Pactos y otros poemas

Poesía

Juan Calderón Matador

Juan-Calderon-Matador-Narrativa-OtroLunes_38Juan Calderón Matador (Albuquerque, Badajoz, 1952). Reside entre Madrid y Guardamar del Segura. Bancario, galerista, escritor, cantante, compositor, pintor, actor, director artístico y promotor cultural, es codirector de la Plataforma cultural «Raíces de papel» y cofundador de la Tertulia Literaria de Guardamar. Ha publicado los libros de narrativa La noche que murió Paca la tuerta; El señorito Antonio, Veinte historias amables más Un garbanzo negro y Cuando duerme Guardamar, así como los libros de poesía Camino ancho, Paso desolado, Ritos de la memoria, Agonía de las estaciones, La voz (de Dios) entre el romero, Eco de niño para voz de hombre, Divertimento, Mirar el arte en clave de poesía, Los vientos y la guerra, El destino nos ata y nos desata y Sirenas de pecho herido. Los poemas que aquí publicamos pertenecen a su libro El destino nos ata y nos desata.

–***–

Presentimiento

El que fuiste
ya había pertenecido
a otro pecho que nunca supo amarlo,
a otro vientre donde dejó más vidas,
y llegaste hasta aquella que un día fui
cargado de cadenas y temores.
Hoy quiero recordarlo
porque una voz me dice
que vienes de camino
y este desasosiego
que puebla las veredas que hay en mi corazón,
no es más que algún mensaje que me envías.

Me pregunto cuál es tu nuevo rostro,
si serás Él o serás Ella,
pero no hay inquietud en la impaciencia,
porque tengo aprendida la lección
y sé que hemos de hallarnos
para cerrar el círculo
que no supimos concluir entonces.

 

–***–

Libretos

Son ilegibles nuestras páginas.

Hemos de reescribir
en pergaminos nuevos
los viejos silabarios
que nos borró la lluvia.

 

–***–

Nombre

Ella se abrió la voz
con un muñón de hormiga y de la llaga
emergió como incendio
un nombre varonil, que se hizo grande
hasta engullirla entera.

 

–***–

Sombras

Hago el camino de tu espalda
vereda a vereda, poro a poro,
golpe de aliento,
agua que me reclama desde siempre.

Ensalivo la flecha,
me hundo en ti,
huésped de tu escondite,
canción acurrucada en la otra boca.

Las lunas y los soles se confunden
sin deshacer el lazo.

Tú me tejes los días
con las hebras de mosto de tu pubis.

Si las sombras trajeses
alguna vez temor hasta tu alcoba
y cubierto de ausencia te encontrase,
pregúntale a la luna,
ella te indicará
ese lugar exacto de mi mano.

 

–***–

Pactos

Es posible que no sepas aún
que traemos
desde lo más remoto
una misión oculta bajo el fémur.

Es probable que dudes de mi verbo
y me creas charlatán o embaucador,
pero yo sé quién eres
y te puedo leer en la mirada
tus páginas antiguas.

Esta vez ha de ser definitiva,
cumplamos nuestros pactos legendarios.

No escuches a los otros, no les hables.
Yo dije alguna vez que oía voces
y me pusieron terno de locura,
desde aquella experiencia
tengo entendidos los mensajes.

Hazme caso caso y permite que el amor
haga nido en nuestra playa.