Rosa Ester Rodríguez Cantero. (Buenos Aires, 1946). Su familia se trasladó a la provincia del Chaco en 1947, y allí pasó su vida hasta los 36 años, en que regresa a Buenos Aires. Ávida lectora desde pequeña, siempre amó la poesía. Recién a los 60 años, pudo dedicarse a llevar talleres de escritura. En Avellaneda, por un año, en Berazategui por tres años, y algunos talleres de lecto –escritura. Lleva publicados tres libros: Mis máscaras me muestran, libro de poemas del año 2009; De la pluma al Facebook, libro de cuentos cortos y el último: Pólvora en chimangos en un estilo de payadas camperas, con rima y métrica. Está trabajando en la publicación de El amor en los tiempos del Pami y El síndrome de Muchpajen. Tiene cinco hijos, once nietos y dos bisnietos, que la acompañan en el camino de la literatura.
–***–
El amor en los tiempos del Pami
Hoy tu sexo y el mío están impresos
con trazos absolutos y perfectos
en un verde siniestro pornográfico
recetario de Pami.
F (Femenino) M (Masculino)
El bastón y la renguera
no serán impedimentos
pa’ tener sexo violento
con algún viejo atrevido
que tenga por bien vivido
lo que lo ha dejau contento.
Es cierto que con los años
las cosas se hacen más lentas
pero si alguien me calienta
al Katresutra recurro
y entre besos y susurros
la libido se fermenta.
El hombre recurre al viagra
la mujer, al lubricante
para llegar al instante
del orgasmo placentero
y allí comienzan los -pero-
que agobian a los amantes.
Ya desnudos y en la cama
nos besamos flaccideces
como tantas otras veces
pasados de calentura
acomodamos posturas
y el gran impulso aparece.
Ya está todo preparado,
-no somos tan exigentes-
estoy estrenando dientes
una prótesis divina
(con ella muerdo en esquina)
para evitar accidentes.
Siento el temblor de su boca
acercarse a lo profundo
tenemos breves segundos
para dar justo en la nota
así que beso su chota
y así me evado del mundo.
Entonces, la puta madre
mis dientes plastificados
se sueltan desaforados
y en esa pija blandengue
para armar flor de cachengue
quedan, apenas colgados.
Mi amigo no entiende nada
mira mis labios hundidos
un desgarrador quejido
anuncia el triste final
todo termina muy mal
y yo, sin haber cogido.
–***–
A todos los hombres
Señor santo del cielo
donde pusiste la luz…”
Podés reirte de mis versos
tal vez, divertirte un poco
pero no pongas el foco
en esta figura austera
no sabés la que te espera.
Mancho todo lo que toco
“yo sueño y me desvelo”
y no encuentro a Marilú”
Pues mis payadas provocan
pudores y escaldaduras
y cuando entre éstos conjuran
generan confundimiento
y fluyen en seguimiento
del amor y sus fisuras.
“se fue con un marino
lo demás…
Los que me dicen:- Te quiero-
controlen ese sentir
porque esta que ven aquí
con sombrero, glamorosa
no es la Yosy, no es la Rosa.
Te lo tenía que decir.
“Satán pinchó su cola
y esta vez fue sobre mí…”
Se que a veces te provoco
sentimientos encontrados
pero mirá este costado
que no soy ella. Soy él.
fingiendo el burdo papel
ridículo y mal actuado.
porque la dejé sola
se fue con un Bengalí.
No. No te enamores nunca
te lo vuelvo a repetir
no te enamores de mí
porque soy el misterioso
gran pijudo y muy cargoso
marinero bengalí.
