Juan Salzano (Buenos Aires, 1980). Es poeta, perfórmata y Prof. de Filosofía (U.B.A.). En poesía publicó: Muletología (Tsé-Tsé, Bs. As., 2006); ¡Afrodictum! (La propia cartonera, Montevideo, 2010 / Allox, Bs. As., 2011 / Literal, Ciudad de México, 2015) y Ameba maga (2.0.1.3. editorial, Ciudad de México, 2014 / Hekht, Buenos Aires, 2015). Compiló y prologó: Nosotros, los brujos. Apuntes de arte, poesía y brujería (Santiago Arcos, Bs. As., 2008), y realizó la selección, traducción y prólogo de: Deleuze y la brujería (Las Cuarenta, Bs. As., 2009), con textos de Matt Lee y Mark Fisher. Escribió los prólogos de los poemarios: Libro de sombras (La parte maldita, Bs. As., 2011), de Mariano Massone; e Invocaciones. 4 poetas en la voz del mito (Las ruinas circulares, Bs. As., 2011), de Enrique Solinas, Marimé Arancet Ruda, Valeria Melchiorre y Romina Freschi. Se han publicado ensayos y poemas suyos en los libros: Poemas completos de Néstor Perlongher (La flauta mágica, Bs. As., 2012 –Prólogo y edición: Roberto Echavarren), Indios del Espíritu. Muestra de Poesía del Cono Sur (La flauta mágica, Bs. As., 2013 –Prólogo y edición: Roberto Echavarren), Plebella. 25 números. Antología 2004-2012 (EUDEBA, Bs. As., 2013 –Prólogo y edición: Romina Freschi) y Perfórmatas “X” Alógenos (Allox, Bs. As., 2013 –Edición: denaKmar naKhabra. Prólogo: Colegio de la Aventura Anterior). Su ensayo “La experiencia nebular” ha sido traducido al inglés como “The Nebular Experience: Towards a politics of perception” y publicado en el libro: The Enigmatic Absolute: Heresy, Gnosis and Speculation in Continental Philosophy of Religion (2015, en maquetación), editado por los filósofos Joshua Ramey y Matthew Harr Farris. Ha publicado en revistas (virtuales y en papel) de Argentina, Uruguay, Chile, Perú, Brasil, México-E.E.U.U y España. Participó en los Festivales internacionales de poesía “Gusto Tuyo” (Uruguay, 2010), “Los lenguajes alienígenas” (México, 2014) y “Poquita Fe” (Chile, 2014). En la actualidad, prepara la traducción y prólogo de: The Hermetic Deleuze: Philosophy and Spiritual Ordeal, del filósofo estadounidense Joshua Ramey (que saldrá por Las Cuarenta editorial en el 2015). Conspira en la Estación Orbital Alógena y es miembro del Frente Dionisíaco Pyra, cuya más reciente irrupción ocurrió durante el 2014 con “Vudutronics”, happening colectivo realizado dos noches seguidas durante el ciclo “Performatón” organizado por Rafael Cippolini en el MAMBA (Museo de Arte Moderno de Buenos Aires). En la actualidad, prosigue su nuevo libro de poemas: Hipercolibrí.
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2
“¡Hipercolibrí, lanza relámpagos!”
Del hospital de tu frente sale espuma
como una suspensión del pensamiento.
Un recreo de circunvoluciones: hay vacíos
en los que no se oyen las sirenas.
Este es uno. Un vacío: las prerrogativas de un cerebro
frizado para toda la temporada.
«No es deporte saber que en invierno
lo helado se conserva mejor
a temperatura ambiente».
¿Desde cuándo aceptamos
semejante tibieza? No es destino
ni deportación a Siberia pero duele
el hado de nuestra medianía.
Aunque hay suspensos y suspensos.
Justo ahora me dispongo
a sopesar la grieta de tu frente
desnuda entre la espuma.
Ojalá de ahí saliera un rayo
que pusiera en suspenso
-es decir en flotación- todo
lo que damos por sentado.
6
¡Hipercolibrí, lanza relámpagos!
Dicen que este podría ser un camino
hacia el corazón de la materia, algo firme
y modesto como una mosca
promiscua sobre la fruta, o más bien
la boa perimetral
y despedazada que anida
en tus ocho cardinales (contalos:
hay ocho y sin duda puede
haber más). Habrán de venir
sonando esos cascabeles
hacia el planeta eclipsado
que tus gestos diseñan,
desenfrenados, cual corazón
hundido en la materia. Dicen que este
podría ser un camino, uno
entre otros.
13
“¡Hipercolibrí, lanza relámpagos!”
Bien adentro en su caparazón de amianto,
cielo contracto, al infinito acurrucado,
envuelto el vuelo –el halo que palpita–
en su corazón multifocal y encebollado
–apenas quieta su tormenta que se asoma
por el limbo anciano que nos mira–
resuena extático y ubicuo
el vacilante oráculo de las piedras.
27
“¡Hipercolibrí, lanza relámpagos!”
Nos pusimos ese chivo eléctrico al hombro
y partimos como un petardo de la metrópolis, la que lejos
bufa o bala para atraernos a su tedio, a su ajado
tomacorriente, eterno lamento, para traernos
de vuelta a su voltaje de humanoides rudos
o raídos, poco importa si se les tuerce
la ropa pero jamás el cuore, ni se les curva
apenas el ánimo o el oído, ni un poco de látigo
nebuloso en la visión, y de sus contracaras
igual de tediosas partimos, lejos del amontonado
cacareo, bien lejos de su ruido hacia glaciares
que en silencio meditan partimos, expatriados,
con el hambriento animal a cuestas, con su hambre
de crestas blancas e inmensas, de horizontes
fríos y vientos y esponjosos espacios sin eco,
donde nunca hubo parlantes que vocearan
los inéditos voltios de este chivo que llevamos
o nos lleva hacia un modesto enchufe esquimal
donde su hambre y su electricidad tengan sentido.
Poemas tomados del libro Hipercolibrí
