Ricardo Jesús Mejías Hernández (Maracay, Venezuela, 1968) Poeta y Narrador. Egresado de la Universidad de Carabobo en 1996. Ha publicado tres poemarios Poemas del oficio y otros vuelos (Sur Editores, 2013), Iluminado en la sombra (Negro sobre Blanco Editores, 2014) y El vocerío de los locos (Negro sobre Blanco Editores, 2015). En narrativa ha publicado un libro de microrelatos: Cirque (Negro sobre Blanco Editores, 2014). Los poemas aquí escogidos pertenecen a su poemario Libro de Percances, que obtuvo el Primer Premio del XIX Concurso Nacional de Literatura IPASME 2015.
–***–
Muerdo la sílaba de tu adiós
respiro un aire suicida
me amoldo a este cuenco
o espiral infinito
que es la soledad.
Soy flecha suspendida
plegaria al vacío
escombro.
–***–
Con qué hilo tejeré
de nuevo la sonrisa
con qué astilla del relámpago
iluminaré la salida
con qué mar de sangre
llenaré este cuenco.
–***–
Camino ataviado con la transparencia
del silencio
son hondas las huellas
se alejan
como con vida propia
desaparecen
entre el vaho y sus tejidos
es la hora de modelar al filo
de la sombra
también de resistir la soledad
ya no hay tiempo de agitar las manos
las banderas
ya no hay tiempo de ser luz
rayo
intermitencia.
–***–
Callo y muerdo la soledad
sin palabras me detengo.
No tengo brazos para decir
adiós
ni pies para seguir
adelante.
Espero venga la lluvia
y me bautice
y me lleve
en cada gota
a los mundos asignados
para ellas
o a las bocas que restan
por saciar.
–***–
Quién dice dónde comienza
esto o aquello
dónde termina la cruz
que trazo en el aire
quién calla sus palabras
muy adentro
dónde todo comienza
o termina solo.
Quién grita el nombre
al otro lado
de ésta tensión de eslabones.
–***–
Pronuncio el agua
el aire
vengo de lo profundo
sacudo el manto de sal
procuro hacer notar
mi temblor
mi intermitencia
pero estas redes
trenzadas por la desdicha
me atrapan
como una palabra
o semilla.
–***–
Destejo las raíces que me atan a las
ruinas
abordo y asciendo en el caballo alado
procuro la cima donde arrojaré de nuevo
mi nombre
me anunciaré esta vez
en la caída
en el limbo de las hojas.
–***–
Me voy
llevo mis palabras
mis silencios
dejo la casa chica
llevo un espejismo en las manos
busco la sangre
el camino
el río
soy barco salido de las entrañas
de la tierra
sin carta de navegación
sin mar o cielo que lo espeje.
