembre 2010
  • Palabras, Taller Literario Municipal San Fco., (1984)
  • Puro Cuento, Nº 2.
  • Plumín Infrarrojo, Nº 2
  • El Gran Dragón Rojo y la Mujer Vestida de Sol, Nº 14
  • Corredor Mediterráneo, Nº 2 (La Voz de San Justo)
  • Los que cuentan, Nº 3
  • La grieta y el sótano
  • El Liberal (Santiago del Estero)
  • El ojo sin diente
  • Babilonia Literaria

En Chile:

  • Trazas Negras, número 16, 2021, dedicado al Encuentro Internacional de Literatura Negra y Policial CÓRDOBA MATA.

En México:

  • La Palabra y el Hombre, Universidad de Colima, México, Nº 28 y 43.

En Cuba:

  • Casa de las Américas, Nº 162.

En Suecia:

  • La Revista del Sur, Nº 16.

En EE.UU:

  • Revista INTI Nº 61/62 (primavera-otoño 2005).

En Israel:

Artesanías literarias (marzo 2008) ­­­­­­­­­

Ha ejercido como columnista en La Voz del Interior, Córdoba, Argentina (2006/09), La Calabaza del Diablo, Santiago de Chile (2004), y En redacción, periódico, Córdoba, (2021/23).

Porque todos hemos soñado con París

Fragmento de novela homónima

Johan Ramírez (Caracas, 1982) estudió periodismo en la Universidad Central de Venezuela. En 2013 se mudó a París, donde cursó una licenciatura en Estudios Internacionales y un master en Comunicación Política en La Sorbona. Ha escrito reportajes y crónicas de viajes para distintos medios en América Latina, entre ellos National Geographic Traveler. Actualmente reside en Berlín, donde trabaja para el canal alemán, Deutsche Welle. En 2019, esa cadena lo envió a Bogotá como corresponsal para Latinoamérica. Ilíada Ediciones publicó en 2020 su libro de cuentos Fe de erratas y acaba de publicar esta novela.

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Del autor y sus libros

Una ciudad dentro de otra ciudad

Foto: Enmanuel Castells Carrión

…universo vivencial donde abunda la gente que ama, sufre, lucha y sobrevive,
pese a la mierda de las calles, el estiércol de los perros, la basura acumulada en las esquinas,
las aguas albañales empozándose en los baches.

Piensa que Centro Habana no es una ciudad y lo es. Una ciudad dentro de otra ciudad. Un mundo distinto repta entre sus calles enlodadas de mierda humana, estiércol animal, aguas albañales y escombros. Es una ciudad que se derrumba y nace de sus cenizas mojadas: Ave Fénix que da a la otra Habana el toque de resistencia contra la adversidad y la miseria del hombre que toda gran urbe debe tener. Ciudad interior con leyes turbias, grises, como turbias y grises son las vidas de sus habitantes, latiendo con un ritmo distinto a las de quienes disfrutan de la luminosa modernidad corrupta de los barrios para extranjeros y embajadores en Miramar y Playa; distinto a la de quienes pasean y aman y sufren bajo el contraste de un casco histórico renovado al estilo de las viejas con coloretes para encanto del turismo y desencanto de quienes deben abandonar lo que fueron sus casas y costumbres y recuerdos por más de cuarenta años para irse a mutilar sus vidas en los palomares rusos del reparto Alamar; distinto, incluso, a la marinera vida de Regla y Casablanca; a la ancestral monotonía de Guanabacoa; a la orientalidad creciente del Cotorro y San José de las Lajas, cada día más cargadas de emigrados de las provincias en donde Colón puso sus plantas en esta isla en el primero de sus viajes.

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Soy un solitario empedernido, descreído, nada gregario, socialmente arisco

A modo de presentación hacemos siempre a nuestros invitados un reto: el de mirarse e intentar explicar a los lectores de OtroLunes ¿quién es José Hugo Fernández? La respuesta, como para profundizar más el reto, debe enfocarse en dos aspectos inseparables pero que, con todo propósito, quiero que respondas por separado: José Hugo Fernández, el ser humano y José Hugo Fernández, el escritor, teniendo en cuenta en qué sentidos se contraponen o complementan estas dos “áreas” de tu vida.

Ya se sabe que toda imagen pública es una representación. Más que mostramos ante los demás como realmente somos, tendemos a mostrarnos como quisiéramos ser, o como nos gusta creer que somos, o como aspiramos a ser vistos. Hecha la salvedad, podría decirte que me veo a mi mismo como un alegre perdedor. He tenido una vida en extremo difícil y azarosa. Eso me hizo fuerte, pero –lo que es aún mejor- me armó de un optimismo a prueba de cañonazos y de un inagotable amor a la vida. Es el saldo bueno. Y el saldo malo es que soy un solitario empedernido, descreído, nada gregario, socialmente arisco. Por otro lado, o por el mismo, me veo como un escritor que es producto de sus experiencias vitales. Resulta fácil constatar que, en gran mayoría, mis personajes son alegres perdedores igual que yo. Puedes encontrar alguno que no sea alegre, pero perdedores son todos. Sólo que –también como yo- se trata de perdedores que se asumen gustosamente, con humor o ironía o cinismo.

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Amplia antología del cuento de género negro en Cuba

Regreso a la isla en negro. Nuevos cuentos de crimen y enigma
Selección, prólogo y edición de Rafael Grillo
Hurón Azul, España, 2022


Ediciones Hurón Azul publica la antología ilustrada Regreso a la isla en negro. Nuevos cuentos de crimen y enigma, donde se reúnen relatos de una treintena de narradores cubanos, entre ellos Leonardo Padura y Pedro Juan Gutiérrez.

La obra está precedida por una cronología del género negro en cuba, desde 1926 (cuando apareció por entregas en la revista Sociales la novela colectiva Fantoches, creada por once autores asociados al Grupo Minorista, entre los que destacan Carlos Loveira, Jorge Mañach, Enrique Serpa, Alfonso Hernández Catá o Rubén Martínez Villena) hasta 2021, último año de esta exhaustiva revisión (cuando el Instituto Cervantes de España inaugura la colección “Las ínsulas prometidas” con una recopilación de ensayos de varios autores dedicada a La escritura de Leonardo Padura).

Esta segunda antología de relatos negros cubanos es continuación de Isla en negro. Cuentos de crimen y enigma (Casa Editora Abril, La Habana 2014), e incluye Una cuestión de familia, la primera aventura de Mario Conde que Leonardo Padura escribió para el formato de la narrativa breve, con la bendición de que se trata de una aventura del entrañable Mario Conde, con todos los signos característicos del universo de este escritor: la visión desencantada de la realidad cubana, su héroe envuelto en otra peripecia por los bajos fondos empujado por su sentido del deber hacia las amistades íntimas; y el áspero retrato de un entorno social, donde el fracaso económico del país y el agotamiento de las formulaciones ideológicas hace aflorar un pragmatismo que envía a los jóvenes por el camino de la emigración, y que pervierte el propósito sagrado de la religión afrocubana (santería) para sumirla en la ambición material.

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