Enteramente y eternamente / Cartas (1958-1963) Javier Heraud
Javier Heraud
Edición: Cecilia Heraud
Editorial Lumen, Lima, Perú, 2023
Justamente a sesenta años de su asesinato por una lluvia de balas en Puerto Maldonado, departamento de Madre de Dios, se ha publicado en Lima la correspondencia del Poeta joven del Perú y revolucionario Javier Heraud (1942-1963). Precedido por un prólogo del crítico y estudioso de la literatura peruana Ricardo González Vigil y una introducción, con sus respectivas notas explicativas, realizada por la compiladora Cecilia Heraud, hermana del poeta, quien anota que “debido a los ensañados proyectiles contra su indefensa barca, los pájaros volaban despavoridos de rama en rama, de árbol en árbol”. El poeta ya había escrito: “Simplemente sucede que no tengo miedo de morir entre pájaros y árboles”, pero Javier amó la vida, la poesía, el cine y a la humanidad.
A través de sus cartas podemos acercarnos no sólo al poeta, de innegable vitalidad y entrega, “sino también al hijo de Victoria y Jorge, al sobrino de la Quitita, al nieto de la Mamama, al amoroso hermano de Gustavo, al leal amigo de Dégale, al eterno enamorado de Adelita, al cómplice compañero de Katiusha, al sesudo lector, al caminante, al cinéfilo, al camarada admirador de la Revolución Cubana y de Fidel, al guerrillero”. Con su muerte nació el mito del fenomenal poeta precoz y el luchador social que dio su vida para liberar al Perú de la desigualdad y las injusticias, actitud que lo ha convertido en símbolo y ejemplo para las generaciones posteriores hasta la actualidad, aunque para los sectores más conservadores sería un subversivo traidor a su clase.
La publicación de Enteramente y eternamente / Cartas (1958-1963) / Javier Heraud, reúne la correspondencia completa del autor de El río (1960), Viajes imaginarios (1961), Estación reunida (1961), En espera del otoño (1961), Poesías completas (1973), entre otros poemarios; se debe a su hermana Cecilia Heraud que se ha convertido en la indesmayable difusora de la obra del poeta, de esta manera podemos asomarnos al ser humano en toda su complejidad. A través de las cartas de Heraud descubriremos a ese joven bondadoso, sensible ante las severas críticas de su amigo Dégale, con quien mantuvo una constante e intensa correspondencia; morir de amor ante la ruptura de con Adela, su siempre Adelita; el mismo joven que supo llorar desconsolado al leer noticias de la matanza de comuneros en Puno, según contó el poeta César Calvo. Su sensibilidad social y política lo llevó al convencimiento del camino revolucionario para transformar la injusta sociedad peruana y “contribuir a la felicidad del mundo con esto que ahora hago: es decir, con mis poemas… para levantar el espíritu, ya tantas veces muerto”. (Carta a Dégale, 3 de febrero de 1963).
El libro contiene también facsímiles de cartas, poemas, postales desde diversos lugares, dirigidas a familiares y amigos, en una de esas comunicaciones solicita que le escriban a Moscú, mientras está sentado un tren que lo transportaba a la capital de la ex URSS, anota también su paso por Viena, Madrid, París donde quiso estudiar cine, en una de esas cartas cuenta que estaba “leyendo marxismo, a Lenin, a Stalin, etc. Me he dado cuenta de soy marxista-leninista y de que la única revolución posible es la del proletariado.” Y afirma también que la URSS “es algo maravilloso, extraordinario”. En 1962 parte a Cuba a estudiar cine mediante una beca conseguida por el Centro Federado de la Universidad de San Marcos; con el poeta viajaron otros cien estudiantes, pero en La Habana comprobaron que no había estudios de Cine, las becas no existían. Fidel Castro los visitó y les invitó a viajar por territorio cubano para conocer los logros de la revolución. Al término de esta gira fueron invitados a quienes lo quisieran a participar en entrenamiento guerrillero y los demás podrían estudiar en la universidad. “Según narra Javier en su poema ‘Explicación’, cuarenta aceptaron la primera opción. Él fue uno de ellos”. En 1963 desde Cuba parte a Europa, de ahí fue a Brasil para luego viajar a Bolivia, punto de encuentro de los cuarenta amigos que se entrenaron en la sierra cubana. Ingresaron después por Madre de Dios para iniciar las acciones guerrilleras.
Por sus cartas sabemos hoy que Javier Heraud era un joven con una ternura inconmensurable, y para quienes aman su poesía, un poeta de versos claros y sencillos que adquieren la contundencia de su mensaje con el paso del tiempo. La muerte del poeta sigue siendo un ejemplo a la juventud que sueña con un Perú diferente, justo y solidario. “Enteramente y eternamente” constituye un acertado homenaje al Poeta Joven del Perú.









